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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2018

Conversaciones con el expresidente Lula antes y despus de la condena que busca inhabilitarlo como candidato a presidente
Una ofensiva conservadora trata de anestesiar al pas

Pablo Gentili
Resumen Latinoamericano


Argentino con 25 aos de residencia en Brasil, el secretario de Clacso Pablo Gentili reconstruy un da que ser clave en Brasil y la regin: el mircoles 24 de enero, cuando la Justicia dej a Lula al borde de no poder postularse a la Presidencia. Aqu sus conversaciones con Lula en los momentos previos y en los posteriores al fallo de los camaristas de Porto Alegre.

Desde Brasil

Lula apoya su rostro sobre la mano izquierda. No parece cansado, aunque todo su entorno est extenuado despus de semanas de tensin y nerviosismo. Faltan algunas horas para que el 4 Tribunal Regional Federal confirme la sentencia del juez Sergio Moro. Lula se muestra realista y asume la tarea de mantener el nimo entre sus familiares, colaboradores y amigos. Siempre fue as. En los momentos ms difciles de su gestin como presidente, llegaba al Palacio de Planalto y cuando vea alguien abatido le deca: qu es esa cara? No estars leyendo los diarios, no? Luego, soltaba una inmensa carcajada, contagiosa, balsmica, reparadora. Era el Lula presidente, el que apoyaba, consolaba y animaba a todos. Sigue siendo as.

Como Lula, los que lo acompaan este 24 de enero en el Sindicato de los Metalrgicos del ABC paulista, saben que asisten a la crnica de una sentencia anunciada. Se repite la farsa jurdica iniciada por el juez Sergio Moro, con quien el expresidente sostuvo dilogos que avergonzaran a Kafka y seran la envidia de los Hermanos Marx. Un juicio en el que no hay nada que probar. Contra Lula ya todo ha sido dado por cierto mediante el artificio jurdico de la conviccin del juez, del llamado dominio de los hechos, del desprecio al debido proceso y de la indolente pretensin de querer transformar una venganza en un acto de justicia. Se llama lawfare: el uso del poder judicial para acabar con los adversarios polticos.

El equipo del expresidente sigue la sesin por televisin y advierte cmo los jueces de apelacin leen sus interminables sentencias, escritas antes de escuchar a la propia defensa de Lula, quien slo tuvo 15 minutos para exponer sus razones. Un observador privilegiado del juicio, el jurista australiano Geoffrey Robertson, presente en la sala de audiencias de Porto Alegre, sostendr ms tarde: Esta no ha sido una sesin justa. Los jueces hablaron durante cinco horas, leyendo un guin que haban escrito antes de escuchar cualquier argumento. En una corte de apelacin, los jueces deben escuchar primero a las partes antes de emitir una sentencia.

Todos siguen las actualizaciones de las redes sociales, menos Lula. Uno de los tuits que ms impacto generan es el que ha hecho circular el periodista Rodrigo Vianna: En el juicio ms importante de la historia de este pas, una seora negra sirve caf a tres hombres blancos que juzgan a un migrante nordestino. Si no entendemos el simbolismo de esto, jams entenderemos este pas.

Lula piensa vaya a saber en qu. Nadie lo molesta ni interrumpe lo que parece ser un ntimo ritual de introspeccin que reserva para s mismo ese inmenso lder obrero, nacido en una de las regiones ms miserables del planeta, ese nordestino migrante, retirante. Abraza a uno de sus hijos. Le dice algo al odo y antes de que comience la intervencin del ltimo juez, se retira a su casa.

En el sindicato permanecen ms de 500 personas entre colaboradores, dirigentes, activistas, militantes sindicales, del Movimiento Sin Tierra y decenas de periodistas de 34 pases. En el sindicato, que siempre ha sido tambin la casa del expresidente, permanece la tristeza. All, hace apenas algunos meses, ha sido velada Marisa Leticia, la esposa de Lula, a quien esos jueces citan ahora como partcipe de un delito que nadie ha cometido. En el sindicato permanece la tristeza. Hace exactamente un ao, el 24 de enero, Marisa Leticia sufra el derrame cerebral que le costara la vida. Fue el da que la justicia brasilea eligi para volver a condenar a Lula.

Anestesia

En su casa, Lula permanece acompaado por su familia y algunos pocos amigos. Est tranquilo y trata de descansar para la larga jornada que an lo espera. Miles de activistas, centenas de movimientos sociales, organizaciones sindicales, estudiantiles y profesionales, trabajadores rurales se haban congregado en una multitudinaria jornada de protesta, el da anterior, en Porto Alegre. Las mujeres, convocadas por diversas organizaciones feministas y contando con la presencia de la presidenta Dilma Rousseff, haban tenido un papel protagnico en los actos y movilizaciones que reunieron ms de 70 mil personas en la ciudad que se torn el cono del exitoso modo petista de gobernar. Una ciudad heroica en la memoria de la izquierda mundial, ahora transformada en el escenario de un momento trgico para la historia democrtica de Brasil y de Amrica Latina.

Muchas de estas organizaciones y lderes polticos de todo el mundo se trasladaron el mircoles a So Paulo. Ese da, al finalizar la sesin que ratificara la condena a Lula, miles de personas comenzaron a acercarse a la Plaza de la Repblica, donde por la noche se llevara a cabo un acto en el que, desafiando la prepotencia oficial, el Partido de los Trabajadores (PT) lanzara la candidatura de Lula a la presidencia de la repblica.

All el expresidente vuelve a mostrar su semblante ms enrgico. Son los actos, es la proximidad del pueblo, lo que mantiene activo a Lula. Los abrazos, los besos, las fotos, los apretones, que tanto molestan a algunos dirigentes, son el combustible que alimenta su voluntad, la fuerza que lo rejuvenece y le da fortaleza para enfrentar cualquier tipo de adversidad.

Pablo Gentili.- Qu desafos se abren para el PT y para las fuerzas progresistas brasileas?

Lula.- El desafo de evitar los retrocesos que estn ocurriendo en la democracia y en los derechos de los trabajadores. Especialmente, ahora, con la propuesta de reforma de las pensiones que impulsa el gobierno golpista de Michel Temer. Tambin, garantizar elecciones realmente libres y democrticas en octubre de este ao. Una ofensiva conservadora trata de anestesiar el pas. Afirmaban que el problema de Brasil eran el PT y el gobierno Dilma. As, destituyeron a una presidenta electa por 54 millones de votos, prometiendo que todo iba a mejorar. Despus, dijeron que el problema eran los derechos laborales. Y suprimieron esos derechos. Ahora dicen que el problema somos el sistema de jubilaciones y yo. Pero el pueblo brasileo est despertando y descubriendo que, en vez de curar la enfermedad como prometieron, estn robndose los rganos vitales del pas: nuestros recursos naturales, los derechos del pueblo, el patrimonio pblico. Todo lo que hemos construido con el sacrificio y el trabajo de varias generaciones, lo estn vendiendo a precio de bananas.

La derecha hizo el golpe, pero ha pasado ms de un ao y no consigue tener otro candidato que un neofascista, defensor de la dictadura militar, sexista y violento, como Jair Bolsonaro. Un diputado que en la sesin de destitucin de Dilma Rousseff dedic su voto al general que la haba torturado cuando tena 19 aos. Por otro lado, la candidatura de Lula no para de crecer y lidera todas las encuestas electorales. A pesar de todos los ataques, el PT sigue siendo el partido con mayor nmero de militantes y mayor capilaridad en la sociedad brasilea.

Pablo Gentili.- Por qu est ocurriendo esto?

Lula. Porque el pueblo se ha dado cuenta de que el golpe no fue contra Dilma, contra Lula o contra el PT. El golpe fue contra los trabajadores, contra la clase media, contra los que hacen un enorme esfuerzo por sobrevivir con dignidad. El golpe fue contra las conquistas democrticas que llevaron a que Brasil redujera significativamente la pobreza, la injusticia social, el hambre. Inclusive un amplio sector de la clase media, que apoy el golpe, est sufriendo sus consecuencias. Si no reaccionamos a tiempo, Brasil volver a ser un pas donde un tercio de la poblacin tiene derechos mientras, como ya est ocurriendo, miles de nios y nias pasan hambre en las calles. Los ndices sociales del pas han empeorado de forma espantosa. Brasil slo puede ser un pas grande, importante, soberano, si la economa crece de verdad.

Pablo Gentili.- Qu sera crecer de verdad?

Lula. Crecer incluyendo a los pobres. Cuando los pobres pueden comprar, cuando pueden consumir, el comercio vende ms, la industria produce ms. Brasil creca e inclua en el presupuesto pblico a millones de personas que antes no tenan derechos ni las oportunidades ms bsicas. Ellos estn destruyendo todo esto. Brasil era un pas con futuro. Un pas de todos, no de algunos pocos. Estbamos dejando de ser el imperio del privilegio. Un pas no puede ser un mero exportador de commodities, que emplean poco y que hacen que la economa pueda convivir con la existencia de multitudes de desempleados, pobres y excluidos.

De espaldas

En las primeras horas de la tarde del 24 de enero la farsa judicial se ha concretado. Lula sufre una nueva condena que complica seriamente las posibilidades de ser candidato en las elecciones presidenciales de octubre de este ao. Mientras se prepara para ir a la concentracin de la Plaza de la Repblica en el centro de So Paulo, recibe llamadas de apoyo y de solidaridad de todo el mundo. Es un cono de la democracia, latinoamericana y mundial. Lo veneran en todos los continentes, no slo lderes y personalidades polticas progresistas sino tambin liberales y conservadores con apego al debido proceso.

El manifiesto Una eleccin sin Lula es fraude en pocos das reuni ms de 215 mil firmas. Destacados intelectuales, polticos, artistas, juristas y dirigentes sociales progresistas de todo el mundo se han sumado a la declaracin que circula ya en 10 lenguas. Cristina Kirchner, Jos Pepe Mujica, Jos Lus Rodrguez Zapatero, Rafael Correa, Massimo DAlema y Ernesto Samper son algunos de los exmandatarios que lo firmaron. Cerca de 20 mil argentinos se sumaron al manifiesto.

Lula.- Estoy inmensamente agradecido por el apoyo y de la solidaridad internacional, especialmente de pases como Argentina, Mxico, Uruguay, Ecuador, Italia, Portugal, Espaa, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Venezuela.

Pablo Gentili.- Qu cambi en el proceso de integracin regional por el golpe en Brasil?

Lula. Lamentablemente, Brasil volvi a vivir a espaldas de sus vecinos. Hemos vuelto a disputar con otros pases perifricos quin atrae ms la atencin de los Estados Unidos y quien gana la cortesa de cenar con Donald Trump, como si de eso dependiera la solucin de nuestros problemas, en vez de tener una poltica internacional propia. Respetando al mundo pero sin que mantengamos esta vergonzosa sumisin. El gobierno de Michel Temer no tiene legitimidad. Y tampoco la tiene una poltica exterior que slo pretende vender los activos y el patrimonio de nuestro pas. Cada nacin tiene su historia, sus gobiernos, su cultura. En materia internacional, es fundamental que exista dilogo y respeto mutuo. Tengo mucho orgullo del perodo en que fui presidente de Brasil y pude convivir con presidentes como Nstor y Cristina Kirchner, con Pepe Mujica, Chvez, Bachelet, Evo, todos ellos.

Pablo Gentili.- Qu tenan en comn?

Lula. Entendamos la importancia de una regin sin conflictos. Entendamos que ramos ms fuertes juntos, resolviendo entre nosotros, sin interferencia externa, nuestras diferencias. Evitbamos crisis y promovamos la cooperacin comercial, educativa, social entre nuestros pases. Siempre estuve convencido de que Brasil slo conseguira desarrollarse de forma soberana si nuestros propios vecinos se desarrollaban tambin de forma soberana. Hoy, esas ideas, esa energa integradora y solidaria, se ha congelado o est en retroceso. Sin embargo, la integracin entre nuestros pueblos es una vocacin inexorable y volver a avanzar.

Pablo Gentili.- Durante mucho tiempo, la consigna del PT fue: la esperanza vence al miedo. Hoy, muchos jvenes se aproximan a la poltica porque creen en la vigencia de aquel lema.

Lula.- Siempre les digo una cosa: abandonar, nunca. Perder la esperanza, jams. El neoliberalismo, muchas veces sustentado por los monopolios mediticos, promete un futuro mejor para todos pero concentra la riqueza y restringe las oportunidades en algunos pocos, los de siempre. En Brasil, nosotros probamos que podamos gobernar haciendo exactamente lo contrario: que era posible incluir a los pobres en el presupuesto pblico, que podamos invertir ms en educacin, ms en salud y en vivienda, acabar con el hambre, construir dignidad, ampliar derechos. Ellos quieren apagar de la memoria del pueblo ese perodo de conquistas democrticas. Hoy me condenan a m, pero lo que estn queriendo condenar es ese proyecto y nuestro futuro como nacin libre, soberana y justa. Quieren hacerlo, pero no lo lograrn.

Pablo Gentili.- Hay un mensaje especial para los jvenes?

Lula. Millones de jvenes, en Brasil, por primera vez llegaron a la universidad. Nosotros fuimos el ltimo pas de las Amricas que cre una institucin universitaria. En Argentina ya se estaba haciendo la reforma universitaria y nosotros ni universidad tenamos. Fuimos los ltimos en abolir la esclavitud. ramos la vanguardia del atraso. En doce aos de nuestros gobiernos, conseguimos garantizar la primera generacin de brasileos y brasileas que no tuviera nios ni nias pasando hambre. Sacamos ms de 40 millones de la pobreza sin perjudicar a ningn sector social, sin perseguir a nadie. Esto nunca haba ocurrido en la historia de nuestro pas. Fue posible utilizar la poltica en beneficio de las mayoras. Fue posible, a travs del Estado, hacer polticas pblicas de inclusin y promover la justicia social. Nosotros mostramos que el pueblo sabe gobernar mejor que las lites. Por eso, ellos nos odian. Pero te digo una cosa: esa reaccin retrgrada no va a prosperar. Vamos a vencer.

Pablo Gentili es secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y profesor de la Universidad del estado de Ro de Janeiro.

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/01/28/brasil-dialogo-con-lula-una-ofensiva-conservadora-trata-de-anestesiar-el-pais/


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