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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2018

El legtimo sentir popular de injusticia ser instrumentalizado por el PT y sus jefes

Gabriel Brito
Correio da Cidadania


Anticipado por razones polticas, la zaga contada de la condenacin del ex presidente Luiz Incio Lula da Silva, por tres votos a cero en TRF- de Porto Alegre, en segunda instancia, contina consumiendo los debates polticos y las manifestaciones de calles

Delante de una cantidad de anlisis y puntos de vista, resulta difcil para cualquier persona absorber un sentid poltico ms amplio de que los objetivos electorales en esta condena. Algunos hablan de giada autoritaria del Estado brasilero, otros llegan a percibir el sinnmero de delitos, abusos y decisiones reaccionarias de los poderes instituidos.

Es cierto que estamos hablando de un juego robado: Lula va, en velocidad mxima al banco de reos, en cuanto figuras como Michel Temer y Acio Neves continan gozando del status de imputabilidad y de causar indignacin en cualquier ciudadano con honestidad intelectual. Los discursos, la licencias poticas revindicados por los tres relatores del proceso del triplex (NdT: apartamento de Lula supuestamente fruto de la corrupcin), en su simulacro de justicia es ley para todos no son menos risibles.

En tanto, no es posible hacer concesiones al lulopetismo y su notoria estrategia de presentarse ante el pblico como vctima de un sistema largamente denunciado por aquellos que tanto despreci -y hasta criminalizarlos- a lo largo de los ltimos aos.

El derecho de Lula en un pas sin derechos

En 2006, cuando fue aprobada la nueva Ley de Drogas, 401.236 personas estaban en la crcel y Brasil era el 4 pas que ms apresaba gente. Pasados 11 aos el nmero de presos dobl. Uno de cada tres responde por trfico de drogas. De los 726 mil detenidos, 40% no fueron juzgados -o sea- estn ilegalmente detenidos sin nunca haber sido condenados. Cuntos de ellos usted cree tienen abogado? El juzgamiento de Lula -y yo concuerdo, tiene dos pesos y dos medidas en relacin a los dems caciques de la clase poltica-, comenz el mircoles 24 a las 8 y 30 de la maana. Por entonces, Ciudad de Dios ya estaba bajo tiros haca exactamente 1 hora y 39 minutos, El juzgamiento acab. Los tiros no, escribi la periodista Cecilia Oliveira de The Intercept Brasil, creadora del aplicativo Fuego Cruzado cuando informa a sus usuarios sobre los frecuentes tiroteos en las favelas y barrios pobres de Rio de Janeiro.

Ahora la polica bate en quien tiene que batir, lleg a decir Lula. Aunque ese plan fall. Tal vez por eso, los grupos de moradores de favelas (grupos de los cuales hago parte) siquiera hablan sobre el juicio del siglo acontecido ayer en Porto Alegre, agreg Cecilia, al respecto de la frase del ex presidente en 2010, cuando aparecer en una foto junto a Sergio Cabral y Eduardo Paes era bien visto. Hace pocos das Lula sali en defensa de los gobiernos de Sergio Cabral (PMDB, con el apoyo del PT), preso por las investigaciones de la Lava Jato, es decir, en defensa del modelo de desarrollo econmico que pill las finanzas de Ro de Janeiro, ahora hundido en una nueva espiral de barbarie social despus de la panacea de los megaeventos deportivos.

A ejemplo de lo que observ el filsofo Roberto Romano, no se puede perder de vista el proceso de restauracin de las elites econmicas y polticas brasileras, despus del terremoto de 2013. Definitivamente desligado de las bases sociales y la capitulacin de Dilma que aplic el programa de austeridad y ajuste de su contrincante electoral, Acio Neves, el PT qued sin defensa ante la incesante voluntad de las viejas oligarquas y de sus mandaderos del Congreso Nacional, de volver a manejar la llave del cofre.

El Judiciario brasilero, el da 24-1-2018, dio un paso importante en la trilla de instaurar el Estado de Excepcin. En las dos dictaduras del siglo 20, la de Vargas y la cvico-militar de 1964, a pesar de las torturas, asesinatos de presos por agentes estatales, exilios, censura a polticos y a la prensa, no siguieron la ruta del Estado de Excepcin de modo tan desastroso. Explico: a pesar de existir tribunales militares para juzgar los supuestos crmenes contra la Seguridad Nacional, el rito, por lo menos formalmente, segua la lgica comn de los tribunales consolidados: acusacin, defensa, juicio independiente, analiz Romano al Portal IHU (Instituto Humanitas Unisinos).

Pues es eso. Un paso ms, no inicial, ni tal vez una inflexin. Apenas una expresin ms meditica (veremos hasta qu punto disfuncional a los propios beneficiarios inmediatos).

La voluntad de vuelta al pasado contradice el hecho de la historia no da marcha atrs. El golpe de fuerza de Cunha y Temer expresa el agotamiento de la democracia de baja intensidad, que funciona con dos pesos y dos medidas, surgida del final de la dictadura militar. La crisis de la Nueva Repblica es terminal. As como el fin de la abolicin (del esclavismo) sell el fin del Imperio, la crisis de la economa cafetera conden a la Repblica Vieja y el abandono de la industrializacin liderada por los empresarios nacionales llev al golpe de 1964, ahora, la crisis terminal de la industrializacin liderada por las empresas multinacionales condena a la Nueva Repblica. La disputa real es saber que colocar en su lugar (y no como prolongar su agona), dice el economista Plinio Arruda Sampaio Jr, autor del recin publicado Crnica de una crisis anunciada. Crtica a la economa poltica de Lula y Dilma (SG Amarante, San Pablo 2017), una coleccin de textos publicados a lo largo de los ltimos 10 aos.

De todos modos, las tmidas manifestaciones de los sectores conservadores y sus indignados verdes-amarillos, a respecto de la corrupcin, seguidas de no tan masivas demostraciones de apoyo de la izquierda del siglo 20 al ex presidente, tornan incgnitos los prximos captulos de la poltica brasilera.

Finalmente, ahora son los enemigos que le dan sobrevida. Ya que no consigue despertar esperanzas ni tiene nada de relevante a proponer, consigue mantenerse a tono con el chantaje emocional de la victimizacin y la promesa de venganza contra Michel Temer (un villano que manda mucho menos de que cualquier gran banquero, pero con los banqueros el PT y Lula no osaron meterse) y de reversin de las formas que el poder econmico exigi y, con uas y dientes, impidieron ser revertidas, escribi en su blog el periodista y ex preso poltico Celso Lungaretti, que aqu rescat el carcter histricamente funcional del lulismo al sistema, desde sus romnticos orgenes

De esa forma, podemos especular hasta qu punto ira la irresponsabilidad, digmoslo as, de las burguesas brasileras en su odio al ex obrero, que mucho bien les hizo. Como dijera Ildo Sauer, ex director de Petrobrs, el lulismo y su gobiernos profundizaron como nunca en Brasil el capitalismo no slo en la poltica oficial, sino en sus relaciones sociales, esto es, en trminos estructurales y tambin culturales.

Demandas como la reforma agraria, por ejemplo, luego de conquistar el apoyo mayoritario de la sociedad, estn prcticamente muertas en el imaginario colectivo. De modo que es ms difcil que nunca establecer un programa poltico anti-sistmico que apunte a desinflar a los sectores que se fortalecieron como nunca, inclusive dentro de los aparatos de Estado, como las inmobiliarias en las grande ciudades, las empresas constructoras, el sistema financiero y, por encima de todo, el agronegocio, que, para ser breve, literalmente se traga al Brasil.

La derecha brasilera est prdida. En tanto, el mayor problema es el estado actual de la mayor parte de la izquierda que, adems de perdida, revela alto nivel de ignorancia, pusilanimidad y venalidad. Parte de la izquierda brasilera avanza cada vez ms en el campo de la ignominia. La izquierda brasilera precisa de un consenso: la penalizacin efectiva y severa (terrenal o divina) de Lula es condicin necesaria para enterrar, de una vez, el lulismo, aseveraba en entrevista con Correio, el economista Reinaldo Gonalves, uno de los ms implacables crticos de los gobiernos petistas.

Bienvenidos a 2013

Dentro de tal contexto, una izquierda que se pretende anticapitalista patina entre la ruptura y la postura de crtica a la selectividad del Judiciario brasilero. Como ya lo dijimos, aparentemente opta por ganar de una bancarrota poltica del Partido de los Trabajadores, pero tambin pierde la chance de crear lazos efectivos con las lucha reales y nuevas formas de activismos y movimientos sociales que han incorporado a la juventud brasilera.

Una parte de ese recall puede contaminar el PT, pero su destino en cuanto partido est sellado. No renov sus liderazgos, acta en los bastidores contra las movilizaciones callejeras (cuando no acta contra ellas, como en el caso de junio de 2013) y es parte integrante del condominio de auto-preservacin en que se transform la poltica institucional brasilera en la estera de la Lava Jato. l es parte de ese sistema, que lo ve reconstruido e intenta hacer un discurso izquierdista de defensa de la poblacin, una manipulacin poco convincente, adems de oportunista, dijo a Correio el cientista poltico Henrique Costa.

Otros estn, hasta honestamente, en busca de construir alternativas, pero son vctimas de la alienacin que tom cuenta de la izquierda contempornea, esto es, no consiguieron ver que la democracia que reivindican en el nivel institucional nunca existi en el piso social. Estn viciados en s mismos y reproducen esa cultura del narcisismo para consumirse unos a otros. Este es un nicho que torn interlocutor preferencial del petismo sin pueblo. Pero una vez ms, es el objetivo electoral que anima a esos partidos, con resultados apenas moderados, por supuesto, tambin aadi Costa.

Como es mencionado por Ceclia Oliveira, el lulopetismo se depara, en su metstasis, con los mismos mecanismos de abuso y mala fe de las instituciones fermentadas en la violencia, en el esclavismo, en el apartheid social y en la expoliacin de la naturaleza y de los trabajadores, en el mejor espritu de para los amigos todo, para los enemigos la ley.

Y se rescatamos todo el proceso jurdico de mensalo (NdT: esquema de coimas montado durante el primer gobierno Lula), igualmente repleto de inconsistencias probatorias y juicios de ocasin, como la teora de domin de hecho y los juzgamientos que condenaron a Dirceu y otros perfectamente encajados en el calendario electoral [1], llega a ser increble el grado de docilidad de esas filas delante del Poder Judicial.

La izquierda tiene que darse cuenta de que es izquierda: en cuanto tal procede y persigue un proyecto de sociedad cuyo horizonte histrico est materialmente diseado y actualizado por los movimientos sociales, con basamento ideolgico orientado por las clases subalternas -trabajadores del campo y las ciudades que en ellos se instalan- y que se revela en su protagonismo reivindicativo de ejercicio de la poltica y tambin distributiva, cuya realizacin se hace en la disputa sin cuartel con la derecha, para que la burocratizacin por esta engendrada no vace su propio contenido ideolgico, despolitizando y substrayendo el carcter democrtico que debe dar sustancia a participacin en el poder, en el funcionamiento del sistema de justicia y en la distribucin y gestin democrtica de los medios de comunicacin, critic Jos Geraldo Souza Jr, tambin en el Portal IHU.

La instrumentalizacin del sentimiento

El desfecho de la decisin del TRF-4 sigue abierto. Lula podr registrar su candidatura y probablemente postergar hasta el lmite de las leyes electorales su plan B, o tenerla proscripta por el TSE (Tribunal Superior Electoral). Aparentemente, conviene a todos los lados, inclusive a sus detractores, que podrn repensar algunos meses ms si vale tanto la pena impedir a Lula, en cuanto no disponen de una gran nombre, dado que todos son desprestigiados entre el grueso de la poblacin

De todas maneras, est claro que un tercer mandato del Lula, adems de no vislumbrar la mnima confrontacin con la actual embocadura del capitalismo brasilero, podra ser controlado a base de chantajes del primer al ltimo minuto. Adems, no se puede olvidar del juego doble realizado por el partido y su gran lder en la ola de protestas del Fuera Temer, hasta vaciarla; su apoyo vergonzoso a la absolucin del actual presidente del TSE (cuando se aleg la importancia de la no condena simultnea de Dilma); y, por fin, lo ms duro tal vez, el uso de las centrales sindicales y de los llamados de huelga como moneda de cambio en favor de la garanta de sus fuentes estatales de financiamiento.

Por tanto, lo ms triste de todo es que el PT y sus jefes tratarn de instrumentalizar el legtimo sentimiento de injusticia de una poblacin que, todava, mantiene a Lula en el primer lugar de las encuestas electorales.

Nota
[1] Jos Dirceu fue condenado por primera vez en el caso del Mensalo en octubre de 2010, pocos das antes del primer turno de la eleccin presidencial. En octubre de 2012, en medios de las elecciones municipales, otros 25 acusados fueron condenados por la justicia.

Gabriel Brito es periodista y editor del Correio da Cidadania.
Gabriel Brito jornalista e editor do Correio da Cidadania.
Gabriel Brito jornalista e editor do Correio da Cidadania.
Gabriel Brito jornalista e editor do Correio da Cidadania.

Traduccin: Ernesto Herrera, para Correspondencia de Prensa.

Fuente (de la traduccin): https://correspondenciadeprensa.wordpress.com/2018/01/28/brasil-el-legitimo-sentir-popular-de-injusticia-sera-instrumentalizado-por-el-pt-y-sus-jefes/
Fuente (del original): http://www.correiocidadania.com.br/34-artigos/manchete/13074-o-sentimento-popular-de-injustica-e-correto-mas-sera-apenas-instrumentalizado


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