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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2018

Davos: del diagnstico a la accin

lex Prats
EFE

Arranca en Davos una nueva edicin de la cumbre anual del Foro Econmico Mundial. Durante una semana, lderes del mundo poltico, econmico, social y cultural discutirn sobre cmo construir un mundo mejor. No es irona. Mejorar el estado del mundo es precisamente el objetivo con el que se origin lo que algunos consideran ya como la cumbre de todas las cumbres.


El lema escogido para construir el hilo argumental del encuentro es Actuando juntos en un mundo fracturado. El diagnstico del problema es acertado. Vivimos en un mundo en el que la desigualdad entre las personas ms ricas y las que viven en situacin de pobreza ha alcanzado niveles insoportables. El 82 % de la riqueza generada durante el ltimo ao fue a parar a manos del 1 % ms rico, mientras que la riqueza de la mitad ms pobre del planeta no aument lo ms mnimo.

Este dato que Oxfam publica en su nuevo informe Premiar el trabajo, no la riqueza es suficiente, por s solo, para mostrar el calado del desgarro. La cuestin, no obstante, ms all de lemas estticos, es si los lderes reunidos en Davos sern capaces de ahondar con honestidad en las causas reales de la fractura, y si estn dispuestos a impulsar con determinacin, actuando juntos -tal y como proclaman- medidas que contribuyan a crear sociedades ms justas y cohesionadas.

Lograr una distribucin ms equitativa de la riqueza es una de las vas ineludibles para que la fractura pueda empezar a sanar. En la actualidad, el 1 % de la poblacin acumula tanta riqueza como el 99 % restante, y siete de cada diez personas vivimos en pases en los que la desigualdad ha crecido en los ltimos 25 aos, en algunos casos de forma alarmante.

A pesar de la reduccin de los niveles de pobreza logrados en las dos ltimas dcadas, ms de la mitad de la poblacin mundial vive an con menos de 10 dlares al da. Esta desigualdad extrema no es inocua; hoy sabemos que elevados niveles de desigualdad frenan el crecimiento, socavan la lucha contra la pobreza y suponen una amenaza para la salud de las democracias. Pero es que, adems, la desigualdad extrema no es casual, sino la consecuencia lgica de un sistema que favorece los intereses de las mismas elites que parecen regirlo a su antojo.

Un modelo alternativo que funcione para la mayora de las personas debe fundamentarse, en primer lugar, en una distribucin ms justa de las rentas. Mientras que la proporcin de las rentas que van a parar a manos de los accionistas y grandes empresarios sigue aumentando ao tras ao, la que reciben las personas trabajadoras no deja de menguar. Entre 2006 y 2015, por ejemplo, los salarios aumentaron una media de un 2 % anual, mientras que la riqueza de los milmillonarios, generada principalmente gracias a las rentas del capital, se increment en un 13 % anual, es decir, seis veces ms. Esta tendencia que beneficia a las personas ms ricas a costa del resto es perniciosa y debe revertirse urgentemente, poniendo lmites a los beneficios de los accionistas y protegiendo los derechos, cada vez ms debilitados, de las personas trabajadoras.

Pero una distribucin ms justa de la riqueza pasa por reducir tambin las desigualdades salariales. En Sudfrica, el 10 % ms rico captura la mitad de los salarios, mientras que el 50 % ms pobre de los trabajadores y trabajadoras apenas recibe el 12 % de toda la masa salarial; con poco ms de un da de trabajo, un director general en Estados Unidos gana lo mismo que un trabajador durante todo un ao; y en promedio, a un director general de cualquiera de las cinco mayores empresas del sector textil le basta con trabajar cuatro das para ganar lo mismo que una mujer que trabaja en el mismo sector en Bangladesh durante toda su vida.

No hay argumentos aceptables que puedan justificar estas diferencias. Para reducir las desigualdades salariales, los gobiernos deberan establecer salarios mnimos que permitieran a todas las personas trabajadoras vivir una vida digna, deberan poner fin a la bochornosa brecha salarial entre hombres y mujeres, y regular las diferencias obscenas que existen entre los salarios ms altos y los ms bajos dentro de las empresas.

Lograr el mundo mejor al que aspira el Foro Econmico Mundial, cerrar el socavn que est rompiendo nuestras sociedades, exige tambin polticas sociales y fiscales ms justas. Los datos demuestran que la inversin en educacin, salud y proteccin social es una de las medidas ms eficaces para reducir las desigualdades y garantizar la igualdad de oportunidades. Los recortes en gasto social que se han llevado a cabo en los ltimos aos en muchos pases, arrojando a millones de personas a la pobreza, hubieran podido evitarse con polticas tributarias ms justas.

Los 170,000 millones de dlares que se fugan de las arcas de los pases en desarrollo por culpa de la evasin y elusin fiscal de las grandes fortunas y las empresas transnacionales seran suficientes, por ejemplo, para escolarizar a los 264 millones de nias y nios que no van a la escuela. Poner fin a la vergenza de los parasos fiscales, reformar el sistema tributario internacional para hacerlo ms justo, eficaz y transparente, y promover que los que ms ganan sean los que ms impuestos paguen presenta dificultades tcnicas, pero es, por encima de todo, una cuestin de voluntad poltica.

Los lderes reunidos en Davos saben de sobra que el crecimiento econmico no puede ser la receta principal para combatir la desigualdad extrema sobre la que nos alertan. De hecho, necesitaramos que la economa mundial se multiplicara por 175 para que, con los niveles actuales de desigualdad, todas las personas dispusieran de al menos 5 dlares al da. Un crecimiento de este nivel, si fuera viable, sera con toda seguridad catastrfico para el planeta. Para vivir en un mundo menos fracturado es imprescindible lograr una distribucin ms justa de la riqueza que generamos.

Todo esto requiere menos retrica y ms determinacin para llevar a cabo los cambios necesarios. Menos codicia y ms empata. Lo que necesitamos y a lo que los lderes reunidos en Davos pueden orientarse es crear una sociedad que pueda estar en paz consigo misma. Una sociedad que, a diferencia de lo que ocurre hoy, pueda vivir en paz con su conciencia.

lex Prats coordinador de Desigualdad de Oxfam Intermn

Fuente: http://www.efedocanalisis.com/noticia/davos-del-diagnostico-la-accion/



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