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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2018

La ayuda internacional en el contexto palestino est impulsada por una lgica de seguridad hegemnica diseada para satisfacer el inters de Israel
Militarizacin de la ayuda internacional a Palestina

Nora Lester Murad y Alaa Tartir
The Reality of Aid / Aid Watch Palestine

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn Hijs


La ayuda en el contexto de las violaciones israeles

La necesidad que tienen los palestinos de recibir ayuda deriva exclusivamente de las dcadas de conflicto con Israel. En todo caso, tanto la ayuda a Israel como a Palestina est militarizada, lo que fomenta y prolonga el conflicto en lugar de abordar sus causas fundamentales.

A escala macro la ayuda a los palestinos est militarizada porque se produce en el contexto del respaldo incondicional de los gobiernos occidentales a Israel, incluido a la impunidad por las violaciones israeles de los derechos palestinos. El suministro de ayuda militar, el comercio militar y otras formas de intercambio econmico, cultural y poltico intensifican la capacidad israel de ocupar, colonizar y desposeer a los palestinos. Si la ayuda subsidia directamente los costes militares de la agresin israel a Palestina, el apoyo poltico internacional protege a Israel de las consecuencias de incumplir el derecho internacional, convirtiendo a los actores de la ayuda en cmplices de las violaciones de los derechos palestinos por parte de Israel (Murad, 2014).

De hecho, no se cuestiona que mientras Estados Unidos brinda apoyo militar a Israel conceda a la vez ayuda a los palestinos para mitigar el impacto de la accin militar israel. Los gobiernos estadounidenses han donado 124,3 mil millones de dlares en asistencia bilateral (principalmente militar), lo que convierte a Israel en el mayor receptor acumulativo de asistencia exterior de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial (Sharp, 2015: sumario). La ayuda estadounidense a Israel forma parte de la estrategia militar de Estados Unidos en Oriente Prximo y son sus inversiones las que han contribuido a que Israel haya desarrollado uno de los ejrcitos tecnolgicamente ms sofisticados del mundo (Sharp, 2015: 1). En contraste, Estados Unidos ha proporcionado casi 5 mil millones de dlares de ayuda a la Autoridad Palestina (AP) desde su creacin.

Quienes critican la ayuda militar estadounidense a Israel argumentan que viola la propia legislacin interna de Estados Unidos. La Campaa de Estados Unidos por el Fin de la Ocupacin Israel cita en su anlisis sobre las opciones y las implicaciones polticas la propia Ley de Asistencia Exterior de Estados Unidos:

En virtud de este captulo o de la Ley de control de exportacin de armas [22 U.S.C. 2751 et seq.] no se proporcionar asistencia a ninguna unidad de las fuerzas de seguridad de un pas extranjero si el secretario de Estado tiene pruebas fidedignas de que dicha unidad ha cometido violaciones graves de los derechos humanos.

Ruebner (2012: 18-19) va ms all al sealar que:

La Ley de Control de Exportacin de Armas (AECA) (PL 90-629), que condiciona y restringe la venta y el alquiler de artculos y servicios de defensa de Estados Unidos, limita el uso de armas estadounidenses exclusivamente a la seguridad interna, a la legtima defensa, a la prevencin o el impedimento de la proliferacin de armas de destruccin masiva y de los medios de distribucin de esas armas a que el pas receptor participe en acuerdos regionales o colectivos compatibles con la Carta de las Naciones Unidas.

La ayuda militar estadounidense a Israel puede violar asimismo el Artculo Comn Uno de los Convenios de Ginebra que obliga a los terceros Estados a garantizar el respeto del derecho internacional humanitario en todas las circunstancias (Drmann y Serralvo, 2014). Hay quienes sealan que la venta de armas a Israel puede ser ilegal porque siendo como es sabido una potencia nuclear no ha firmado el Tratado sobre la No Proliferacin de Armas Nucleares (Tratado, 1968).

Adems cuando la ayuda se canaliza a los asentamientos israeles en Cisjordania ocupada se violan claramente las reglas bsicas del derecho internacional y se obstaculizan las posibilidades de una paz duradera.

Los llamamientos de la sociedad civil palestina a un embargo militar contra Israel no solo se refieren a la venta de armas de Estados Unidos. Se seala tambin a Reino Unido por su comercio armamentstico con Israel incluidas armas que segn ha quedado documentado, se han utilizado para violar derechos humanos:

En los seis meses previos al ataque de Gaza en el verano de 2014, el gobierno del Reino Unido otorg licencias por valor de 6.968.865 libras para exportaciones de uso militar y 25.155.581 de libras para equipamientos de doble uso. Los artculos con licencia incluan componentes para aviones de combate, componentes de drones, municiones antitanques y miras nocturnas para armas. Asimismo, el dron de vigilancia Watchkeeper de Reino Unido se ha desarrollado en virtud de un contrato empresarial conjunto de mil millones de libras otorgado por el Ministerio de Defensa a Reino Unido y a la israel Elbit Systems, permitiendo que las fuerzas armadas del Reino Unido se beneficien de tecnologas que han sido "probadas" contra palestinos bajo ocupacin. (Wearning, 2015: 3).

Incluso en el mejor de los casos, el efecto neto de la ayuda internacional a los palestinos es cuestionable porque est determinada por la accin militar de Israel, que est subsidiada por Estados Unidos y otros, y cuya inmunidad poltica est garantizada por la comunidad internacional. Los palestinos que cuestionan esa ayuda consideran que los donantes occidentales son cmplices de las violaciones de los derechos palestinos por parte de Israel, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos donantes por diferenciar sus acciones polticas de su poltica asistencial al sugerir que sta es neutral.

Fragmentacin y ayuda militarizada

Las polticas israeles han dividido a la comunidad palestina en diferentes marcos legales e institucionales todos ellos militarizados de algn modo, razn por la cual la ayuda a los palestinos tambin est politizada y militarizada de diferentes maneras. Igualmente, las polticas y prcticas asociadas a la ayuda contribuyen directamente a la fragmentacin poltica entre Cisjordania y la Franja de Gaza, a la fragmentacin social y a la reivindicacin de derechos igualmente fragmentados.

Los palestinos que componen el 20% de la poblacin de Israel estn colonizados en un Estado que oficialmente les designa menos derechos que a los judos. La ayuda occidental a los ciudadanos palestinos de Israel, limitada y sujeta a las restricciones israeles, se orienta generalmente a fortalecer la afirmacin de los derechos palestinos como minoritarios, lo que refuerza la conexin de los ciudadanos palestinos con Israel a pesar de su identidad juda, al mismo tiempo que debilita sus vnculos con el resto de la comunidad palestina en el mundo rabe. Al fomentar la identidad de los palestinos como minoritaria y no como pueblo indgena, la ayuda occidental a los palestinos fortalece las reclamaciones territoriales de Israel. De esta manera, la ayuda a los ciudadanos palestinos de Israel forma parte del respaldo poltico e institucional occidental a Israel independientemente de lo que esos mismos pases puedan afirmar retricamente sobre su apoyo a los derechos palestinos en el marco del derecho internacional.

Los 3 millones de palestinos de Cisjordania tambin reciben una ayuda politizada y militarizada si bien los mecanismos son ms complicados. Los Acuerdos de Oslo (1993) y el Protocolo de Pars (1994) establecieron un paradigma poltico y econmico hegemnico dentro del cual se fragua el desarrollo del territorio palestino ocupado. Los investigadores Tartir y Wildeman han analizado los intereses neoliberales que propugna el marco del Banco Mundial, que es el que gua la poltica de la ayuda occidental al territorio palestino ocupado. Sealan que las prescripciones del Banco Mundial [...] no tienen en cuenta ni la historia ni la realidad humana de los palestinos que luchan por sobrevivir desde hace dcadas bajo una ocupacin militar violenta (2012: 1) y sobreestiman la capacidad de la AP para llevar a cabo las reformas que se le exigen dado que carece de soberana. Mandy Turner sostiene asimismo que los objetivos de las intervenciones occidentales de construccin de la paz incluyen la contrainsurgencia. En otras palabras, que con la ayuda se pretende amansar las aspiraciones de liberacin nacional palestina en inters de Israel (Turner, 2014).

En Cisjordania la poltica de asistencia se ejecuta de forma diferente segn las reas designadas por los Acuerdos de Oslo como Zona A (bajo control de la AP), Zona B (bajo control conjunto israelo-palestino) y Zona C (bajo control israel). La poltica donante difiere en cada zona, siendo en la Zona C donde se genera mayor controversia por ser donde Israel impone y la mayora de los donantes acatan un rgimen de planificacin ilegal que niega a los palestinos el acceso a sus propios recursos naturales y su derecho al desarrollo (Diakonia, 2013). Al no poder ni querer oponerse a la militarizacin israel de la Zona C, los donantes internacionales contribuyen a mantener el status quo.

Si el proceso de Oslo pospuso el debate sobre el estatuto poltico de Jerusaln, la poltica de ayuda internacional no ha cuestionado la realidad prctica de la anexin israel de Jerusaln ni el traslado forzoso de su poblacin palestina nativa. El colapso inherente a la economa palestina en Jerusaln Oriental hace que la ciudad sea inhabitable para los palestinos (Arafeh, 2016). La eficacia de la asistencia humanitaria (por ejemplo, para las familias palestinas cuyas casas han sido demolidas por Israel) y la ayuda al desarrollo, que estn limitadas por la explcita poltica de judaizacin de Israel, se ha visto totalmente minada.

El caso de la Franja de Gaza es diferente; el bloqueo israel que ahora cumple 10 aos hace que Gaza dependa casi por completo de la ayuda internacional ya que ni materiales ni personas pueden entrar o salir a travs de los puestos de control israeles sin el permiso militar israel. Adems, el sistema de ayuda est cada vez ms controlado por Israel, no por Naciones Unidas, incrementando as la contribucin al arsenal de armas que Israel utiliza para controlar a los palestinos en la Franja. De hecho, es precisamente la naturaleza militarizada de una ayuda basada en el principio de la seguridad y el cauce en que se distribuye (o no) lo que explica la ausencia de una reconstruccin adecuada tras los ataques israeles de 2008-9, 2012 y 2014. En particular, que esta ayuda se distribuya en un contexto eminentemente marcado por las cuestiones securitarias hace que a los donantes les sea ms fcil encubrir sus propias carencias polticas utilizando la excusa de la seguridad.

Por ltimo, alrededor de 5 millones de refugiados palestinos registrados reciben ayuda a travs de un organismo especfico de Naciones Unidas, la Agencia de Obras Pblicas y Asistencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Prximo (UNRWA, 2016). Segn sus crticos, el ambiguo mandato de proteccin de la UNRWA ha provocado un debate sobre hasta qu punto este organismo protege los derechos de los palestinos o debilita que las reivindicaciones de sus derechos puedan canalizarse a travs de otros organismos y mecanismos (Farrah, 2010).

La ayuda bilateral a la Autoridad Palestina

Es obvio que la asistencia militar a Israel no es la nica forma en que los actores internacionales subsidian la ocupacin israel de Palestina. Tanto Europa como Estados Unidos son los principales donantes bilaterales de la AP. En una crtica mordaz, Tartir sostiene que alrededor del 30% de la ayuda internacional financia el sector de la seguridad [palestina] con mil millones de dlares anuales sin que la AP rinda cuentas al pueblo palestino y en un rgimen cada vez ms autoritario. Desde 2005, Estados Unidos y la UE han apoyado una reforma del sector, pero [...] el principio central de este proyecto ha sido consolidar la colaboracin en materia de seguridad entre la AP e Israel y no la seguridad de los palestinos (Tartir, 2016). Tartir seala que tanto Amnista Internacional como Human Rights Watch han documentado el uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad de la AP y han denunciado los lmites que impone la AP a la libertad de expresin, a la participacin poltica y a la movilizacin (Tartir, 2016).

As que, por un lado est la ocupacin y la colonizacin israeles que reciben ayuda militarizada y por otro, la AP que recibe la Asistencia Oficial al Desarrollo (ODA) y que la gasta en un espacio y dentro de un proceso de desarrollo notablemente condicionado por el concepto de seguridad.

Por lo tanto, se mire como se mire, la ayuda en el contexto palestino est impulsada por una lgica de seguridad hegemnica diseada para satisfacer el inters de seguridad de Israel mientras los palestinos se sienten cada vez ms inseguros (Tartir, 2015).

Adems, la investigacin sobre la militarizacin de la ayuda pone de relieve algunos hechos: 1) cmo la militarizacin de la ayuda transforma un movimiento de liberacin en subcontratista del colonizador; y 2) cmo la militarizacin de la ayuda crea tendencias autoritarias y favorece al sector de la seguridad y a su personal a expensas de otros sectores (por ejemplo, la salud, la educacin, la produccin) y a expensas de la democracia. En otras palabras, la ayuda a Palestina no solo no ha hecho frente a las bolsas de empobrecimiento y desempleo ni a la ausencia de empoderamiento sino que ha creado una inseguridad e ilegitimidad nuevas.

Militarizacin de la ayuda a la sociedad civil palestina

La ayuda internacional y palestina a la sociedad civil tambin est militarizada. Est condicionada por polticas antiterroristas que contradicen abiertamente los principios humanitarios de imparcialidad y neutralidad al exigir a los actores de la ayuda que investiguen a los beneficiarios desde criterios polticos, lo que agrava el conflicto interno, incluido el conflicto armado (Hall, 2015). Israel se beneficia indirectamente de que la sociedad civil palestina est sujeta a un rgimen global militarizado; tambin se lucra porque los de por s importantes beneficios del sector de la seguridad israel provienen de la exportacin de productos relacionados con la lucha antiterrorista que actualmente superan los 1.000 millones de dlares anuales segn el gobierno israel (BDS, 2010).

La militarizacin de la ayuda y su componente securitario tiene un impacto dramtico en la vida cotidiana del pueblo palestino y en su bsqueda de la liberacin y la autodeterminacin. La evidencia indica que tal forma de ayuda opera contra el desarrollo especialmente bajo ocupacin militar extranjera. En lugar de mejorar la capacidad del pueblo palestino para reclamar su derecho a la libre determinacin, la limita. En consecuencia, la inestabilidad se incrementa a largo plazo y aumenta la probabilidad de mayor militarismo y mayor violencia.

La agresin es un crimen que no debera financiarse con ayuda

La utilizacin de la ayuda para promover o apoyar la agresin no solo es inmoral y contraproducente sino tambin ilegal. Como manifiesta la Carta de Naciones Unidas, el propsito del sistema de gobernanza internacional del que nos hemos dotado es, ante todo, m antener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin, ejercer medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz; suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir al quebrantamiento de la paz, (Carta de las Naciones Unidas, 1945: Captulo 1, Artculo 1.1). Adems, tres de los principios humanitarios fundamentales humanidad, neutralidad e imparcialidad estn consagrados en la Resolucin 46/182 (1991) de la Asamblea General y se recogen en innumerables resoluciones y declaraciones de la ONU (OCHA, 2009: 4).

Aunque son muchos los palestinos y tambin los ciudadanos del mundo que consideran que Palestina es una excepcin a las normas de la asistencia humanitaria, el problema de la militarizacin de la ayuda es generalizado. El nuevo Acuerdo para el compromiso con Estados frgiles seala que el 30% de la Asistencia Oficial al Desarrollo se gasta en contextos frgiles y conflictivos (IDPS, 2011:1). El Parlamento Europeo inform que en 2013 ms de dos tercios de la asistencia humanitaria registrada por la OCDE se dirigi a crisis de larga duracin (Parlamento Europeo, 2016: 3). Hay solo dos formas de interpretar esta informacin: o bien la ayuda internacional no tiene efecto paliativo en la perpetuacin de los conflictos (y no frena el aumento de la necesidad humanitaria) o la ayuda internacional contribuye a aumentar los conflictos.

El informe del secretario general de la ONU sobre la Cumbre Humanitaria Mundial adopta un tono predeciblemente diplomtico pero una lectura cuidadosa revela el reconocimiento de que la falta de voluntad poltica es la causa de la ineficacia de la ayuda. Seala que [] Abordar las necesidades humanitarias de las personas requiere algo ms que aumentar los niveles de asistencia. Es necesario un esfuerzo mucho ms determinado y ponderado para reducir las necesidades, que est anclado en la voluntad poltica y en el liderazgo para prevenir y poner fin a los conflictos. (AGNU, 2016: 1).

Existen abundantes pruebas documentadas en informes y en la prctica que demuestran la relacin entre ayuda y perpetuacin de los conflictos. Palestina representa uno de los muchos ejemplos de cmo la ayuda viola el principio de no perjudicar, fundamental no solo para la credibilidad de la ayuda sino tambin para la credibilidad del sistema internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial.

La ayuda no debe promover ni permitir la agresin ni activa ni pasivamente. En Palestina, incluso la ayuda para fines manifiestamente buenos, como alimentos, salud, educacin, agua y saneamiento, se ejecuta dentro de un complejo rgimen asistencial que sirve a los intereses polticos expansionistas de Israel y de los pases donantes. Un estudio reciente de Aid Watch Palestine ha revelado que el 78% de la ayuda al territorio palestino ocupado acaba en la economa israel (Hever, 2016) para subsidiar entre el 18% y el 30% de los costes de la ocupacin. Tartir y Wildeman sostienen igualmente que la obligada integracin econmica con Israel hace que la economa palestina sea vulnerable; con frecuencia Israel retiene fondos (con el apoyo de Estados Unidos) para castigar las polticas palestinas que no le convienen, como las iniciativas palestinas para que se satisfagan sus derechos internacionalmente consagrados a travs de los mecanismos de Naciones Unidas (2012:1.)

En otro ejemplo evidente, la ayuda internacional que utiliza el Mecanismo de Reconstruccin de Gaza, del que forma parte Naciones Unidas, est recibiendo criticas porque legitima el bloqueo ilegal israel en la Franja de Gaza (Murad, 2015/16) y porque beneficia a Israel al dar cobertura internacional al fomento de los intereses econmicos y militares israeles.

Conclusin

La ayuda a los palestinos est militarizada al menos en cuatro niveles:

  1. La ayuda militar y el comercio militar con Israel estn normalizados a pesar de la evidencia de que la ayuda se utiliza para violar los derechos palestinos protegidos por el derecho internacional;

  2. El marco de dos Estados establecido por Oslo, dentro del cual se aplica esencialmente la ayuda occidental refleja los intereses polticos y militares de Estados Unidos y de Europa as como el consenso neoliberal dirigido por el Banco Mundial en lugar de los intereses palestinos definidos democrticamente;

  3. El desarrollo y la ayuda humanitaria a los palestinos, canalizados bien a travs de instituciones internacionales o de la AP, est diseado para proteger el monopolio colonial de Israel a expensas de la seguridad palestina y de su autodeterminacin; y

  4. La ayuda a la sociedad civil, tanto internacional como palestina, est condicionada por polticas antiterroristas que exacerban los conflictos internos, incluidos los conflictos armados, en violacin de los principios de imparcialidad y neutralidad.

La violacin intrnseca de los derechos palestinos que produce una ayuda que beneficia a Israel no se producira si los donantes en su funcin poltica y asistencial exigieran a Israel que cumpliese con el derecho internacional. Sin embargo, la impunidad que brindan los actores internacionales a Israel tiene el efecto de intensificar su poltica de agresin, lo que resulta de una hipocresa escandalosa: los gobiernos donantes y los actores humanitarios son quienes permiten que Israel deniegue sus derechos a los palestinos al proporcionarles una ayuda destinada a garantizar la dominacin permanente de Israel.

Recuperar la ayuda para los derechos humanos: recomendacin de polticas

La militarizacin de la ayuda a los palestinos anula la legitimidad de la ayuda como intervencin humanitaria o de desarrollo creble. Para que la ayuda internacional recupere su potencial de cooperante en la realizacin de los derechos humanos debe estar integrada en mecanismos eficaces de rendicin de cuentas que presionen a todas las partes para que cumplan con el derecho internacional y respeten los derechos humanos.

Cuesta imaginar que sin ninguna forma de presin Israel vaya a cumplir con el derecho internacional y con el respeto a los derechos humanos palestinos. Si bien existen ejemplos de sanciones a travs de la ayuda (por ejemplo, las de Estados Unidos contra Turqua, Indonesia, Guatemala, El Salvador, Argentina, Nicaragua, Zimbabwe, Colombia, Filipinas, Pakistn y Bahrein), casi nunca se han utilizado contra Israel (Ruebner, 2012: 19-25).

Por otro lado, la Campaa internacional de Boicot, Desinversin y Sanciones (BDS) promovida desde la sociedad civil ha tenido un impacto demostrable en la capacidad israel de mantener un desarrollo militar irresponsable (Juma 'y Mantovani, 2016). Todas las partes interesadas deberan estudiar el potencial de las sanciones estratgicas para presionar a Israel a cumplir con el derecho internacional. La accin ms inmediata y evidente es exigir un embargo militar total contra Israel y contra todas las partes que no respeten el derecho internacional.

Empoderar a los palestinos significa equiparlos con las herramientas para resistir la dominacin colonial israel y mejorar sus capacidades para la solidaridad, la resiliencia y la firmeza. Los actores de la ayuda internacional deben reconocer y aceptar que el desarrollo bajo la ocupacin militar y la colonizacin implica ante todo un proceso de confrontacin para hacer efectivos los derechos, incluido el derecho a la autodeterminacin.

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Fuente: https://alaatartirdotcom.files.wordpress.com/2017/06/realitycheck_2017_final_ebook.pdf



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