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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2018

Crtica a Bhm-Bawerk (4)
El valor: la abstraccin del valor de uso en el proceso de intercambio

Francisco Umpirrez
Rebelin


En la seccin 1 del captulo IV de la Conclusin del sistema marxiano, Bhm-Bawerk dice lo siguiente: En la bsqueda de esa cosa comn que caracteriza al valor de cambio, Marx recurre al siguiente procedimiento. Pasa revista a las distintas cualidades que poseen en general los objetos equiparados en el intercambio, y luego, sirvindose del mtodo de la exclusin elimina todas aquellas que no superan la prueba, hasta que solo queda una cualidad. sta es decir la cualidad de ser producto del trabajodeber, pues, ser la cualidad comn buscada. Se trata de un procedimiento bastante extrao, aunque no reprobable como tal. Es ciertamente extrao que, en lugar de someter la supuesta propiedad caracterstica a una prueba positiva que en todo caso habra conducido a uno de los dos mtodos sealados ms arriba y cuidadosamente evitados por Marx, para convencer al lector de que sa es precisamente la propiedad buscada, se recurra exclusivamente a una prueba negativa, mostrando que no es ninguna de las dems propiedades.

Los supuestos dos mtodos que Marx evita en sus anlisis econmicos son la experiencia y la psicologa de los agentes econmicos. Pero estas acusaciones son falsas: Marx basa sus anlisis en la experiencia econmica y su capacidad de anlisis psicolgico est muy por encima de los economistas convencionales. Aunque como dije en la entrega anterior, los anlisis psicolgicos de los economistas convencionales no pasarn a la historia de la psicologa. Dejemos ahora a un lado estos dos dardos crticos sobre metodologa que Bhm-Bawerk lanza al cuerpo terico de Marx y centrmonos en la esencia de su crtica. Marx plantea que la relacin de cambio entre dos mercancas se puede representar mediante una ecuacin, por ejemplo, 1 quarter de trigo = 1 quintal de hierro. Y se pregunta: Qu nos dice esta ecuacin? Y responde: que en dos cosas diferentes, un quarter de trigo y en un quintal de hierro, existe algo de comn y de la misma magnitud. De manera que la tarea ser ahora descubrir esta cosa comn. Bhm-Bawerk plantea que Marx recurre a una prueba negativa en vez de a una prueba positiva, y que le parece extrao que lo haga as. Da a entender que en este caso puede emplearse tanto un mtodo como otro y que es una decisin arbitraria de Marx haberse decidido por la prueba negativa.

Pero Marx, aunque le pese y no lo reconozca Bhm-Bawerk, basa su procedimiento en lo que dice la experiencia. As que Marx expone lo que dice la experiencia de la relacin de cambio: es precisamente la abstraccin de sus valores de uso lo que caracteriza evidentemente la relacin de cambio de las mercancas. Dentro de ella, un valor de cambio vale tanto como cualquier otro solo si existe en la proporcin suficiente. O, como dice Barbon: Una clase de mercancas es tan buena como la otra, si su valor de cambio es igual. No hay ninguna diferencia ni distincin entre cosas de igual valor. Como valores de uso, las mercancas son sobre todo de calidad diferente, como valores de cambio slo pueden ser de cantidad diferente, esto es, no contienen ni un tomo de valor de uso. Luego es la experiencia quien nos dice que en la relacin de cambio entre mercancas se produce la abstraccin del valor de uso. Y si en la experiencia se produce la abstraccin del valor de uso, entonces es lgico que en el nivel terico tengamos que abstraer el valor de uso de la mercanca y ver despus qu nos queda.

Todo el mundo sabe que cuando va al mercado a comprarse una cosa, lo hace porque necesita tal cosa: unos zapatos, una camisa, un automvil, un telfono mvil y un sinfn de cosas. Pero adems de ser un valor de uso, esto es, una cosa que por sus propiedades satisface unas necesidades humanas especficas, tiene un precio, esto es, vale una determinada cantidad de dinero. Y el dinero, quien lo examine con solo un poco de detenimiento, es la abstraccin del valor de uso. El nico uso que tiene el dinero es el de medio de cambio o medio de pago. Es evidente tambin, as lo confirma la experiencia, que con la misma cantidad de dinero puedo comprarme distintos valores de uso. Luego, bajo el punto de vista del dinero, esto es, del valor, un valor de uso vale como otro cualquiera. El dinero, segn Marx, es el valor en forma objetivada, o lo que es lo mismo, el valor existiendo en forma de objeto.

Son dos actividades distintas, por ejemplo, usar una camisa y pagar una camisa. La camisa como valor de uso se realiza en el consumo, mientras como valor se realiza en el mercado. En el mercado las cosas no se usan: se compran o se venden. Y es evidente que las mercancas en tanto valores, valores que quedan expresados en los precios, suponen la abstraccin del valor de uso. Luego si queremos saber cul es la naturaleza del valor de la mercanca, debemos abstraer o restar el valor de uso. As que repito: Bhm-Bawerk quiere darnos a entender que Marx pudo muy bien emplear la prueba positiva en vez de la prueba negativa para demostrar cul es esa cosa comn que se manifiesta en el intercambio entre mercancas, cuando en realidad es la propia experiencia del intercambio, la propia existencia del dinero, la que demuestra que en la relacin de cambio de las mercancas se hace abstraccin del valor de uso. Y cuando de las mercancas abstraemos su valor de uso solo nos queda una propiedad: ser producto del trabajo.

Sigamos con las inteligentes diatribas de Bhm-Bawerk. En la pgina 110 del libro mencionado, Bhm-Bawerk, despus de anunciar que Marx excluye de la criba lgica elementos que no debe excluir, se expresa en los siguientes trminos: Desde el principio pone en su criba solo las cosas intercambiables dotadas de aquella cualidad que se propone aislar al final como la propiedad comn, y deja a un lado todas las que son distintas. En una palabra, se comporta como aquel que desea intensamente que de la urna salga una bola blanca, y para obtener este resultado introduce sagazmente en ella solo bolas blancas Pero una cosa es evidente: si realmente en el intercambio se da una equiparacin que supone la presencia de algo comn debe buscarse y encontrarse en todas las especies de bienes que son objeto de intercambio; es decir, no solo en los productos de trabajo, sino tambin en los dones de la naturaleza, como la tierra, la lea de los rboles, los recursos hdricos, las minas de carbn, las canteras, los yacimientos de petrleo, las aguas minerales, las minas de oro, etc. En este caso, excluir de la bsqueda del elemento comn que fundamenta el valor de cambio aquellos bienes intercambiables que no son productos del trabajo, es un pecado mortal de mtodo.

Habla Marx en El Capital de los bienes de la naturaleza que no son productos del trabajo? Pues s, y en estos trminos: Un objeto puede ser valor de uso sin ser valor. Este es el caso cuando su utilidad para el hombre no se obtiene mediante el trabajo. As ocurre, por ejemplo, con el aire, el suelo virgen, las praderas naturales, la lea silvestre, etctera. Queda probado entonces que Marx tuvo en cuenta el factor que un objeto puede ser valor de uso sin ser valor del que Bhm-Bawerk le acusa de no tenerlo en cuenta en su anlisis. Todos los conceptos tienen su extensin. Y en la concepcin de Marx la extensin del concepto de mercanca tiene dos aspectos fundamentales: ser valor de uso y ser producto del trabajo.

Supongamos que hacemos caso a Bhm-Bawerk e introducimos en el anlisis de Marx los bienes de la naturaleza, por ejemplo la lea silvestre, que siendo un valor de uso no es producto del trabajo. Si de la lea silvestre abstraemos su valor de uso, qu nos queda? Pues nada. Puesto que bajo el punto de vista econmico la lea silvestre solo es valor de uso. Pero Bhm-Bawerk nos podra objetar que la lea silvestre puede venderse por una determinada suma de dinero, como ocurre con la tierra, y por consiguiente participa del intercambio. Y le diremos que s. Una cosa, como la tierra, puede no tener valor y, sin embargo, tener un precio. Entre valor y precio no solo hay diferencias cuantitativas, tambin hay diferencias cualitativas. Apropiacin y trabajo no van unidos. Alguien se puede apropiar de un trozo de tierra sin trabajarla. Se convierte en mercanca porque ese trozo de tierra forma parte de un sistema mercantil. Y ese alguien puede vendrsela a otra persona por un determinado precio; y de ese modo se apropia de trabajo ajeno, aunque en este caso el trabajo ajeno apropiado es el del comprador. El precio de un trozo de tierra en el que su propietario no ha aadido valor se explica por la propiedad privada y por el predominio del modo de produccin mercantil. Por lo tanto, sin en la urna donde Marx pone las mercancas que son valores de uso y valor, ponemos adems, siguiendo las instrucciones del economista austriaco, las cosas que son valores de uso pero no valores, nos quedar la misma propiedad: ser productos del trabajo, puesto que aquellas que no son productos del trabajo al restarle su valor de uso quedan reducidos a cero.

Bhm-Bawerk critica a Marx por cosas o lagunas que l no subsana ni aporta. Si l cree que las mercancas adems de ser valores de uso y ser productos del trabajo, son otras cosas, que lo diga. Y si cree que las mercancas no deben ser consideradas como productos del trabajo, que lo demuestre. En la prxima entrega veremos qu otras cosas considera Bhm-Bawerk que pueden tenerse en cuenta en el anlisis.

Bhm-Bawerk se repite en su crtica, as que no nos queda otro remedio que volverlo a escuchar: Por lo dems, Marx se guarda muy bien de explicar el motivo por el que excluye a priori de su indagacin una parte de los bienes permutables. Tambin aqu, como hace a menudo, recurre a su habilidad dialctica para evitar los puntos dbiles de su argumentacin. En primer lugar, evita que sus lectores adviertan que su concepto de mercanca es ms restringido que el de bien intercambiable en general. Para poder ceir el estudio a las mercancas, con increble habilidad pone al principio de su libro un punto natural de anclaje, con una frase general y aparentemente inocua: La riqueza de las sociedades en que domina el modo de produccin capitalista se presenta como una inmensa acumulacin de mercancas. Esta proposicin es completamente falsa si se entiende el trmino mercanca en la acepcin que a continuacin le atribuye Marx de producto del trabajo, ya que los dones de la naturaleza, incluida la tierra, constituyen una parte muy importante y en modo alguno indiferente de la riqueza nacional.

Segn Bhm-Bawerk el concepto de mercanca elaborado por Marx es ms restringido que el de bien intercambiable en general. Bhm-Bawerk elabor su crtica suponiendo que el pensamiento de Marx se qued parado en la cuarta pgina de El Capital. En ese punto sabemos que las mercancas adems de valor de uso son productos del trabajo. Si bien el concepto de valor de uso ya ha sido elaborado, el de valor a esa altura de El Capital todava no ha sido elaborado. La crtica fundamental de Bhm-Bawerk es que Marx no incluye a los bienes de la naturaleza, por ejemplo a la tierra, dentro de los bienes intercambiables o mercancas, puesto que le atribuye a Marx la idea de que si un bien no es producto del trabajo, entonces no es mercanca. Pero como el pensamiento de Marx no se qued parado en la cuarta pgina de El Capital, sino que se sigui desarrollndose a partir de ah, debemos en su defensa transcribir lo que afirm a este respecto en la seccin dedicada a la medida de los valores: Sin embargo, la forma de precio no admite solamente la posibilidad de una incongruencia cuantitativa entre magnitud de valor y precio, es decir, entre la magnitud del valor y su propia expresin monetaria, sino que adems puede contener una contradiccin cualitativa, de suerte que el precio, en general, deje de ser expresin de valor, aunque el dinero no sea ms que la forma de valor de las mercancas. Cosas que en y de por s no son ninguna mercancas, por ejemplo, la conciencia, el honor, etc., pueden considerarlas sus poseedores vendibles por dinero y recibir as, mediante su precio la forma de mercancas. Por consiguiente, una cosa puede tener formalmente un precio sin tener por ello un valor. La expresin de precio se hace aqu imaginaria, como ciertas magnitudes de las matemticas. Por otro lado, tambin la forma de precio imaginaria, como, por ejemplo, el precio del suelo no cultivado, que carece de valor por no haberse objetivado en l ningn trabajo humano, puede ocultar una relacin de valor, o una relacin derivada de ella.

Cuando Bhm-Bawerk habla de las habilidades dialcticas de Marx lo entiende en el sentido de que Marx tiene unas habilidades lingsticas que le permiten engaar a cualquiera, no en el sentido de que Marx tiene una capacidad intelectual que le permite reflejar la realidad, su esencia y apariencia, de manera profunda, puesto que la realidad es ms dialctica que metafsica. Marx afirma que hay cosas que no son valores pero pueden tener un precio. Y desde que tienen un precio dichas cosas adoptan la forma de mercanca. Y pone de ejemplo el honor y la conciencia. Aqu la forma de la mercanca se deriva de la forma de precio. Y esta clase de precios los cataloga Marx de precios imaginarios. Y los llama precios imaginarios porque aquella cosa que tiene un precio carece de valor: no se ha objetivado en ella trabajo humano. Y no se olvida del suelo. A este respecto nos dice que un trozo de suelo donde no se ha objetivado trabajo humano carece de valor. Pero puede tener un precio y, en este caso, ser un precio imaginario. No obstante, hace una acotacin o matizacin importante: el precio imaginario del suelo puede ocultar una relacin de valor o una relacin derivada de ella. Yo tengo un trozo de suelo donde no he objetivado trabajo alguno. Pero el trozo de suelo del que yo soy propietario forma parte de un rea donde el Ayuntamiento tiene pensado invertir en carretera, alcantarillado y alumbrado. Adems dicho Ayuntamiento tiene pensado dar una licencia a una empresa para que construya un centro comercial. Y as ocurre. En el plazo de dos aos mi trozo de suelo pertenece a un rea donde hay invertido una gran volumen de capital fijo y donde se despliega una gran actividad comercial. El precio de mi trozo de suelo ve multiplicado su precio en veinte veces. Su precio sigue siendo imaginario, yo no he incorporado trabajo humano alguno, no obstante, encierra una relacin de valor, el que tiene incorporado el rea al que pertenece mi trozo de suelo.

La afirmacin de Bhm-Bawerk de que Marx no incorpora determinados bienes, como la tierra, a su concepto de mercanca es falsa. Marx sabe que la tierra es una mercanca y dedica varios captulos a la misma. Ahora bien, aclara que es una mercanca de naturaleza especial. Y habla de la tierra que no tiene incorporado trabajo alguno, porque la tierra de labranza, la tierra que s tiene un trabajo agrcola incorporado, es valor y es potencialmente mercanca. S se compra y se vende. Porque una cosa an siendo valor de uso y valor, para ser mercanca necesita adems ser objeto del intercambio. Pero de aquellos suelos donde no hay trabajo humano incorporado y, por consiguiente, no tienen valor, pueden tener, no obstante, un precio. Y en una economa mercantil generalizada, como sucede en el capitalismo, todo adquiere un precio. Y es de su forma de precio de donde proviene su forma de mercanca. Marx es un gran dialctico, no en el sentido en que lo toma Bhm-Bawerk, como alguien que por sus habilidades dialctica puede engaarnos, sino alguien que por su poderosa forma de pensar puede representarnos el mundo en toda su profundidad, riqueza y movimiento.

Para liberarnos de esta visin tan burguesa y tan limitada de las personas, de la que hacen gala los economistas burgueses, que son incapaces de pensar en el ser humano sin la determinacin histrica de un especfico modo de produccin de la riqueza, a saber, del modo de produccin capitalista, escuchemos a Marx en el captulo XLVI del tomo III del libro III, respiremos aire puro: Desde el punto de vista de una formacin econmica superior de la sociedad, la propiedad privada de los distintos individuos sobre la tierra parecer algo tan absurdo como la propiedad privada de una persona sobre otra. Ni siquiera una sociedad entera, ni una nacin, ni todas las sociedades que coexistan al mismo tiempo, son propietarias de la tierra. Solo son sus poseedores, sus usufructuarias, y como buenos padres de familia tienen que dejrsela mejorada a las generaciones futuras. A esto se llama pensar, tener una visin del ser humano de largo alcance, no quedar atrapado en los estrechos lmites de la visin burguesa del mundo. Aunque ha sido la burguesa la que lleg a la abstraccin del ser humano y a concebir sus derechos como unos derechos que tiene cualquier persona independientemente de su nacimiento, religin o posesin, es una concepcin que no va ms all de la oprobiosa propiedad privada de los grandes medios de produccin, que solo genera pobreza y sufrimiento a las grandes masas de la poblacin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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