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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2018

Mahmud Abbas, una ruptura engaosa con Donald Trump
Interrogantes sobre la estrategia palestina

Michel Warschawski
Orient XXI


La decisin de Donald Trump de transferir la embajada de los Estados Unidos a Jerusaln y de reconocer a esta ciudad como capital de Israel han sacado a la luz el fracaso total de los acuerdos de Oslo. Incluso el presidente de la Autoridad Palestina ha tenido que tomarlo en cuenta, endureciendo considerablemente su lenguaje. Pero parece negarse a poner en cuestin la estrategia que sigue desde hace ms de diez aos, como lo prueba la decisin de modificar los documentos adoptados por el Consejo Central de la OLP.

Los das 14 y 15 de enero tuvo lugar en Ramala el Consejo Central de la Organizacin de Liberacin de Palestina (OLP). Esta instancia es una estructura intermedia entre el Consejo Nacional Palestino, suerte de Parlamento que representa a los y las palestinas del mundo entero, y el Comit Ejecutivo, que como su nombre parece indicar debera ser el poder ejecutivo de la OLP. De hecho, ha sido en gran medida marginado por el gobierno de la Autoridad Palestina (PA), dirigido, igual que el Comit Ejecutivo, por Mahmud Abbas (Abu Mazen).

El hecho de que el Consejo se haya celebrado en Ramala ha debilitado mucho la representatividad de las personas refugiadas, principal fuerza de oposicin a Mahmud Abbas. Hay que sealar tambin la negativa de Hamas y de la Yihad Islmica a participar, como observadores, en el Consejo Central, a pesar de la invitacin de Abu Mazen. Tamibn hay que subrayar que Hamas gan las elecciones municipales de 2005 y las legislativas de 2006 en los territorios administrados por la AP, pero prefiri dejar a Fatah la constitucin del gobierno... y la gestin de las conversaciones con Israel.

La hora de rendir cuentas

Si nadie pone en cuestin el liderazgo del ltimo compaero de Yasser Arafat, las crticas a su poltica son severas y numerosas, tanto desde la oposicin como en el seno del propio Fatah. Durante las semanas que han precedido al encuentro de Ramala, una buena parte de la militancia no ha ahorrado palabras sobre lo que llama el fracaso estratgico de Abu Mazen. En efecto, ste haba basado toda su poltica en negociaciones con Israel bajo la gida de Washington.

La extrema derecha en el poder en Israel y la victoria de Donald Trump han enterrado lo que pareca haber comenzado en Oslo. Recordemos igualmente que los acuerdos de Oslo datan de hace ms de dos decenios, es decir un tiempo suficientemente amplio como para reconocer su fracaso. Una parte importante de la militancia de la OLP, incluso de Fatah, saca la leccin de este fracaso, atacando de ese modo, ms o menos abiertamente, al presidente Abbas. Se poda por tanto esperar un Consejo Central movido.

Sin embargo, por una vez, Ab Mazen les tom la delantera y en una gran medida supo neutralizarles. En un discurso/ro, el presidente hizo el balance del fracaso del proceso de Oslo y anunci su fin. Cierto, no es una noticia extraordinaria para los y las delegadas del Consejo Central, pero por parte de quien ha pasado aos en las antecmaras de la Casa Blanca esperando presiones americanas sobre el gobierno de Tel Aviv, es nuevo, y es la confesin de un fracaso estratgico.

Escuchndole se tena el sentimiento de que el viejo presidente haca su testamento poltico y se justificaba ante su pueblo, ante la historia: "No he subastado jams los derechos legtimos de nuestro pueblo", declar, aadiendo que incluso haba rechazado mucho dinero que los americanos y ciertos estados rabes le proponan a cambio de una flexibilizacin de las reivindicaciones palestinas.

"La bofetada del siglo"

Cuando Ab Mazen es conocido por su lenguaje soso y diplomtico, sorprendi a todo el mundo por la dureza de sus declaraciones. En primer lugar hacia los Estados rabes a los que ocus de interferencia en los asuntos internos del pueblo palestino. Luego contra los embajadores estadounidenses: Nikki Haley en la ONU y David Friedman en Tel Aviv. Describe a este ltimo como "un colono que se opone incluso a la palabra ocupacin. Es una especie de maldicin en la administracin [estadounidense], y no aceptar jams reunirme con l, en ningn lugar, ni en Jerusaln, ni en Amn, ni en Washington". En cuanto a Haley, amenaza con golpear a cualquiera que ataca a Israel. Reaccionaremos como es debido". Pero evidentemente es para Donald Trump para quien reserv las palabras ms duras:

"Hemos dicho a Trump que no aceptaremos su plan. El deal del siglo se ha convertido en la bofetada del siglo, y sabremos devolverle la bofetada. Quiero ser completamente claro: no aceptaremos ms el papel de intermediario que ha jugado Estados Unidos en las negociaciones (...) Trump amenaza con cortar los vveres a la AP porque habramos hecho fracasar las negociaciones? Hndete! (literalmente en rabe: que se hunda tu casa!). Cundo hemos comenzado siquiera unas negociaciones?"

Y puesto que la hora de rendir cuentas haba llegado, Abu Mazen atac igualmente a los britnicos, responsables de la Declaracin Balfour que llev a la creacin del Estado de Israel y a la expulsin de una parte importante de la poblacin rabe autctona.

La cooperacin securitaria con Israel en cuestin

Qu significa esta nueva y completa radicalidad del presidente? Seguramente, es su edad avanzada y la voluntad de entrar en la historia como quien, a pesar de su moderacin reconocida y a menudo criticada, no habr aceptado ser el vasallo de Donald Trump. Pero es tambin Jerusaln. El anuncio del presidente americano sobre Jerusaln como capital del Estado de Israel y las medidas concretas tomadas estas ltimas semanas para trasferir all la embajada de Estados Unidos han tenido el efecto de una declaracin de guerra. Jerusaln es la nia de los ojos de la poblacin palestina, y ni siquiera la gente ms maleable puede aceptar que se desposea a la gente palestina de su capital.

La administracin Trump no ha querido comprender esta evidencia. Para Mahmud Abbas, la declaracin del presidente americano no es solo la violacin tanto del derecho internacional como de un consenso en la comunidad internacional: es sobre todo la prueba ms demoledora que pueda haber del final del proceso negociado bajo los auspicios de Washington.

Estamos verdaderamente, como afirman algunos comentaristas, en un giro histrico en las relaciones israelo-palestinas? Majed M. 1/, un delegado de Fatah en el Consejo Central, es categrico: "no hay plan B. Incluso si Oslo se entierra efectivamente, ms tarde o ms temprano habr que volver a un proceso negociado con Israel. Tras Trump y tras Netanyahu". Mientras tanto, qu va a hacer Abbas? "Pedir la intervencin del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya y reforzar los lazos con otros socios de la comunidad internacional".

La delegacin del Frente Popular de Liberacin de Palestina (FPLP) en el Consejo Central es ms categrica. Uno de sus miembros nos ha explicado: "Si Abu Mazen fuera coherente, abandonara la cooperacin securitaria con Israel, como haba decidido ya el Consejo Central precedente". Segn el diario Al-Hayat publicado en Londres, el representante del FPLP en el Comit Ejecutivo de la OLP Omar Schehad habra dicho en la reunin de esta instancia que precedi al Consejo Central que Abbas haba rechazado deliberadamente aplicar la decisin del Consejo Central precedente que estipulaba el final de la cooperacin militar con Israel.

Reconstruir la unidad nacional

Si Oslo ha muerto, como dice incluso Abu Mazen, no ha llegado el momento de entregar las llaves y obligar a Israel a gestionar, solo, el da a da de la gente palestina? De tomar a su cargo las infraestructuras, la educacin, la salud? Es la pregunta que le plantean no solo los representantes de los partidos de izquierdas, sino tambin buena parte de la militancia del Fatah. La autodisolucin de la AP obligara tarde o temprano a la comunidad internacional a intervenir de una forma mucho ms acuciante. El resultado de ello sera la internacionalizacin de conflicto y eventualmente la convocatoria de una conferencia internacional que rompera el cara a cara gravemente desigual entre Israel y la poblacin palestina.

Una eventualidad as es la pesadilla de las autoridades israeles. Es no obstante una pesadilla a largo plazo: "Demasiados burcratas y hombres de negocios palestinos tienen inters en proseguir la colaboracin con Israel", afirma Majed M., sin embargo militante de Fatah. Bastante peor an sera el final de la colaboracin securitaria, que es para el Estado de Israel la principal conquista de los acuerdos de Oslo. La existencia de una polica palestina que colabora estrechamente con el ejrcito israel ha permitido al Estado hebreo reducir sustancialmente sus tropas en Cisjordania, y las informaciones proporcionadas diariamente por los servicios de informacin palestinos al Shin Beit son de un valor inestimable.

Ahora bien, en su discurso/ro en el Consejo Central, Ab Mazen no puso en cuestin la colaboracin militar. Tanto como decir que no puso en cuestin lo esencial. Denunciar ante el TPI es ciertamente algo bueno, pero, como comenta Nassar L., un antiguo cuadro del FPLP de Beln, "solo poniendo fin a la colaboracin securitaria con Israel se podr poner en pie una resistencia popular y unificada contra la ocupacin israel. El hecho de que Abu Mazen no haya tocado este aspecto relativiza en gran medida el alcance de su discurso en el Consejo".

La palabra final ser para Naim J., un viejo militante comunista de Jerusaln:

"Abu Mazen lo reconoce, el proceso de Oslo est muerto. Lo que es urgente ahora es desarrollar una estrategia alternativa a la que ha dominado el campo poltico palestino desde hace ms de veinte aos. Est lejos de ser un asunto sencillo, y tenemos necesidad de un verdadero gran debate nacional. Siendo la precondicin la reconstruccin de la unidad nacional, sin exclusiva de ningn tipo. A corto plazo, es el combate prioritario".


Nota

1/ Las personas entrevistadas han requerido el anonimato.

Fuente original: https://orientxxi.info/magazine/mahmoud-abbas-une-rupture-en-trompe-l-oeil-avec-donald-trump,2226

Traduccin: Faustino Eguberri para viento sur



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