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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2018

El leviatn de nuestro tiempo

Jos ngel Moreno
CTXT

Caminamos a pasos agigantados hacia una economa crecientemente autnoma del control pblico y de los contrapoderes sociales y, por ello, con mayor hegemona de los agentes que mejor han sabido reaccionar al proceso globalizador


La destruccin del Leviatn. GUSTAVO DOR

No es, desde luego, nada original traer a colacin el inmenso poder de las grandes empresas transnacionales en casi todas las esferas de la vida, pero el recin finalizado 2017 nos ha seguido dejando abundantes seales que obligan a tenerlo muy presente (fusin Bayer-Monsanto, estimaciones de las muertes producidas por el dieselgate de Vokswagen, nuevas revelaciones de prcticas cuestionables en la industria alimentaria y de fraudes bancarios, financiacin a polticos por la industria farmacutica... ). Aunque quizs ninguna tan ilustrativa como la materializada por la tercera sesin del grupo de trabajo intergubernamental que, en el marco de Naciones Unidas, tuvo lugar en Ginebra entre el 23 y el 27 de octubre, con el objetivo de elaborar un instrumento jurdico vinculante a nivel internacional para regular la obligatoriedad de que las empresas (y sobre todo las transnacionales) respeten realmente los derechos humanos. Una reunin que, una vez ms, evidenci de forma inocultable los denodados esfuerzos de los gobiernos de los pases ms desarrollados por frustrar el proyecto y evitar cualquier forma de control pblico firme a las grandes empresas en este terreno: por no limitar su cuasi impunidad prctica. Buena metfora de dnde reside el poder. Adoracin Guamn dej constancia de ello en un revelador relato en estas mismas pginas.

Es un poder, sin duda, que supone un problema nuclear de nuestro tiempo: un problema, adems, que se ha venido acentuando a lo largo de las ltimas dcadas, al calor de la intensificacin del proceso de globalizacin. Porque la indudable prdida de margen de maniobra de los Estados que la globalizacin propicia ha permitido a las grandes corporaciones transnacionales incrementar radicalmente su autonoma, su influencia, su capacidad de utilizar en su favor las diferentes regulaciones nacionales y su poder de control en la economa y en la sociedad. Todo ello comporta tambin evidentes problemas para la democracia: caminamos a pasos agigantados hacia una economa crecientemente autnoma del control pblico y de los contrapoderes sociales y, por ello, crecientemente hegemonizada por los agentes que mejor han sabido reaccionar al proceso globalizador y desenvolverse en la arena internacional. Asistimos, as, a un salto cualitativo en la supremaca econmica, social, poltica e incluso cultural de las grandes empresas. Un salto que nos acerca cada vez ms a distopas que hasta hace no mucho nos parecan simples relatos de ciencia ficcin.

No hay insisto nada de novedoso en esto: es una cuestin sobre la que se viene escribiendo y debatiendo largo y tendido desde hace mucho. Pero s quisiera reparar en la incidencia que estn teniendo tres fenmenos en este fortalecimiento del poder corporativo que, aunque tampoco estrictamente nuevos, s son especialmente caractersticos de nuestro tiempo.

1. Absorcin del poder poltico por el poder corporativo

En primer lugar, el hecho de que estamos ante un proceso que no slo supone un condicionamiento creciente del poder poltico por el empresarial, sino una invasin y una hibridacin cada vez mayor de este poder en el poder poltico: tanto en los Estados nacionales como en los organismos pblicos internacionales. No faltan las manifestaciones: la obscena influencia de los lobbies empresariales en los mbitos de decisin pblica, el incremento de la dependencia de polticos y altos funcionarios respecto de las grandes empresas, el paralelo aumento de la irrupcin de directivos empresariales en el mundo de la poltica y de la Administracin Pblica...

De forma tal que se viene produciendo una progresiva prdida de identidad propia del poder poltico: una dilucin de su carcter diferencial, cada da ms controlado por mltiples vas por las grandes corporaciones. Por eso empieza a resultar falsa la diferenciacin entre ambos poderes: el corporativo engulle crecientemente al poltico. Es lo que Wolin1 ha llamado totalitarismo invertido: un sistema en el que el poder corporativo se despoja finalmente de su identificacin como fenmeno puramente econmico, confinado principalmente al terreno interno de la empresa privada, y evoluciona hasta transformarse en una coparticipacin globalizadora con el Estado.

Y represe en que es una colonizacin que se extiende as mismo al mbito supranacional, tanto en los principales organismos internacionales como en procesos integradores. Por eso, las agendas globales que promueven esos organismos son muchas veces reflejo claro de los intereses de las grandes corporaciones transnacionales. Algo a lo que no es ajena la Unin Europea.

2. Activismo empresarial en foros globales

Tambin a lo largo de las dos ltimas dcadas se ha venido produciendo otro fenmeno clave en la consolidacin de la hegemona corporativa: la participacin creciente de grandes empresas en instituciones mixtas pblico-privadas y en plataformas y alianzas multiactores en ocasiones impulsadas por Naciones Unidas y otros organismos internacionales que se crean para afrontar problemas globales cuya gravedad parece exigir una aproximacin plural. Marcos de reflexin y decisin que se empiezan a consolidar desde mediados del pasado siglo, pero que se expanden con rapidez desde finales de la dcada de los 90, al calor de la intensificacin de la propia globalizacin, y que desde entonces se vienen convocando con frecuencia creciente para que las diferentes partes ms claramente afectadas por el problema concreto (empresas, sindicatos, organizaciones sociales, Estados, organismos internacionales, expertos...) puedan adoptar presuntamente planteamientos rigurosos, enfoques comunes y soluciones consensuadas. Instancias presentes ya en numerosos campos de la economa (comercio, inversin, sector financiero, sector agrario, economa digital...) y particularmente ante grandes problemas socio-econmicos globales (desarrollo, salud, alimentacin, cambio climtico...) que las grandes empresas transnacionales han sabido valorar como esenciales para la promocin de sus intereses, y en las que han venido incrementando decididamente su participacin y su activismo. El reciente proceso de establecimiento de la Agenda de Desarrollo 2030 constituye un ejemplo muy caracterstico2.

Tanto es as que muchas grandes empresas empiezan a apreciar cada vez ms explcitamente este tipo de plataformas como el eje vertebral de un nuevo sistema de gobernanza global de claro inters para ellas. Una forma de gobernanza a travs de supuestos acuerdos multi-partes que puede presentar aspectos socialmente positivos en teora, pero en la que son evidentes peligros en la prctica. Ante todo, porque se trata de procesos de muy dbil formalizacin, con reglas diferentes en cada caso, que suelen establecerse con escasa intervencin intergubernamental, al margen de los procedimientos establecidos en el marco de Naciones Unidas y en los que existe muy poca transparencia en torno a los mecanismos de decisin, los sistemas de seleccin de actores participantes, el equilibrio entre ellos, los recursos disponibles o las obligaciones que asume cada parte. Procesos, adems, en los que claramente el peso y la influencia de las grandes empresas es manifiestamente mayor que el de las organizaciones de la sociedad civil. No puede extraar, por ello, que el tipo de acuerdos que se vienen adoptando tenga un claro sesgo en favor de los intereses de las grandes empresas ni que este tipo de planteamientos genere riesgos muy serios para los intereses populares y para el propio sistema democrtico, contribuyendo a debilitar an ms el papel de los gobiernos y de los organismos internacionales en la gobernanza global.

Algo que no implica rechazar el compromiso de las grandes empresas frente a los problemas de nuestro mundo. Pero s recordar que se trata de una responsabilidad que debe estar regulada y controlada siempre por poderes democrticos. Ese mayor compromiso es deseable y necesario, pero, como prevena el liberal W. J. Baumol ya en 1991, sera lamentable permitir que gracias a l aumente ... el poder de interferencia sobre nuestras vidas de las grandes empresas, que ... es, probablemente, la ltima cosa que querran aquellos que reclaman una mayor responsabilidad de stas3.

3. Mayor influencia en las reglas globales

Todo lo anterior se est materializando en la consolidacin de unas normas de funcionamiento de la economa internacional -en materia comercial, financiera y de inversiones- cada vez ms favorable para las grandes empresas: nuevos marcos de regulacin supranacional acordes a sus intereses. Es lo que se ha llamado la lex mercatoria: una normativa canalizada en buena medida a travs de los acuerdos internacionales de comercio e inversin de segunda generacin que garantiza, con contundencia, los derechos de las empresas en su operativa en el exterior, en tanto que contempla con mucha ms suavidad el cumplimiento de sus obligaciones, y le permite en muchos casos incluso demandar a los Estados que desarrollen legislaciones que puedan empeorar sus condiciones de actividad ante tribunales privados de arbitraje (formados por expertos presuntamente neutrales, pero en los que aqullas tienen una manifiesta influencia).

Toma cuerpo as una arquitectura de la impunidad notablemente opaca, insuficientemente controlada por los poderes parlamentarios y que empuja adems continuamente a la baja la normativa de proteccin social y ambiental y la presencia pblica en la economa de todos los pases firmantes, en cuanto que puede perjudicar los derechos y los beneficios empresariales. Una arquitectura, por eso, que no slo potencia el poder de las grandes empresas, sino que establece lmites estrictos a la capacidad de actuacin de los Estados y a la propia operatividad de la democracia: que abre el paso a una nueva capacidad normativa de las grandes empresas. La economa se va regulando paulatinamente as, mediante un ordenamiento jurdico progresivamente dependiente de las grandes empresas y crecientemente alejado de la pretendida independencia de la Ley. Es el orden legal de la globalizacin: un Derecho Corporativo Global cada da ms extendido, exigente y efectivo.

Coda final

No parece, por tanto, fruto de radicalismos trasnochados pensar que el poder de este Leviatn corporativo constituye un reto bsico para todo proyecto de avanzar hacia una sociedad ms democrtica, equitativa, justa, respetuosa de la vida y sostenible. No es posible en nuestro tiempo una poltica de izquierda que no afronte en todas sus dimensiones este reto. Lo que implica dicho sea de paso afrontar tambin la necesidad de desmontar el discurso con el que las grandes empresas pretenden legitimar su hegemona: el discurso de una determinada concepcin -voluntarista y unilateral- de la responsabilidad social corporativa (RSC), que presuntamente ennoblece y llena de sentido a su misin, pero que en la prctica cumple funciones esenciales para la estrategia corporativa: no slo mejorar la imagen y la reputacin de las grandes empresas, sino tambin potenciar su capacidad de actuacin y negociacin y legitimar su posicin dominante en el funcionamiento de la economa. Todo al tiempo que refuerza su pretensin de escapar de la regulacin pblica. No cabe extraarse, por tanto, de que esa forma mistificada de entender la RSC haya podido ser reivindicada sin el menor rubor por grandes empresas que al mismo tiempo exacerbaban sus malas prcticas y sus impactos sociales y ambientales negativos. Por eso, la bsqueda de un orden alternativo y mejor implica tambin una concepcin radicalmente diferente de la responsabilidad social empresarial.

Quizs parte de la falta de claridad programtica que manifiestan algunas fuerzas polticas que se reclaman de izquierda derive precisamente de sus ambigedades frente a este nada fcil desafo.

Bibliografa:

1. S. S. Wolin, Democracia S.A., Katz, Buenos Aires/ Madrid, 2008.

2. Puede verse sobre esto L. Pingeot, La influencia empresarial en el proceso post-2015, Plataforma 2015 y ms, Madrid, 2014.

3. W. J. Baumol y S. A. Batey Blackman, Mercados perfectos y virtud natural, Colegio de Economistas de Madrid-Celeste Ediciones, Madrid, 1993.

Jos ngel Moreno Izquierdo es Coordinador de Dossieres EsF, Vicepresidente de Economistas sin Fronteras y miembro del Consejo Asesor del Observatorio de RSC.

* Una versin ms amplia y con algunas diferencias de este artculo se ha publicado en el n 28 (invierno de 2018) de la publicacin de Economistas sin Fronteras Dossieres EsF, que lleva por ttulo genrico El gobierno de la globalizacin.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180117/Politica/17373/Jos%C3%A9-%C3%81ngel-Moreno-Izquierdo-economistas-econom%C3%ADa-capitalismo-gobalizaci%C3%B3n-p%C3%BAblico-privado.htm



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