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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2018

El negocio de encarcelar

Csar Manzanos
Rebelin


La esencia de la actual justicia penal es la venganza, y sta es insaciable adems de contraproducente, es inyectarse un veneno y querer que se pudra o muera el otro. En nuestras sociedades las empresas mediticas han impuesto una cultura punitiva, que hoy inspira las polticas criminales de estado. Esta consiste en considerar que el castigo, y por tanto la penalizacin, es la nica y la ms eficaz forma de afrontar los conflictos sociales, lo cual, ha trado consigo, durante dcadas, el incremento de las penas en casi todos los tipos de delito, el endurecimiento de las condiciones para acceder a beneficios penitenciarios, y la promulgacin de nuevas medidas penales como la prisin permanente revisable.

Sin embargo, la violencia y la criminalidad crecen, pero, la gran mayora de sta no es percibida, perseguida y penalizada. El sistema policial y penal encubre el 99% de la delincuencia con maysculas, que jams es penalizada y para sus autores la crcel est abolida. Mientras se ensaa con apena el 1% de quienes delinquen, los mismos de siempre. As, la poblacin recluida, en un 90%, est compuesta por personas pobres, jvenes que acaban pudrindose en la crcel, personas extranjeras desarraigadas, determinados tipos de disidentes, minoras tnicas o drogodependientes. No por ser quienes cometen ms delitos o los ms graves, sino por ser los sectores ms acosados por las polticas de criminalizacin, ms desfavorecidos econmicamente y ms desprotegidos por las polticas sociales.

Reconocer que la penalizacin ha fracasado, y admitir que, lejos de resolver los conflictos, contribuyen a agudizarlos, es el primer paso para liberarse del recurso al encierro y caminar hacia la bsqueda de alternativas al uso desproporcionado e intil del derecho penal. Sin embargo, el perverso remedio al que se recurre, con terribles efectos violentos y contraproducentes, es a la justicia vengativa, al encarcelamiento. Y para ello, se incrementan las plantillas policiales y de operarios judiciales, se construyen ms comisaras, juzgados y macro-crceles que, finalmente, es el objetivo del gran negocio del crimen, de la industria penal, una de las ms importantes y boyantes en la economa mundo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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