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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2018

Uribe, violaciones y la impunidad santista de siempre

Camilo Rengifo Marn
Rebelin


En Colombia, los acuerdos de paz se tambalean asediados por la oposicin recalcitrante de la derecha uribista y por la sistemtica desaparicin y asesinato de activistas sociales, dirigentes campesinos y guerrilleros desmovilizados, en total impunidad gracias a la indiferencia del gobierno de Juan Manuel Santos, maestro de la impunidad.

Sin siquiera sonrojarse, el 16 de diciembre ltimo el Ministro de Defensa de Santos, Luis Carlos Villegas, afirm irresponsablemente que los asesinatos de dirigentes sociales, lderes comunitarios y ex guerrilleros no estaba relacionado con sus actividades, sino que, en su inmensa mayora son fruto de un tema de linderos, de un tema de faldas, de peleas por rentas ilcitas.

Es el reino de la impunidad y esta declaracin se convierte en una legitimacin de los cientos de asesinatos polticos que siguen sucediendo en Colombia y son parte de la muralla desinformativa que han erigido los voceros del Estado y de los medios hegemnicos de (in)comunicacin.

Pese un discurso paralelo de paz y concordia, el lenguaje contrainsurgente sigue tan campante, como cuando lvaro Uribe haba decretado la inexistencia de un conflicto en el pas y cuando al referirse al asesinato de varios miles de colombianos, en lo que de manera eufemstica se denomin falsos positivos, justific ese crimen diciendo que los muertos no deberan estar recogiendo caf.

La semana pasada, el relato que entreg la periodista Claudia Morales sobre su violacin aos atras -en su columna en El Espectador-, estremeci al pas, no slo por la frrea defensa que hizo para que se respete el derecho que tienen las vctimas a guardar silencio, sino tambin por el testimonio que entreg renglones despus.

"La protagonista de la historia soy yo y al violador lo seguir llamando l. No present ni presentar nunca una denuncia y voy a explicar por qu". A su juicio, el responsable no solo "era un hombre relevante en la vida nacional sino que lo sigue siendo y, adems, hay otras evidencias que amplan su margen de peligrosidad". Tena sus razones para haber callado

"Si una mujer valiente como ella no identifica a su violador es porque conoce muy bien el nivel de impunidad con que acta y la capacidad de intimidacin de l. Conozco a Claudia, el silencio es para proteger a su familia y ese silencio le duele a ella ms que a nadie", dijo el periodista Felix de Bedout.

Era intolerable para el establishment: Claudia le estaba dando voz a aquellos que deciden callar en el reino de la impunidad. Su denuncia ha encontrado mucho eco en la opinin pblica por tres razones: el misterio de la identidad del violador, la importancia de los personajes involucrados (la periodista y sus exjefes) y el inters que el problema del acoso sexual despierta en este momento en el mundo entero. Las mujeres empezaron a romper el silencio, para hablar de una problemtica que por tantos aos se haban callado.

El columnist a Julio Cs a r Londoo se a l a que m uchos afirman que es irresponsable concluir a partir de unas pistas difusas que Uribe y l son la misma persona. El ala moderada del uribismo y los admiradores decentes del expresidente (que los hay) consideran que sin pruebas y sin una acusacin concreta, con nombre propio, no hay cosa jurdica.

Para el brazo ms derechista y belicista del Centro Democrtico, una violacin debe ser una pendejada, un suceso balad que no restar un segundo de gloria a esa inteligencia superior, quien saldr de todo esto limpio de polvo y paja, aade. Durante varios das, el Centro Democrtico uribista guard discreto silencio, pero el mircoles Uribe tuvo que responder y trin contra esa seora un mensaje insensible y torpe.

Londoo aade que todo lo que se diga de Uribe es cierto y es poco. Uribe es culpable por definicin. Nadie en la historia de Colombia ha hecho tanto dao a pesar de tenerlo todo (poder, circunstancias, suerte, arraigo popular) para hacer el bien. Pudimos ganar 30 aos, pero retrocedimos 50. No contento con esto, torpedea cualquier proyecto que amenace con disipar un poco las tinieblas, seala.

l, un santn delirante, un gigante pueril que dice y hace todo lo que le viene en gana, que puede poner en jaque al Estado y joder al Gobierno ()Con todo, confieso que para m no es evidente que l y l sean la misma persona. no puedo imaginarlo librando batallas de alcoba de ningn tipo, ni amorosas ni violentas. Su nico fantasma es la paz, su nico amor es l mismo, su erotismo, el poder.


 Camilo Rengifo Marn, Economista y docente universitario colombiano, investigador del Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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