Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2018

Bert Gellinger y las Constelaciones Familiares
El nazismo travestido de terapia humanista

Miguel A. Jimnez
Rebelin


En la dcada de los setenta la escritora y ensayista norteamericana Susan Sontag abord en su ensayo Bajo el signo de Saturno la relacin, a menudo contradictoria, entre moral y esttica. Susan Sontag profundizaba en la obra de diferentes creadores para analizar las razones de sus propuestas; Antonin Artaud, Paul Gooman o Walter Bemjamin eran algunos de los personajes que desfilan por la pupila analtica de la intelectual estadounidense. Sin embargo, la relacin ms tensa entre esttica y moral se daba en el capitulo del libro dedicado a la cineasta y fotgrafa Leni Riefenstahl (1902-2003). La Riefenstahl puso su indiscutible capacidad creativa y vanguardista al servicio de la ideologa ms destructiva y inhumana que haya conocido el mundo contemporneo. La directora de Olympia y de El triunfo de la voluntad, sabedora de que su vinculacin con el Tercer Reich era una carga moral difcil de sobrellevar intent lavar su imagen como cineasta y fotgrafa adentrndose, cercana ya a la senectud, en temticas submarinas y antropolgicas. Una de estas ltimas, el trabajo fotogrfico que hizo sobre los Nuba en Sudn entre 1962 y 1977, es analizada de forma certera e implacable por Susan Sontag, demostrando que el ideario nazi segua vivo en la mirada que Leni proyectaba sobre los Nuba; el poder de la fuerza y la virilidad de una tribu guerrera eran los argumentos estticos subrayados una y otra vez por la fotgrafa y cineasta en esta famosa serie fotogrfica.

Traer a colacin el caso de Leni Riefenstahl no est dems ya que no es el nico caso en el que una ideologa como el nazismo sigue impregnando de manera sutil y convenientemente disfrazada de humanismo new age, diferentes disciplinas y estudios sobre el comportamiento humano actual. La psicologa es una de estas disciplinas en las que se pueden detectar la presencia de determinadas terapias cuando menos cuestionables, llevadas a cabo tanto por licenciados en psicologa como por terapeutas sin formacin universitaria y cientfica alguna, que abrazan de forma entusiasta y acrtica nuevas prcticas y discursos provenientes de autnticos gurs de pasado bien maquillado.

Quizs el caso ms paradigmtico sea el de Bert Hellinger, un longevo terapeuta creador de las llamadas Constelaciones Familiares, terapia de gran difusin y xito en crculos new age y esotricos. Este excombatiente de la Whermacht en la segunda guerra mundial y exfraile catlico-romano destinado a Sudfrica en 1953, observ los rituales Zul, a partir de los cules dio forma a su propuesta teraputica. En 1970, Hellinger dej la orden religiosa y se estableci en Austria y en Alemania como terapeuta sin apropiada calificacin para ejercer como tal. Pero cules son los elementos fundamentales de esta terapia? Y sobre todo Por qu ha tenido un xito apreciable?

Bert Hellinger da por segura la presencia de una suerte de psicologa grupal de formato familiar, una conexin espiritual colectiva que nos une de forma no dialctica a nuestros ancestros. El terapeuta germano tom este elemento de la cosmogona zul que al igual que otras culturas africanas como la Yoruba, conceden gran importancia espiritual a los antepasados. Sin embargo, da que pensar que Hellinger conectara con un concepto tribal zul que tena ciertas similitudes formales con el Volksgemeinschaf, (ideal de comunidad popular alemana que busca la armona sin conflictos) tan reivindicado por el pensamiento reaccionario germnico y muy especialmente por el ideario nacionalsocialista. Para Bert Hellinger el origen de todo sufrimiento de tipo psicolgico est ubicado en la ruptura de la armona, es decir, del alma colectiva familiar, entendiendo por tal el cuestionamiento de la jerarqua ejercida por el paterfamilias, elemento siempre incuestionable en esta terapia. Estamos por tanto ante un esquema muy peculiar que penaliza el conflicto y lo considera un elemento de perturbacin a corregir. La supuesta terapia humanista consteladora introducir un relato familiar alternativo al que porta el paciente si en el centro de su conflicto se encuentra el padre de familia como maltratador fsico y psicolgico. Quin no honra al padre no ama la vida o hay que honrar al padre porque da la vida son frases sistemticamente repetidas en no pocas sesiones individuales y colectivas de los terapeutas consteladores. Conforme avance la terapia, y como era de esperar, el terapeuta propone el perdn como frmula de sanacin y armona. As, el orden queda restablecido y el alma colectiva reparada. Sin embargo, conviene en este punto recordar lo que, muy sabiamente, el bueno de John Berger expresaba a Jorge Riechmann en una entrevista de 1995: El perdn no es posible sin cierto arrepentimiento por parte de quien ha de ser perdonado. Si la persona que ha causado un grave dao persiste en la misma lnea de accin, entonces el perdn es humanamente imposible. No creo que pueda decirse perdonad sin ms: hay ciertas condiciones previas para el perdn. (1)

No pocas personas que se acercan a las Constelaciones dicen sentirse aliviadas o sanadas despus de cada sesin colectiva. Estas consisten en una reunin (10 o 15 personas suele ser un nmero bastante habitual) en la que una persona aquejada o angustiada por un problema desea solucionarlo o conocer su origen. El resto del grupo escucha el relato del demandante y el terapeuta elegir a las personas del grupo que constelarn el problema. Constelar es fundamentalmente realizar la teatralizacin de ese relato. Quin haya asistido a una sesin y haya tomado cierta distancia, observar que se produce una enorme carga de sugestin, en la que el colectivo, especialmente las personas que constelan (teatralizan), se vuelcan emocionalmente en la ayuda de la persona angustiada. Por otra parte, no debemos pasar por alto que participar en una representacin teatral por pequea que sea siempre tiene algo de teraputico. La sugestin antes mencionada, puede llegar al extremo de que una persona sienta, o crea sentir, sensaciones fsicas de un antepasado fallecido, algo que recuerda mucho a las sesiones de santera en Cuba o Brasil cuando se dice que un espritu monta a una persona. No son pocas las persona que acuden a las Constelaciones con cierta adiccin emocional al propio clima del cenculo.

Tambin desde una mirada fra cualquier persona puede darse cuenta de que las sesiones suponen, al margen de alivios reales o ficticios, una importante actividad econmica para quin las organiza: 10 o 15 personas que abonen 50, 60 o 70 euros por sesin no es ninguna nimiedad. La cantidad de profesionales y no profesionales practicantes de esta terapia quizs tambin tenga que ver con este hecho, aunque muy posiblemente, la decisin de muchos terapeutas haya sido tomada tras una reflexin brumosa en la que se sopesan dos realidades de naturaleza distinta: el inters pecuniario y el inters legtimo y bienintencionado de solucionar problemas relacionados con el sufrimiento emocional.

Dedicarse profesionalmente a aliviar el sufrimiento psicolgico, que de una u otra manera la mayor parte de los individuos padecen alguna vez en sus vidas, es una actividad difcil y encomiable que requiere grandes dosis de humildad, intuicin y conocimiento cientfico y en el que no hay atajos. Ir desatando los nudos del sufrimiento, muchos de los cuales han ido configurndose en el mbito familiar, implica paciencia y constancia por parte del terapeuta y tambin una actitud similar por parte del paciente. Restaurar el mximo de bienestar emocional y autoconfianza en el paciente no pasa por edulcorar y manipular un pasado familiar mediante una narracin benevolente sin conexiones reales con lo que ocurri, ya que seguramente ocasionaramos una salida en falso. El hecho de que vivamos una poca de gran confusin y prdida de referentes no conlleva aceptar sin ms todo lo alternativo. Tampoco se puede decir que la mayor parte de los terapeutas consteladores sean unos desalmados con simpatas nazis, ms pendientes de la ganancia que de la salud real del paciente, pero s se puede afirmar que sus mtodos no descansan en categoras cientficas y que a menudo algunos conceptos utilizados bordean un abismo trgicamente transitado en el pasado.

El mtodo de Bert Hellinger al dotar al paterfamilias de un blindaje moral, y una superioridad espiritual, apuntala, con el disimulo de las buenas intenciones, jerarqua, poder y liderazgo vertical. Se antoja difcil construir cualquier terapia humanista con estos conceptos.

Nota:

(1) Al borde del abismo, pero no sin esperanza. Una conversacin con John Berger 1995. Jorge Riechmann. Publicado por REBELION 11-01-2017

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter