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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2018

Democracia y reforma constitucional en Cuba: Julio Csar Guanche

Raudiel Pea Barrios
Cuba Posible


Este trabajo es un anlisis crtico de las reflexiones de Julio Csar Guanche sobre las reformas hechas a la Constitucin cubana en 1992 y 2002, as como algunas de sus ideas respecto a lo que debe ser la prxima reforma constitucional en Cuba [1]. Debemos aclarar que, en todo caso, son consideraciones que este autor ha sometido al debate pblico desde un punto de vista jurdico y politolgico, de ah la gran vala de los mismos.

Para colocarnos en tiempo y espacio, el autor comienza subrayando que la Constitucin cubana de 1976 ha sido reformada en 1978 [2], 1992 y 2002; y las mismas se proyectaron sobre la forma y el fondo de ella. Considerando el carcter eminentemente simblico del primero de estos procesos de reforma, nos centraremos en los dos ms importantes. Segn Guanche, la reforma de 1992 introdujo cambios esenciales en el sistema institucional encaminados a propiciar, entre otros objetivos declarados, la profundizacin democrtica, a partir de crear mayores cauces de participacin ciudadana y de hacer ms representativas las instituciones estatales.

Es por ello que sostiene (como parte del debate sobre si a inicios de los 90 nos dimos, o no, una nueva Constitucin, o solo se introdujeron profundas modificaciones a la de 1976), que se produjo una transformacin de los fundamentos ideolgicos del Estado. Se alter la base social de este ltimo y su base confesional y se troc la definicin sobre el carcter ideolgico del PCC; se modific el concepto de democracia socialista al eliminar las referencias nominales a la unidad de poder y al centralismo democrtico, como criterios de organizacin funcional del Estado. Adems, fue diversificado el rgimen de la propiedad; se abandon el desempeo, como funcin exclusiva del Estado, del comercio exterior, y sent las bases para un proceso de descentralizacin de la gestin estatal.

La reforma constitucional de 1992 impidi al PCC ejercer funciones electorales, reconociendo que la generacin del Estado es un derecho de los ciudadanos. No obstante, ratific su condicin de dirigente de la sociedad y el Estado, en tanto fuerza poltica de vanguardia, que basa dicha condicin, segn el autor, en la ejemplaridad de sus miembros, su prestigio ante las masas, lo acertado de su direccin poltico-moral y de constituir la garanta de la unidad de la nacin. Al mismo tiempo no se prohibi expresamente el pluripartidismo.

De igual forma, se ampli la base social del PCC. En 1976 este era la vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera[3]; mientras que en 1992 se convirti en un partido martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nacin cubana[4]. Incluso el propio PCC reconoci la necesidad de un uso no dogmtico del marxismo-leninismo [5]. Segn Guanche, en la prctica, el PCC no ha dejado de ser de vanguardia y no se ha discutido transformarlo en un partido de masas, por lo que desde el punto de vista terico es problemtico considerar la prevalencia de un organismo poltico particularista (PCC) sobre la de un organismo poltico universalista (Estado).

Sobre la reforma de 1992 y el PCC, el experto tambin plantea que el funcionamiento interno de dicha organizacin poltica no qued sujeto a una obligacin constitucional de funcionamiento democrtico. Esta le viene asignada por sus estatutos y reglamentos, que producen efectos jurdicos solo ante sus miembros. Ante el incumplimiento de los deberes del PCC solo los militantes estn habilitados jurdicamente para la reclamacin de derechos. Esta diferencia entre derechos de los militantes y derechos de los ciudadanos respecto a la actuacin de la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado contradice, segn Guanche, y opinin que compartimos, el principio constitucional de igualdad.

Por otra parte, la reforma constitucional de 1992 introdujo transformaciones que buscan delimitar Estado, gobierno y administracin de justicia y otorgar mayores poderes a las bases ciudadanas y a los poderes locales. As el autor desataca las nuevas condiciones para la eleccin de jueces; las elecciones directas para conformar la totalidad de las asambleas; la eliminacin de los Comits Ejecutivos de las asambleas municipales y provinciales; la creacin de los Consejos Populares; y la regulacin de las situaciones excepcionales. Sin embargo, subraya que dicha reforma no consider la descentralizacin como un principio general de gobierno que viabiliza la distribucin del poder pblico entre el municipio, la provincia y el Estado.

Ac debemos hacer un parntesis para destacar que si bien esto ltimo es cierto, como consecuencia de ese proceso de reforma la Constitucin cubana alude al municipio y la provincia como unidades territoriales con personalidad jurdica [6]. Esto debe considerarse como un paso de avance para la implementacin, hasta hoy incompleta, de adecuados niveles de descentralizacin y empoderamiento de las estructuras locales de poder.

En resumen, y siguiendo la lnea de pensamiento del analista que abordamos, la reforma de 1992 habilit un amplio conjunto de transformaciones en los subsistemas poltico y econmico tendentes, a mi juicio, a la democratizacin de las dinmicas sociopoltica y socioeconmica cubanas. Por tanto, el proyecto de cambios econmicos que encara el sistema estatal cubano a partir de 2009 debe atemperarse a lo establecido constitucionalmente; pero es posible afirmar que cuenta, desde el punto de vista formal, con amparo constitucional.

Respecto a la reforma por venir, Guanche defiende un criterio que no solo forma parte del discurso poltico nacional, sino que es la communis opinio de los acadmicos que han analizado este tema, tanto dentro como fuera de Cuba. Aquella se hace obligatoria a partir de la profundidad de algunos de los cambios que se han venido haciendo. Ahora bien, aludiendo a la clusula de reforma de la Constitucin cubana, plantea que esta establece varios indicadores de cundo debe ser reformada, adems, llevando a referendo popular los cambios que se hayan introducido en esa reforma. Si se cambia la composicin o atribuciones de los dos principales rganos del poder estatal en el pas (Asamblea Nacional del Poder Popular y/o Consejo de Estado), as como si se modificara la estructura de derechos y/o deberes de la ciudadana, uno de esos dos cambios obligara a una reforma constitucional que debe ser sometida a la voluntad popular.

No obstante, prosigue dicindonos el autor, si la Asamblea decide que no han sido modificados ninguno de estos dos contenidos mencionados, decide por s misma la reforma. Lo que no podra hacer ningn ciudadano cubano, as fueran cinco millones, es decir que como ciudadanos van a llevar el texto a referndum. Solo la ANPP puede hacerlo segn juzgue esos requisitos legales (como ocurri en 1992 [7], que estim como no necesario el referendo popular), pero desde nuestro lugar como ciudadanos no tenemos esa posibilidad. Esto demuestra, segn Guanche y opinin que comparto, que estamos en una relacin distinta a la que debera ser, en la que seramos nosotros los primeros en generar poltica y el Estado el que debera convertirse en instrumento de esa poltica.

Por tanto, vuelve a quedar en evidencia la posibilidad de que la Constitucin sea reformada sin necesidad de consultar luego al pueblo mediante referendo. Esta posibilidad, que considero remota dado el contexto; la profundidad de las modificaciones que requiere la Carta Magna domstica; y lo que se ha dicho al respecto desde el discurso poltico, se combina con la interrogante de si es una reforma parcial lo que se est pensando o si es necesaria una nueva Constitucin. De acuerdo con Guanche, por la magnitud de los cambios que se estn haciendo y los que se deben hacer, as como la complejidad de transformaciones que estn en la base de este proceso, debera ser un nuevo texto constitucional lo que salga de eso.

Acerca de los cambios que deberan encontrar respaldo en la Constitucin una vez que sea modificada, el experto resalta como necesario ampliar, profundizar y multiplicar el catlogo de derechos y sus garantas. El catlogo actual, a la luz de 1976, es muy bueno y no estaba desactualizado; pero a la altura del 2017 s est desactualizado, sobre todo si lo contrastamos con lo establecido por los tratados internacionales en la materia, y tiene muchas carencias en el campo de las garantas. Adems, establece como necesario perfeccionar los mecanismos de control de constitucionalidad, por lo que se requiere de procesos especiales de proteccin de derechos en materia constitucional, as como perfeccionar la prctica jurdica de muchas garantas establecidas por ley que no funcionan hoy adecuadamente.

Tambin los cambios econmicos deberan llevar una nueva remodelacin del texto constitucional. En especial el autor destaca la posibilidad de contratar trabajo asalariado por parte de privados, una posibilidad que no estaba concebida en 1992. En todo caso, pensamos que habra que reconocer dentro de la estructura de propiedad a las PYMES, adems de pautar en la Constitucin y la legislacin especial cul sera su rol en la realidad socioeconmica del pas.

Sobre el sistema poltico cubano reconoce el experto que el denominado experimento en Artemisa y Mayabeque es una nueva forma de organizacin del Estado que busca separar funciones gubernamentales de las estatales, algo que no est previsto en la Constitucin actual. Para estar previsto debera ser objeto de una reforma. En todo caso se juzga esto como un cambio positivo (separar funciones): unas estatales (representativas) y otras gubernamentales (administrativas). Al respecto solo agrego que ser positivo en la medida que se haga de manera coherente, armnica y rompiendo viejos dogmas sobre las relaciones entre los rganos de poder local.

Acerca de la posibilidad de elegir al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros mediante voto popular, Guanche reconoce que con la estructura institucional de hoy en da es impensable. Una eleccin de voto directo significara un cambio constitucional en Cuba hacia un presidencialismo que no est muy en el horizonte. Sostiene que lo verdaderamente importante es la funcin representativa de ese Presidente; quin lo controla; cmo se debe a un Parlamento; cmo funciona este. En correspondencia con esto ltimo, considera como paso necesario para perfeccionar la estructura del Estado cubano una reformulacin completa de las maneras en que funciona la Asamblea Nacional del Poder Popular. Estima que verdaderamente funciona muy poco con sus sesiones, y debera funcionar siendo mucho ms representativo de la pluralidad poltica que existe hoy, dndole voz a muchos de los actores polticos cuyas ideas no aparecen reflejadas en el legislativo nacional.

La ltima parte de esta idea deja entrever un aspecto importante en el pensamiento de Guanche; algo que, adems, no puede olvidarse cuando se examina la temtica de la reforma constitucional. No basta solo con el anlisis jurdico, este debe complementarse con el enfoque politolgico, e incluso en algunos casos econmico e histrico. Solo as puede lograrse una visin integral del pasado, el presente y el futuro de los procesos de reforma a la Constitucin cubana de 1976.

Notas:

[1] Sobre las ideas de este autor vid. Guanche, Julio Cesar, Estado, participacin y representacin poltica en Cuba: diseo institucional y prctica poltica tras la reforma constitucional de 1992, CLACSO, Buenos Aires, Argentina, 2013; y Bar, Mnica, La poltica nuestra de cada da. Entrevista a Julio Cesar Guanche, Cuba Posible, Cuaderno No6, marzo de 2015.

[2] En este trabajo se obviar la reforma realizada a la Constitucin cubana en ese ao, mediante la cual se cambi el nombre a la Isla de Pinos por el de Isla de la Juventud, segn lo establecido en la Ley de Reforma Constitucional. Vid. Gaceta Oficial de la Repblica de Cuba N18, de 29 junio de 1978.

[3] Vid. Constitucin de la Repblica de Cuba, en Unin de Juristas de Cuba (UNJC), Revista Cubana de Derecho, Ao 5, No11, enero-junio, La Habana, 1976, p.139.

[4] Vid. artculo 5 de la Constitucin de la Repblica de Cuba, Ed. My. Gral. Ignacio Agramonte y Loynaz, La Habana, 2012, p. 12.

[5] Vid. Este es el congreso ms democrtico. Resoluciones, principales intervenciones y relacin de miembros del Bur Poltico y del Comit Central. 10-14 de octubre de 1991, Editora Poltica, La Habana, 1991.

[6] Vid. artculo 102 de la Constitucin de la Repblica de Cuba, dem, pp. 64 y 65.

[7] Recurdese que como parte de ese proceso reformador se ampli el ejercicio, por ejemplo, del derecho al sufragio. Antes de 1992 los ciudadanos solo elegan directamente a los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular; pero luego de ese ao la eleccin por voto popular se ampli a todos los rganos representativos (asambleas municipales, provinciales, y nacional del Poder Popular), salvo el Consejo de Estado. Vid. artculos 71 y 135 de la Constitucin de la Repblica de Cuba, dem, pp. 47, 81 y 82.

Fuente: http://cubaposible.com/democracia-reforma-constitucional-cuba-julio-cesar-guanche/



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