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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2018

Octavio Paz contra el neoliberalismo

Rodolfo Alonso
Pgina 12


El mundo que viene es ms de dueos que de trabajadores confes al periodismo, durante el reciente aquelarre de la Organizacin Mundial de Comercio en Buenos Aires, un prominente empresario local. Pero no fue un rapto de sinceridad: l intentaba escamotear la actual hecatombe concreta sobre derechos seculares de nuestra clase obrera, con el espejismo de un futuro paraso virtual, y universal, de emprendedores. Por suerte, el lenguaje sigue siendo fecundamente ambiguo. Y de sus palabras podemos extraer el contenido literal, bien patente ---por desdicha--- para los argentinos en la actualidad: todo para los dueos, nada para los que crean su riqueza.

Casi de inmediato, como un reflejo antpoda, record otro concepto tambin significativo. En uno de sus dilogos reunidos en libro (El poeta en su tierra) por Braulio Peralta, confiesa Octavio Paz: Siempre cre ---y creo--- que mi interlocutor natural era el intelectual llamado de izquierda. Vengo del pensamiento llamado de izquierda. Fue algo muy importante en mi formacin. No s ahora () lo nico que s es que mi dilogo ---a veces mi discusin--- es con ellos. No tengo mucho que hablar con los otros. Pero el gran dinero corporativo y los no menos desmedidos medios hegemnicos, intentaron apoderarse de todo Octavio Paz, el clebre escritor mexicano, distorsionando sus tempranas crticas al terror stalinista y su redescubrimiento del autntico liberalismo para adjudicrselo, domesticado como a tantos otros conversos hacia la derecha.

Porque Paz, nacido en plena Revolucin Mexicana (1914), era hijo de Octavio Paz Solrzano, fundador del Partido Nacional Agrarista, asesor legal de Emiliano Zapata y su representante en EEUU, involucrado en la reforma agraria y en las transformaciones educativas de Jos Vasconcelos. Apenas recibido, en 1937 parte a Yucatn con las misiones pedaggicas del legendario Presidente Lzaro Crdenas. Y tambin ese ao integra la delegacin mexicana al clebre Congreso de Escritores Antifascistas convocado en Valencia por los republicanos espaoles, mientras arreciaba la guerra civil desatada por el franquismo.

Comenzaba su tarea de escritor, cuyos primeros ttulos lo vuelven hombre pblico. Polemista agudo, convencido humanista, su figura crece como su influjo, entre admiraciones y rechazos. Pero algo hay que reconocerle: en 1968, tras 24 aos de diplomacia renuncia como rechazo a la feroz represin oficial que dej muchos muertos y heridos, durante la masacre de Tlatelolco, entre los estudiantes mexicanos.

Medio siglo despus de aquel legendario Congreso de Valencia, se invit a los sobrevivientes. A Octavio Paz eso le provoc un gran texto: El lugar de la prueba. Lo reprodujo el diario La Nacin, el 8 de noviembre de 1987. Y en l comenc a descubrir una vertiente bien oculta. Dice: porque la libertad de expresin est en peligro siempre. La amenazan no slo los gobiernos totalitarios y las dictaduras militares, sino tambin, en las democracias capitalistas, las fuerzas impersonales de la publicidad y el mercado. Someter las artes y la literatura a las leyes que rigen la circulacin de mercancas es una forma de censura no menos nociva y brbara que la censura ideolgica.

En su libro La otra voz / Poesa y fin de siglo, de 1990, el ao de su Premio Nobel, Octavio Paz reitera claramente: hoy las artes y la literatura se exponen a un peligro distinto: no las amenaza una doctrina o un partido poltico omnisciente sino un proceso econmico sin rostro, sin alma y sin direccin. El mercado es circular, impersonal, imparcial e inflexible.

Y en otro libro: Al paso, insiste: Pienso en la solapada dominacin del dinero y el comercio en el mundo del arte y la literatura. Las leyes del mercado no son estrictamente aplicables a la literatura, al pensamiento y al arte. Las potencias meramente comerciales, regidas por el criterio del xito y la venta, tienden a la uniformidad mscara de la muerte.

No era algo casual. El 25 de agosto de 1992 leo en La Nacin: Es muy grave que el relativismo social actual se convierta en un nuevo absolutismo basado en esta idea: las cosas no tienen valor, tienen precio. Este es el camino por el cual una sociedad se destruye. Y aade: Cuando yo era joven el gran enemigo del arte eran los Estados autoritarios. Esta amenaza ha sido sustituida por otra mucho ms sutil: la amenaza del mercado, que lo relativiza todo. Estas son las grandes amenazas modernas. El mecanismo del mercado no tiene ideologa, acepta todas, las usa todas, no respeta ninguna y se sirve de todas ellas.

Si fuera poco, en Le Nouvel Observateur poco antes de morir, en 1998 afirma Paz: Se habl del desastre del autoritarismo, sera preciso hablar del desastre del capitalismo liberal y democrtico, en el dominio del pensamiento como en el de la vida cotidiana; la idolatra del dinero, el mercado transformado en valor nico que expulsa a todos los otros.

Podra citar ms, pero ya basta. Lleg la hora de pensar a Octavio Paz en su complejidad, sin anteojeras. No quiero decir que tal reiteracin sea nica (no pocas veces me toc disentir con l en otras lecturas). Pero siento que le debemos considerarlo ntegramente, desde nuestra propia perspectiva s, pero en toda su mltiple riqueza. As empez a ocurrir donde algunos no hubieran esperado: intelectuales cubanos impulsaron un seminario de anlisis a fondo para la entera obra de Paz.

Y hay ms. En El lugar de la prueba, 50 aos despus de aquel congreso antifascista, Octavio Paz slo recuerda esto: en fin, y ante todo, el trato con los soldados, los campesinos, los obreros, los maestros de escuela, los periodistas, los muchachos y las muchachas, los viejos y las viejas. Con ellos y por ellos aprend que la palabra fraternidad no es menos preciosa que la palabra libertad: es el pan de los hombres, el pan compartido. Esto que digo no es una figura literaria. Una noche tuve que refugiarme con algunos amigos en una aldea vecina a Valencia mientras la aviacin enemiga, detenida por las bateras antiareas, descargaba sus bombas en la carretera. El campesino que nos dio albergue, al enterarse de que yo vena de Mxico, un pas que ayudaba a los republicanos, sali a su huerta a pesar del bombardeo, cort un meln y, con un pedazo de pan y un jarro de vino, lo comparti con nosotros.

Alguien capaz de expresar eso no merece que volvamos a pensarlo ms a fondo? (S, ya s que no era fcil. Que era incmodo, intelectual, disidente, complicado. Pero es que no se trata justamente de eso? No se trata de seguir soando un mundo con ms libertad y ms justicia, con ms justicia y libertad?).

 

Rodolfo Alonso , Poeta, traductor y ensayista argentino. Texto publicado originalmente en Pgina 12, se reproduce en Clarn de Chile y Rebelin con autorizacin del autor.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/87064-octavio-paz-contra-el-neoliberalismo



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