Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2018

Espacio-tiempo militarizado y lucha de clases
Donostia como ejemplo

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


En cuanto forma de capital, la ciudad-mercanca es lugar de especulacin inmobiliaria: la tierra como capital ficticio [] El derecho a la ciudad surge como necesidad radical de un espacio en funcin de la forma natural, como un movimiento contra la alienacin del espacio urbano; tiene carcter directamente anticapitalista, pues sus reivindicaciones implican romper con la lgica de la ciudad-mercanca.George I. Garca Quesada: La ciudad entre mercanca y derecho

Nota: texto que forma parte de las reflexiones y debates surgidos en 2015 a raz de la Capitalidad Cultural Europea en 2016.

1.- PROPIEDAD PRIVADA DEL ESPACIO-TIEMPO Y PODER DEL CAPITAL

2.- EXPLOTACION, VIOLENCIAS, INSURRECCIONES Y REPRESIONES

3.- COMUNA DE DONOSTIA: LUCHA NACIONAL DE CLASE EN LA CIUDAD

4.- FINANCIARIZACION DEL CAPITAL E INDUSTRIA TURSTICA

5.- TURISTIFICACIN E INVERTEBRACION NACIONAL VASCA

6.- CAPITALISMO MILITARIZADO Y PROPIEDAD COMUNAL DE LA CIUDAD


1.- Propiedad privada del espacio-tiempo y poder del capital

1. El desarrollo de la vida orgnica y la antropogenia han sido inseparables de las condiciones naturales, geogrficas, espaciales. La razn no es otra que la objetividad de la ley del ahorro de energa o del mnimo esfuerzo, despus de la ley de la productividad del trabajo y por ltimo y en la actualidad capitalista, de la ley del valor. Existe una continuidad interna entre ellas basada en ltima instancia en el problema del gasto de la energa, la materia y el tiempo como recursos finitos en un espacio cerrado. El problema irresoluble surge cuando la ley del valor atenta directamente contra la ley del mnimo esfuerzo y de la productividad, supeditndolas a los intereses irracionales del capitalismo. Esto es lo que sucede en Euskal Herria, y en concreto lo que la burguesa est haciendo con Donostialdea, o sea la zona de pueblos que circunvalan la capital y dependen de ella en todos los sentidos.

2. La ley del valor exige para su optimizacin la mayor rapidez de flujo posible por los canales en los que circula, desde la produccin hasta la realizacin del beneficio. El capitalismo se caracteriza por su necesidad frrea de ampliar e intensificar lo ms posible la explotacin de la fuerza de trabajo para multiplicar el beneficio, por revolucionar las fuerzas productivas haciendo de la ciencia parte del capital constante, por crear nuevas ramas econmicas que suplanten a las obsoletas, por reducir las distancias y los tiempos ya que el capitalismo es la economa del tiempo en cuanto peligro para la valoracin. Esto exige crear vas rpidas y seguras para que el transporte de mercancas requiera el menor tiempo posible, para que fluya el valor: el capital no slo transforma y destruye la naturaleza sino que sobre todo la crea en cuanto mercanca que debe transustanciarse en beneficio.

3. Los canales de transporte adquieren por eso decisiva importancia econmica, social, poltica, militar, etc., lo que obliga a destruir la naturaleza: son necesidades y problemas estratgicos crecientes desde que la ley del valor apareci embrionariamente hace alrededor de 6000 aos, y decisivos desde que el capitalismo es el modo de produccin dominante. Dado que el valor est unido a la lucha de clases entre el capital y el trabajo, ocurre que la geografa social es el producto de esta dialctica de lucha de contrarios, en la que el Estado juega un papel central. Por tanto, la historia y el futuro de Donostia y de Euskal Herria depende de la lucha de clases.

4. Centrndonos slo en el presente inmediato, las exigencias de fracciones del capital mundial en lo que toca a la reduccin del tiempo-espacio, as como la exigencia ciega de contener la cada tendencial de la tasa medio de ganancia, hace que la clase dominante en Europa se encuentre en la encrucijada de tener que lidiar con el problema de resolver el punto de choque de, al menos, tres grandes ejes que vehiculan flujos de valor y que responden a contradicciones interimperialistas: el que est formndose con el nombre de nueva ruta de la seda, desde el Pacfico hasta Irn y Siria por ahora, con sus ramales; el que potencia euroalemania hacia Centroeuropa y Rusia con un ramal a nortefrica para garantizar el saqueo de este continente; y el que va de los EEUU a pases fieles del Este europeo pasando por Gran Bretaa.

5. Estos ejes y sus ramales conectan, como se ve, fracciones burguesas que intereses similares en los Estados, agudizando diferencias que pueden llegar a ser oposiciones pero nunca contradicciones, y menos an antagnicas. No olvidemos que lo determinante es la lgica capitalista que los conecta objetivamente en el fondo: pueden tener diferencias ms o menos destacadas por siempre termina imponindose la objetividad del capital: Syriza, Podemos, etc., son un ejemplo de estas diferencias superficiales en su expresin poltica de reformismo tibio, lo mismo que sucede entre partidos de derecha y extrema derecha por el otro lado. Las discusiones socioeconmicas entre fracciones burguesas europeas, el peso creciente de los lobbys y grupos de presin, el poder absoluto del BCE indican cmo en la mayora inmensa de los casos es la gran burguesa la que se impone, y cmo siempre salen perdiendo los pueblos trabajadores, sobre todo los que padecemos opresin nacional.

6. La mundializacin de la ley del valor, histricamente efectiva desde el siglo XVII y poltica y culturalmente dominante desde comienzos del s. XVIII genera ahora contradicciones ms agudas que nunca antes. La remilitarizacin de la Unin Europea y de los Estados que nos oprimen como pueblo Macron va a reinstaurar el servicio militar obligatorio y el Estado espaol va a aumentar en un 80% sus gastos oficiales en armamento, al margen de otros aumentos silenciados-. Recordemos que el capital sali de la depresin de 1873 con la guerra mundial de 1914-18, y de la depresin de 1929 con la guerra de 1939-45, segn la cronologa occidental. Recordemos que la crisis no confundir depresin con crisis- de 1968-73 provoc la respuesta neoliberal del imperialismo, y que fue en 1983 la reina Isabel II de Inglaterra estuvo a punto de leer un comunicado oficial sobre el estallido de la guerra con la URSS.

7. La depresin de 2007 an se mantiene y, repitiendo las lecciones del pasado, el rearme del imperialismo es salvaje: Gran Bretaa ha llamado a nuevas levas de soldados, lo mismo que Alemania, y Suecia traslada tropas a la frontera con Rusia siguiendo la estrategia de la OTAN de militarizar esa frontera que recorre Europa del norte al Mediterrneo y al Mar Negro. EEUU se ha lanzado a una irracional carrera armamentista con un gasto oficial de 639.000 millones-$ para 2018, con la ayuda del renacido nacionalismo expansionista japons. El cerco a Irn, Rusia y China Popular por parte del imperialismo se est endureciendo da a da en lo que ya es una soga al cuello de estas potencias que el imperialismo intentar cerrar aprovechando el deshielo del Ocano Polar rtico. Todo esto est logrando que la cotizacin media en las Bolsas mundiales de la industria militar haya subido un 27%, repitiendo los pasos de las dos depresiones y de las grandes crisis anteriores.

2.- Explotacion, violencias, insurrecciones y represiones

8. La dictadura del capital crea su propia naturaleza como mercanca con sus vas de transporte para acelerar los flujos de valor. La militarizacin es una fuerza innegable en ese proceso: las calzadas romanas lo demuestran, pero bajo el capital lo prioritario de las vas no son los ejrcitos en s sino stos en cuanto parte de la reproduccin ampliada, o sea, las vas como los canales que facilitan que la violencia se desarrolle como lo que es, como potencia econmica. O sea, los canales por los que la violencia global del capital golpea en todos los aspectos al trabajo para maximizar el beneficio: los flujos de la violencia inherente a la ley del valor inciden directamente en la lucha de clases y son a su vez incididos por esta porque forman una unidad en autonoma relativa de cada parte.

9. No slo la violencia fsica en sus mltiples expresiones sino que tambin la psicolgica, afectiva, cultural, simblica, sexual, informativa circulan por los canales, y stos mismos son diseados en funcin de esas violencias, no slo para que se muevan ms rpidamente sino sobre todo para que formen una red que materialice la omnipotencia, omnipresencia y pluridimensionalidad del capital y de sus reproduccin ampliada en lo objetivo y en lo subjetivo. Las contradicciones del sistema, entre las que destaca la ley de la cada tendencia del beneficio, le obligan a crear ramas mediante las que aumentar la ganancia media y la alienacin de masas como las industrias culturales, sexuales, afectivas, tursticas, deportivas, etc., legales e ilegales.

10. La naturaleza, la geografa, la planificacin urbana todo queda subsumido en la lgica del beneficio. Sobre todo si son naciones pequeas como la vasca, desaparece la separacin entre campo y ciudad porque se acorta el espacio-tiempo y el turismo, el deporte, la industria cultural, los servicios, la industria del sexo, el narcocapitalismo, el ecologismo reformista y la sutil trampa burguesa de la llamada economa social y solidaria, etctera, tienen el mercado integrado a sus pies. La aparentemente inagotable multidiversidad de oferta que tiene el mercado integrado hace que, formalmente, desaparezca la lucha de clases, la lgica de la explotacin nacional y de la mujer trabajadora surgiendo el reino eterno del ciudadano individualizado o en todo caso del reformismo de toda la vida.

11. La superficie impide ver el fondo y la democracia ciudadana legitima la violencia del capital. Pero la imagen de normalidad empieza a resquebrajarse cuando las resistencias aisladas en un barrio, escuela, taller, comuna, hospital, mercado, casa ocupada, biblioteca, fbrica, espacio liberado, domicilio. transporte, gaztetxe, paseo o plaza pblica, son sntomas de malestar que dificultan la rapidez de los flujos de valor y de realizacin del beneficio. Si las resistencias aisladas se coordinan y crecen, si se dotan de una estrategia que englobe a las mltiples tcticas de lucha y sus objetivos especficos, segn se asciende a la conciencia poltica revolucionaria, el espacio-tiempo y la ciudad demuestran abiertamente, sin ideologas mixtificadoras, que son un campo de guerra social, ms an en un pueblo oprimido nacionalmente.

12. Una de las causas ms frecuentes que motivan la reaparicin de las protestas del pueblo son los problemas relacionados con el espacio-tiempo: las huelgas de 1951 en Irua y Barcelona contra el aumento del precio de transporte. Es la imposicin tramposa o descarada de la geografa capitalista que destroza barriadas populares con sus formas de vida colectiva e individual. Adems de asociaciones de vecinos con su accionar, se suman otros colectivos de modo que del malestar cuantitativo se salta al proyecto cualitativo: la lucha contra la autova Irurtzun-Andoain en Euskal Herria, contra Renfe en Murcia, contra el Metro en Donostia y una lista casi inacabable en la que tambin incluimos las movilizaciones contra la ubicacin de cuarteles y comisaras, contra fbricas contaminantes, contra grandes centros comerciales que arruinan las pequeas tiendas familiares, contra el ruido y el trfico, por la instalacin de centro educativos, culturales, sanitarios

13. Sabedora desde al menos el siglo XIV en las rebeliones populares en las ciudades del norte de Italia que el espacio-tiempo es un activo ms en la guerra social, la violencia burguesa fue mejorando sus estrategias: por ejemplo separar los centros de tortura para que el pueblo no oyera los escalofriante gritos de las vctimas. En el siglo XVI el urbanismo y la arquitectura militar iban unidos. Con la revolucin industrial de finales del s. XVIII y el surgimiento de las violencias defensivas del pueblo trabajador, la burguesa sinti la urgencia de destruir el espacio medieval y crear otro abierto a su poder en todos los sentidos. Un modelo bsico de espacio-tiempo muy apto para la rapidez de movimientos, el ahorro de energa y tiempo y la omnipresencia de la disciplina, lo encontr en la tcnica estndar de los acuartelamientos militares romanos que, adems, eran nudos de una red densa muy racionalmente planificada para ahorrar energa y tiempo bajo las presiones ciegas de la economa mercantil sustentada en el esclavismo.

14. El paradigma del urbanismo militar oculto tras la opulenta esttica democrtico-burguesa lo tenemos en la transformacin de Pars realizada por Haussmann en1853-69 para permitir ametrallar a placer al pueblo insurrecto que no poda protegerse en las callejas medievales como en 1789, 1830 y 1848. El imperialismo francs sufri la efectividad defensiva de las callejuelas precapitalistas en Argelia y Cochinchina. La rapidez de las balas de fusilera y artillera por las grandes avenidas rectilneas es otra forma de expresin de la rapidez de circulacin de la mercanca y realizacin del beneficio. La Comuna de Pars de 1871 demostr que la inventiva popular tarde o temprano supera las barreras y represiones: tras 1871 la burguesa parisina adapt sus sistemas de violencia para abortar otra posible Comuna. Pero Pars se sublev contra los nazis y la burguesa colaboracionista en verano de 1944, volvera a hacerlo en mayo de 1968, y despus ha sido escenario de grandes manifestaciones que podran haber terminado en batalla defensivas contra la violencia del capital que no podemos analizar aqu.

15. Pars no es la excepcin, sino una de tantas experiencias que confirman las tesis de la izquierda revolucionaria entre finales del siglo XIX y 1905: ni las barricadas ni las insurrecciones han dejado de ser posibles, efectivas y necesarias debido a los cambios espacio-temporales introducidos por el capital. La socialdemocracia manipul y censur durante cuarenta aos las ideas de Engels de 1895 sobre la vala incuestionable de esos mtodos siempre que se adaptasen a las innovaciones casi permanentes que hace la burguesa en su sistema represivo dentro del espacio urbano. La oleada revolucionaria de 1917 lo confirm de nuevo, y desde entonces y hasta ahora sigue siendo esencialmente vlido el brillante texto La insurreccin armada publicado por la Internacional Comunista en 1928.

16. Si en algn sitio aparece crudamente la esencia de poder de la planificacin espacio-temporal es en las invasiones colonialistas e imperialistas que sufren los pueblos: se les impone una geografa diseada para el saqueo sistemtico, para romper la unidad endgena prexistente, para aplastar con rapidez sus resistencias, para hacerlos dependientes del colonizador Sus luchas aprovechan lo que queda de la geografa tradicional cercando la ciudad por el campo, pero tambin simultanean frecuentemente las guerrillas con las insurrecciones, etctera. La expansin inhumana del capitalismo en estos pueblos ha creado conurbaciones explosivas en las que las resistencias inventan tcticas defensivas que, una vez adecuadas, sirven tambin para las ciudades empobrecidas de las sociedades imperialistas, o del norte.

17. La desestructuracin social impuesta por el neoliberalismo ha generado como respuesta una ascendente reestructuracin del trabajado globalmente explotable. La alienacin, reformismo y desunin, recortes, despidos y violencias que derrotaron la oleada de luchas de 1968-88 son superados gradualmente por las nuevas respuestas del trabajo o por la recuperacin de las tradicionales. Revueltas de 2005 huelgas masivas como la de 2010 y otras posteriores en el Estado francs. Gran huelga de los servicios pblicos britnicos en 2011; huelga general europea de 2012, huelga general de 2014 en Italia, el 15-M de 2011 en el Estado espaol son algunos ejemplos de lucha de clases en el actual espacio-tiempo del capital europeo, sin olvidarnos de Grecia y de las manifestaciones en Hamburgo de 2017, por citar un solo caso. La CEOE reconoce que la lucha obrera y popular crece en el estado espaol sobre todo desde verano de 2017, mientras que millones de mujeres trabajadoras salen a la calle a finales de enero de 2018 protestando contra las violencias que sufren.

18. La respuesta burguesa es fulminante: A finales de 2004 Gran Bretaa aplic un sofisticado mtodo represivo que integraba las ms modernas tecnociencias en esta problemtica. La tensin social creciente en el Estado desde los motines de 2005 francs ha servido de excusa para instaurar una sociedad de vigilancia generalizada. La Cumbre de Lisboa de 2010 ampliaba las atribuciones de control poltico-militar de la OTAN dentro de la UE. La Ley Mordaza espaola de 2015 es simultnea a la propuesta britnica de restringir derechos de huelga y manifestacin. La peticin alemana de 2017 de crear un archivo policial nico sobre la izquierda revolucionaria antecede en muy poco al proyecto griego de reducir los derechos sindicales.

19. A la vez, Trump hace apologa de la tortura y Canad acepta las declaraciones arrancadas con este tormento inhumano. Se aprieta el cerco con la libertad en internet, y el estado espaol aplica el artculo 155 contra Catalunya. La derecha mundial se organiza y contraataca para acabar con las conquistas de la mujer trabajadora reduciendo drsticamente los fondos pblicos que le ayudan, suavizando mediticamente el terrorismo machista, incrementando la explotacin global de la mujer. La sexualizacin del marketing, de la cultura, de la poltica, de la vida cotidiana en suma busca crear nuevas cadenas de dominacin y aumentar la tasa media de beneficio.

3.- Comuna de Donostia: lucha nacional de clase en la ciudad

20. El espacio-tiempo capitalista, supeditado al desarrollo irracional de la ley del valor, destruye el espacio-tiempo medieval excepto aquellas partes subsumibles en su lgica del beneficio rpido sin reparar en sus efectos destructivos. En la medida en que el espacio-tiempo medieval segua an hablando en euskara, a pesar de su retroceso, su suplantacin por el espacio-tiempo del protocapitalismo significaba el retroceso de la lengua vasca. Para el siglo XII la produccin y exportacin de mineral de hierro creaba la nueva geografa vasca. Donostia fue fundada por el Estado de Nafarroa a finales del siglo XII como salida a la mar para impulsar el comercio, pero a los muy pocos aos la incipiente burguesa donostiarra pact su unin con los invasores castellanos y su ruptura con el Estado de Nafarroa imponiendo definitivamente la lgica mercantil sobre cualquier posible sea de identidad lingstico-cultural y etno-nacional tardomedieval.

21. En el siglo XVI esta burguesa fue vital en la liquidacin de la independencia navarra. Desde entonces y hasta ahora, la burguesa donostiarra ha sido fiel como clase al Estado espaol, excepto breves momentos de coqueteo con la revolucin burguesa francesa, en los que un sector pens en asociarse de alguna forma a nuevo poder porque le era econmicamente mucho ms rentable. La industria del hierro aceler el retroceso de la lengua vasca porque el espaol y el francs eran ms rentables al capital comercial no slo en la produccin econmica sino tambin en su dominacin poltico-cultural interna y en sus relaciones exteriores.

22. No podemos resumir aqu la historia de sus sucesivas inserciones de Euskal Herria y Donostia en los flujos de produccin y circulacin de valor porque tendramos que analizar las transformaciones globales de varios siglos y las correspondientes acciones de los Estados ocupantes durante las tres primeras reordenaciones europeas anteriores a la actual y cuarta, la de Maastrich de 1992. S debemos decir que la imposicin de la lengua francesa y espaola as como el retroceso y desaparicin de la lengua vasca guarda, dicho a grandes rasgos, estrecha relacin con las evoluciones de la opresin nacional al son de esas reordenaciones.

23. Las reordenaciones legalizan la concentracin y centralizacin de capitales mediante salvajes guerras que terminan en victorias polticas de unos Estados hegemnicos sobre otros vencidos Tratado de Westfalia de 1648, Congreso de Viena de 1815 y Pactos de Yalta-Postdam de 1945-, abriendo fases socioeconmicas que generan nuevas contradicciones. En las tres reordenaciones Donostialdea fue un centro comercial pero sobre todo fue una zona militar importante en el sistema espaol, lo que facilit el surgimiento del turismo por el trasiego de oficiales y sus familias, por la extensin de la fama de la ciudad y de su entorno, por la creacin de una infraestructura adecuada. Tengamos en cuenta que turismo y control poltico-militar y cultural del territorio siempre han ido unidos.

24. Sobre esta base, la burguesa comercial empez a especializarse en el turismo en la segunda mitad del siglo XIX para compensar el auge de Bilbo. El aumento del turismo cada vez ms selecto impuso cambios en la economa de Donostialdea. Por ejemplo, se hundi la produccin de vino local por las importaciones de vinos de mejor calidad, sobre todo desde que a comienzos del siglo XX se generaliz el turismo de alto consumo. El euskara fue quedando reducido a la lengua de las limpiadoras de hotelesPara entonces, la industria turstica absorba cada vez ms capitales excedentarios e improductivos, mostrando la correccin de la ley de perecuacin que dice que los capitales abandonar las ramas menos rentables pare invertir en las ms rentables.

25. Donostialdea tena industrias de varias clases, pesca, agricultura, etc., y por eso gozaba de una excelente lucha de clases con una conciencia nacional en ascenso, como se demostr sobre todo durante la Comuna antifascista del 18 de julio al 13 de septiembre de 1936. La invasin militar extranjera fue a la vez lucha de clases en tierra vasca. El pueblo trabajador tom el poder en varios ayuntamientos, se organiz en pueblo en armas, y centraliz su puesto de mando en Donostia. Se tom al asalto el cuartel de Loiola y se derrot al fascismo en una feroz batalla urbana. Surgieron consejos y comits de fbrica, se recuperaron locales, se requisaron coches y camiones, se planific la produccin de armas, se racionaron los alimentos, se socializ la sanidad, se crearon cupones de pago, se organiz la defensa de un amplio territorio sin apenas armas y municiones, se aplic la justicia revolucionaria pero se cometieron los mismos errores de la Comuna de Pars 65 aos antes: no se recuper el capital depositado en los bancos, sobre todo en el Guipuzcoano, y no se actu con la suficiente radicalidad revolucionaria.

26. La represin franquista fue implacable. La memoria de la Comuna fue barrida en la historiografa oficial y en la versin nacionalista burguesa interesada en negar tanto su existencia como la realidad de la lucha de clases entre vascas y vascos. La burguesa como clase impuls la invasin y si tuvo la mala suerte de quedarse en territorio controlado por el Gobierno Vasco actu como espa y saboteadora al servicio de Franco, pero sectores de la mediana y pequea burguesa nacionalista se dividieron entre los pocos que resistieron hasta el final y la mayora que esperaba cualquier oportunidad para negociar la rendicin.

27. Exceptuando heroicidades individuales, generalmente de la pequea burguesa, la clase como tal se mantuvo pasiva o fiel a la dictadura por los beneficios que supona para Donostia. Mientras iba al alza la tendencia de la lucha obrera y popular, la industria turstica sigui creciendo en su gama alta y media. Para la dictadura y para la burguesa era importante dar una imagen de ciudad atrayente, pacfica e incluso abierta a Europa por su cercana a la frontera con el Estado francs. Las cada vez ms duras luchas obreras y populares y su sntesis en la lucha de liberacin suponan un peligro para esa alianza de clase.

28. Desde finales de los 60 se haba multiplicado la represin con los Consejos de Guerra de Burgos, estados de excepcin, etc., y a principios de los 70 la droga ilegal comenz a inundar la ciudad como arma de exterminio psicofsico de la juventud vasca. Pero las movilizaciones aumentaron en la clandestinidad y en los espacios semipblicos surgieron gaueskolas, ikastolas, movimientos culturales, sociales, deportivos, sindicatos, el pueblo trabajador se autoorganizaba al margen de las instituciones de la dictadura.

29. De ah surgira tras muchos debates y rupturas lo que sera la izquierda abertzale que se implantara con fuerza en el pueblo trabajador donostiarra: el 20,09% de votos en las primeras elecciones municipales en 1979, la segunda fuerza de la ciudad. Desde ese momento la historia poltica de la ciudad est condicionada por la obsesin de la burguesa y del reformismo, con la permanente intervencin rectora del Estado espaol, por reducir lo ms posible la implantacin popular de la izquierda abertzale.

4.- Financiarizacion del capital e industria turstica

30. La segunda mitad de la dcada de 1980 fue testigo de dos grandes cambios que determinaron el auge actual de la industria del turismo en el capitalismo desarrollado y en Donostialdea: uno, y el menos importante a la larga, fue la poltica de desertizacin industrial y deslocalizacin que en Euskal Herria impuso el Estado espaol con la ayuda de las burguesas locales, lo que abri espacios a otras industrias y negocios; y el decisivo y segundo fue la liberalizacin de capitales impuesta primero por los EEUJU y Gran Bretaa lo que facilit que la industria turstica recibiera ms capitales excedentarios procedentes de las industrias abandonadas por su baja rentabilidad.

31. A estas nuevas condiciones estructurales al sistema capitalista se le sumaron al menos otras cuatro nuevas: una, la implosin de la URSS y a los pocos aos la inundacin de turistas multimillonarios procedentes de la muy corrupta nueva burguesa del Este; dos, la intensificacin del capitalismo corrupto inseparable del auge incontrolable del capital ficticio y de la especulacin de alto riesgo; tres, el auge de la industria cultural alienadora que tiene en la industria del deporte uno de sus pilares. Y cuatro, el poder del capitalismo mafioso, narcocapitalismo, etc., que generaba ingentes masas de dinero en papel que deba ser limpiado para integrarlo en el proceso legal de valoracin ampliada del capital. La industria turstica es inseparable de estos nuevos mercados que sustituyen a los ya improductivos. Un ejemplo, en la medicin del PIB espaol se contabilizan los beneficios de la prostitucin, un componente clsico de la industria turstica.

32. Tales cambios explican que segn datos de comienzos de 2017 el turismo es una rama econmica en imparable crecimiento: si en 1995 hubo en el mundo un total 525 millones de turistas, en 2016 han sido 1235 millones, y la tendencia sigue para arriba de entre el 3% y el 4%. Segn estas fuentes y a la espera de completar el estudio mundial de 2016, se calcula que la industria supone ya alrededor del 10% del PIB mundial, el 7% del comercio mundial y el 30% de las exportaciones de servicios, y se calcula que 1 de cada 11 empleos depende de la industria turstica. Otros estudios aseguran que en 2014 la industria turstica supona el 9,8% del PIB mundial mientras que la qumica el 8,6%, la agricultura el 8,5%, la educacin el 8,4%, y la automovilstica el 7%, y la banca el 5,9%.

33. La burguesa del Estado espaol sabe que esta industria es una de sus muy pocas tablas de salvacin que tiene para no ahogarse en el huracn de la crisis mundial que persiste a pesar de la ligera reactivacin actual en muy pocos pases. En 2017 el Estado espaol fue el segundo del mundo en el nmero de turistas, despus del francs y por delante del norteamericano: 2017 es el quinto ao de aumento sostenido, en gran parte por la baratura de precios gracias a la inhumana sobre explotacin en esa industria en 2017 el 97% de los contratos en hostelera han sido precarios-, por sus gangas en prostitucin y drogadiccin y por el contexto de caos e inseguridad en otras zonas tursticas provocado por las agresiones imperialistas.

34. En 2015 el turismo aportaba 119.011 millones de euros, el equivalente al 11,1% del PIB, con 2,49 millones de puestos de trabajo, el 13% del total. Estimaciones empresariales sostienen que en 2016 la aportacin al PIB fue del 11,2% con un ingreso de 125.000 millones y que en 2017 ha llegado al 11,5% del PIB con un aumento del 9% ms de turistas que en 2016. Sin embargo, es un turismo pobre, que deja poco dinero por visitante. La burguesa lo sabe e intenta mejorar la oferta en calidad: el presidente autonmico de Galiza dijo que la juventud deba aprender ingls para ser mejores camareros. Lo tiene difcil porque la media estatal de comprensin de lectura est por debajo de la media de 24 pases de la OCDE estudiados: 528 puntos frente a 540.

35. El impulso al turismo busca compensar en parte el desplome de la industria en general, incluida la construccin, etc., que en 2007 significaba el 29,40% del PIB y en 2015 el 23,63%, segn qu mtodos se utilicen. Pese a la recuperacin de los ltimos tiempos, la industria manufacturera no llegaba al 13% del PIB en 2016. Comparemos: la industria turstica el 11,5% y la manufacturera menos del 13% en 2016. La dependencia creciente del capitalismo espaol hacia el exterior se confirma en el retroceso de dos puestos en la competitividad mundial, cayendo al 34 en una lista de 138 pases; tambin en que el capital extranjero posee ya en 43,1% de las acciones espaolas, y con respecto a la cada vez ms decisiva industria del turismo en que la inversin exterior en ella ha llegado en 2017 al 60% del total.

36. La periferizacin del capitalismo estatal, su creciente dependencia del exterior, va unida al aumento del peso del turismo y a la debilidad de la manufactura, adems de a otros factores que deben ser comprendidos estudiando cmo la cuarta reordenacin del capitalismo europeo oficializada en Maastricht en 1992 impone restricciones que endurecen los ya aceptados por la burguesa estatal a comienzos de los 80 para ser aceptada en Europa. La Europa de las tres velocidades Alemania, Benelux, Estado francs, norte de Italia, etc.; este de Europa; y la periferia del sur-, impone a esta ltima rea unas tareas muy precisas, siendo el turismo una de ellas.

5.- Turistificacin e invertebracion nacional vasca

37. La burguesa de Hegoalde en general y la donostiarra en particular estn dentro de este agujero negro estatal aunque con algunas diferencias. Efectivamente, en abril de 2016 segn el Crculo de Empresarios, el sector industrial representaba el 24,4% del PIB de la CAV mientras que el de Madrid era el 9,7% y el del Estado espaol 15,5%. Segn la contabilidad del PIB del Gobierno Foral de Nafarroa, en 2017 el sector industrial aportaba el 31,68% del PIB navarro, 14 punto por arriba del Estatal que era del 17% y 12 puntos por arriba del 19,1% europeo. Estas diferencias tan notables entre el capitalismo vasco y la media estatal corresponden a la especificidad vasca de la dialctica entre la produccin de valor y la lucha de clases en un marco de opresin nacional, tema que no podemos desarrollar ahora.

38. Sin embargo y tambin por estas mismas razones la burguesa vasca es parte sustantiva del capitalismo espaol. Esto mismo, ms la presin objetiva de las exigencias impuestas por la UE arriba vistas, y la frrea lgica del capitalismo mundial, hace que la burguesa vasca se lance tambin a potenciar la industria turstica para incentivar la industria en general: quiere subir de ese 24,4% industrial del PIB al 25% en el 2020. Por ejemplo el gobiernillo vascongado ha elaborado un ambicioso plan turstico para subir su aportacin al PIB del actual 10,56%, con la explotacin de 96.500 trabajadoras y trabajadores, nada menos que al 12% en 2020.

39. Se trata de un muy duro plan de incentivacin entregado al capital privado ya que de los 2457 millones- estimados por ahora slo 357 sern pblicos dejando 2100 a la burguesa. Recordemos lo arriba dicho de la sobreexplotacin de la fuerza de trabajo en la industria turstica en general: una de sus ramas ms feroces es la de la hostelera. Pues bien, la hostelera supone el 3,17% del PIB de la CAV con la explotacin directa de 2300 trabajadoras y trabajadores.

40. Ha sido necesario resumir estas tendencias para comprender la opcin estratgica que el capital est designando para Donostia y Gipuzkoa. Segn datos de verano de 2017, el turismo supone el 12,5% del PIB de la ciudad, la industria de la salud el 12% y el comercio y la educacin el 11% respectivamente. En la actualidad uno de cada tres puestos de trabajo depende del turismo. En 2016 la hostelera aument un 5,2% con respecto a 2015 entre otras cosas gracias a que ese ao fue el de la Capitalidad Europea de la Cultura. Donostia apareca en 2015 adems como el centro motor del herrialde de la CAV en el que el turismo tiene ms peso con un 7,4%, seguido por el 5,2% de Bizkaia y el 5,1% de Araba.

41. Esta hegemona guipuzcoana en lo turstico hace surgir diferencias competitivas entre las burguesas de cada herrialde para no quedarse rezagadas en la carrera por la superioridad en una rama industrial muy importante, lo que les lleva a presionar a sus respectivos aliados econmicos y polticos en la CAV pero sobre todo en el Estado espaol, en el gobierno central, etc. Por ejemplo, la burguesa donostiarra obtuvo un gran triunfo en 2016 con la Capitalidad Cultural euroimperialista, pero en 2017 la vizcana ha respondido con un sofisticado plan turstico destinado a desplazar a Gipuzkoa, pero la respuesta donostiarra es ser sede en mayo de 2018 de la reunin de la Organizacin Mundial del Turismo. En el fondo, parte de las diferencias internas en los partidos de orden vienen de estas disputas econmicas entre fracciones del capital.

42. Ahora bien, como enclave fronterizo histrico, Gipuzkoa y Donostia pueden ser uno de los puntos centrales del proyecto autonmico y regionalista que proponen sectores de la burguesa en Ipar y Hego Euskal Herria: uno de los nudos fundamentales de conexin del eje de Galiza a Catalunya con el eje de Madrid a Pars, insertos a su vez en ejes ms amplios oeste-este y sur-norte. Vemos as la importancia econmica y poltica que adquieren las vas de comunicacin y transporte para la aceleracin de los flujos de valor a su paso por lo que llevan aos definiendo como regin transfronteriza segn una visin de la UE anterior a la crisis de 2007, que ha obligado a sucesivas reflexiones y adecuaciones como la de 2014 y la muy reciente de septiembre de 2017, por citar algunas.

43. La importancia del Estado espaol aparece aqu manifiestamente adems de por la recentralizacin que lleva imponiendo desde hace tiempo, tambin por su papel de juez y parte, de rbitro y de jugador en la planificacin de los ejes que canalizan los flujos de valor creando vas espacio-temporales ms adecuadas a la necesidad del capital estatal. Pero tambin se ve la importancia del Estado francs porque sus decisiones facilitan o no los proyectos espaoles para acelerar el flujo de valor con el norte europeo. Por ejemplo, el Tren de Alta Velocidad o TAV espaol tiene el cuello de botella de la red francesa que desde Hendaia hasta Burdeos va a paso de burro. Para Francia Euskal Herria tiene menos importancia econmica que Andaluca para Espaa y similar a Extremadura, lo que explica sus continuas posposiciones para construir el TGV.

44. La burguesa de la parte vasca bajo control espaol sabe que los intereses del capital francs miran al norte y no al sur, pero insiste en construir el TAV por tres razones: abrir negocios que generen beneficios inmediatos al margen de su viabilidad posterior; crear infraestructura para la circulacin de mercancas y de turistas aunque no se terminen del todo; y hacer propaganda ideolgica y poltica a su favor hinchando el globo de construir pas dentro de lo permitido por el Estado ocupante. Lo fundamental siempre es mover el dinero porque el capital inmovilizado es una ruina, y a la vez extraer ganancia poltica de ese movimiento de dinero mediante la manipulacin propagandstica. Otro ejemplo lo tenemos en el irracional Metro de Donostia, que repite a escala reducida las tres caractersticas del TAV.

45. El TAV sus ramales con el superpuerto de Bilbo, su aptitud para llevar o no llevar mercancas, su conexin con Irunea, etc., es otro ejemplo ms otro es el de la LOMCE por su impacto a medio plazo en la economa e identidad nacional- de que la planificacin estratgica depende de los intereses del nacionalismo espaol que tiene un poderoso instrumento social y poltico en las fuerzas espaolistas en Hegoalde. Es Espaa la que decide qu se hace y qu no se hace en las cuestiones decisivas en la trozo de Euskal Herria que ocupa. Fue Espaa la que dio el visto bueno e impuls que, por ejemplo, Donostia fuera elegida como sede de la Capitalidad Cultural en 2016. Otras fracciones locales del capital sintieron envida y celos por ese favor espaol a la burguesa donostiarra.

46. Los sectores burgueses rechazan una vertebracin autocentrada y endgena, nacional, de Euskal Herria: asumen la particin inicialmente impuesta por la Roma esclavista y luego reforzada por el feudalismo y el capitalismo. Aceptan el troceamiento impuesto durante siglos por Pars y Madrid con el apoyo de las clases dominantes vascas, discrepando slo en las porciones de la tarta que consigue cada una de ellas, en la importancia del poder local delegado que consigue. En lo sustantivo, en lo referente al poder de clase, su identidad y unin en incuestionable. Como tambin lo es derrotar definitivamente la conciencia nacional de clase del pueblo trabajador, empezando por el donostiarra porque ahora hablamos de l.

6.- Capitalismo militarizado y propiedad comunal de la ciudad

47. Donostialdea est repleta de fuerzas represivas. En abril de 2017 la CAV tena 7.640 ertzainas y el Gobierno Vasco negociaba con el estatal ampliarlos hasta 8000. Sumando todas las fuerzas policiales, la CAV sufra entonces la ratio ms alta de la Unin Europea de polica por habitante: 6,9/100.000 frente a los 3,7 de Blgica, 3,5 de Francia, 2,9 de Alemania En Nafarroa no hay Ertzaintza pero en esas fechas sufra la presencia de 2.168 guardia civiles y policas espaoles para 641.345 habitantes, y la CAV tena 3.738 para una poblacin de 2.168.254. O sea, y sin contar otras fuerzas, Hegoalde aguantaba 13.546 personas armadas especializadas en el control, vigilancia y represin de 2.809.599 personas, lo que corresponde a 207,41 personas por agente del orden.

48. Otro informe oficial deca que en octubre 2017 haba en la CAV 1.317 policas espaoles, 1.481 militares y 2.369 guardia civiles, es decir, 5.167 agentes armados a las rdenes de Madrid, ms los ertzainas indirectamente a sus rdenes, o sea, 12.807 para 2.168.254 habitantes, sin tener en cuenta la ligera variacin habida en ocho meses. Quiere esto decir que en la CAV haba en esa fecha haba un defensor armado del orden capitalista por cada 169,30 personas. Hego Euskal Herria es un territorio militarizado al mximo. No nos extendemos en la cifra correspondiente a Donostialdea porque en caso de necesidad las fuerzas represivas pueden ser multiplicadas en muy poco tiempo con la llegada de otros contingentes prximos. Hay que decir que pocas ciudades del mundo tienen una proporcin tan alta de perseguidxs, exiliadxs, detenidxs, torturadxs, encarceladxs y muertxs por las fuerzas armadas del capital como Donostia.

49. La explotacin nacional de clase y patriarcal que vertebra objetivamente al capitalismo vasco tiene su sostn decisivo y ltimo el terror armado que interviene cuando fallan los otros medios de orden- en la muy significativa militarizacin. Pero el capitalismo militarizado no lo es slo por la cantidad de las fuerzas armadas que lo sostienen sino tambin por el imprescindible papel que ha jugado la violencia espaola en la victoria poltico-militar del capitalismo en Hegoalde y en las derrotas militares del pueblo trabajador, y por la importancia de su industria de armas exportan bienes de destruccin por un valor de 800 millones- con una ganancia de sangre de 150 millones-.

50. La burguesa en Hegoalde tiene lgicas diferencias y celos fraternales por ganarse la atencin del Estado: hermanos peleando por los favores del padre. Acepta de muy buen grado la altsima densidad de fuerzas represivas porque sabe que su presencia intimidatoria, junto a otras leyes socioeconmicas y poltico-culturales, le garantiza lo fundamental: su propiedad privada de las fuerzas productivas. El ltimo informe de Gobierno de la CAV sobre perspectivas econmicas reconoce que en 2018 aumentarn las ganancias empresariales y a la vez empeorarn an ms las condiciones de vida y trabajo del pueblo al crecer el paro y el desempleo, y es indudable que por eso implora a Espaa ms fuerzas represivas.

51. Este anlisis marxista de las contradicciones nos permite comprender todava ms radicalmente el sentido y los objetivos de la Capitalidad Cultural donostiarra tal cual criticamos en Donostia, capital cultural de Europa del 23-X-2015. Durango y la culturilla donostiarra del 7-XII-2015. Cultura y rebelin. Crtica de la Capitalidad donostiarra de la cultura del 31-V-2016. La memoria, el tormento y la crcel como cultura de1-IX-2016. Y Gara y la guerra cultural del 9-II-2017. Resumiendo: tena como principal objetivo reforzar la cultura de la sumisin en un herrialde especialmente combativo para facilitar el desarrollo de los planes estratgicos generales, que no slo los de la burguesa donostiarra.

52. Pero slo lograron una fugaz victoria mientras el grueso de la izquierda abertzale bostezaba. Ahora es ilusionante para cualquier persona de bien ver la irascibilidad y enfado que carcome al poder por el fracaso de toda la alienacin que bombarde Donostia de finales de 2015 a comienzos de 2017: asistimos al reinicio de las movilizaciones de sectores juveniles, sociales, populares, sindicales y polticos contra la turistificacin, contra el irracional Metro donostiarra, contra la barbaridad de la incineradora, contra el silenciamiento creciente de las decisiones municipales, contra los salarios de miseria, contra el terrorismo machista, por la amnista y las libertades, por la cultura vasca, etctera. O sea, por ir preparando otra futura Comuna donostiarra que no repita los errores de 1936.

53. Pero estamos en el comienzo, estamos cuestionando slo la superficie de los problemas, porque su fondo no es otro que el de las formas que adquiere la propiedad capitalista en Donostia, y la insercin de las relaciones sociales de explotacin funcionales a esas formas de propiedad privada en la lgica del beneficio a escala del Estado espaol y de la Unin Europea. Y es que, de nuevo las contradicciones objetivas del capitalismo agudizadas desde 2007 confirman las leyes de acumulacin, concentracin y centralizacin, perecuacin, cada tendencial del beneficio y otras, que le fuerzan a crear nuevas reas de explotacin de la fuerza de trabajo.

54. Por ejemplo y citando algunas ciudades conocidas, Berln y Nueva York son escenarios de las mismas tensiones que existen en Barcelona, Madrid, Lisboa, Donostia, etc., sobre la poltica municipal de los alquileres privados de pisos tursticos, la aparicin de empresas locales, estatales e internacionales y de fondos buitre, especializadas en traficar ilegalmente con los alquileres y la compra de viviendas e inmuebles para obtener ingentes beneficios desestructurando la vida popular. La gentrificacin se est multiplicando con la industria turstica, lo que agudiza la interrogante decisiva: de quin es el suelo, del pueblo donostiarra autoorganizado en poder comunal, o del capital inmobiliario y turstico?

55. Lo que est en juego en estas y otras problemticas es el modelo urbanstico de una pequea ciudad como Donostia en un pequeo herrialde como Gipuzkoa que es parte de una pequea nacin oprimidas por dos grandes Estados, lo cual es cierto, pero tambin y sobre todo que luchamos ya por otro modelo espacio-temporal adecuado para una nacin trabajadora libre en un contexto europeo que avance al socialismo. Aqu nos vale el ejemplo de la victoria popular sobre la nuclearizacin de Euskal Herria, logrando que no funcionasen ninguna de las cuatro centrales nucleares inicialmente proyectadas: fue una lucha nacional e internacional a la vez.

56. La mundializacin de la ley del valor, ese proceso criminal que se quiere ocultar bajo lo que llaman mundializacin del mercado, es lo que hace que todo lo relacionado con la lucha entre modelos espacio-temporales antagnicos en cualquier barriada, pueblo o nacin por pequea que sea, repercuta rpidamente en la lucha de clases entre el capital y el trabajo a escala mundial. El proyecto de hacer de Donostia y de Euskal Herria un nudo importante en la red de flujos de valor en el capitalismo europeo es a la vez condenar al pueblo trabajador a la explotacin, opresin y dominacin necesarias para acelerar lo mximo posible la acumulacin ampliada de capital. Por esto es ms necesario y urgente que nunca antes, elaborar una estrategia de liberacin nacional en Donostia inserta en la lucha por el socialismo y el comunismo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter