Portada :: Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2018

Lula condenado en segunda instancia
Estamos jodidos

Daniel Gatti
Brecha (Uruguay)


Las chances de ser votado en las prximas elecciones presidenciales se redujeron al confirmarse su sentencia, pero el ex presidente sigue siendo el nico candidato del PT. Aunque el partido gane las elecciones en octubre, es probable que busque alianzas con la derecha para gobernar. Brecha convers con la politloga Esther Solano, de la Universidad Federal de San Pablo, sobre las perspectivas polticas de Lula y el PT, y las de la izquierda en Brasil.

No fue sorpresivo, pero sin dudas s impactante: la ratificacin por el Tribunal Federal 4 de Porto Alegre de la condena por corrupcin pasiva y lavado de dinero impuesta al ex presidente Luiz Incio Lula da Silva por el juez Sergio Moro, para peor aumentndola (de 9,5 a 12 aos y un mes de prisin) y por unanimidad, peg duro en el panorama poltico brasileo. Fundamentalmente en ese 35 por ciento de ciudadanos que estaban dispuestos a llevar por tercera vez al antiguo tornero mecnico a la presidencia en octubre de este ao. Vamos a volver, dijo Lula a la multitud reunida en San Pablo para consolarlo y ovacionarlo despus del fallo. Y sin dudas vamos a ganar, agreg, luego de asegurar que la decisin del tribunal era una venganza de las elites. No exhibieron ninguna prueba para condenarme, pero ellos, dijo una y otra vez aludiendo, ms que a los jueces, a esas elites que los habran comprado, no soportaban ms la ayuda a los pobres del pas, no era posible un pas as, con un modelo que viva ayudando al pueblo trabajador. () Ellos nunca toleraron la unidad del Mercosur, nuestra visita a 39 pases africanos, la unidad con los pases latinoamericanos. () Ellos no admiten que un metalrgico sin diploma haya pasado a la historia como el presidente que ms universidades construy. () Queremos poner al hijo de la empleada domstica en el mismo lugar que al hijo de la patrona, y eso no van a poder condenarlo en la justicia.

En el Partido de los Trabajadores fundado por Lula dcadas atrs como una formacin de izquierda que vista con los ojos de hoy podra hasta ser tachada de radical, y transformado bajo las gestiones del propio Lula y de su sucesora Dilma Rousseff en una maquinaria electoralista que muy poco o nada afect los intereses de las elites nadie est dispuesto a bajarle el pulgar al poltico ms popular del pas. El PT no tiene plan B, ni C ni D. Slo plan L: plan Lula, dijo la presidenta del partido, Gleisi Hoffmann. La justicia civil no puede arrebatarle al pueblo la figura que ms quiere, agreg la joven dirigente del PT, y confirm que el 15 de agosto Lula ser inscrito como candidato ante las instancias electorales. Son las nicas que, llegado el caso, podran invalidar su postulacin, afirm.

***

Lula cuenta con dos instancias judiciales ms para poder revertir el fallo, y luego con la posibilidad de apelarlo ante las autoridades electorales.

Pero tiene todo en contra: es muy difcil que los tribunales superiores anulen un fallo de este tipo, ms aun cuando fue decidido por el voto unnime de los jurados, y es muy probable que la justicia electoral tambin lo ratifique, porque la legislacin brasilea invalida las postulaciones de los condenados en segunda instancia y porque tambin es verdad que la justicia brasilea est politizada y a Lula se la tienen jurada dijo a Brecha la investigadora espaola residente en Brasil Esther Solano, doctora en ciencias sociales por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de relaciones internacionales en la Universidad Federal de Sao Paulo. La idea del PT es de todas maneras ganar tiempo y aprovechar al mximo a Lula para que haga campaa, recorra el pas y que pueda, en caso en que se invalide su candidatura en agosto o setiembre, transferirle su enorme popularidad a algn otro dirigente del partido.

Esa estrategia no sera contraproducente para el propio PT? Cmo hara para lograr que un candidato alternativo prenda en la gente en apenas unas semanas de campaa?

El problema es que no cuenta con nadie con una popularidad ni siquiera cercana a la de Lula. La popularidad de Lula es infinitamente mayor que la de su partido, que ha ido perdiendo peso en todos lados, sobre todo en sus bastiones tradicionales de las periferias urbanas. Adems, quienes aparecen con ms posibilidades de convertirse en candidatos del partido estn tambin involucrados en investigaciones por corrupcin en el marco de la operacin Lava Jato. Y hay otro factor: si hoy el PT designara a alguien en vez de Lula, ese alguien sera objeto de una campaa demoledora de parte de los grandes medios de comunicacin, que en el clima de polarizacin que reina en Brasil se han alineado claramente en contra del petismo. Tambin por ese lado al PT le conviene retrasar la nominacin de otro candidato: para protegerlo lo ms posible.

Solano piensa que la afirmacin del actual presidente Michel Temer que en el plano de la popularidad se encuentra en las antpodas de Lula: es uno de los polticos con menor nivel de aprobacin, apenas 4%, de que l preferira derrotar a Lula polticamente y no en los tribunales, es una de las tantas incoherencias de los promotores de la operacin Lava Jato. No han marchado a la crcel polticos contra los cuales s hay pruebas fehacientes de corrupcin, y Lula, desde la presidencia, es probable que perdonara a muchos, seala la investigadora. Adems hay una paradoja: las elites quieren desembarazarse de Lula, pero nunca como en los perodos de gestin del PT esas mismas elites estuvieron tan bien. La universitaria espaola est lejos de ser la nica en pensar eso. Es ms, ese es un dato de la realidad reconocido sin problemas por dirigentes del Partido de los Trabajadores: bajo las administraciones de Da Silva y Rousseff, si bien los pobres ms pobres aumentaron sus ingresos y muchos de ellos salieron de la extrema miseria a golpe de bombazos asistencialistas, los ricos ms ricos no fueron molestados. El PT, incluso, gobern con ellos y los favoreci, al punto de que grandes empresas brasileas trasnacionalizadas, como Jbs, Odebrecht, OAS, deberan estarle agradecidas. El PT no slo gestion el pas en contubernio con los ms ricos, tambin incorpor sus prcticas y se olvid de defender los verdaderos intereses de los ms pobres y de los trabajadores, asegur hace un tiempo el veterano activista Jair Krischke, presidente del Movimiento de Justicia y Derechos Humanos de Porto Alegre. Solano lo dice con otras palabras: El gobierno de Michel Temer acentu el poder de los empresarios con leyes como la reforma laboral, las tercerizaciones y la que pretende aprobar de reforma de la seguridad social, y con una serie de polticas regresivas, pero las elites ya tenan capturada la economa y la poltica brasileas. El PT no toc la estructura de la propiedad agraria, no hizo reforma alguna del sistema poltico, ni siquiera roz el poder desmedido de los grandes medios de comunicacin. Se propone hacerlo ahora, despus de que el grupo O Globo lanzara la campaa en su contra, pero ese grupo recibi muchsimo dinero bajo los gobiernos de Lula. De la misma manera que las grandes empresas, O Globo se le dio vuelta. Lula nunca fue uno de los suyos, y adems dej de serles funcional.

***

Solano piensa que as como a la centroderecha y a la derecha no les conviene desde el punto de vista electoral una candidatura de Lula porque con su carisma el antiguo dirigente sindical metalrgico arrasara a quien ser probablemente su potrillo el gobernador de San Pablo Gerardo Alckim, del PSDB del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, el ultraderechista Jair Bolsonaro no vera con tan malos ojos una postulacin del ex presidente. Bolsonaro est hoy segundo en los sondeos, con 17 por ciento de las intenciones de voto, lejos de Lula, pero apunta a crecer chupando votos en sectores que fueran, ms que del PT, de su lder. Ex votantes de Lula que se acercaron al ex presidente no por sus planteos ideolgicos sino por su personalidad, por el hecho de percibirlo como salido de sus propias races populares, hoy se inclinan por Bolsonaro. Su prdica es muy simple: se presenta como el nico dirigente poltico ajeno a las tramas de corrupcin y como el nico capaz de combatir la inseguridad en un pas con 60 mil homicidios anuales. Mano dura contra la delincuencia, mano dura contra la corrupcin, y mano dura contra los rojos, esa es su receta, e identifica al lulismo como el artfice de esas tres plagas. Con Lula fuera de juego su camino se le allanara, sin duda, pero con Lula adentro el ex polica, famoso por sus dichos racistas, sexistas, homfobos y su defensa de la dictadura, planteara un cuerpo a cuerpo que podra favorecerlo. Tiene tambin mucho carisma y est creciendo en las periferias, entre los jvenes y tambin en grandes ciudades como San Pablo, en todas esas franjas donde ha calado hondo la narrativa de que el PT es el partido ms corrupto de Brasil. Si llega a la presidencia, seguramente gobernar tambin con las elites y los sectores ms rancios, adems de darles mucho poder a los militares, pero los polticos tradicionales le temen tanto como le teme el lulismo.

***

Solano define a Bolsonaro como una versin empeorada de Donald Trump. El brasileo tiene al estadounidense como su referente ideolgico, y ambos son parte de esa nueva derecha occidental pop, blanca, heterosexual, machista, desenfadada, que se anima a decir cualquier cosa de cualquiera, se siente acosada por las minoras de todo pelaje, reivindica la pena de muerte y se mueve sobre todo en las redes sociales. Bolsonaro llega ms a los jvenes (el 60% de su electorado es menor de 30 aos) que Trump, y el magnate estadounidense maneja mucho ms dinero que el ex polica militar paulista.

En las calles brasileas esa nueva derecha la integraran tambin algunas iglesias evanglicas o movimientos como Brasil Libre, que son particularmente agresivos y gritan su odio al rojo, al negro, al gay, a los inmigrantes, a las mujeres.

***

El giro a la izquierda, o en todo caso la apelacin al voto de izquierda que es probable que el PT y su hasta ahora candidato hagan en los prximos meses de cara a la eleccin de octubre, no pasar de un discurso, prev Solano. No tendr sustancia, y no slo porque en Brasil hoy no se estn discutiendo programas ni hay debate ideolgico alguno. El PT est capturado por Lula, y si bien Lula es su nico apoyo para crecer, tambin es su lmite. Lula no ha permitido la emergencia de nuevos lderes, y adems ha marcado al partido con su impronta, y sta no es de izquierda: la abandon hace mucho tiempo y no la retomar. La prdica del PT, si as se le puede llamar, gira en torno a la figura de su lder carismtico y a la persecucin poltica de que sera objeto. No ms que eso.

Por otro lado, en el hipottico y muy lejano caso de que volviera a gobernar, la tendra muy difcil porque aquel ciclo econmico del cual se benefici una dcada atrs, cuando los precios de los commodities crecan y el dinero que ingresaba a las arcas del Estado permita solventar los programas sociales de las administraciones del PT, ya no est, y Temer ha privatizado empresas que daban recursos al Estado y aprobado una legislacin regresiva.

Con quin gobernara el PT hoy, qu arco de alianzas defendera?

La gran duda es cmo el PT podra recuperar aquel gran voto popular que perdi. En las concentraciones de apoyo a Lula que han tenido lugar en estos das en varias ciudades, incluso las ms grandes, estaban los sindicatos, algunos movimientos sociales tradicionales, como el MST, pero no aquella masa no organizada que constituy su base. Esa estaba ausente.

Por otro lado, los grandes movimientos sociales de hoy, como el de las mujeres, que ha tomado mucha fuerza, el de los jvenes de la enseanza secundaria, que ha protagonizado una ola de ocupaciones de liceos, o el de los negros, no tienen vasos comunicantes con los partidos polticos. Con el PT se miran de reojo. Los jvenes se politizaron, adems, en la poca del PT de Dilma, cuando se aplicaron reformas muy conservadoras, incluso de derecha, que Lula por supuesto aval. A esos adolescentes es imposible que les propongas una interlocucin con el PT, no lo consideran siquiera un partido de izquierda. Reconstruir ese canal parece muy complicado.

Y est el tema de las alianzas de clase. En sus giras, sobre todo por el nordeste, Lula ha buscado aproximarse a los viejos lderes locales del Pmdb, ese partido que ha operado para ser la llave de todos los gobiernos, del signo que sean, apunta Solano. Hay dos Pmdb: el de Michel Temer, que evidentemente est muy alejado del lulismo, y el de Renn Calheiros, el presidente del Senado, ligado a las oligarquas del nordeste. Ese sector ya ha dicho que estara dispuesto a gobernar con Lula, pero hay que imaginarse qu puede dar eso, cuando gran parte de las bases sociales del PT, y de su propio lder, han sido los trabajadores del nordeste, opuestos a esas oligarquas, que los combaten y los asesinan.

Una razn ms para considerar que no habra ni la ms mnima esperanza de un giro a la izquierda en caso de un hipottico quinto gobierno del PT o tercero de Lula.

S, claro. Tambin hay que tener en cuenta que es muy difcil gobernar en Brasil con la estructura de partidos y parlamentaria que tiene. A la prxima eleccin se van a presentar 34 partidos, algunos de ellos casi inexistentes. Nadie puede gobernar solo, pero para el PT est planteado el problema de su reestructuracin, y para la izquierda el de su refundacin.

***

Tras el fallo, Krischke coment a la pgina web de la Rel-Uita que le extra la distancia que haba entre las bases del PT que se trasladaron a Porto Alegre a respaldar al ex presidente y la dirigencia del partido. Al salir de la corte, los abogados defensores eran buscados por la prensa y brindaron una conferencia en el Hotel Sheraton, donde se alojaban junto a Lula y los principales lderes del PT. Para mi asombro veo que en la sala dispuesta para las declaraciones a los medios apareca el cartel del bufete de abogados. Mientras tanto los militantes se alojaron en carpas en la zona cercana a la Corte. Una imagen muy alegrica de la gran distancia entre cpula y bases que creo que explica la efervescencia de las movilizaciones en Brasil, observ.

Si hay un pecado, una falta mayor, del Partido de los Trabajadores, es no haber sabido, querido o podido construir una hegemona cultural alternativa en Brasil, piensan tanto Esther Solano como Jair Krischke. Despus de la crtica a su poltica de conciliacin, esa es la segunda crtica principal que se le hace habitualmente a Lula, afirma la investigadora hispana. Para Lula, construir ciudadana entre los ms pobres equivala a aumentar su capacidad de consumo, permitirles acceder a mayor cantidad de bienes. Fue lo que sucedi, pero no hubo una construccin cultural distinta. La hegemona cultural, de hecho, est hoy ms que nunca en manos de la derecha. La calle es de la derecha, que ha impuesto adems un discurso clasista, de odio, de marginalizacin, como nunca antes. En resumen, estamos jodidos.

Fuente: https://brecha.com.uy/estamos-jodidos/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter