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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2018

Vladmir Vissotsky y el zastoi

Rodolfo Bueno
Rebelin


Este genial poeta, cantante, compositor y actor de cine y teatro, tal vez el intelectual de mayor relieve e influencia en la cultura de la moderna Rusia, hubiera cumplido 80 aos el pasado 25 de enero. Or y cantar sus canciones fue, y tal vez lo sea hasta ahora para los habitantes de ese gigantesco pas, una de las principales actividades culturales. A pesar de que slo, y muy de vez en cuando, se venda un pequeo disco con pocas de sus tonadas, Vissotsky fue el evangelio sonoro de un pueblo enardecido que defenda sus derechos a expresarse. Jams poeta alguno tuvo el privilegio de emitir un mensaje que fuese aceptado y comprendido en tal magnitud; l encarnaba lo incomprensible del alma rusa para un occidental.

En la dcada de los sesenta, el Estado no boicoteaba pero tampoco promova la produccin artstica de este cantautor; sin embargo, la gente tena una gran variedad de cintas con su ronca, sonora y agradable, aunque no melodiosa voz. El pas se deleitaba y se embeba de sus canciones, en las que se relataba sobre la verdica vida que bulla en los subsuelos del socialismo, lo que la sociedad conoca al dedillo y el arte oficial se empecinaba en negar. Su crtica, directa e indirecta, era clara para una persona de mediana inteligencia, y a pesar de que no gozaba de la aprobacin oficial, con el tiempo se volvi un ser intocable.

Vissotsky actuaba en el Teatro Taganka, tan apreciado que era ms fcil conseguir entradas al Teatro Bolshoy que a sus espectculos. All protagoniz a Hamlet, considerada la mejor interpretacin de este personaje de Shakespeare, y a Galileo en la obra homnima de Bertolt Brecht. Previo a sus presentaciones, apareca fuera del escenario ante sus admiradores y, al son de la guitarra, interpretaba sus ltimas creaciones; el pblico las grababa, y al da siguiente todo el pas las reproduca y su popularidad creca como la espuma.

En 1967 se enamor de Marina Vlady, afamada actriz francesa de ascendencia rusa, con la que contrajo matrimonio en 1969; este amor apasionado inspir muchas de sus mejores creaciones. Luego de su prematura muerte, a los 42 aos de edad, por un infarto, Marina se dedic a la publicacin de sus obras completas, que fueron recogidas en una veintena de discos de larga duracin.

Su cuerpo fue velado en el Teatro Taganka y enterrado en Mosc en el cementerio Vagnkovskoye. Ms de un milln de moscovitas asistieron a su funeral y hasta aos despus era imposible acercarse a su sepultura porque miles de sus admiradores formaban una abigarrada barrera que lo dificultaba. El ramo de flores que uno pretenda depositar en su tumba deba ser pasado de persona a persona para cumplir con este deseo. Vissotsky recibi el reconocimiento pstumo de Artista Meritorio de la Unin Sovitica y hasta ahora es muy popular.

El cantautor se expresaba con fino humor, profundidad y belleza, tocaba las ms sensibles fibras del sentir de los soviticos, que lo bailaban en sus reuniones sociales, se rean de su irnico mensaje y hasta lloraban en ocasiones. Los intelectuales lo captaban con sagacidad, crean entender ms all de sus palabras, y aun los altos burcratas del Estado lo oan como un gran esparcimiento. Sus canciones eran el alma viva de un pueblo soador, que cuenta con cientos de magnficos e incgnitos trovadores, y en ese entonces, como hasta ahora, amaba la poesa y se embelesaba recitndola. Sin duda, Vissotsky represent de manera veraz a su pueblo, y este es el porqu despus de su muerte sigue siendo el poeta ms apreciado y su aguerrida voz contina an sonando. Fueron las baladas de este trovador las que, a la postre, derrumbaron las taras de esa sociedad y eliminaron las arcaicas estructuras del socialismo sovitico. El fenmeno artstico que lo caracteriz no fue el nico, pero s el ms notable y estuvo enmarcado en el ocaso de una poca conocida con el nombre de zastoi, que los rusos resumieron en las siguientes palabras: Queda prohibido lo que est permitido.

Durante el zastoi, algunas obras literarias, canciones, espectculos, pelculas y obras plsticas fueron eliminadas de la luz pblica. Por primera vez en la historia, el desarrollo cultural de toda una nacin ocurri de una manera, por decir lo menos, estrambtica. Esto signific, entre otras cosas, que el gran pblico no leyera Zhivago, de Pasternak, publicado slo en el extranjero, y que a Tarkovsky, el director de cine preferido por Bergman, no le proyectaran sus pelculas. Las fotocopiadoras eran utilizadas con especial vigilancia y las obras no autorizadas llegaban al pbico gracias a los Samizdat, reproducciones heroicas hechas en mquinas de escribir por incgnitos mecangrafos.

Los soviticos eran un espcimen raro, el producto semielaborado de una fbrica que, cual cadena sin fin, arrojaba ininterrumpidamente intelectuales forjados al margen de lo oficial; adems, se expandi la cultura Blatnaya, expresin artstica de los bajos fondos, algo sin parangn en la historia del arte.

En aquella poca a Brezhnev se le otorg el premio Lenin, el ms importante galardn literario de la Unin Sovitica. Sus creaciones repletaban los estantes de todas las libreras, al mismo tiempo que era difcil encontrar a autores clsicos, y le hacan los ms grandes elogios. Los miembros de la Academia de Ciencias se reunan para discutir acerca del valioso aporte que haba efectuado este incgnito bardo de la literatura universal. Despus de su muerte, pens que alguna vez sus obras seran una rara reliquia, visit Dom Knigi, la principal librera de Mosc, y pregunt por ellas. No las tenemos, escuch por respuesta. Dnde las podra encontrar? No lo s, tal vez en el basurero!, me respondi una simptica vendedora.

Durante el zastoi, la vida en la Unin Sovitica tom el aspecto de un armatoste congelado, pareca que ponan en prctica las palabras de Salomn: Nada nuevo hay bajo el sol. Las canciones trasmitidas por la radio, los espectculos teatrales y, aunque parezca mentira, las noticias en todos los medios de comunicacin eran las mismas que las de la dcada de los sesenta.

En aquel perodo se terminaron las ilusiones, nadie crea en nada ni vea la mnima posibilidad de reformas. La prensa se llenaba de discursos que no se lea, la televisin transmita programas que no se vea, las libreras rebosaban de libros que no se compraba. Para mitigar sus desdichas, la gente se alegraba con buen humor y chistes semejantes al siguiente: interviene un norteamericano en un congreso de filologa en Mosc y dice que toda su vida ha sido un estudioso del ruso y, a pesar de sus esfuerzos, no ha logrado entender la diferencia entre las palabras tragedia y desgracia. Un acadmico le explica: es muy simple. Imagnese que en los jardines del Kremlin pasea nuestro bien amado Leonid Ilich, me refiero a Brezhnev. Supongamos que l se resbala, se cae y se muere. Esa sera una verdadera tragedia nacional, pero, por desgracia, esto nunca sucede.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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