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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2018

Todd Robinson en Venezuela: malos augurios

Marcelo Colussi
Rebelin / Prensa Latina


El hasta ahora embajador de Estados Unidos en Guatemala, Todd Robinson, ha sido nombrado Encargado de Negocios en Venezuela. Mal augurio para el pas caribeo.

Quin es Todd Robinson? Diplomtico de carrera, egresado de la Universidad de Georgetown, 55 aos de edad, se ha especializado fundamentalmente en pases latinoamericanos. Guatemala fue el primer destino donde se desempe como Embajador, cumpliendo a cabalidad con el plan fijado por Washington, lo que le vali un amplio reconocimiento en su mbito laboral. Est vinculado a la ex Secretaria de Estado Madeleine Albright, presidenta del Instituto Nacional Demcrata para los Asuntos Internacionales, una institucin de fachada de la CIA especializada en impulsar cambios de gobierno a la medida de Washington utilizando para ello distintas ONGs, y directiva igualmente del tanque de pensamiento Consejo del Atlntico, organismo que trabaja estrechamente con la Casa Blanca en las campaas injerencistas contra la Repblica Bolivariana de Venezuela.

Por otro lado, es apadrinado polticamente por la congresista cubano-americana Ileana Ros, de quien es pblicamente conocida su posicin ultra derechista y reaccionaria ante todo proyecto emancipador, quien promovi y apoya de manera abierta las medidas econmicas de asfixia contra Venezuela, habiendo declarado sin tapujos que se deben buscar ms sanciones contra el pas de Bolvar.

Todd Robinson jug un papel clave en la declarada lucha contra la corrupcin en Guatemala. Esa jugada poltica fue una iniciativa de Washington como plan piloto para la regin, que dio los resultados esperados en el pas centroamericano, lo cual le permiti posteriormente desplegar dicha estrategia en otras zonas de Latinoamrica. De hecho, el Instituto Brookings, tanque de pensamiento ligado al Partido Demcrata y responsable de ciertos aspectos de la poltica exterior imperial, felicit el trabajo de Robinson como un paladn en la lucha contra la corrupcin, ejemplo a seguir para toda la regin.

Esta nueva cruzada del gobierno estadounidense: la lucha contra la corrupcin, se ha demostrado muy efectiva como estrategia de golpes de Estado blandos. Atacar hechos gubernamentales de corrupcin realmente existentes y en Latinoamrica eso es habitual, tambin en Venezuela tiene un alto impacto en la conciencia ciudadana media. Con el bombardeo meditico continuado y una ideologa conservadora nada crtica, la poblacin de a pie siempre manipulada, siempre engaada ve en los gobiernos de turno la causa ltima de sus penurias. Atacar a la casta poltica como la responsable de los males que se padece a diario la pobreza, la carencia de servicios bsicos, la violencia, la precarizacin del trabajo es un buen expediente para no tocar los resortes ltimos del sistema.

Porque los polticos se roban todo es que estamos como estamos, pareciera la consigna. Con eso se invisibiliza la explotacin de fondo, la lucha de clases, la extraccin de plusvala de la clase trabajadora por parte de los dueos de los medios de produccin, verdadera y nica razn de la pobreza y exclusin de las grandes mayoras populares. De ese modo el enfrentamiento irreconciliable de clases no entra en escena, dejndose en la mala conducta de los funcionarios de gobierno la causa de las miserias vividas.

De ese modo, luchar contra la corrupcin gubernamental se presenta como un camino expedito a la mejora de las condiciones de vida. Una vez ms: la manipulacin manda. Se hace creer a las grandes masas que ah est la solucin. Todo indicara, a partir de lo que se ha visto en el 2015 en Guatemala y a lo que luego se implement en otros pases latinoamericanos (Argentina, Brasil, Bolivia) que entre las nuevas armas del imperio, junto a las bombas inteligentes y los misiles nucleares que, por supuesto, no ha abandonado, se encuentran estas novedosas estrategias soft: la lucha contra la corrupcin como una herramienta para lograr la reversin (roll back) de gobiernos dscolos.

Las desarrolla porque les son muy tiles, y les resultan baratas. Las dictaduras sangrientas de las que apoy por docenas a lo largo del siglo XX son hoy da impresentables, traen aparejados demasiados problemas (la poblacin puede reaccionar y se forman movimientos guerrilleros) y tienen costos polticos y financieros que Washington ya no quiere (o no puede) asumir. Las revoluciones democrticas, ciudadanas y no violentas, son mucho ms civilizadas y presentables, y por tanto se recomiendan para seguir manteniendo la hegemona. La lucha contra la corrupcin, con toda la carga de moralismo que conlleva del que la poblacin parece tan afecto, se ajusta perfectamente a esta nueva estrategia de dominacin.

En el ao 2015 Guatemala fue el laboratorio para ensayar estos nuevos y sofisticados instrumentos de control social. Con esas bien armadas estrategias de movilizacin ciudadana (numerosos perfiles falsos en las redes sociales desde donde se llamaba a protestas civilizadas, entonando el himno nacional y pidiendo la renuncia de los funcionarios corruptos, pero no ms) Washington se enfrent al entonces gobierno de turno el presidente Otto Prez Molina y la vicepresidenta Roxana Baldetti, sacando a luz hechos de corrupcin que ayudaron a que esa supuesta marea humana terminara exigiendo la renuncia del binomio mandatario. El organismo encargado de desarrollar las investigaciones del caso fue la Comisin Internacional contra la Impunidad en Guatemala CICIG, instancia de la ONU apoyada y financiada por la comunidad internacional, Estados Unidos fundamentalmente.

La jugada poltico-social-meditica funcion. Tanto la embajada de Estados Unidos principal actor poltico del pas, ms que el Poder Ejecutivo nacional como el empresariado local dispararon a matar contra la administracin gubernamental de turno, dado que la misma estaba ocupada por sectores mafiosos que llegaban a quitarle negocios a la tradicional oligarqua verncula. El entonces embajador estadounidense en el pas, Todd Robinson, jug un papel fundamental en esa declarada cruzada anticorrupcin. Como ejemplo simblico, en un momento en que arreciaban las protestas callejeras viaj a una retirada comunidad del departamento de Izabal, y en una precaria y deteriorada escuela primaria montaje muy efectista, muy sentimental declar que el estado calamitoso de ese centro educativo se deba a la corrupcin existente. El mensaje del embajador en la escuela Salvador Efran Vides Lemus, ubicada en Santo Toms de Castilla, Puerto Barrios, cercana al Mar Caribe, fue ms que elocuente: Podemos ver los resultados de la corrupcin aqu en esta escuela: no tienen suficientes aulas para la gente, para los estudiantes () Toca al gobierno y a la gente de Guatemala luchar cada da contra la corrupcin.

El montaje fue efectivo, pues se consigui terminar llevando a la crcel al presidente y la vicepresidenta. Puede decirse, entonces, que la estrategia poltica funcion, pero para el plan estadounidense. Para la poblacin guatemalteca no fue ms que una cacareada primavera sin ningn efecto posterior. Ello demuestra que el campo popular sigue an muy fragmentado, muy golpeado luego de las dcadas de represin de los 80 y 90 del pasado siglo y de los planes de capitalismo salvaje (neoliberalismo), que hicieron retroceder conquistas histricas. Y que, igualmente, no hay an grupos de izquierda con propuestas slidas que puedan conducir las luchas populares. Funcion, bsicamente, como banco de prueba para la geoestrategia de Washington.

Dos aos despus de las movilizaciones ciudadanas guatemaltecas, el pas sigue con los mismos ndices de pobreza y exclusin (60% de la poblacin bajo el lmite de pobreza), la izquierda no termina de tener una propuesta contundente, el movimiento campesino sigue siendo criminalizado cuando alza la voz, y la corrupcin real de la clase poltica sigue muy campante. Quien s se favoreci de esta revolucin ciudadana, de este golpe suave, fue la poltica exterior estadounidense y sus estrategias de control social. Atacando fuertemente la corrupcin, ayudada generosamente por los medios de comunicacin del sistema, logr instalar en el imaginario colectivo de las poblaciones argentina, brasilea y boliviana la idea que la misma es la nueva plaga bblica a combatir. De ah que eso sirviera para frenar el paso a las propuestas populares de Cristina Fernndez, Dilma Roussef y Evo Morales, respectivamente, logrando la eleccin de Mauricio Macri en Argentina, la expulsin de la presidenta en Brasil con un proceso judicial y su reemplazo por el neoliberal Michel Temer y la imposibilidad de reeleccin del lder indgena en Bolivia.

La lucha contra la corrupcin es efectiva para controlar a la poblacin, hacindola sentir actora de un cambio. Sacar presidentes por corruptos perfectamente se puede presentar (vender) como participacin democrtica. Pero ah anida el engao: se hace sentir a la gente que participa, crendose condiciones para llevar a cabo procesos de movilizacin cvica absolutamente controlados, y que efectivamente pueden tener efecto. En Guatemala se consigui mandar a la crcel a presidente y vice, desarmando la mafia llamada Lnea 1 (que se beneficiaba, entre otras cosas, con el contrabando), sin tocar en lo ms mnimo estructuras socioeconmicas reales, dejando totalmente inalterado a los verdaderos beneficiarios de esa red de corrupcin (empresarios de alto vuelo que no pagan impuestos y siguen tan impunes como siempre, lo que algunos dieron en llamar la Lnea 2). En Argentina se desacredit de tal manera a la entonces presidenta Cristina Fernndez que no gan las elecciones a las que se present; en Brasil sirvi como perfecta excusa para mandar a la crcel a integrantes de ese fermento de renovacin que es el Partido de los Trabajadores; en Bolivia sirvi para cerrarle el camino a Evo Morales y sus planteos socialistas hacia una nueva reeleccin.

No quedan dudas que Todd Robinson es un experto en estas lides. Su llegada a Venezuela es parte de una estrategia que ayude a desacreditar al mximo a la administracin de Nicols Maduro, aprovechando los hechos de corrupcin realmente existentes en el pas, y que sirva, en definitiva, para seguir conspirando contra la Revolucin Bolivariana. Con la corrupcin habida, est servida en bandeja la denuncia que podr hacer la embajada estadounidense, Todd Robinson mediante, seguramente llamando a una movilizacin ciudadana anticorrupcin. No hay dudas que todo esto no es una buena noticia para la Revolucin Bolivariana.


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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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