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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2018

La agona del periodismo

David Torres
Pblico


En Los archivos del Pentgono, la ltima pelcula de Spielberg, hay una escena que me emocion en lo ms hondo y que para m resume la esencia del periodismo tal y como se entenda el oficio hasta hace unas dcadas. Cuando los redactores han terminado de escribir la noticia que va a abrir la portada de maana, cuando los jefazos han discutido hasta la saciedad si se lanzan o no la piscina, cuando los abogados han rastreado de arriba abajo la letra pequea de la orden judicial en busca de subterfugios, mientras el linotipista calienta los dedos y los operarios esperan que se enciendan las rotativas, de repente el folio mecanografiado llega hasta la mesa del corrector de estilo. Entonces, el tipo se sienta, se cala el sombrero, saca el lpiz, tacha la primera palabra, aade un matiz a la primera frase, un giro a la segunda y poco a poco la calma en mitad de la tormenta va aadiendo en los mrgenes supresiones, mejoras, alternativas.

Es casi medianoche pero no importan el tiempo, la urgencia de la primicia, la firma del reportero estrella: es el momento de la literatura. Y la literatura dicta la ltima palabra, el modo en que el peridico aparecer ante los lectores, revestido de tinta, titulares y fotografas, trado hasta los kioscos en camionetas, atado en paquetes, prensado y pensado hasta la ltima palabra. En aquel entonces un peridico era un milagro diario, un ejercicio de escritura colectiva, un instrumento que poda zarandear un gobierno y derribar a un presidente. Katharine Graham, la editora jefe de The Washington Post, cita a su marido Phil Graham: Las noticias son el primer borrador de la Historia. Siguiendo la estela de The New York Times, y con ella al frente, los reporteros de The Washington Post demostraron que, en lo que concerna a la guerra de Vietnam, cuatro presidentes (Truman, Eisenhower, Kennedy, Johnson) no haban hecho ms que mentir al pueblo. Tras vencer en la primera gran batalla contra la libertad de prensa, no temieron escarbar hasta el fondo del escndalo Watergate hasta lograr la dimisin de Nixon.

Hoy ese herosmo ya no existe y no existe por muchas razones. Hoy las noticias se leen casi en el mismo instante que se producen y todo lo que hemos ganado en rapidez lo hemos perdido en reflexin, en eficacia, en repercusin y en profundidad de anlisis. La sintaxis es una facultad del alma, dijo Valry. Por eso, la sintaxis apresurada y descuidada, las novedades que se suceden a velocidad de vrtigo, los reporteros mal pagados, los becarios sin sueldo, la ausencia de ese hombrecillo con sombrero y aliento a tabaco salpimentando el texto de acentos y comas, reflejan un estado de nimo, una rendicin, una literatura pobre y esculida donde cualquier cosa se disfraza de noticia y las verdaderas noticias pasan desapercibidas. Hoy hay peridicos como The Huffington Post, que ni siquiera pagan a sus colaboradores. El volcado en crudo de docenas de miles de pginas procedentes de WikiLeaks, sin la paciente labor de orden y filtrado previos, significa el final de una era. La compra de The Washington Post en 2013 por parte del millonario Jeff Bezos, el dueo de Amazon, marca el momento en que la prensa escrita deja de albergar anuncios para transformarse ella misma en anuncio, en marca, en tendencia, en moda.

Thomas Jefferson dijo que si le obligaban a elegir entre un Gobierno sin Prensa y una Prensa sin Gobierno, escogera la segunda opcin, sin duda alguna. Hoy tenemos algo mucho peor, algo que el padre del liberalismo, Adam Smith, anunciara como la peor plaga que poda caerle encima a la Humanidad: un gobierno de tenderos. No hay mucho que un corrector de estilo pueda hacer ah.


Fuente: http://blogs.publico.es/davidtorres/2018/01/29/la-agonia-del-periodismo-2/



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