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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2018

Qu hacemos con la "igualdad"?

Leandro Andrini
Rebelin


La poltica, sostiene Jaques Rancire en El desacuerdo   (ED), es la actividad que tiene por principio la igualdad, y el principio de la igualdad se transforma en distribucin de las partes de la comunidad en el modo de un aprieto: de qu cosas hay y no hay igualdad entre cules y cules? Qu son esas qu, quines son esas cules? Cmo es que la igualdad consiste en igualdad y desigualdad?. Y demuestra que hay poltica cuando la lgica supuestamente natural de la dominacin es atravesada por el efecto de esta igualdad.

La igualdad es aquel principio que, no sindole propio, hace existir a la poltica. La igualdad no es un dato que la poltica aplica, una esencia que encarna la ley ni una meta que se propone alcanzar. No es ms que una presuposicin que debe discernirse en las prcticas que la ponen en accin (ED).

El pensamiento de Rancire es un pensamiento indisciplinado, es decir, se caracteriza por el constante desplazamiento de las fronteras disciplinares y sus lgicas de legitimacin, nos previenen Facundo Giuliano y Mara Natalia Cantarelli. Y atento a esa indisciplina, cuyo principio jerrquico es la emancipacin intelectual, ha provisto al vasto campo de filosofa-poltica de conceptualizaciones las que, si bien no son un operador, permiten interpretar situaciones.

Puede leerse en El Mtodo de la Igualdad (MI) que Rancire se muestra contrario a todo uso de sus conceptualizaciones (si es que l siquiera desea nombrarlas as) que escapen al control bajo las formas que fueron enunciadas, a esa idea de inspiracin foucoultiana-deleuziana de la filosofa como caja de herramientas. Y all es donde se encuentra esa tradicin contra la que no he dejado de luchar: la tradicin de cierto tipo de vnculo entre el pensamiento y la poltica, la idea del trabajo del pensamiento como desengao (MI). No es este el espacio para debatir qu limitaciones podra tener lo que piensa este autor de su obra (en relacin a otras obras, y en relacin a la poltica en el espacio pblico ms all de los conceptos), y contra todas sus precauciones y admoniciones, usar sus conceptos para trabajar nudos del presente.

Siguiendo la lnea de lo expuesto en Liberalismo liberado, fascismo mundializado, ahora sabemos que en el ao 2017 el 82% de la riqueza generada se redistribuy entre 74 millones de personas (o lo que es equivalente, entre el 1% de la poblacin mundial). Ms an: el 50% de la poblacin mundial (3700 millones de personas) no recibi ningn beneficio del crecimiento econmico producido en 2017.

Entre los datos escandalosos que ofreci la ONG OXFAM, en el mundo hay slo, y tan slo, 42 personas que poseen la misma riqueza que la que logran sumar los 3700 millones de seres humanos ms pobres del mundo. Y tambin nos hace saber que hay 2043 seres humanos que sus fortunas ascienden por encima de los mil millones de dlares (una de cada diez de estxs MEGA-ricxs es mujer). Ms an: en el 2017 la riqueza de esta lite creci en 762 mil millones de dlares (ntese si ser escandaloso que para OXFAM es una cantidad equivalente a lo necesario para terminar con la pobreza extrema en el mundo).

Tambin OXFAM nos informa que en todo el mundo, las mujeres ganan menos que los hombres y estn sobrerrepresentadas en los empleos peor remunerados y ms inseguros (en trabajos de caractersticas similares). Que en promedio, la brecha salarial de gnero es del 23%, y al actual ritmo de cambio se tardar en cerrar la brecha salarial entre hombres y mujeres 217 aos.

Notemos an ms el escndalo: los directores generales de cualquiera de las cinco principales marcas de moda ganan en tan solo cuatro das lo mismo que una trabajadora del sector textil de Bangladesh durante toda su vida. Cuatro das frente a toda una vida. Pero, adems, no nos encandilemos nicamente por la cantidad, pensemos en la calidad de esos cuatro das y de esa vida. No tan extremos, pero notoriamente desigual, de acuerdo al salario promedio, una hora de trabajo en Estados Unidos corresponde a toda una jornada laboral en Colombia.

Hace unas semanas se produjo un cruce, por debate, que concit cierto escndalo, y del que habra que ver hasta dnde (bajo eso de que cambie algo para que nada cambie) es un sntoma ms profundo o, por el contrario, si es nicamente cierta contingencia superficial metropolitana; de acuerdo a las contendientes: por un lado, liderado por Oprah Winfrey vale decir que es una de las personas que tiene una fortuna mayor a los mil millones de dlares, conspicua militante demcrata con efusivo apoyo a Hillary Clinton, y autoproclamada candidata a la presidencia y por otro, entre las adherentes, Catherine Deneuve. Dicho en los trminos en que lo expres Ilka Oliva Corado en El falso feminismo de las marchas anti-Trump las violaciones sexuales que sufren nias, adolescentes y mujeres por parte del ejrcito estadounidense fuera del pas, son tan importantes como las que sufren mujeres nacidas en Estados Unidos, viviendo dentro del pas. Y agrega que existe una confusin brbara en cuanto al concepto feminismo entre las mujeres jvenes estadounidenses, porque ninguna feminista de verdad, apoyara que una Clinton dirija una invasin estadounidense en pases como Venezuela, como ya lo vimos cuando en Miami prometa sacar al dictador Maduro.

Para la ocasin, en la entrega del premio Globo de Oro 2018, se luci una luctuosa gala. El negro no priv el valor de los vestidos. Por la alfombra roja circularon Louis Vuitton (la primera de las marcas de moda que tiene un acumulado de ganancias del orden de veintinueve mil millones de dlares), Dior (catorce mil millones), Gucci (trece mil millones), Prada (siete mil quinientos millones), Chanel y Ralph Lauren (siete mil millones), Dolce&Gabbana (seis mil millones; condenados por no pagar siquiera los impuestos al fisco italiano), Armani (dos mil quinientos millones de dlares), entre otras de menor vala e igual renombre.

Vuelvo, a la obscenidad de los directores generales de cualquiera de las cinco principales marcas de moda ganan en tan solo cuatro das lo mismo que una trabajadora del sector textil de Bangladesh durante toda su vida. Sin dudas, no debemos caer sobre quienes por sponsoreo llevaron esas prendas, en todo caso preguntarles cul es la proclamada igualdad que susurran y se mediatiza como un grito?

Rancire nos saca de este atolladero ah donde afirma, en su erudita y controversial oblicuidad, que un movimiento igualitario no es un movimiento de personas que estn preocupadas en todo momento por el hecho de llevar a cabo la igualdad. Un movimiento igualitario es un movimiento de personas que ponen en comn su deseo de vivir otra vida (MI).

All donde las francesas dicen puritanismo podemos cambiarlo por punitivismo, sostiene Gabriela Borrelli Azara. Y agrega que es un debate necesario para que el feminismo no se convierta en una nueva moral. El feminismo es la explosin del deseo. Pero, primero, hay que sacar la opresin. En absoluto acuerdo con lo expresado por Gabriela Borrelli Azara. Sumado al interesante compilado/resumen contenido en Ni puritanas ni puras vctimas   que muestra las mil facetas que no se reducen a la proclama rutilante Golden-Globe.

Podr objetrseme que parece que estoy mezclando chanchos y margaritas, pero dar un paso ms para poner en consideracin lo que ahora parece muy mezclado, a riesgo de lo que toda especulacin de pensamiento tiene.

En una columna polticamente correcta y con una redaccin perfectamente organizada en el New York Times en espaol, el escritor mexicano radicado en Estados Unidos Ilan Stavans se pregunta por qu Amrica Latina no tiene un #MeToo, dice Luca Cholakian Herrera, y le contesta No, New York Times. Nosotras no necesitamos ser parte de la revolucin del #MeToo. Nosotras tenemos la propia y empez hace mucho, aunque no lo hayan visto en la televisin. Qu sugiere el demcrata New York Times cuando intenta interpelarnos sobre el #MeToo?

Es muy importante la respuesta que da Luca Cholakian Herrera, porque concierne a los espacios de emancipacin que lxs activistas de gnero de Nuestra Amrica engendran, para emancipadxs del Amo-Dictador machista, se pueda dar origen a emancipaciones polticas que trascienden la cuestin de gnero. En concreto: poner en prctica un proceso igualitario, en el atravesamiento de las lgicas de dominacin.

Es muy posible que algunxs periodistas que lloraron por las palabras en los Golden Globe de Oprah Winfrey no recuerden el papel que ella, mujer, cumpli como emperatriz meditica americana o pedagoga embrutecedora, usando una expresin de Rancire en la condena de otra mujer. Hay que retomar el Mary Kay's affair para comprender el feminismo de Winfrey, y los alcances del feminismo a la Winfrey. Mary Kay: la maestra americana que qued embarazada de uno de sus alumnos, y por tal caso fue condenada (lo que en legislacin se conoce como estupro).

Slavoj iek, en El espinoso sujeto (EES), nos anoticia de que la psiquiatra Julie Moore sostuvo que el problema de Mary Key no es psicolgico, sino mdico, y que haba que tratarla con drogas que estabilicen su conducta. Con irona, iek argumenta que para Mary Kay, la moral comienza con una pldora.

iek (EES) indica que la conductora americana dedic algunos programas a este tema. En particular nos dice que Oprah Winfrey tena razn al emprender cierto rechazo al parloteo jurdico de la bipolaridad de la docente, pero lo haca por una razn tanto ms objetable: por considerarla una simple excusa para que Mary Kay evitara su culpa fundamental de comportarse de modo irresponsable. Y en el mismo prrafo iek agrega que Winfrey pretenda ser neutral y no tomar partido, [pero] constantemente se refiri al amor de Mary Kay de un modo burlonamente distanciado (lo que ella pensaba que era amor, etc.), y al final formul apasionadamente la pregunta asombrada que se hacan los pares y el esposo de la mujer, las personas comunes llamadas decentes: Cmo pudo, no slo arriesgar, sino efectivamente abandonar y renunciar a todo lo que constitua la sustancia misma de su vida su familia con tres hijos, su carrera profesional-?. Y iek contina: el momento ms depresivo se produjo cuando, en el juicio, bajo la presin del ambiente, Mary Kay concedi entre lgrimas que saba que estaba haciendo algo legal y moralmente censurable: ese fue un momento de traicin tica en el preciso sentido de ceder en el propio deseo, si acaso lo hubo.

Retomemos aquello de que el feminismo es la explosin del deseo. Vemos como la empresa meditica de Winfrey, de acuerdo a la posicin lacaniana de iek, es una pulverizadora del deseo, anclada en la moralidad superlativa estadounidense, y fundida a sus valores de promocin de organizacin social.

Es interesante ir a esas pginas de El espinoso sujeto (publicado en 1999) para ver si acaso la afirmacin de puritanismo esgrimida por la corriente de mujeres francesas no tiene anclaje en las defensas a la estructuracin socio-moral que ha realizado, como emperatriz meditica, Oprah Winfrey, a quien volveremos a encontrar luego, y por obra de otro autor.

Antes de dar el salto al vaco, har un comentario en torno al debate entre las mujeres norteamericanas y las mujeres francesas. Ligado a una retrica marxista-trotskista, dir que tambin puede hacerse una lectura de ese debate en clave de discusin intracapitalista. O, para usar un lenguaje que se pliega a las especulaciones de Rancire, puede interpretarse como una discusin por el reparto de lo sensible dentro de la industria de estticas, de la cual nadie quiere perder su parte, su posicin, por lo que hay que preguntarse si no es un debate que gira sobre el vaco en tanto condicin emancipatoria.

Volvemos a Slavoj iek, pero a su obra Porque no saben lo que hacen (PNS). Este autor nos dice que el fascismo se bate contra todo aquello que supone trastoca y corrompe la armona de la sociedad cuerpo y por eso trata de restaurar entre las clases la relacin armoniosa en el marco de un todo orgnico, y el judo encarna all el elemento que introduce desde afuera la discordia, el excedente que perturba la cooperacin armoniosa entre la cabeza y las manos, entre capital y trabajo.

Por sus connotaciones histricas, en el marco de esa funcin mltiple, el judo segn iek- aparece como una condensacin de los rasgos negativos de los polos sociales. Por un lado encarna la actuacin exorbitante, no armoniosa, de la case dominante (el financiero que exprime a los trabajadores), y por otro la suciedad de las capas inferiores. A la vez que aparece como la personificacin del capital mercantil, que es segn la representacin ideolgica espontnea el verdadero lugar de la explotacin, y con ello refuerza la ficcin ideolgica de los capitalistas y los trabajadores honestos, de las capas productivas explotadas por el mercader judo.

Parafraseando a iek-Badiou, en cuanto al capitalismo, como sistema fascista, siempre hay un excedente, una mano negra, que frustra las disposiciones capitalistas, frustra las disposiciones del Amo. Y la imposibilidad intrnseca del capitalismo es personalizada en un pseudoAmo, un Amo exterior y localizable, que condensa toda la negatividad de la situacin.

En el terreno de lo sociolgico, ms all de todo halo especulativo que contiene la filosofa y lo poco que pueda agradarle a Rancire verse involucrado con un descendiente directo de Pierre Bourdieu, Loc Wacquant en la notable Castigar a los pobres (el gobierno neoliberal de la inseguridad social) dedica el captulo 7 al moralismo y panoptismo punitivo: a la caza de los delincuentes sexuales. Paradjicamente (o no tanto) una seccin de este captulo se titula Basta, basta, basta!: Oprah Winfrey se levanta contra la definicin de mal.

Primero vamos a decir que el captulo comienza con la notable cita de Kirk Lonbom (director asistente de Inteligencia de la Polica Estatal de Illinois, 1998):

Hemos escuchado a oradores en esta conferencia usar el trmino tolerancia cero para los delincuentes sexuales. Pienso que nosotros lo hemos realizado en Illinois. Tenemos algunas grandes historias. Registramos a un hombre de 86 aos en una enfermera, a un cuadripljico y a un individuo en el Programa Federal de proteccin a testigos. Incluso registramos a un hombre actualmente en coma; por lo tanto pienso que nuestro programa ha sido bastante agresivo.

Vamos ahora con la emperatriz de los Talk Show estadounidenses, que en el ao 2003 lanz por televisin una campaa personal contra los delincuentes sexuales, en la que, bajo la modalidad de escrache meditico, violentaba acorde a los designios de la dcada del noventa en materia penal en Estados Unidos cierto estado de derecho, y se eriga en paralelo a toda instancia judicial: pienso trabajar con los agentes legales, y si alguno de ustedes me proporciona datos de alguno de estos fugitivos que estamos exponiendo hoy, y si la informacin conduce a la captura y arresto de estos hombres, yo me encargar de dar una recompensa en efectivo de 100.000 dlares.

Segn Loc Wacquant, todo no queda all. En la pgina web de Winfrey se ofrece (textual) la gran oportunidad Obtenga todos los detalles! Cmo puede reclamar la prxima recompensa de 100.000 dlares!, con el remate Investigando delincuentes sexuales en su comunidad, con visitas y bsquedas virtuales guiadas, con el paso a paso sobre cmo proceder on-line para cazar y acabar con lo que se presenta como una nueva amenaza moral a la estructura misma de la sociedad estadounidense.

Citar en extenso a Wacquant, por la contundencia de su descripcin.

En el segmento publicitario La lista de depredadores de nios de Oprah, la superestrella televisiva, se enfrenta al espectador, vestida con un top negro, frente a una ventana oscura, con luz sombra. Mientras la cmara cierra el plano en su rostro severo, ella entona lgubremente:

Hoy me presento ante ustedes para decir, en trminos muy claros como una cuestin, de hecho, en trminos que espero sean muy ciertos que ya tengo suficiente. Con cada aliento de mi cuerpo, con lo que sea necesario, y lo ms importante, con su apoyo, vamos a mover cielo y tierra para detener una enfermedad, una oscuridad, que creo que es la de-fi-ni-cin del mal, un mal que ha estado ocurriendo durante demasiado tiempo. Los nios de la nacin, de los Estados Unidos de Norteamrica, han sido [aqu habla despacio, martilleando cada palabra] robados, violados, torturados, y asesinados por depredadores sexuales, que estn caminando directo hacia sus casas. Cuntas veces tiene que ocurrir? Cuntos nios tienen que ser sacrificados? Qu precio estamos dispuestas a seguir pagando como sociedad antes de levantarnos y salir a la calle y decir [aqu aade un contundente silencio]: Bas-ta! Basta! Basta!.

Este discurso en lo escueto habilita mltiples lecturas que exceden el propsito que me planteo aqu impulsa, segn Wacquant una retrica virulenta que retrata la lucha contra la delincuencia como una batalla moral a muerte entre el bien y el mal en lugar de una cuestin de organizacin de derechos, responsabilidades y asignacin racional de los medios penales y de otra ndole para prevenir, mitigar o suprimir esa desviacin perniciosa el depredador sexual, siempre pintado con los colores de los bajos fondos como un vagabundo social, ha adquirido un lugar central en la nacionalmente cultura pblica de la denigracin de los delincuentes. Y el socilogo francs agrega, en esta obra publicada en 2009, que es como la encarnacin viviente de la bajeza moral, que proporciona un motivo urgente y perpetuamente renovado para el repudio total del ideal de la rehabilitacin y el regreso a la neutralizacin por medio de una feroz venganza y retribucin que ha caracterizado a la poltica penal estadounidense desde fines de los setenta.

El delincuente sexual, genera una poltica que gira nuevamente y acelera la expansin de la respuesta penal a los problemas sociales en el fondo de la estructura de clases y castas que ha alimentado en primer lugar. Wacquant, como socilogo, prefiere dilucidar la penalizacin como medio generalizado para la gestacin de poblaciones y problemas sensibles en las fronteras simblicas. La imagen (ofrecida por el statu quo estadounidense) de los delincuentes sexuales proporciona el aceite simblico que lubrica las ruedas del tren desbocado de la penalizacin, e insiste que debe ser tratado como cualquier categora de problemas a cargo del brazo penal del Estado. Esto requiere que se tomen las molestias de reconocer gradaciones en los tipos de delitos y para describir a los convictos sexuales que han cumplido con sus penas como ex delincuentes (como se hace con asesinos, asaltantes y ladrones).

Loc Wacquant demuestra, retomando el lenguaje de iek, cmo es la construccin de la suciedad de las capas inferiores. El caso Harvey Weinstein (adems judo), nos devela la actuacin exorbitante, no armoniosa, de la case dominante [1]. Tal el funcionamiento del discurso de Oprah Winfrey en la maquinaria del sistema, es el discurso del fascista por antonomasia (recordemos que el campo epistemolgico del discurso fascista es el de Amo). Aparece aqu ese perturbador del todo orgnico (el cuerpo enfermo, una enfermedad que hay que detener en palabras de la conductora).

Segn mi perspectiva, es muy acertada la respuesta No, New York Times. Nosotras no necesitamos ser parte de la revolucin del #MeToo. Es decir, no nos plegamos al discurso del Amo-enmascarado. Lo cual no quiere decir que haya que descartar lo valioso que tiene el discurso de Oprah Winfrey en la entrega de los Globo de Oro. Por el contrario, hay que tomarlo en su potencial, hacerlo estallar en el corazn de la produccin propia del machismo (en todas sus vertientes). Lo que sostengo es que no hay que tomarlo desprevenidamente, sin verificar la instancia de poder que lo sostiene y lo hacen circular. Es evidente que se trata de un discurso eminentemente poltico, y sobre todo en la discusin interna a los Estados Unidos, que tiene repercusin e incidencia mundial. Hay que deconstruir el dispositivo Oprah Winfrey, sacarle las capas del imperialismo contingente, desmontarlo de las plataformas de circulacin correctamente polticas de la vidriera anti-Trump [2], que el problema de gnero es un problema mucho ms complejo que el escndalo hollywodense, o que el liberalismo occidentalista de ciertas teoras metropolitanas (de lo queer) ancladas en lo raro-inconmensurable, que en su deconstruccin de los estereotipos disuelve todo lazo social, en funcin de una dogmtica individualista, y dejan inclume a las estructuras de produccin de poder opresor- [3].

Podemos postular tres intentos de traficar un discurso de amedrentamiento generalizado. El flagelo de la droga, el terrorismo organizado, y el proceso migratorio. Y ahora un cuarto: el del depravado sexual (como lo denomina Wacquant), el que adems, a diferencia de los otros tres parece ser un discurso de omnipresencia, el que se circunscribe a todo rgimen socio-cultural, mayoritariamente. Y sobre esa base, encontramos las flexibilizaciones legales pertinentes (lucha contra el narcotrfico, lucha contra el terrorismo, lucha en el control de fronteras, y lucha contra la depredacin moral). Es, de alguna manera, la imposicin de luchas tendientes a socavar la solidaridad de las diferentes y diferenciadas luchas genuinamente emancipadoras, a la vez que legislaciones universales que tienden a fortalecer y favorecer el poder del imperialismo actual.

Como dice Paulo Freire, en Pedagoga de la Esperanza: es importante la relacin entre la claridad poltica de la lectura del mundo y los niveles de compromiso en el proceso de movilizacin y de organizacin en la lucha, para la defensa de los derechos, para la reivindicacin de la justicia, y agrego yo: para una reivindicacin de la justicia de redunde en la ampliacin de derechos.

Paulo Freire, que en el mismo libro citado nos dice mi error no fue citar a Piaget. Al terminar, un hombre joven [] pidi la palabra [] No s su nombre. No s si vive todava. Posiblemente no. La malignidad de las estructuras socioeconmicas del pas, que adquiere colores an ms fuertes en el Nordeste brasileo, el hambre, la indiferencia de los poderosos, todo eso debe haberlo tragado hace mucho.

Citar en extenso este magnfico pasaje.

Acabamos de escuchar -empez- unas palabras bonitas del doctor Paulo Freire. Palabras bonitas de veras. Bien dichas. Algunas incluso simples, que uno entiende fcil. Otras ms complicadas, pero pudimos entender las cosas ms importantes que todas juntas dicen.

Ahora yo quera decirle al doctor algunas cosas en que creo que mis compaeros estn de acuerdo -me contempl con ojos mansos pero penetrantes y pregunt-: Doctor Paulo, usted sabe dnde vivimos nosotros? Usted ya ha estado en la casa de alguno de nosotros? Comenz entonces a describir la geografa precaria de sus casas. La escasez de cuartos, los lmites nfimos de los espacios donde los cuerpos se codean. Habl de la falta de recursos para las ms mnimas necesidades. Habl del cansancio del cuerpo, de la imposibilidad de soar con un maana mejor. De la prohibicin que se les impona de ser felices. De tener esperanza.

Siguiendo su discurso yo adivinaba lo que vendra, sentado como si fuera realmente hundindome en la silla, que en la necesidad de mi imaginacin y en el deseo de mi cuerpo se iba convirtiendo en un hoyo para esconderme. Despus guard silencio por algunos segundos, pase los ojos por el pblico entero, me mir de nuevo y dijo:

Doctor, yo nunca fui a su casa, pero le voy a decir cmo es. Cuntos hijos tiene? Son todos varones?

Cinco -dije yo hundindome an ms en la silla-. Tres nias y dos nios.

Pues bien, doctor. Su casa debe ser una casa rodeada de jardn, lo que nosotros llamamos oiteo livre. Debe tener un cuarto slo para usted y su mujer. Otro cuarto grande para las tres nias. Hay otro tipo de doctor que tiene un cuarto para cada hijo o hija, pero usted no es de ese tipo, no. Hay otro cuarto para los dos nios. Bao con agua caliente. Cocina con la lnea Arno. Un cuarto para la sirvienta, mucho ms chico que los de los hijos y del lado de afuera de la casa. Un jardincito con csped ingls. Usted debe de tener adems un cuarto grande donde pone los libros, su biblioteca de estudio. Por cmo habla se ve que usted es hombre de muchas lecturas, de buena memoria.

No haba nada que agregar ni que quitar: aquella era mi casa. Un mundo diferente, espacioso, confortable.

Ahora fjese, doctor, en la diferencia. Usted llega a su casa cansado. Hasta le puede doler la cabeza con el trabajo que usted hace. Pensar, escribir, leer, hablar, el tipo de pltica que usted nos acaba de dar. Todo eso cansa tambin. Pero continu una cosa es llegar a su casa, incluso cansado, y encontrar a los nios baados, vestiditos, limpiecitos, bien comidos, sin hambre, y otra es encontrar a los nios sucios, con hambre, gritando, haciendo barullo. Y uno se tiene que despertar al otro da a las cuatro de la maana para empezar todo de nuevo, en el dolor, en la tristeza, en la falta de esperanza. Si uno le pega a los hijos y hasta se sale de los lmites no es porque uno no les ame. Es porque la dureza de la vida no deja mucho para elegir.

La escritura de Paulo Freire nos exime de todo comentario.

La eleccin de Paulo Freire no ha sido en exclusivo por este texto, ejemplar, sino por su obra toda, por su militancia, que no es del tipo del feminismo anti-Trump tal lo enuncia Ilka Oliva Corado, sino una propuesta integradora de emancipacin. Y Paulo Friere es brasileo, y en Brasil se est ejecutando uno de estos experimentos del fascismo capitalista actual, a travs de la proscripcin poltica. Retomando lo expresado por Alain Badiou en Nuestro mal viene de ms lejos ese miedo que anima a su base ideolgica y electoral la clase media no contra ellos, los gobiernos [liberales; capitalista-fascista], sino contra tales o cuales representantes de la masa desposeda.

A diferencia de los romanos que crucificaron a Jess, que no saban lo que hacan, los productores del poder capitalista en todas las dimensiones que encierra las palabras produccin y poder- en su dinmica, saben lo que hacen. Luego del affaire Golden Globe es imposible que quienes organizaron la entrega de premios Grammy no hayan tomado nota, y a pesar de las rosas blancas, la cantante Lorde fue discriminada en relacin a sus pares masculinos, o como escribi una usuaria de Twitter de las 899 personas nominadas en las ltimas seis ediciones de los Premios Grammy, 9 por ciento eran mujeres (este ao, Lorde es la nica mujer nominada a Mejor lbum del Ao; no va a actuar). La cantante no tuvo timidez para manifestarse, y lo hizo usando palabras de la multifactica artista Jenny Holzer, con un cartel cocido en la espalda de su vestido en el que se ley Algrense! Nuestros tiempos son intolerables. Armmonos de valor, porque lo peor es un presagio de lo mejor. Slo las circunstancias extremas pueden precipitar el derrocamiento de los opresores. Los viejos y corruptos deben ser desechados antes de que los justos puedan triunfar. La contradiccin se intensificar. El juicio se acelerar por la puesta en escena de las perturbaciones de las semillas. El apocalipsis florecer.

Quiero referirme a ese concepto spinoziano, en el que debela el gran secreto del rgimen que consiste en engaar y disfrazar con ciertos nombres que esclavizan, de tal modo de que [se] cree combatir por la salvacin cuando [se] combate por la servidumbre. De esta manera, por ejemplo, seguramente encontraremos mujeres brasileras de estratos sociales medios y medios-bajos con profunda empata con el #MeToo y el Times Up Now, y una refractaria distancia lulista [4]. Con esto quiero decir, que la lucha por la igualdad de gnero es una lucha genuina, y a la que todxs debemos contribuir, pero no desde las perspectivas impuestas desde la produccin de poder capitalista, que todo lo absorbe, todo lo deglute, porque a la vez que crear condiciones de igualdad hombre=mujer agudizar an ms la relacin entre los que ms tienen y los que menos tienen, y sobre todo, el poder concentracionario del capital (tal lo demostrado por OXFAM).

Len Rozitchner fue alguien que dedic su vida a comprender este fenmeno, el de la servidumbre voluntaria, para visualizar coordenadas emancipatorias. En El Terror y la Gracia, expres que se trata en las actuales circunstancias, de comprender por qu a nosotros, sin que nos diramos cuenta, y persiguiendo lo contrario, nos paso lo mismo. Para decirlo de otro modo, ms directo: cmo no alcanzamos a ver al enemigo que nos haba colonizado dentro de nosotros mismos?, en la brutalidad de esa expresin de Marx: el peso de las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.

Qu hacemos con la desigualdad?

La dureza de la vida no deja mucho para elegir, escribi Paulo Freire que dijo aquel obrero.

La dureza de estos tiempos, tambin, no deja mucho para elegir.

Es escandaloso que los directores generales de cualquiera de las cinco principales marcas de moda ganan en tan solo cuatro das lo mismo que una trabajadora del sector textil de Bangladesh durante toda su vida.

Cmo haremos para que la brecha salarial entre hombres y mujeres no tarde ms de doscientos aos en saldarse, con todo lo que esta pregunta implica (en trminos a las desigualdades empricas, constatables, objetivables, que favorecen a los hombres frente a las mujeres para ponerlo en trminos bivalentes).

Cul es el proceso de igualdad que puede ponerse en prctica de forma que los ingresos mensuales de una pareja hollywoodense no sean infinitos respecto de los ingresos mensuales de una pareja de trabajadores paraguayos, colombianos o argentinos. O cul es la estrategia de flujos tal que permita que el salario promedio mensual de lxs trabajadorxs europexs de la comunidad o de lxs estadounidenses sea netamente equiparable al salario promedio mensual de cualquier otr(x) trabajador(x) del mundo?

Cmo y cules pueden ser los dispositivos a crear que den cuenta de la igualdad en la condicin humana? Y que estos dispositivos, a la vez, circunscriban lo humano en relacin al hbitat y el conjunto completo de la naturaleza.

Cules sern los instrumentos creados para retomar lo que le ha sido expoliado a obrerxs y desamparadxs en todo el mundo y redistribuirlo con la justicia social competente- entre todxs ellxs?

Y, sobre todo, como cantaron los Ser Girn cunto tiempo ms llevar?...

[1] Hay que ser muy cuidadoso en este punto. La abstraccin realizada no est puesta al servicio de negar la cruenta realidad de los procederes abusivos/delictivos de Weinstein, mucho menos de exculparlo. Estos procederes son materia penal, asuntos de la justicia estadounidense, bajo las denuncias y pruebas que le competen.

[2] Busco y no logro dar cuenta de un(a) autor(a) y un texto, del que creo haber extrado la idea de que Trump es el ms sincero de los presidentes estadounidenses. Democratiza la poltica exterior de Estados Unidos hacia el interior mismo del pas, y el problema de ciertos demcratas no es estrictamente que expulse a los migrantes, el problema es que se vern conminados a realizar el trabajo al que estaban destinado los migrantes.

[3] Si bien no es la idea debatir sobre las multiplicidades de sentidos en eso denominado queer, no debe pasarse por alto que son rpidamente tomadas por el campo acadmico, y admitidas por el sistema global de produccin de sentidos en todo orden, tanto ms raro sea, con mucha ms facilidad y asiduidad que todo estudio de cmo debiera ser la redistribucin de la riqueza total producida en el mundo entre la clase trabajadora y toda teora de la emancipacin poltico-econmica de esta clase.

[4] Sobre la poltica del PT, adopto en este marco posiciones de valoracin cercanas a las que expone Rancire antes que el binarismo sobre populismo / neoliberalismo, o reformismo / revolucin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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