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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2018

Soy un preso poltico en Argentina

Hctor Timerman
The New York Times


Escribo estas lneas desde mi casa, a donde me ha confinado el tribunal durante ms de una semana. Soy un preso poltico. Un juez argentino me acus de traicin y del encubrimiento de funcionarios iranes acusados de ser los autores intelectuales del ataque terrorista de 1994 en contra de la Asociacin Mutual Israelita Argentina (AMIA), el principal centro judo de Buenos Aires, en el que fallecieron 85 personas y 300 resultaron heridas. A veintitrs aos del ataque, no hay detenidos y se sabe muy poco de los hechos, excepto que sucedieron.

La investigacin sobre el ataque fue tan defectuosa y corrupta que en 2004 se anul el juicio y se comenz a investigar al juez que lo presida. El juez Claudio Bonadio quien ahora me acusa de traicin dirigi la investigacin de aquel encubrimiento, pero lo retiraron del caso en 2005, acusado de ser tendencioso y de haberse coludido para proteger a quienes frustraron la investigacin inicial.

El fiscal Alberto Nisman tom el mando de la investigacin de la AMIA y seal a un grupo de funcionarios iranes como autores intelectuales del ataque. Los tribunales ordenaron la aprehensin de los sospechosos y exigieron su presencia ante un juez, puesto que la ley argentina no permite los juicios en ausencia. Irn argument que sus leyes prohben la extradicin de sus ciudadanos. Por lo tanto, el caso sigui paralizado durante una dcada ms.

Tener avances en el caso era una meta clave para el gobierno de la expresidenta Cristina Fernndez de Kirchner, en el que trabaj como canciller de 2010 a 2015. La solucin consisti en un acuerdo entre ambos pases: un juez argentino interrogara a los sospechosos en Irn e iniciara los procedimientos judiciales para llegar a la verdad y darle justicia a las vctimas. Adems se estableca la creacin de una comisin de la verdad no vinculante compuesta por juristas internacionales que atendieran el caso. Para Bonadio, el acuerdo debilita la investigacin criminal del caso de la AMIA y es el pretexto para mi acusacin.

La traicin es una acusacin sin precedentes relevantes en la historia moderna de nuestro pas. Para que un ciudadano argentino pudiera cometer traicin, el pas tendra que estar en guerra. Argentina e Irn no estn en guerra y nunca lo han estado. Al da de hoy, conservan sus relaciones diplomticas. No obstante, Bonadio justific su acusacin al decir que el ataque terrorista representa un acto de guerra. Arguye que el pas ha estado en guerra durante veintitrs aos, sin que se haya reconocido oficialmente, y contradiciendo toda jurisprudencia.

Irn niega las acusaciones en contra de sus ciudadanos, pero accedi a cooperar en el caso luego de una campaa diplomtica que dur aos dirigida por los gobiernos sucesivos de Kirchner. As comenzaron las negociaciones oficiales (anunciadas por Fernndez de Kirchner en las Naciones Unidas) y los ataques polticos perpetrados por quienes afirmaron que Irn era una contraparte inaceptable para la negociacin. Ciertos grupos en Argentina parecen preferir la parlisis, quiz por el temor a que no haya suficiente evidencia para condenar a los sospechosos iranes.

El caso en contra del gobierno de Fernndez de Kirchner reitera las acusaciones, rechazadas por las cortes argentinas ese mismo ao, que haba hecho Nisman unos das antes de su muerte: que el acuerdo, ratificado por el congreso argentino, tena el propsito secreto de encubrir la supuesta participacin de los iranes. Las acusaciones estaban forzadas, en parte porque aparecieron reportes falsos en los medios de comunicacin que hablaban de que me haba reunido en secreto en Alepo, Siria, con Ali Akbar Salehi, quien en ese momento era ministro de Relaciones Exteriores de Irn. En efecto, viaj a Alepo, donde me reun con el presidente de Siria, Bashar al Asad una reunin que, lejos de ser secreta, se document en comunicados diplomticos y reportes en la prensa argentina, pero no me reun con Salehi durante mi estancia ni se presentaron pruebas fehacientes que sustentaran dicha acusacin. El resto de las acusaciones en el caso se construyeron a partir de esta mentira, que niego categricamente.

Una parte vital de las acusaciones de Nisman est relacionada con las alertas rojas de la Interpol, una especie de orden de aprehensin cuyo objetivo es ayudar a las fuerzas policiales nacionales a localizar a los involucrados en casos criminales de inters internacional. Nisman, y ahora Bonadio, me acusan de eliminar estas alertas rojas pero, hasta hoy, no han sido modificadas. Me preocup que esto hubiera podido suceder, ya que las alertas contribuyen a garantizar el cumplimiento por parte de Irn. El que entonces era el secretario general de la Interpol, Ronald Noble, neg que Argentina hubiera solicitado algn cambio en las alertas rojas inmediatamente despus de que Nisman diera a conocer su fallo y Noble ha mantenido su postura de manera enftica. En lugar de aceptar sus declaraciones, Bonadio acusa a Noble de estar coludido en este supuesto encubrimiento.

No s por qu el acuerdo se ha convertido en el centro de tal ira vengativa. No puedo entender por qu Bonadio parece determinado a perseguir el caso con evidencias tan endebles, ni por qu ha anunciado decisiones con una sincrona poltica tan sospechosa. Pero lo que s s es que se le acusa de intentar proteger a sus exaliados polticos, quienes estaban en la mira de las indagaciones relacionadas con la primera investigacin de la AMIA.

Durante mucho tiempo Bonadio fue activista del Partido Justicialista. Cuando el presidente Carlos Menem nombr a Carlos Corach ministro del Interior el puesto requiere que gestione la relacin con todos los gobernadores, los miembros del parlamento, las fuerzas de seguridad y la rama judicial, coloc a Bonadio en el secretariado de asuntos jurdicos.

En 1994, poco antes del ataque a la AMIA, Corach lo ascendi a una magistratura federal. Subi al puesto sin presentarse a las oposiciones contra otros candidatos, como lo exigen los procedimientos en Argentina. En 2005, los funcionarios judiciales lo separaron del primer juicio que investigaba el encubrimiento del caso de la AMIA por haber mantenido el caso paralizado durante cinco aos. Uno de los acusados era Corach.

El gobierno del presidente Nstor Kirchner acus a Bonadio de un desempeo mediocre y busc la manera de eliminarlo de la magistratura. En 2010, Nisman acus a Bonadio de amenazarlo para que afirmara que la investigacin de la AMIA no involucraba a sus aliados. En un sentido ms amplio, es el juez en funciones con ms quejas en el pas: ha acumulado al menos cincuenta reportes de mala praxis a lo largo de los aos.

Desde que Mauricio Macri asumi la presidencia a finales de 2015, Bonadio ha logrado encabezar la mayora de los casos en contra de Fernndez de Kirchner y ha declarado prisin preventiva para muchos de sus exfuncionarios.

El Centro de Estudios Legales y Sociales, una famosa organizacin que defiende los derechos de los argentinos, ha criticado esta medida y afirma que se trata de una instrumentalizacin del sistema penal para perseguir a opositores polticos.

Bonadio ha rechazado la solicitud de liberarme del arresto, que al parecer podra durar mucho tiempo. Hace unos das, decidi que debo solicitar permiso para ser atendido por los mdicos, una decisin que critic Human Rights Watch.

Tristemente, no es la primera vez que mi familia es vctima de una persecucin poltica. Hace cuarenta aos, mi padre, el periodista Jacobo Timerman, tambin fue prisionero poltico. Pas casi un ao en arresto domiciliario, luego de ser secuestrado y torturado en centros clandestinos dirigidos por la milicia durante la ltima dictadura de mi pas, de 1976 a 1983.

La defensa de los derechos humanos ha tenido una importancia crucial en mi vida personal y profesional. Considero que mi cargo diplomtico en este caso era parte de ese ideal. En cambio, me encuentro inmerso en un proceso kafkiano que agrava el cncer que padezco y me roba el tiempo que me queda de vida.

Por ahora, el caso de la AMIA se diluye, tal como ha sucedido durante dcadas, y quienes buscamos, de buena fe, justicia somos el blanco de la furia de la comunidad juda y de las numerosas familias de las vctimas.

He solicitado que se me juzgue lo ms rpido posible. Evitar que reciba atencin mdica a tiempo es casi como condenarme a la muerte. La Constitucin argentina no contempla la pena de muerte pero, con un juez como este, no tengo garanta de ello.

Hctor Timerman fue ministro de Relaciones Exteriores de Argentina de 2010 a 2015, durante la presidencia de Cristina Fernndez de Kirchner.

Fuente: http://www.nytimes.com/es/2017/12/20/hector-timerman-argentina-prisionero-politico-juicio-bonadio/



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