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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2018

Crisis de la Democracia Cristiana: Vista a la derecha...

Alvaro Ramis
Punto Final


La debacle de la Democracia Cristiana chilena merece un anlisis detallado porque se trata de un partido clave en el sistema poltico chileno. Su rol es comparable al de la DC italiana y alemana, pases en los cuales surgi con fuerza luego de la Segunda Guerra Mundial. Pero su evolucin fue diferente en cada contexto. En Alemania sigue siendo el partido ms votado gracias al liderazgo de Angela Merkel. Pero en Italia la DC desapareci a inicios de los aos 90, arrastrada por los casos de corrupcin descubiertos por la operacin judicial Manos Limpias (en italiano Mani Pulite ).

La DC chilena de hoy se parece mucho ms a la italiana que a la alemana. El problema es que la desaparicin de la DC italiana trajo como consecuencia que su espacio poltico fuera llenado por una derecha empresarial-criminal de la peor estirpe, liderada por Silvio Berlusconi. La DC italiana trat, en los aos 70, conducida por Aldo Moro, de llegar a un acuerdo estratgico con el Partido Comunista. El secretario general comunista, Enrico Berlinguer, estaba de acuerdo y llam a esta posibilidad el compromiso histrico. Y el Papa Paulo VI bendijo esta tesis abiertamente. Esta idea radicaba en pactar una coalicin para hacer frente a la crisis econmica, manteniendo el Estado de bienestar, pero mejorando la productividad y la innovacin. Sin embargo, esta posibilidad fue boicoteada por medio de la operacin Gladio, un dispositivo de las agencias de inteligencia europeas, coordinadas por la CIA, que desat los llamados aos de plomo, que por medio de atentados directos (como la matanza de Bolonia, en 1980) o fabricados por infiltracin (como el crimen de Aldo Moro en 1978) terminaron por impedir esta posibilidad.

EL CASO DE LA DC CHILENA

Este escenario se parece en parte al que vive la DC chilena. En 2013 se concret un acuerdo que pareca muy difcil de lograr en 1990, y mucho ms en 1973. La existencia de una coalicin de gobierno que fuera desde a DC hasta el PC no era imaginable en esos contextos. Pero en 2013, al calor de las movilizaciones de 2011 y de la indignacin ciudadana por la exclusin que generaba el sistema electoral binominal, se permiti este acontecimiento. Sin embargo, desde ese momento diversos actores, dentro y fuera de la DC chilena, se movilizaron para impedir este compromiso histrico. Dentro de la DC el grupo que ms beligerancia ofreci a este pacto fue el que lider Mariana Aylwin, llamado Progresismo con progreso, que se retir de este partido luego del triunfo de Sebastin Piera. En la actualidad este grupo coquetea abiertamente con la derecha a la espera de tener cargos pblicos en la nueva administracin. Pero no es el nico sector en esa parada. Dentro de la DC permanecen los grandes barones del sector guatn que han sostenido las mismas tesis que Mariana Aylwin. La diferencia es que la mayora de estos personajes ocuparon cargos de importancia en el gobierno de Michelle Bachelet, comenzando por Jorge Burgos, ex ministro del Interior entre 2015 y 2016.

Estos grupos, aliados a la derecha poltica y fuertemente apoyados por El Mercurio y Copesa, montaron su propia operacin Gladio a la chilena, para impedir que la DC se mantuviera en una coalicin con la izquierda. Burgos se mantiene dentro de la DC justamente para incidir en este punto, amenazando con retirarse del partido si la DC intenta un entendimiento con el Frente Amplio.

Esta tesis la refuerza Gutenberg Martnez en entrevista con El Mercurio . Ante la pregunta por el rol que debe jugar la Junta Nacional DC, convocada para el 27 y 28 de enero, contesta: Estimo que debe resolver cuestiones bsicas sobre las caractersticas de cmo en el futuro ser oposicin, de los lineamientos en materia de alianzas o coaliciones, y de aspectos que dicen relacin con nuestra identidad, todo esto como parte del proceso de revalidacin del instrumento (...) Unos desean caminar un proceso de izquierdizacin, nosotros no debemos estar en eso.

En ese marco la DC se ver extremadamente tensionada por este tipo de dirigentes, poco ligados a las bases partidarias pero muy claramente ligados a los altos crculos de decisin. La opcin es simple: si la DC intenta mantener el acuerdo con el PC, o ampliarlo adems al Frente Amplio, va a sufrir el retiro de un nmero de militantes no muy alto pero muy visibles e influyentes, que se dedicarn a denostar y daar esa estructura partidaria hasta hacerla polticamente insignificante y electoralmente irrelevante. Cuando un grupo de derechizantes se retire, otro grupo retomar la posta, haciendo de nuevo la misma crtica. Para luego salir y dejar dentro otro grupo similar. Un lento e inacabable desangramiento que impedir a la DC retomar posturas y reorientar su rol.

La clave de esta estrategia es simple. Chile Vamos obtuvo en las ltimas elecciones 71 diputados, lo que representa un 46% del total. Si logran atraer a seis diputados puede completar 77, lo que le dara mayora simple en esa Cmara. Teniendo 19 senadores, completar la mayora en diputados les da la posibilidad de estabilizar la agenda del gobierno de Piera y manejar la vida poltica sin oposicin. Ya se da por descontado que 6 de los 14 diputados DC estaran alineados con el nuevo gobierno. De esta forma el objetivo ya estara casi logrado.

De all los adjetivos que va desplegando el ala derechista de la DC para dar a conocer su actitud ante el gobierno de Piera: oposicin constructiva dice Gutenberg Martnez. Mientras que Jorge Burgos habla de una oposicin capaz de distinguir entre aquellas cuestiones que son importantes o no importantes para el pas. Una oposicin de opereta, para empezar, con el fin de avanzar a una negocacin que les d el rol de nueva bisagra, a precio de oro.

UN PAIS EN PROCESO DE SECULARIZACION

La crisis de la DC no es slo poltica y electoral. En el fondo es tambin una crisis cultural, que se explica a la luz de la reciente visita papal. La baja asistencia a las actividades papales, y las crticas abiertas a sus ambigas declaraciones en relacin al obispo Barros, y sus contradictorias actitudes respecto a los abusos sexuales del clero, reflejan el problema de fondo. Chile es hoy el pas ms secularizado de Amrica Latina, slo superado por Uruguay que posee una tradicin laica desde inicios del siglo XX.

Aunque la visita fue beneficiada de una impresionante cobertura meditica, incomparable con cualquier otro evento nacional, su resultado fue desilucionante. Este proceso es mucho ms profundo de lo que parece, y tiene varias capas que pueden relacionarse con el desarrollo material y el incremento en los niveles de educacin y urbanizacin. Es reflejo de lo que Weber llam el desencantamiento del mundo, donde la sociedad exige otras interpretaciones, distintas a las religiosas. El hecho que la Iglesia est dominada por sectores conservadores ha impedido renovar su discurso, y la ha alejado casi definitivamente de las grandes mayoras.

En este contexto no tiene mucho sentido un partido cristiano que representa a una minora fragmentada. La idea de lo religioso lejos de sumar votos, los espanta y complica. Las instituciones catlicas ligadas a la tradicin social (cooperativas, sindicatos catlicos, centros sociales, instituciones de ahorro y prstamo, grupos de asistencia mutua, etc.) ya no existen o son pequeos remanentes. Las parroquias no cojungan con la DC de forma mecnica. Los prrocos del barrio alto y los discpulos de Karadima y otros grupos integristas se han colocado en la lnea de la UDI o de Jos Antonio Kast. Y las parroquias populares se han alineado con el bacheletismo o con el Frente Amplio. No hay parroquias para la DC.

UNA ESTRATEGIA DE LA TENSION

Todo este proceso lleva a una sola meta: el derrumbe programado y deliberado de la DC. Para eso es necesario dividir, manipular y controlar la opinin pblica usando tcticas dirigidas a infundir miedo, diseminando propaganda, creando desinformacin, guerra sicolgica y utilizando agentes provocadores, en operaciones de falsa bandera para alcanzar objetivos tcticos y estratgicos.

La desaparicin de la DC es hoy un objetivo de primer orden de la derecha, ya que saben que la base DC es imposible de cooptar de forma completa. Su idea es destruir el partido y sumar a los elementos claves dispuestos a un pacto estratgico, de largo plazo, con la derecha. En su memoria est el gran momento en que lograron esta alianza: julio de 1972, cuando formaron la Confederacin de la Democracia (CODE), con el objetivo de aglutinar a todos los partidos de oposicin al gobierno de la Unidad Popular, primero en una fase institucional, y luego en una fase golpista y sediciosa.

Una nueva CODE no es viable con toda la DC. De all la estrategia de desmonte de su institucionalidad partidaria. La Junta Nacional de este mes ser clave en este objetivo. Mientras mayores divisiones internas y ataques violentos se vean, ms cerca estar esta meta.

Publicado en Punto Final, edicin N 893, 26 de enero 2018.

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www.puntofinal.cl

 



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