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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2018

ELN pronto ser una guerrilla muy poderosa

Luis Alberto Matta
Rebelin


Una vez culminada la dejacin de armas y la transicin poltica de las FARC a la vida civil, casi de inmediato, el Ejrcito de Liberacin Nacional ELN, ha iniciado un profundo proceso de reorganizacin poltico militar.

Tres factores cuentan a favor de los elenos.

Primero, el desencanto de importantes sectores de base de las FARC, desmotivados ante el descarado incumplimiento del gobierno y del Estado colombiano. Ex-milicianos de barriadas y campos observan como las elites se burlan o modifican a su antojo los acuerdos de paz con las FARC, mientras los exguerrilleros convertidos hoy en polticos civiles cumplen su palabra, y honran los acuerdos con un aguante y una tenacidad insuperable. Entretanto, los asesinos financiados por los enemigos de la paz merodean como fieras, al acecho de los guerrilleros desarmados y sus familias.

Es inocultable, que importantes sectores de base de las antiguas FARC, por proteccin o desencanto, han migrado paulatinamente hacia el ELN, lo que est fortaleciendo de una manera inesperada la estructura y el podero militar de los elenos.

Segundo, el temor y frustracin que genera el asesinato continuo y sistemtico de lideres sociales y defensores de derechos humanos a manos de estructuras paramilitares intactas, que, sumado al abuso de las autoridades, pone en entredicho las promesas del gobierno de desmantelar el aparato represivo, y su obligacin de proteger a la poblacin y su derecho a la protesta social.

A enero de 2018, desde la firma del acuerdo de paz ente las FARC y el gobierno, han sido asesinados 186 lderes sociales, gente humilde y desarmada, cuyo nico delito es propender por justicia social y derechos humanos en muchas de las reas donde estaba la insurgencia.

Eran lderes sociales que proponan la sustitucin de cultivos de uso ilcito por cultivos de produccin alimentaria ligados a la economa campesina. Otras de las vctimas haban denunciado hechos de corrupcin, o haban reclamado tierras para trabajar. En general eran lideres comunitarios que no necesariamente simpatizaban con las FARC, pero s con la idea de un pas en paz, con opciones de trabajo y vida digna, en donde haya iniciativas democrticas distintas. Eso les cost la vida.

El tercer factor que mantiene viva la llama insurgente del ELN, es la obcecada intransigencia de los ricos poderosos por ceder democrticamente tan solo un pedacito de poder y un poquito de riqueza.

Se trata de un sector emergente de la burguesa de centroderecha, fuertemente divisivo y corrupto, enriquecido al amparo de la violencia, en el que hay representantes a todo nivel: algunos periodistas, algunos empresarios, algunos lobistas de poderosas corporaciones mineras, un sector de militares y fuerzas de seguridad, asesores de seguridad y lobistas de la produccin y el comercio de armas, un nutrido grupo de congresistas en su mayora terratenientes, y un par de expresidentes que dilapidaron 17,000 millones de dlares en guerra contra las FARC sin resultados, ms all de la muerte de un par de comandantes y el fiasco de los falsos positivos (secuestro y asesinato de unos 4,000 jvenes de barrios humildes, para ser presentados como guerrilleros y reclamar recompensas, bonos y vacaciones, y para justificar reportes del Plan Colombia). Este sector es el que se niega a conceder una oportunidad de paz y reconciliacin entre los colombianos.

Qu hacer?

En mi opinin insistir en la paz, porque se trata del ms bello compromiso con la vida, la sociedad y la naturaleza, no solo en Colombia, pero en todo el planeta. En el escenario de la guerra los corruptos, los populistas y violentos llevan ventaja. Por eso prometieron hacer trizas el proceso de paz. Mientras que en el escenario de la paz y la justicia social al menos existe una luz al final del tnel, por donde puedan pasar los bienaventurados que suean y comprometen su vida por un mundo mejor.

El notorio fortalecimiento del ELN, en cambio de estimular la guerra, debera constituir un mensaje al alto gobierno, inicialmente para redoblar esfuerzos para cumplir con las FARC, que genuinamente entregaron sus armas y sus bienes apostndole a la reconciliacin, y a una nueva forma de hacer poltica. Y tambin, para que el gobierno abra, de verdad, las puertas a un proceso de paz sin trampas con el ELN.

Tanto los elenos como las disidencias de las FARC que se les han unido, requieren un proceso efectivo de dilogos, que castigue las provocaciones y los crmenes contra la paz, y as encaminarse junto a sociedad civil en una salida poltica, que conduzca a una construccin colectiva de la paz. La nueva Fuerza Alternativa Revolucionaria del Comn FARC ha situado este proceso de construccin de paz y reconciliacin en un escenario de mnimo una dcada, que se habr de profundizar y ampliar en un eventual acuerdo con el ELN.

Que el Sistema de Justicia Transicional y su Jurisdiccin Especial de Paz acordado con las FARC funcione, para que Colombia y el mundo sepa la verdad de lo acontecido. No para la venganza, pero s para cerrar filas en torno a que jams vuelva a ocurrir. A mi entender, la verdad es una dosis democrtica contra la impunidad.

Pero no solo generales y soldados de las dos partes deben confesar violaciones al DIH y los ddhh; lo propio sera que gamonales, latifundistas, y sempiternos controladores del sistema poltico de Colombia tambin confiesen ante la JEP sus crmenes. Lo contradictorio y curioso, es que muchos de estos personajes son los que esgrimen tesis contra JEP argumentando impunidad; su sueo era ver a las guerrillas exterminadas o en la crcel, o sus lderes extraditados, como hicieron con algunos narcotraficantes dscolos, jefes de las bandas paramilitares. Argucias para evitar que se sepa la verdad de lo acontecido.

Finalmente, si se repitiera el modelo de referndum para aprobar los resultados de un proceso de dilogos, este no puede ser improvisado e impuesto por el gobierno como sucedi en octubre de 2016. En Europa y el planeta se ha demostrado que los referndums son manipulados con estrategias de miedo y seguridad, y con mentiras que predicen falsas catstrofes de la economa y la estabilidad.

Y a todas estas dnde est la llamada izquierda democrtica? En vez de estar eludiendo coaliciones con la FARC, debera estar consensuando junto con sectores democrticos, y con la FARC y el ELN, pasos hacia una asamblea nacional constituyente que permita y organice un proceso de trnsito del actual rgimen excluyente y divisivo, a un rgimen democrtico y moderno.


Luis Alberto Matta, Historiador del genocidio contra la Unin Patritica. Autor del libro Colombia y las FARC-EP, editado por Txalaparta en 1997

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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