Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2018

Myanmar
De Budas y soldados

scar Carrera
La Voz del Sur


Es saber comn que el fundamentalismo islmico se ha expandido por el mundo a base de guerras (Afganistn), guerrillas (Siria, Nigeria) y un exuberante despliegue de propaganda, financiado por lites integristas desde todos los rincones del mundo musulmn. Un proyecto titnico que parece difcil de emular en condiciones diferentes a las actuales, especialmente en un escenario en el que los pases del golfo Prsico no hubieran amasado semejantes fortunas petrolferas. Cambiar la sensibilidad y las costumbres de los musulmanes del mundo entero requiere de un esfuerzo mprobo, cuyo xito no parece en absoluto garantizado (afortunadamente).

Pero qu sucede con el fundamentalismo budista? Aquel que est en la raz de la crisis rohiny de Myanmar, de la que tanto se ha hablado ese ltimo ao. Aquel que en la larga, cruel y absurda guerra civil de Sri Lanka, que finaliz en 2009, clamaba por la matanza indiscriminada de los tamiles (hindes) de la isla, ideal que no estuvo tan lejos de verse realizado en el siniestro julio de 1983. Aquel que durante la Segunda Guerra Mundial se adhera al rampante militarismo japons, haciendo del trmino zen un sinnimo de chovinismo, conservadurismo y beligerancia (en claro contraste con las connotaciones progresistas, liberales y buenrrollistas que tiene hoy en Occidente decir que algo es muy zen). Las causas de estos acontecimientos son muy complejas, pero el hecho es que las diferencias de base entre las facciones son, en todos los casos,tnico-religiosas, y en pases donde la identidad tnica est fuertemente asociada a la religin, sta no puede desentenderse de las consecuencias. La pregunta que todos se hacen es: cmo pueden unos budistas, seguidores de una religin comnmente entendida como pacfica y tolerante, llegar a tales extremos de violencia sbita e inopinada?

Hace unos meses, el Dalai Lama, que representa al budismo tibetano, diferente al de Sri Lanka o Myanmar (que se adscriben a la escuela Theravada, de origen ms antiguo), expres que el Buda habra auxiliado a esos refugiados rohiny que huyen, desesperados, de la persecucin del ejrcito birmano. Uno se pregunta si el Buda podra haberles ayudado directa y fsicamente (su cdigo monstico, que prohbe manejar dinero o arar la tierra, dificulta a los religiosos la ejecucin de cualquier accin profana), pero sin duda se pronunciara en contra de esa y de toda violencia. En el sutta 21 de la coleccin Majjhima Nikāya omos de sus labios que cualquiera que odie a quien le haga mal, en lugar de emanar benevolencia hacia esa persona, habr dejado de seguir sus enseanzas, incluso si unos bandoleros estn en ese mismo momento cortndole los miembros del cuerpo con una sierra de doble mango. Otros muchos sermones y fbulas atribuidos al Buda esbozan ideales de no violencia tanto o ms radicales; se podr criticar su ingenuidad, su falta de realismo, de sentido de Estado, etctera, pero en ningn caso que no hayan dejado claro su mensaje.

Uno de los problemas de estos textos es que son mejor conocidos entre los budistas occidentales que para el habitante promedio de los pases budistas asiticos. El budismo, al menos en su vertiente Theravada, es la nica gran religin cuyas escrituras (casi) nadie ha ledo: tradicionalmente, slo unos pocos monjes y eruditos han tenido acceso a unos corpus escriturarios que, en sta como en otras corrientes budistas, son ocenicos (la edicin moderna ms completa del canon Theravada en su lengua original, el pali, comprende unos 56 volmenes). No es solamente lo inabarcable de los textos lo que ha contribuido a alejar las fuentes de la doctrina budista del fiel de a pie. Tambin es responsable la estructura de la sociedad india de tiempos del Buda (circa 500 a. C.), calcada por los pases del sudeste asitico donde predomina el budismo Theravada.

Se trata de una sociedad en la que unos pocos monjes y virtuosos se consagran (en teora) a la vida santa que conducir al Nirvana y el resto de la poblacin aspira a hacer mritos para vidas futuras mediante las buenas acciones y las donaciones a monjes y templos. La pobreza material de la mayora de los pases Theravada (algunos de los cuales, como Camboya o la propia Myanmar, figuran entre los diez ms pobres del continente) permite que esta sociedad dual se conserve sin la erosin que supondra una modernizacin integral. Del laico theravadn tradicional, campesino cultivador de arroz, no se espera un conocimiento religioso ms profundo que los ocasionales consejos y sermones de los monjes de su pueblo, que suelen versar ms sobre moralidad bsica (adems de ritualstica, astrologa) que sobre las enseanzas especficas de aquel al que todos llaman Buda, pero al que unos consideran (con las Escrituras) un ser humano iluminado que alcanz la condicin suprema y ofreci al mundo una enseanza insuperable, y otros (muchos) algo as como un ser celestial al que se puede rezar para obtener toda clase de beneficios mundanos.

No es de sorprender, por lo tanto, que la doctrina de ese maestro/dios est, en las tierras del Theravada, inevitablemente diluida en un maremgnum de creencias animistas, mgicas y adivinatorias de las que l mismo se sorprendera en ocasiones. En China, Japn, Vietnam y otros pases donde predomina la otra gran corriente budista (la Mahayana), un budismo ms tardo se combina, adems de con la adivinacin y la religin popular, con el taosmo, el confucianismo o el sintosmo. En Nepal, Mongolia y el Tbet, un budismo tntrico an posterior, muy influido por el hinduismo, toma elementos del chamanismo y la religin autctona Bn. Se comprende, pues, que T.W. Rhys Davids, uno de los primeros eruditos occidentales que se consagr a la religin que nos ocupa, escribiera en 1887 palabras tan drsticas como las siguientes: Nadie entre los quinientos millones que ofrecen de vez en cuando flores en los santuarios budistas, que se han formado ms o menos a fondo en las enseanzas budistas, es nica o totalmente budista".

Esta religiosidad laxa y sincrtica no favorecer en exceso el sentido crtico, pero tiene innegables puntos positivos. Para empezar, existe cierto consenso en que el budismo es la ms tolerante de las grandes religiones. En el siglo X, mientras Europa se ganaba a pulso el tpico de sus aos oscuros, el gegrafo musulmn Abu Zeid al Hasan escriba que el rey de lo que hoy llamamos Sri Lanka toleraba todos los credos, incluidos el judo y el maniqueo. El franciscano italiano Giovanni de Marignolli, que visit la isla en el siglo XIV, recordaba haber sido recibido por los monjes budistas como si fuera uno ms de ellos. Los colonizadores britnicos del XIX recalcan una y otra vez la suma hospitalidad y cortesa con que eran tratados por los monjes, incluso cuando, a ttulo de misioneros cristianos, su intencin era exterminar aquella religin.

En cuanto a Myanmar, no podemos olvidar que es en esencia un pas multitnico (con 135 etnias oficialmente censadas) que alberga importantes minoras musulmanas, hindes y cristianas, amn de una de las pocas sinagogas de Asia oriental. En la ciudad ms poblada del mundo Theravada, Bangkok (Tailandia), los musulmanes llevan siglos conviviendo en paz y armona con una poblacin abrumadoramente budista, como hacen cristianos o hindes. (Ajahn Jayasaro nos informa de que en la lengua tailandesa no existe una palabra que exprese el concepto de intolerancia religiosa.) En el vecino Laos, ms de 160 grupos tnicos, que en su mayora calificaramos como animistas, coexisten bajo el paraguas de la religin del asceta Gautama o de lo que pasa por ella.

El peligro potencial de dejar la instruccin religiosa de la sociedad en manos de los monjes es que no hace falta una campaa propagandstica masiva, como la del fundamentalismo islmico, para que una parte de los theravadines cambie de opinin sobre sus deberes religiosos: basta con conseguir que el "clero"se adscriba a la causa requerida. (Esto no sonar nada nuevo a los que conozcan la historia de la Iglesia catlica.) El gobierno tailands, que lo saba bien, favoreci a monjes de discurso anticomunista cuando se sinti amenazado por la deriva poltica de sus vecinos Vietnam, Laos y Camboya, que adoptaron el comunismo en 1975. Hoy, en Myanmar, monjes xenfobos avivan el odio contra los rohinys entre poblaciones rurales, muchos de ellos amparados (como el Ejrcito nacional, que lleva ms de un ao realizando lo que el alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU ha llamado una limpieza tnica de manual) por unas autoridades que, si no simpatizan con sus ideas, de momento tampoco han hecho lo suficiente por obstruirlas.

El Dalai Lama puede estar en lo cierto, si nos atenemos al rigor histrico y doctrinal, cuando dice que el Buda se manifestara en contra de lo que casi todo el mundo llama ya genocidio rohiny: cualquiera que haya estudiado mnimamente esta religin se sorprendera de que hiciera falta recordarlo. Pero ese Buda que el Dalai Lama tiene en mente no siempre coincide con el de los propios pobladores de las montaas del Tbet o Nepal, muchos de los cuales le consideran la mxima autoridad espiritual; qu decir de las junglas esrilanquesas o los arrozales camboyanos. La mirada anticuada e idealista que solemos proyectar sobre Oriente, que considera naturales las Cruzadas o la Inquisicin pero an pone el grito en el cielo cuando a un budista se le ve haciendo algo impropio, pierde la perspectiva de que estamos ante una disyuntiva histrica: se podrn reestructurar las sociedades budistas para permitir un mayor acceso a la doctrina y a la meditacin sin mermar la clase monstica que las ha preservado durante siglos (y que est en situacin crtica en aquellos pases de tradicin budista, como Japn y Corea del Sur, que se han lanzado de cabeza al torrente de la modernidad)? Ir este revival en detrimento del sincretismo tradicional y en favor de una postura ms purista, incluso beligerante, como la del llamado budismo protestante cingals?

Y, en una sociedad moderna y pluralista, se podr seguir defendiendo que la persecucin el Nirvana mediante un entrenamiento monstico en esta o en futuras existencias es la nica causa espiritualmente relevante, el nico sentido ltimo de la vida? Un ideal que no por grandioso y sublime ha abandonado todo resabio de la India antigua en la que se origin, una sociedad prcticamente analfabeta (el saber se transmita por va oral), con una exposicin mnima a la diversidad cultural humana y nula conciencia histrica, lo que, sumado a su desinters por la esttica o la poltica, hace difcil (que no imposible) imbricarlo con los ideales gestados en la era moderna, ms all de simpatas ms o menos superficiales.

Son procesos de cambio que ya han empezado, y sus frutos resultan impredecibles a largo plazo. Esperemos, simplemente, que no se cuente entre ellos algo tan burdo como el ejercicio de la violencia en el nombre de una religin que, por principio, no admite la violencia en ninguna de sus formas. En los sitios en los que as ha sido, el budismo ha estado y est en riesgo de convertirse en una tradicin que defender porque forma parte de nuestra historia y de nuestro pueblo, sin que nos importe demasiado averiguar si tiene algn otro valor: un fundamentalismo sin fundamentos.

Fuente: https://www.lavozdelsur.es/de-budas-y-soldados



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter