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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2018

Una democracia virtual

Antonio Jos Gil Padilla
Rebelin


Los individuos de esta especie nuestra son fcilmente manipulables, por lo que no resulta difcil guiarles emocionalmente hacia una situacin de fantasa, hacia un mundo de ilusin, alejado de la realidad, a veces muy dura, en otros incluso cruel. La fragilidad de cuerpo y mente, les impulsa para trasladarse hacia situaciones irracionales, en algunos casos, o en muchos, en busca del poder, en otros aceptando incondicionalmente la inmoralidad, la injusticia, la corrupcin.

Una cosa virtual es algo que tiene existencia aparente, pero no es real. Democracia, en los actuales estados de occidente, es la conclusin de un proceso semntico que se queda en eso, en un ejercicio terico diseado hace miles de aos por los notables de aquella poca que admitimos como el origen de nuestra cultura. Aquellos definieron tres formas de gobierno que discurren del poder absoluto concentrado en un solo soberano hasta la responsabilidad popular, calificada como Democracia, pasando por el poder de los menos, como as lo defini Aristteles, a lo que definieron Aristocracia. Pero como digo esto es un simple ejercicio terico, aunque, bien es cierto, que a los que controlan el actual sistema socioeconmico les ha servido de plantilla para mantener una manera de vida que permite mantener el poder en manos de unos cuantos y contener a las masas bajo el engao de unos pocos y la sinrazn de otros.

A pesar del tiempo trascurrido desde la definicin de estas figuras, se mantiene la de la Monarqua, aunque limitada en el poder poltico, pero cargada de privilegios y de irracionalidad. La Aristocracia, trasformada en Oligarqua, es quin acumula el poder real. La Democracia se ha convertido en una estrategia para poder mantener una situacin de desigualdad y de concentracin del poder en un reducido ncleo social, en flagrante contradiccin con el concepto terico de Democracia.

Estas democracias modernas se han convertido en simples ejercicios mecnicos mediantes los cuales las masas se limitan a depositar una papeleta en una urna sin criterio propio, sin ideologa o sin, tan solo, bsqueda de defensores de sus intereses. Papeleta en la que aparece una relacin de nombres desconocidos en su inmensa mayora. Unos hombres y mujeres que pudieran llegar a despreciar a sus propios votantes, de los que se olvidan una vez finalizado el proceso demaggico en el que se convierten las campaas. Personas que se desligan del pueblo llano porque saben que es imposible retirarles de sus puestos aunque se corrompan. Una falsa democracia que no puede ser calificada, ni siquiera, de representativa. Los ciudadanos son electores, pero no representados por los que cada vez con ms propiedad pueden ser calificados como casta, cuando no como grupos mafiosos.

Sin embargo, el sistema ha conseguido convencer a una inmensa mayora que, adems de un derecho, votar sea una obligacin. Votar a unos o a otros, pero votar es el mensaje que se ha impuesto, y que ha calado sin cuestionarlo en lo ms mnimo.

Pero a pesar de todo, el engendro se derrumba desde dentro por agotamiento. El deterioro ha ido avanzando, hasta el punto de no poderse distinguir el ideario de unos y otros, convirtindose esa casta de corte conservador. Por otro lado, los grupos con capacidad de gobierno defienden los mismos intereses, contrarios a los de la mayora. Los apoyos de otras organizaciones al grupo que gobierna se hacen al dictado del poder real, de la oligarqua. En este pas, ahora, el PSOE y Ciudadanos juegan este sucio papel.

La actividad poltica con esa configuracin pseudemocrtica, que arranc en los aos 50 del siglo anterior como un panorama multipartidista, con diferentes propuestas, tiende a un modelo de poder poltico autoritario en la que los comportamientos de la prctica totalidad de los partidos se unifican, rompiendo con la deteriorada estrategia de alternancia bipartidista.

Este proceso de trasformacin pasa inadvertido para amplias capas sociales, manteniendo esa fe ciega en la prctica rutinaria del voto, aunque la participacin poltica de la mayora sea nula. El proceso de deterioro del modelo es palpable, aunque, como digo, solo sea detectado, de momento, por una minora. A pesar de todo, aunque el modelo se mantuviera, aunque el proceso se invirtiera y se aproximara a una prctica ms participativa, jams cambiara el sistema socioeconmico, jams alcanzaramos un mundo de igualdad y de justicia anhelado por aquellos de ideario ms progresista. Las posiciones polticas de lo que se conoce como izquierdas, cuando tocan poder, son inestables y, en consecuencia, fungibles. Ninguna fuerza poltica podr transformar el status quo, las relaciones de poder. Sin embargo, la ingenuidad o la ignorancia nos impulsan, como sealo al comienzo, a vivir un mundo de fantasa. Quienes mantienen la situacin actual, los que ostentan el poder, los dueos del mundo, alimentados por esas miserias de ambicin e irracionalidad, jams darn marcha atrs por voluntad propia. Sin embargo, a pesar de estar dominados por esos contravalores, el sistema y el modelo poltico que le protege han entrado en un proceso de descomposicin por sus propias contradicciones internas, lo que nos arrastra a situaciones de inestabilidad e incertidumbre, al no vislumbrarse alternativas y poder suficiente para combatir al actual.

Ms informacin en:

http://www.bubok.es/libros/193055/EN-LOS-LIMITES-DE-LA-IRRACIONALIDAD-analisis-del-actual-sistema-socioeconomico (pg. 91)

http://www.bubok.es/libros/212974/ARTICULOS-PARA-PENSAR (pg. 99)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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