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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2018

Davos, el foro de la desigualdad

Miguel Urban
El salto

La reunin de los ms poderosos del mundo en un paraso fiscal en el corazn de Europa entre felicitaciones por el crecimiento econmico, chocan con la desigualdad producida por las decisiones que esas mismas personas toman.


Hay pocos momentos donde el capitalismo global se muestre pblicamente en toda su obscenidad y podero como ocurre cada ao en Davos. En el Foro Econmico Mundial todo acompaa: el lugar (un complejo lujoso en una lujosa ciudad fuertemente vigilada de un paraso fiscal situado en pleno corazn de Europa), el decorado (fuerzas de seguridad, lobbistas y periodistas se entremezclan con una de las mayores densidades de poder econmico y poltico que pueden contemplarse en el mundo, con sus reuniones y cenas privadas y los precios desorbitados que acompaan cualquier servicio), los contenidos y, sobre todo, las compaas. Por si fuera poco, este ao el cierre corre a cargo de Donald Trump, el peligroso populista antiglobalizacin que despus de la ventajosa reforma fiscal para las multinacionales y los multimillonarios es recibido en Davos como el hijo prdigo. Ni en las mejores distopas cinematogrficas habra salido un guin tan rotundo.

Los poderosos all reunidos, que no son precisamente tontos, se cuidan muy mucho de amortiguar la obscenidad de la cita. Por eso insisten continuamente en el carcter informal y no vinculante de la reunin, se incluyen ponencias sobre la economa verde -bienvenido mister Capitalismo Verde!-, se ofrece la posibilidad de conocer en primera persona durante unos minutos el drama de las personas refugiadas(como si de un zoolgico humano se tratase), se juega al feminismo neoliberal y hasta se incorpora al diagnstico muchas de las crticas que, desde hace varias dcadas, vienen haciendo los movimientos sociales sobre el paradigma de crecimiento incontrolado y sus nefastas consecuencias sobre las personas, los pueblos y el planeta. Pero precisamente porque no son tontos, una vez cumplido con el decoro, los papeles se mojan, las anteojeras reaparecen y las recetas vuelven a su cauce habitual.

Davos es tambin una excusa para que otros actores aprovechen, aprovechemos, el momento obsceno para denunciar a quienes all se renen y las consecuencias de sus decisiones. Es lo que hace, por ejemplo, Oxfam cada ao, publicando su informe sobre la desigualdad social en el mundo. Los datos confirman una y otra vez que la brecha entre ricos y pobres no solo no se cierra, sino que no deja de aumentar. Y que lo hace precisamente a raz de la supuesta salida de la crisis de la que en 2018 se cumplen 10 aos. Cifras que vuelven a desmontar la tan manida recuperacin econmica con la que da tras da nos bombardean desde tribunas oficiales y oficialistas. Porque claro que la economa espaola est aumentando, como ocurre en Europa y en el resto del mundo. Pero, como all, ese crecimiento no se reparte por igual. En 2017 el 1% ms rico captur el 40% de toda la riqueza creada en Espaa, mientras que el 50% ms pobre -s, la mitad de la poblacin espaola- apenas recogi el 7%.

Esta tendencia ha reforzado una desigualdad en el reparto de la riqueza acumulada de la que no hablan los grandilocuentes discursos sobre la recuperacin: hoy en Espaa el 10% ms enriquecido tiene ms que el 90% restante. Y dentro de ese selecto club, el 1% ms privilegiado acumula por s solo el 25% de toda la riqueza del pas. Si lo traducimos al lenguaje corriente las palabras se vuelven an ms hirientes: apenas un puado de personas tienen tanto como varios millones. Y esta desigualdad no para de crecer. Gracias a ella, ya son 25 los espaoles en la lista de multimillonarios de Forbes. Y s, multimillonarios significa que, al menos, tienen 1.000 millones de euros.

A lo mejor no entendimos bien y por recuperacin se referan nicamente a las cuentas corrientes de quienes se pasean por Davos y otros foros similares. Visto que no se comen ni dan calor, no ser que con los brotes verdes queran hablarnos en realidad de los billetes de 100 que cada da abultan ms en las carteras de los de siempre? Porque aqu solo salen de la crisis quienes nunca entraron y esa famosa luz al final del tnel empieza a parecerse a la de la hoguera donde se queman los derechos de muchos para que unos pocos sigan alimentando su maquinaria de guerra econmica.

En tiempos marcados, especialmente en Occidente, por la centralidad de la identidad y la seguridad como nuevos paradigmas, la combinacin de escasez y desigualdad emergen a la vez como resultado, causa y eje central del nuevo ciclo histrico que viven tanto Europa en general como Espaa en concreto. De ah que ningn proyecto transformador que se precie puede dejar de colocar en el centro de su accin el combate contra la desigualdad. No habr otra Europa ni ningn cambio poltico que merezca ese nombre si, en su gestacin, no han hecho de la desigualdad, de todas las desigualdades crecientes, plurales e interconectadas, su principal bandera y razn de ser. Cualquier Plan B para Europa pasa por sealar con el dedo acusador lo que ocurre en Davos y las cifras que arrojan las consecuencias de las decisiones que all se cuecen, pero no basta.

Hay que lanzar propuestas para que esa otra Europa empiece a dibujarse en el horizonte de lo posible. Y hay que hacerlo interviniendo en las realidades que son fuente y reflejo de esa desigualdad, como la fiscalidad, la precariedad o la austeridad. De lo contrario, dejaremos el tablero libre para que unos, se llamen Macron o Felipe VI, sigan cacareando la recuperacin de la confianza popular en el proyecto europeo basada en una recuperacin econmica de cartn piedra y, otros, por su parte, se queden con el monopolio del desmontaje de la mentira para proponer menos derechos, menos libertades, ms xenofobia y ms lucha de los ltimos contra los penltimos.

Sin ese Plan B contra la desigualdad, el debate sobre Europa seguir encerrado en la trampa que nos obliga a elegir entre neoliberalismo o racismo, entre austeridad o exclusin, entre la globalizacin de las lites de Davos y el repliegue nacional excluyente de los Le Pen y Trump de turno. Esa dicotoma se rompe atacando su flanco ms dbil y evidente: la desigualdad depredadora que unos y otros proponen y alimentan. Porque nuestro combate es contra las lites que provocan desigualdad y contra quienes se aprovechan de ella para convertir a los ms golpeados en chivos expiatorios y exculpatorios de las primeras. Ambos nos encontrarn de frente en la lucha por otra Europa que tenga en el combate contra la desigualdad uno de sus pilares fundadores y fundamentales.

Miguel Urbn, eurodiputado de Podemos.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/laplaza/miguel-urban-davos-foro-desigualdad




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