Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2018

Bendicin o colosal maldicin?
Qu significa ser israel hoy

Marcelo Svirsky
Middle East Eye

Traduccin para Rebelin de Mara Landi


Cuando dej Israel, hace 10 aos, los medios an no estaban saturados de esa agresividad contumaz hacia todo lo palestino. Todava se poda or, aqu y all, algunas voces de disidencia.

Hoy, la tarea de ver o escuchar un programa de noticias se ha vuelto insoportable. Todos los periodistas israeles, casi sin excepcin, han asumido la tarea de defender la patria, con pasin y furia.

El periodismo decente casi ha desaparecido. Algunos piden explcitamente la matanza indiscriminada de los manifestantes palestinos, mientras −en la prensa escrita− otros han incluso alentado a los soldados israeles a violar a las adolescentes palestinas.

Sionismo y Holocausto

Huelga decir que no se procesa ni se interroga a ningn periodista israel por su incitacin a la violencia. Los medios israeles, con certeza, no son una burbuja de ira en medio de una sociedad amorosa: se hacen eco de las dems esferas sociales.

Me he preguntado hasta qu punto el sionismo es comparable, en trminos de su impacto catastrfico sobre el pueblo judo, con el Holocausto. En los tiempos modernos, nada ha influido ms en la vida juda que estos dos fenmenos.

Aqu no estoy reflexionando sobre la terrible situacin existencial que el sionismo ha creado para la poblacin palestina, sino sobre cmo, en el proceso de creacin y mantenimiento de tal estado de cosas, las vidas de los israeles han sido moldeadas; y, en trminos ms generales, cmo la identidad juda ha sido afectada.

No deberamos asumir que todo lo que ganan los israeles por sus acciones de colonizacin de Palestina es lucro y privilegio. La pregunta a la que me refiero es: qu clase de ser humano se puede formar a lo largo de una vida repleta de actos de opresin y robo organizados?

La "respuesta juda" que el sionismo ha estado produciendo laboriosamente a lo largo de los ltimos cien aos corrompe las almas de quienes la practican y la apoyan. En el proyecto de despojo del pueblo palestino, los israeles se han moldeado a s mismos como saqueadores.

En todo el mundo, el puo del sionismo ha terminado persiguiendo de nuevas formas a las personas judas. Desde las comunidades judas en la dispora que enfrentan un tipo de antisemitismo que es una mezcla confusa de antiguos impulsos raciales y religiosos, condimentados con una condena a Israel por su salvajismo, hasta otra forma de judasmo que est extremadamente perturbado por la penosa admiracin de la extrema derecha por Israel.

No obstante, para borrar cualquier duda, mis pensamientos aqu no derivan de, ni reclaman, ningn tipo de equivalencia en sufrimiento y victimizacin entre colonizadores y colonizados, entre colonos y nativos. Es ms bien la patologa del opresor la que estoy analizando.

Opresores activos

Desde el momento de su nacimiento, los israeles estn entrenados para convertirse en opresores activos. Convertirse en soldado es un momento crucial en este entrenamiento, pero no el nico. En la sociedad israel, la definicin de buenos padres significa aquellos que sacrifican a su descendencia en alma y cuerpo, mientras los y las docentes contribuyen al adoctrinamiento formal cotidiano.

En un sistema que te equipa con las artes de la violencia fsica y poltica como contrapunto del privilegio y el placer, uno est destinado a convertirse en un opresor bien dispuesto.

Desde el punto de vista del pueblo oprimido, la diversidad racial, tnica, religiosa o de gnero del opresor no tiene importancia, en tanto sirve a una causa comn. No importa por qu las y los judos israeles de diferentes colores y condiciones han adoptado esa causa comn, o cun gratificados se sienten con su parte de la recompensa.

Ideologa, pragmatismo, o simplemente inercia; el resultado es el mismo: las personas judas israeles comparten una tragedia, y han infectado a sus hermanos y hermanas de la dispora con ella. Es la tragedia de un pueblo que ha encarnado el odio como una condicin de vida; en carne y hueso, en la prctica, en el sentimiento y el pensamiento.

Y como una colosal maldicin divina, esa tragedia no se combate, sino que se celebra.

En tiempos catastrficos, la primera pregunta importante es: cmo sanar. La monstruosidad del Holocausto judo no diezm todos los recursos emocionales. Algunas personas judas en el mundo, a partir de sus espantosas experiencias en Europa, construyeron un lugar de amor universal. Al hacerlo, le han dado al mundo un legado: hemos sobrevivido al Holocausto y hemos superado el odio que lo impregnaba.

Pero Israel no lo hizo.

Una maldicin o una bendicin?

El sionismo se ha apropiado del Holocausto judo y lo ha convertido en una excusa para la violencia juda; y los israeles, al abrazar su propia catstrofe a travs de una vida dedicada a la prctica de la opresin, estn renunciando a liberarse de esa tragedia.

En otras palabras, la maldicin se ha convertido en una bendicin.

Por lo tanto, no hay una negacin de lo que se est haciendo en nombre de Sin, como algunos sostienen. Afirmar que los israeles viven en la negacin sobre el horror de sus acciones no significa simplemente renunciar a la idea de que el sionismo es un proyecto decente que, en algn momento, sali mal, y que debe reconocerse el error −como si ese reconocimiento consciente fuera el nico impedimento en el camino para transformar la realidad.

La verdad tiene que ser dicha en voz alta: en la constitucin prctica del sionismo en Palestina, todo estuvo mal. Desde hace mucho tiempo, la aniquilacin de la existencia palestina ha sido interiorizada como una condicin del progreso judo. Dos que son uno.

Cmo se libera un pueblo de los placeres de la opresin? Paso a paso, abandonando los roles, funciones y beneficios que se le brindan en el proceso de convertirse en israel.

Las prcticas sionistas deben ser eliminadas de nuestro men social. Realmente no hay otra manera. Contra los intentos de la sociedad de mantenerte dentro de sus filas, uno debe perseverar en este largo trabajo.

Pero uno nunca est solo, ya que los pioneros estn por ah. Junto a la ardua lucha que lidera el pueblo palestino, dejar atrs las prcticas y modos de existencia que han convertido a los israeles en los campeones mundiales de la opresin, es lo menos que se puede hacer para contribuir a la liberacin de todos los pueblos que viven desde el ro hasta el mar.



*Marcelo Svirsky es catedrtico de la Facultad de Humanidades e Investigacin Social de la Universidad de Wollongong, Australia. Investiga las sociedades de asentamiento de colonos, particularmente Israel-Palestina, y se centra en cuestiones de transformacin social y descolonizacin.

Fuente original: http://www.middleeasteye.net/columns/colossal-curse-god-1161324388




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