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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2018

La transfusin del mando

Editorial de Punto Final
Rebelin


Hace aos que la Nueva Mayora (o Concertacin recauchada) perdi la brjula poltica y se fue alejando del pueblo. Esto no es novedad: all estn sus derrotas en las elecciones presidenciales de 2009 y 2017, ambas bajo gobiernos de la presidenta socialista Bachelet. Sobre todo en esa ltima eleccin -por lo estruendoso de la derrota- qued en evidencia que la NM camina por un lado y el pueblo lo hace por otro. Como estigma vergonzoso de aquello est la investigacin que establece que Piera gan en 17 de las 20 comunas ms pobres de Santiago.

La NM no slo consigui desteir el significado de la democracia al profundizar las desigualdades que produce el neoliberalismo que prometi combatir. Tambin amenaza -por sus torcidas interpretaciones de la derrota de diciembre- empujar al pueblo a una sumisin prolongada a las polticas de la derecha. La brjula de la NM se extrava y apunta al norte equivocado. Se inclina a decir que perdi porque su programa fue demasiado izquierdista. La culpa sera del candidato en busca de los votos del Frente Amplio. Conclusin: la NM, en conjunto o por separado, debe priorizar la atencin del centro poltico y moderar su programa y discurso.

Se trata de una cortina de humo para ocultar el bochornoso rol poltico jugado por la NM. Esa coalicin ha sido desalojada del gobierno -aunque no del poder, que seguir compartiendo con la derecha- por la traicin a sus promesas y por la magnitud de la corrupcin en este periodo, que ha contaminado los niveles ms altos de las instituciones civiles, militares y policiales. El pueblo que vot en diciembre -la mayora no lo hizo- rechaz a la NM por esos motivos y no porque considerara muy radical su programa o el discurso de su candidato. Lo que en realidad sucedi fue que la mayora, cansada de mentiras, no le crey. El motivo de la derrota -que la NM se niega a reconocer- es que el pueblo se cabre de tanta demagogia y corrupcin. La mayora quera un cambio y la nica alternativa fue la derecha en la versin liberal que representa Sebastin Piera. Vale la pena sealar que el programa del presidente electo no est muy distante de las polticas de la NM. As como su anterior gobierno (2010-2014) fue calificado -en forma socarrona- como el mejor gobierno de la Concertacin, es posible que el siguiente pase a ser el mejor gobierno de la Nueva Mayora.

Piera se ha esmerado en insistir que har las cosas mejor, e insiste en que no echar pie atrs en las reformas iniciadas por Bachelet. Esto es razonable en el esquema poltico de coaliciones como la NM y Chile Vamos. Ambas hacen profesin de fe en defensa del mercado como sistema rector de las relaciones econmicas y sociales del pas. El retorno a la moderacin del centro poltico, que es el itinerario trazado por casi todos los partidos de la NM, es el viaje a Canossa para expiar sus veleidades reformistas. Esa conducta acentuar el distanciamiento y desconfianza entre la NM y el pueblo. Permitir, sin embargo, acercar posiciones entre el gobierno de Piera y la oposicin de centroizquierda. Es lo que ambos sectores necesitan para alcanzar un modus vivendi que fortalezca la hegemona neoliberal.

Se trata de un proyecto de largo alcance que necesitar numerosos reacomodos polticos. Desde luego el presidente Piera tendr problemas con la UDI y otros grupos de extrema derecha para aplicar su programa liberal. Para jaquearlos requiere de una leal oposicin mediante una lnea de continuidad con el gobierno de la NM. Esa intencin queda de manifiesto en el curioso proceso de transfusin del mando que hizo desfilar por Apoquindo 3000 -oficinas de Piera- a casi todos los ministros de Bachelet y al propio ex candidato presidencial de la NM, que ha comprometido una oposicin constructiva.

En resumen, asistimos al inicio de un periodo ms o menos prolongado de gobiernos de Chile Vamos, asistido por algunos partidos de la NM. Esto no significar, en los hechos, ningn cambio notable respecto a lo que hemos vivido desde 1990. Por el contrario, la lnea conservadora de los anlisis poselectorales de la NM muestran que la derecha tambin logr derrotarla en el plano ideolgico O al menos en los vestigios de ideologa que pudieran quedar en partidos que hace casi treinta aos prometieron sepultar el legado de la dictadura. Este escenario, sin embargo, presenta condiciones para la reconstruccin de la Izquierda poltica y social. Esa tarea plantea una revolucin cultural desde las trincheras de los pobres y excluidos. En el mbito de la conciencia es donde la Izquierda sufri su peor derrota en los aos 70. Y es en ese terreno donde necesita volver a echar races.

Editorial de Punto Final, edicin N 893, 26 de enero 2018. www.puntofinal.cl


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