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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2018

Lamentable y reveladora visita papal

Felipe Portales
Rebelin


La reciente visita papal ha dejado en nuestro pas un sabor amargo. Ms all de los positivos llamados de Francisco a practicar el amor, la paz y la justicia, y su pedido de perdn en La Moneda por los abusos sexuales de eclesisticos; ha quedado profundamente ensombrecida por su incomprensible respaldo al obispo Juan Barros, que debido a su estrecha vinculacin histrica con la virtual secta de Fernando Karadima, ha sido persistentemente rechazado por gran parte de los catlicos de Osorno, y por un amplio sector de la Iglesia chilena y de nuestro pas.

Ya haba causado un gran y comprensible escndalo su nombramiento como obispo de la ciudad surea en enero de 2015 efectuado por Francisco. Todo se agrav cuando los chilenos pudimos ver por televisin que el pontfice descalific de manera ofensiva a la grey de Osorno como tonta y manipulada por zurdos (!). Y ahora culmina los desaciertos en nuestro pas, acusando a las vctimas de Karadima -que responsablemente han acusado a Barros de abusos sicolgicos; y de complicidad y encubrimiento de abusos sexuales- de proferir calumnias contra el obispo de Osorno

Es muy importante puntualizar que evidentemente Juan Barros desempe un papel central en la secta de El Bosque, desde el momento en que -junto con haber sido nombrado secretario del arzobispo de Santiago, Juan Francisco Fresno, en 1983- fue designado Vicario de la Parroquia El Bosque en 1985, convirtindose en el segundo de Karadima (ver Mnica Gonzlez, Juan Andrs Guzmn y Gustavo Villarrubia.- Los secretos del imperio de Karadima; Edit. Catalonia, 2014; p. 129). Es decir, solo con ello quedaba moralmente inhabilitado para ser obispo. Es ms, en el libro citado se seala que una fuente que por aos fue muy cercana a Karadima sostiene que el rector Benjamn Pereira iba a echar a Juan Barros del Seminario pues este insista en referirse a Karadima como si fuese un santo. En este sentido, al tomarlo como secretario, Fresno lo habra rescatado de la expulsin, permitindole ordenarse cuando Pereira ya no estaba (Ibid.; p. 128).

Adems, de modo pblico y reiterado, Juan Carlos Cruz y James Hamilton han sealado que Barros y otros sacerdotes de El Bosque, presenciaban abusos sexuales contra diversas vctimas de Karadima y no reaccionaban. Por otro lado, las primeras denuncias presentadas en contra de aquel, en 1983, por Francisco Gmez Barroilhet y otros jvenes en una carta al arzobispado de Santiago, quedaron en nada. En 1984, Gmez le pidi a su amigo Juan Hlzel, ex seminarista jesuita que lleg a trabajar al Arzobispado en el rea de prensa, que averiguara qu haba pasado con la carta. Hlzel le contest que la carta se recibi, se ley, se rompi y se bot a la basura. Cuando Francisco Gmez le pregunt si vala la pena enviarla de nuevo, Juan Hlzel le respondi: Mientras Barros est ac, no vale la pena (Ibid.; p. 129).

Asimismo, ha habido al menos dos vctimas de los abusos sicolgicos efectuados a travs de juicios pblicos propios de las sectas; que han denunciado como uno de sus abusadores a Barros. Son los casos de Luis Lira Campino, que incluy tambin a los actuales obispos Tomislav Koljatic y Andrs Arteaga (ver Ibid.; p. 125) y de Juan Debesa Castro, que incluy adems a Arteaga (ver Ibid.; p. 187). Y tambin Barros ha sido acusado por Juan Carlos Cruz de una srdida maniobra orquestada por Karadima, al escribirle una carta al arzobispo Fresno en que informaba que dos jvenes de El Bosque se haban acercado a l para contarle que Juan Carlos los haba acosado sexualmente. Los denunciantes eran Guillermo Ovalle (Chadwick) y Gonzalo Tocornal (Vial) (Ibid.; p. 191).

Todos estos antecedentes fueron recogidos por la jueza Jessica Gonzlez, quien investig la querella presentada contra Fernando Karadima por Jos Andrs Murillo, Cruz y Hamilton. El problema fue que debido a los mnimos plazos de prescripcin que establecen las leyes chilenas para los delitos sexuales, Karadima termin sobresedo, siendo solo sancionado finalmente por la Iglesia. Y en el juicio civil entablado por aquellos contra el arzobispado -por su encubrimiento por aos del caso- se ha presentado otro hecho que deja aun peor al Estado del Vaticano y al mismo papa. Este es, que frente al pronunciamiento papal de que una investigacin vaticana haba eximido a Barros de cualquier ilcito, la Corte Suprema chilena le solicit formalmente al Vaticano una copia de los documentos cannicos correspondientes. Y el Vaticano se neg de plano a remitrselos! (ver Emol; 21-9-2016).

Pero el debilitamiento de la Iglesia chilena provocada por lamentables conductas de obispos nacionales y del papa, no termina con el caso de Barros. Tambin ha sido muy penoso que entre los ocho cardenales de la Comisin nombrada para reorganizar la Curia vaticana se encuentren dos que han sido acusados de encubrir casos de abusos eclesisticos: el chileno Francisco Javier Errzuriz Ossa y el australiano George Pell. Particularmente grave ha sido el caso de Errzuriz, no solo porque es compatriota, sino adems porque el mismo ha reconocido la proteccin que les ha brindado a obispos y sacerdotes cuestionados al respecto! Han sido los casos del obispo Francisco Jos Cox; y de los sacerdotes Jos Andrs Aguirre Ovalle y del propio Karadima.

Cox es de la misma edad de Errzuriz y fue compaero de estudios de ste en la Congregacin de Schoenstatt. Se desempe como obispo de Chilln (1975-1981). Luego fue designado en un alto cargo vaticano: Secretario del Pontificio Consejo para la Familia, donde en 1985 fue curiosamente degradado, volviendo para ser obispo auxiliar de La Serena! Fue nombrado tambin, al mismo tiempo entre 1986 y 1987, secretario ejecutivo de la Comisin Nacional de la visita de Juan Pablo II a Chile. En 1990 pas a ser arzobispo de La Serena, reemplazando a Bernardino Piera que se retir por edad. En 1997 fue desplazado de La Serena, tambin curiosamente, ya que tena solo 64 aos, siendo la edad de retiro de 75. Y se le design para cargos menores. Finalmente, y ante la inminencia de un reportaje periodstico de La Nacin que traa numerosas denuncias de depredacin sexual cometidas por l en La Serena, fue rpida y misteriosamente enviado a un monasterio en Alemania en 2002, sancionado por conductas impropias.

Notablemente, Errzuriz declar al respecto que Cox tena una afectuosidad un tanto exuberante, la que se diriga a todo tipo de personas, si bien resultaba ms sorprendente en relacin a los nios. Adems, record que cuando sus amigos y superiores llegamos a ser muy duros para corregirlo, l guardaba silencio y peda humildemente perdn. Nos deca que se iba a esforzar seriamente por encontrar un estilo distinto de trato, pero lamentablemente no lo lograba (La Nacin; 2-11-2002). Muy probablemente, por el estilo de la declaracin, Errzuriz se est refiriendo al perodo en que l se desempeaba como Superior de la Orden en Chile, esto es, entre 1965 y 1971. Otro obispo que declar proteger a Cox fue su sucesor como arzobispo de La Serena, Manuel Donoso (1997-2013), quien en 2002 reconoci haber recibido nueve denuncias contra l, pero que las desech al considerar que ninguna era comprobable (Ibid.).

Las declaraciones anteriores suscitaron duras expresiones de una de las ms eminentes personalidades del PDC de la poca, Jaime Castillo Velasco, quien seal que lo que estaba ocurriendo en la Iglesia es tan lamentable, tan horrible, porque se trata de una autodestruccin () No tiene sentido la religin si ella forma seres capaces de contradecirse de la forma en que lo hacen los sacerdotes homosexuales (pederastas) () Hay que ser muy claros y firmes en el rechazo a la traicin tico-religiosa de sacerdotes que prometen una forma de vida que no son capaces de mantener y que suministran un ejemplo mortal para la sociedad. Por eso no estoy de acuerdo con palabras explicativas o condescendientes que se han pronunciado (La Nacin; 10-11-2002).

Jos Andrs Aguirre (el cura Tato) fue condenado a 12 aos de crcel por la Corte Suprema en enero de 2005 por nueve abusos deshonestos contra menores de edad y un estupro cometidos entre 1998 y 2002. Sin embargo, su historial de abusos, segn l reconoci, comenz en 1984 (ver La Tercera; 12-11-2013). Y ya en 1994 el Arzobispado de Santiago saba que haba dejado embarazada a una nia (ver La Nacin; 15-10-2004). Incluso, consultado por qu el cura Tato no haba sido expulsado de la Iglesia apenas se supo que haba cometido abusos y tenido una hija, Errzuriz dijo que en ese tiempo se crey posible su rehabilitacin y posterior reinsercin pastoral unindolo a un movimiento en el extranjero que brindaba un excelente acompaamiento espiritual (El Diario de Atacama; 18-7-2004). Es decir, toda sancin a sus delitos se consider fuera de lugar! De este modo, Aguirre fue enviado a Costa Rica y Honduras en 1994. Increblemente (o no tanto, dado lo que hemos visto), a su vuelta en 1998 se lo nombr en la Vicara Pastoral de Quilicura y, en 2000, prroco de Nuestra Seora del Carmen de la misma comuna, donde continu con sus conductas delictuales.

Pero tambin el cura Tato fue protegido por el obispo auxiliar de Santiago, Sergio Valech. As, cuando se destap el caso en 2002, la madre de tres de las nias abusadas por Aguirre en Quilicura, Silvia Leiva, cont que en 1999 fue a denunciarle los hechos a Valech. Segn ella, el obispo le dijo que no creyera todo lo que se deca, porque las iba a asediar la prensa, y ellos son buitre que donde tienen comida, comen. Tambin le dijo que si contaba algo, sera acusada de injurias, porque la Iglesia Catlica es un elefante y yo solo una hormiga. Intimidacin que desmoraliz a su marido quien me dijo pa que vas a seguir peleando si eres una hormiga no ms (La Nacin; 21-10-2002). El mismo diario relat que el obispo -pese a los insistentes pedidos- se neg a ser entrevistado. La seora Leiva, das despus, hizo el mismo relato en un programa nocturno de TVN. Y en este se mostr cmo Valech se neg con molestia a ser entrevistado por una periodista del mismo canal.

Y respecto de Karadima, Errzuriz recibi las primeras denuncias en su contra en 2003, enviadas por Murillo a travs del Vicario para la Educacin, el jesuita Juan Daz. Sin embargo, Errzuriz no hizo nada. Recin en 2005 logr Murillo que se empezara un proceso cannico. Pero el cardenal reconoci ante la jueza Jessica Gonzlez que fren el proceso por varios aos!: El receso del procedimiento administrativo entre los aos 2006 y 2009 es de mi responsabilidad y fue una decisin que tom luego de haber odo el testimonio de monseor Andrs Arteaga (sic) respecto de los denunciantes (Gonzlez, Guzmn y Villarrubia; p. 245).

El propio cardenal Errzuriz con toda naturalidad ha fundamentado la actitud encubridora que ha imperado en la jerarqua de la Iglesia, al sealar: Hay que tener presente que el obispo tiene una funcin de pastor y de padre, no solo en bien de los fieles, sino tambin ante cada sacerdote de su dicesis. Quisiera saber qu pap va a la justicia a delatar a sus hijos (El Mercurio; 26-5-2002). Cuntos nios se habran salvado de ser abusados, si Errzuriz no hubiese protegido paternalmente a Cox, el cura Tato y Karadima!

Desgraciadamente esta proteccin familiar-corporativa la ha consagrado Francisco durante la visita en nuestro pas con el total apoyo a Barros y su duro ataque a las vctimas de la secta de Karadima que continan buscando verdad y justicia. Qu contradiccin con el mensaje evanglico que nos dice que si alguien hace caer en pecado a uno de estos (nios) pequeos que creen en m, mejor le sera que le amarraran al cuello una piedra de molino y lo tiraran al mar (Mateo 18; 6)!

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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