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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2018

Afganistn, un pas condenado a muerte

Guadi Calvo
Rebelin


El ltimo sbado 20, el Talibn, produjo un ataque al Hotel Intercontinental de Kabul, que finalmente dej 43 muertos y casi 70 heridos (Ver: Trump, en su laberinto afgano), en mitad de la semana se conoci el asalto de hombres del Daesh, a las oficinas de la misin de Save the Children en la ciudad de Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar a unos 150 kilmetros al este de Kabul, el hecho dej que solo 6 muertos y 27 heridos, una noticia que por la magnitud de bajas hubiera pasado desapercibida, de no ser por el objetivo elegido, una ONG de origen britnico que asiste, nada menos que a nios vctimas de diferentes conflictos alrededor del mundo. El ltimo ataque de gran magnitud se haba producido en esa ciudad el 31 de diciembre pasado, cuando una explosin en medio de un cortejo fnebre asesin a 18 personas e hiri a 13, el hecho fue tambin atribuido al Daesh. La provincia de Nangarhar, fronteriza con Pakistn, es una de las ms conflictivas del pas.

Este ltimo sbado 27, otra vez el objetivo fue Kabul, una ambulancia conducida por un atacante suicida, deton al cruzar un puesto de chequeo policial que controlaba el acceso a una de las reas ms observadas por los organismos de seguridad la Plaza Sadarat, la explosin fue percibida a dos kilmetros de distancia.

El ataque, reivindicado por el Talibn dej hasta ahora 105 muertos y ms de 200 heridos. La magnitud de la cantidad de vctimas, se debe a que ese sector de la ciudad, por donde transitan gran cantidad de personas ya que all se encuentran el antiguo Ministerio del Interior, donde siguen funcionan varias oficinas gubernamentales y dependencias del Direccin Nacional de Seguridad (NDS), la principal agencia de inteligencia afgana, el hospital pblico Jamhuriat, una delegacin de la Unin Europea, varias embajadas, mercados y paradjicamente el Consejo Superior de Paz, un organismo encargado de las negociaciones con el Talibn, a lo que se le suma, la hora elegida para el ataque, diez minutos antes de la una de la tarde.

Este ha sido el atentado ms letal, producido en la ciudad desde el 31 de mayo pasado, cuando un camin cisterna con cerca de 15 mil kilos de explosivos estall en el barrio de las embajadas dejando 150 muertos y 300 heridos.

Con este atentado, son tres los que ha sufrido por Kabul en lo que va del ao, lo que suman entonces una cifra que sobrepasa los 160 muertos y abre sombras perspectivas para los meses que venideros, ya que las grandes operaciones los fundamentalistas las realizan entre febrero y abril, ya saliendo del duro invierno, donde las operaciones resultan menos efectivas.

Se cree que estos tres ataque fueron planeados y ejecutados por lo que se conoce como la Red Haqqani, un histrico aliado del talibn, una organizacin a caballo entre en narcotrfico fundamentalmente de opio y herona y el terrorismo, con una gran experiencia en operaciones urbanas.

Esta campaa invernal indica que su logstica y espritu de combate se ha reforzado, sin atender las amenazas de Washington, que desde la llegada de Trump, en varias oportunidades declar que seran enviados entre 3 y 5 mil hombres a Afganistn, cuestin que se demora, sin explicaciones.

Sin respuestas, ni escusas.

Ya tendra que ser inconcebible para occidente, responsable de haber profundizado la crtica situacin afgana, desde la invasin de 2001, que nada se pueda hacer para poner fin al martirio que sufre Afganistn, en manos del Talibn y ahora tambin el Daesh, que a pesar de encontrarse en guerra entre ellos, cada da operan en el pas con ms osada, en franco desafo al presidente norteamericano.

Las vctimas de este ltimo ataque, se suman a una cuenta que los nmeros ms conservadores llevan a 110 mil muertos civiles desde la invasin norteamericana de 2001.

Segn cifras oficiales en 2016, murieron 3498 civiles y resultaron heridos 7920, solo en los primeros seis meses de 2017, recin en unas semanas estarn los cmputos totales del ao pasado, resultaron muertos 1662 personas y 3581 heridas. El nmero de efectivos de las fuerzas de seguridad muertos en 2017 lleg a los 10 mil mientras que 16 mil resultaron heridos, mientras que las bajas producidas al talibn, serian similares.

Por su parte, la Misin de Naciones Unidas en Afganistn (UNAMA) ha denunciado que los menores representan un 30% de los muertos y heridos, de los ataques terroristas mientras se conocen cada vez ms casos de reclutamiento forzoso de nios, tanto para la participacin en acciones militares, como la colocacin de los letales IED ( improvised explosive device o artefactos explosivos improvisado).

La situacin de seguridad en Afganistn, empeora da a da, el gobierno encabezado por el presidente Ghani, apenas controla poco ms del 50 % del territorio, y sigue en franco retroceso, mientras los integristas, ya operan en Kabul, la ciudad ms vigilada del pas, prcticamente a su antojo y adems de provincias como Nangarhar, Herat, Ghor, Kunduz y Helmand, donde la guerra se ha incrementado de manera exponencial.

Las polticas de Washington, se dilatan al ritmo que los muertos se siguen amontonado en el pas centroasitico. Los insurgentes aprovechan estas dilaciones y avanzan en la consolidacin de sus posiciones tanto territoriales como polticas, frente a un pueblo cada vez ms aterrorizado.

Algunos de los principales factores de la inseguridad radican en lo profundo de la historia afgana, desde antiguos conflictos regionales, pugnas tnicas y tribales, disputas fronterizas, jams resueltas a las que se le han agregado como la delincuencia comn, afianzada con los carteles del narcotrfico, el contrabando y la trata de personas, obviamente el fundamentalismo religioso y las disputas polticas entre las ms alta dirigencia del pas. Es conocida la crtica e intolerable rivalidad entre el presidente Ashraf Ghani, con quien funge como mucho poder, con su vicepresidente Abdullah-Abdullah, unidos en un matrimonio forzado y bendecido por el propio Departamento de Estado norteamericano.

El incremento del terrorismo suicida, particularmente en los ltimos seis aos. Donde tanto el talibn como el Daesh, apelan con ms frecuencia a, mtodo de la autoinmolacin. El terrorismo suicida, por lo difcil de anticipar y evitar, ha significado la gran carta de triunfo de muchos de los grupos fundamentalistas, que operan en el mundo islmico y han llevado esa tctica al centro de occidente con excelentes resultados. Obligando fundamentalmente a los pases europeos a extremar su seguridad, con el consabido gasto econmico y poltico.

Las motivaciones religiosas, son el principal argumento, pero tambin en el odio creciente por la ya larga estada de tropas extranjeras en Afganistn.

Ms all del avance tecnolgicos en la construccin de dispositivos explosivos, sumado a la informacin que se puede obtener sencillamente por internet, y los cada vez ms importantes recursos econmicos de las bandas fundamentalistas, existen razones sociales, culturales y religiosas, que bien instrumentadas pueden convertir a cualquier militante en un suicida.

La profunda y larga crisis econmica, no da otra posibilidad a muchos que la opcin de ingresar a estas organizaciones, con importantes recursos para pagar sueldos imposibles de conseguir en el mercado laboral afgano,

Aunque, el Islam, que promete la vida despus de la muerte, condena el suicidio, equiparndolo al incesto o la idolatra, la manipulacin operada en la madrassas wahabitas, lleva a muchos militantes a creer que tras ese martirio se ascender, sin escalas, a la Yanna (paraso).

El argumento generalizado por los jefes de las organizaciones terroristas estriba en que la guerra le ha sido impuesta, y deben luchar a como d lugar contra el invasor.

El terrorismo cuenta en Afganistn con un futuro soado para sus mentores, fundamentalmente Arabia Saudita, Israel y poderosos sectores polticos dentro de la mismsima Casablanca. Estos grupos tanto el Talibn como Daesh, cuentan con recursos y razones para afianzarse cada vez con ms fuerzas en Afganistn, despus de 17 aos de una guerra contra la mayor potencia del mundo, los talibanes, no han sido vencidos aunque en esta guerra se condene a muerte a todo un pas.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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