Portada :: Mundo :: China
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2018

Escenarios internacionales al comienzo del 2018
China y la instalacin mundial del yuan

Lido Iacomini
Rebelin


Hay tericos que afirman que la crisis es consustancial al capitalismo y en consecuencia no debe extraar que en la poca del imperialismo, en su fase neoliberal y globalizada, suceda lo mismo. Desde el estallido de las subprime en los EEUU all por el 2008, el mundo capitalista cuyos ejes econmicos fundamentales giran en relacin estrecha con los EEUU y los grandes de Europa, no ha cesado de conmoverse, sin interrupciones significativas, ya sea por guerras, hambrunas, procesos inmigratorios descomunales y descontrolados, ajustes econmicos sin precedentes y estallidos sociales sobrevinientes, junto a realineamientos polticos imprevisibles que vienen modificando el escenario geopoltico.

Por supuesto que hay excepciones, que como siempre sirven para confirmar la regla y sin dudas la ms significante es la irrupcin estelar de China.

Luego del gran estallido hace ya diez aos (con epicentro en Wall Street) hubo algunos hechos crticos que se expandieron de manera especialmente comprometedora hacia el conjunto del panorama poltico y econmico mundial. La guerra de Siria que puso en juego la capacidad poltica y blica de la principal potencia imperial de la poca, enfrent de manera indirecta a EEUU con la reemergente Rusia postsocialista y sobre el pao verde se jug el capital de la principal zona petrolera del mundo y nudo estratgico entre Europa, Asia y frica. Se puede decir que la guerra (al menos la all localizada) termin y que EEUU fue derrotada. Palabra fuerte, porque decirla tiene resonancias cuyas consecuencias siempre son vastas cuando se trata de la primer potencia mundial, y posiblemente audaz, porque recin comienzan a vislumbrarse las derivaciones polticas que suceden al amortiguarse lo ruidos de las bombas y las balas.

Dos alianzas claves de EEUU sufrieron las deflagraciones de una paz incipiente y precaria que sucede a una indisimulable derrota. Que como toda derrota tiene del otro lado vencedores que en orden de importancia fueron Rusia, Irn y Siria. Tambin recoger frutos el partcipe ms sinuoso y silencioso de la confrontacin blica: China. Hablbamos de las alianzas norteamericanas que se pusieron en cuestin: la ms evidente porque hubo prcticamemente un cambio de bando es la que EEUU tena con Turqua quien debi romper esta vieja y aparentemente inconmovible sociedad cuando vio que el paraguas norteamericano ya no garantizaba la continuidad de su vieja aspiracin a reconstruir el antiguo espacio del imperio otomano.

Pero es imposible continuar estas apreciaciones sin hacer referencia a que estamos pisando la fecha que puede ser el punto de viraje al que en lo sucesivo se referirn los analistas econmicos y polticos. El jueves 18 de Enero es el da que la Repblica Popular China le ha puesto a la finalizacin de sus transacciones en base dlar para colocar al yuan con respaldo oro, como moneda internacional. Sus compras de petrleo sern desde ese momento en yuanes y garantizada su conversin en oro en la plaza de Shangai. El acuerdo previo con Rusia, de 20 aos de duracin para dichas transacciones, es el marco de esta decisin. Y si de Siria y Medio Oriente venimos hablando es imposible dejar de imaginar las consecuencias que sobre Arabia Saudita, fortsimo proveedor de petrleo de China, tendr esta decisin. Para Arabia Saudita, conmocionada en medio de su brutal agresin hacia el Yemen, conmovida culturalmente por su reciente intento de modernizacin religiosa (algunos lo llaman "deswahabizacin") en marcha hacia un islamismo moderado, y en una lucha interna que se torna feroz, el dilema econmico en que China la coloca es vital y hace impensable ignorar que algo fuerte se est moviendo en la regin.

No resulta entonces casual que el Presidente francs haya desembarcado hace pocos das atrs en Pekn dispuesto a firmar acuerdos que no marginen a su pas de los beneficios que las inversiones chinas realizarn con lo que llaman la Reconstruccin de la Ruta de la Seda. Imposible en esos encuentros con Xin Ping eludir las conversaciones sobre las intenciones chinas, con el respaldo de su principal socio estratgico, Rusia, de dar por finalizado el plano hegemnico del FMI y el Banco Mundial en el sistema financiero internacional para dar lugar al reconocimiento de una nueva correlacin de fuerzas internacionales. El papel del dlar y del yuan pasan a ser el centro neurlgico de un debate que tiene como fondo un escenario de casi diez aos de crisis econmica sin solucin y una sucesin de guerras alimentadas desde los EEUU en un vano intento de preservar la supremaca mundial del imperialismo. Es posible sintetizar la apuesta china en dos cartas: eludir verse comprometido en todos los escenarios blicos y acelerar su formidable desarrollo econmico apoyndose en todas las innovaciones tecnolgicas del capitalismo, terreno de la competencia elegida junto al arma predilecta del tiempo.

Una vasta reconfiguracin de los escenarios mundiales est en marcha. Los desplazamientos de aliados hacia nuevos reagrupamientos sern la nota a observar en los tiempos inmediatos. La decadencia de fuerzas polticas que fueron claves en el siglo XX es seguida por la emergencia de fuerzas nuevas que debern hacerse cargo de reconstruir lo que sta globalizacin pronorteamericana destruy. Los chinos afirman que la globalizacin lleg para quedarse y quizs tengan razn. En ese caso discutiremos de que globalizacin estamos hablando. Frente a ello las ideas de Trump, aunque muchos se niegan a reconocrselas, parecen enfiladas a volver a un capitalismo desde las fronteras nacionales.

Nosotros, desde Latinoamrica y desde el mundo en desarrollo, no tenemos mucho que agradecerle a este rumbo injusto que traz esta globalizacin. La ruptura de las fronteras nacionales para desguarecernos frente a los capitales financieros depredadores, a la invasin tramposamente competitiva y destructora de nuestro propio desarrollo, a la reprimarizacin de la economa y el saqueo de nuestras riquezas a la vez del deterioro de nuestros suelos: esa es la globalizacin que conocemos. El despojo de los derechos adquiridos, comenzando por el trabajo y siguiendo por la salud y la educacin es la hoja de ruta que nos prometen. As no queremos la globalizacin.

Pero tampoco queremos ni podemos quedar excluidos de los avances tecnolgicos, comunicacionales y culturales que prefiguran una nueva civilizacin. Pero slo en el marco de la igualdad, una nueva justicia y una expansin de la democracia para todos y donde discutir todo ser posible.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter