Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2018

Toma de posicin en Honduras
Cuando el amor no es mudo

Milson Salgado
Rebelin


Cuando uno mira alrededor de s, los pensamientos y la manera de observar las cosas nos hacen creer que un mismo fenmeno que es visto por dos personas, nos dar igual resultado en la percepcin. Es la epistemologa en la que el objeto que vive una vida fuera de nuestro ser y en un mundo autnomo, es atrapado por nuestra mirada y nuestros juicios de valor. Sin embargo, a fuerza de golpes, de tramos de dura cotidianidad, de inverosmiles indignidades y de fuertes aprensiones, la realidad nos ha persuadido que donde veo rojo otros ven azul, que donde miro delitos otros vislumbran paz, que en el lugar donde se yergue la justicia con mucho pundonor otros observan impvidos la usurpacin del delirio y los ilcitos. Que aunque la sangre humana discurre como riachuelo de martirologios otros ven ufanos el correr proceloso de agua roja sin valor, Que en el lugar en que la vida es apagada como una simple duermevela otros miran lecciones para postrarnos en viles silencios, que el grito debe ser proscrito por la mansa fatuidad, la queja ceder su lugar a la meditacin, y que la prisa debe de aceptar la paz de las plantas que rebozan de locura por los vientos del sur pero se ven atadas a propias sus races.

Lo ms terrible de todo es que la realidad que antes nuestros abuelos estaban acostumbrados a percibirla con sus propios ojos y atrapar con sus odos, ahora antes de serlo tiene que pasar por el tamiz de los televisores, que son cuadrados como algunos pensamientos, y que sin duda transidos por los hilos del control social son las armas letales de la mentira. En Honduras en un recuadro de la perspectiva visual se ve la lozana del boato y la algazara de una presunta victoria electoral, que arroja dentro de la lgica de la democracia formal y representativa a un presidente que se reelige, y en otro recuadro se ve gente corriendo, salvando su vida del gas mostaza y de quienes presuntamente salvan la patria. Hoy se vieron dos Honduras, una que pervive en los imaginarios de gente indoctrinada, y de otra que se salt las trancas del discurso dominante.

En la primera Honduras se salva la eufemsticamente llamada institucionalidad, en la otra se ejerce el derecho constitucional de resistencia. En una Honduras por medio de la fuerza se sostiene la soberana del Estado, en la otra a fuerza de valor y de amor patrio se defiende la soberana popular. En una Honduras la constitucin en un souvenir que cuando estorba es preciso pasar la pgina. En la otra Honduras la Constitucin en una paciente psiquitrica que ha sufrido tantas violaciones y padece innumerables traumas y agoniza de muerte judicial. En una Honduras los pobres ms pobres que son el grueso del voto del Partido oficial han sido por siglos educados en el amor a su partido y a vivir de la migajas y de la mendicidad una vida de miseria, y en la otra la gente que cansada de la exclusin, y con la educacin ha logrado entender que la dignidad es posible y que la miseria y la bonanza son el resultado de decisiones polticas.

En una Honduras la corrupcin pblica se elimin de un plumazo por decreto. En la otra Honduras los rostros se enardecen y no comprenden qu fuerza ciega sostiene a un presidente que no es capaz de salir de su bunker y pasear por su pas, porque las calles estn tomadas por quienes eligieron a otro presidente. Lo que que si es cierto es que la crisis en Honduras ha dejado por sentado que la gente no interesa y que los pueblos son prescindibles. Han muerto como 40 seres humanos, lo cual ha enlutado a una Honduras, pero en la otra Honduras que tiene su eco en la casi totalidad de los medios de comunicacin se habla de que han muerto mareros, putas, borrachos o animales, lo cual asusta y causa miedo, y ya uno piensa que la humanidad le dijo adis a las pasiones, y que el amor es slo una jerga religiosa que no suele sortear las fronteras de los centros pietistas, y que en la vida est prohibido practicarlo.

Duele Honduras, duele la patria, duele el dolor de tantos seres humanos reducidos a la orfandad, duele un pas tan pobre que lo dibujan a pulso para restregar sus sueos en una miseria diseada, duele este destino histrico de portaviones geopoltico o puente del narcotrfico, duele esta ruta anquilosada del opio chino, este pas de mierda que paradjicamente sostiene la bonanza blanquita de la economa gringa, que es lavada con la etiqueta de la certificaciones. Duele la impotencia de los hermanos, de los compas que siembran la flor de la utopa pero quizs no vean los frutos dialcticos que s vern sus hijos y nietos, duelen los propios soldaditos de plomo y gas que como manda Jess, hay que perdonarlos porque no saben lo que hacen, duele tambin la ceguera inmediatista de quienes creen que el poder entre ms se extiende salva como una carrera maratnica contra el tiempo, duelen las maas de quienes se ufanan de mucha inteligencia y ms que nausea dan tristeza, duele esta Honduras que como ha dicho una patriota la han dejado sin h y a su Himno lo han Urtado su H, pero al hambre del 70% de hondureos no le han quitado su h de hartazgo, ni su organizacin sucia ha dejado de ser el ejercicio de un Hampa de provincia, sin embargo, la solidaridad que se ha visto en las calles, salvar a esta patria porque su Herror ha sido no saber que como el valor y el arrojo de tantos patriotas el amor tampoco es mudo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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