Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2018

El agua y la improvisacin

Jaime Richart
Rebelin


Antes de que se presente en la pennsula ibrica el cataclismo silencioso que significara la sbita falta de agua "suficiente" provocada por el cambio climtico, la sociedad espaola y los poderes pblicos deberan prepararse con anticipacin y fanfarrias para aminorar los efectos de esa carencia que cada da se perfila con ms claridad en el horizonte... Est muy bien no provocar la alarma social, pero urge modificar los patrones de conducta en este asunto a cualquier precio.

Pues es ya ms que evidente que no estamos ante un simple ciclo atmosfrico ms, ni ante una sequa de coyuntura. Ni en el mundo ni en Espaa. Nos encontramos ante una tendencia global de la disminucin severa de la pluviometra en el planeta y en cada rincn del mismo, con progresin y consecuencias diferentes segn la latitud. Lo que genera una desecacin implacable en las zonas del sur, puede ocasionar una atmsfera incluso interesante que es la suavizacin de los rigores del invierno en las del norte. En todo caso, en cada uno de los puntos de la tierra se ocasionan unos efectos diferentes en intensidad, pero convergentes en la ya previsible disminucin severa de la pluviometra.

Sea como fuere, lo que est claro es que un pas como el nuestro no puede seguir consumiendo agua a los niveles a los que viene estando acostumbrado. Y sin embargo se da la paradoja de que en la medida que aumenta la amenaza de desecacin, en Espaa cada vez se consume y se despilfarra ms agua.

No quiero recurrir a datos, porque los nmeros y las estadsticas sirven para la aplicacin de las medidas concretas a adoptar cuando la idea generatriz ha fructificado. Pero en este caso, ante tantas y tan significativas evidencias como stas, me parecen irrelevantes. Todos podemos calcular aproximadamente el volumen de consumo de agua en una poblacin estanca multiplicada por otra contingente proveniente del turismo. Pues bien, si de aqu a abril no llueve, no llueve lo suficiente, el panorama que ahora es preocupante ser dramtico.

El estilo de vida espaol y la escasa sensibilidad en el uso del agua, sobre todo en las grandes ciudades, por un lado, y la proverbial indolencia del espaol asociada a la improvisacin, por otro, hacen temer una situacin incontrolable de la noche a la maana.

Nos disciplinaron para usar el cinturn de seguridad, nos disciplinaron para reciclar los desperdicios, nos conminan a mil cosas, muchas de las cuales son soterradamente hasta ofensivas... pero no para usar el agua en un pas donde, sobre todo de una dcada a esta parte, est saliendo adelante casi de milagro cada ao hidrolgico. Pues si al consumo ordinario y directo de agua sumamos la imprescindible para la energa hidrulica y a esto aadimos la renuencia del Gobierno espaol a potenciar la energa solar, el resultado de todo ello, si no se toman medidas con la antelacin suficiente, ser inevitablemente catastrfico.

La cultura del agua, tan alejada en Espaa de la idiosincrasia general, lleva consigo el compromiso de valorar y preservar el recurso, utilizndolo con responsabilidad en todas las actividades, bajo un esquema de desarrollo sostenible, adems de transmitirlo como parte de su interaccin social.

Y si el Gobierno y dems instituciones implicadas en esta problemtica -me refiero a la cultura del agua- no saben por dnde empezar para abordar el asunto, aqu presento un modelo que Mxico viene manteniendo desde hace mucho tiempo como filosofa de su consumo.

Valores de la cultura del agua

Si queremos contar con agua para las prximas generaciones debemos tomar en cuenta los valores de la cultura del agua:

El respeto al medio ambiente, o sea, conocer y querer a nuestro planeta.

La solidaridad de cada individuo con los dems, porque el agua desperdiciada o que se fuga, es la que le falta a otra persona.

La disciplina para usar slo la que necesitamos.

La responsabilidad para utilizar correctamente hoy el agua que va a servir a los ciudadanos del maana.

La sabidura para utilizar la tecnologa y as lograr que el agua contaminada sea otra vez agua limpia.

Hagamos lo imposible para que cuando tengamos que reaccionar -y tarde o temprano tendremos que reaccionar-, no sea demasiado tarde...


Jaime Richart, Antroplogo y jurista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter