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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2018

Elecciones en Cuba: necesidades ms all de los nmeros

Julio Csar Guanche
La Tizza


El pasado 26 de noviembre se celebraron elecciones parciales en Cuba. Como parte del proceso, en abril prximos tendrn lugar comicios generales. Para entonces, el pas tendr por primera vez en casi sesenta aos, al frente, a un cubano (es ms improbable que sea una cubana) distinto a Fidel y Ral, si se mantiene el anuncio hecho por este ltimo de no continuar en el mximo cargo estatal.

Con vistas a las recientes votaciones, se haba previsto la promulgacin de una nueva ley electoral, de la cual an no se tienen noticias. (Sucede lo mismo con la reforma constitucional, anunciada desde 2011). Se ha sealado que los ndices de abstencionismo, votos anulados y votos en blanco, que suman 19,17 % (1 562 731 de electores) rompen explcitamente con la tesis del apoyo unnime. Por otro lado, tambin surgieron comentarios que comparaban esas cifras con el abstencionismo reciente de Chile (53 %,) y Colombia (62 %), y concluyeron que eran muestra de la fortaleza de la revolucin.

La guerra de cifras no es nueva ni ser este su ltimo episodio. Aqu, no eludo los datos, pero priorizo cuestiones que los nmeros no muestran. Comento cmo el sistema electoral no genera consecuencias densas para dos problemas: primero, no valoriza el voto como parte de un proceso de participacin cvica y legitimidad constitucional, lo que es contradictorio con una larga tradicin cubana al respecto; y segundo, las elecciones no se vinculan con la toma de decisiones econmicas, lo que desconoce la relacin fundamental entre propiedad y libertad.

El sistema electoral

En Cuba las elecciones generales tienen lugar cada cinco aos, y las parciales cada dos y medio para renovar los rganos municipales. El sistema electoral se caracteriza por no permitir campaa ni financiamiento alguno para los candidatos; en el nivel local nominan los electores de modo directo en asambleas de vecinos, mientras que las Comisiones de Candidaturas nominan los candidatos a las provincias y la nacin; el Partido Comunista de Cuba (PCC) no es sujeto del proceso electoral, en tanto no puede intervenir sobre la definicin de los candidatos; el sistema legal contiene garantas electorales  la prohibicin del apoyo oficial a candidatos personalizados y la tipificacin de conductas electorales ilcitas (como votar ms de una vez en una misma eleccin o intervenir ilegalmente sobre cualquier lista de electores)  ; y carece de otras, como las de poseer una autoridad electoral independiente y de una jurisdiccin electoral.

El proceso es semicompetitivo en el municipio  se elige un candidato entre una cifra mnima de dos y una mxima de ocho  y no competitivo para las provincias y la nacin, por estar cerrada la boleta (con tantos nombres como cargos a elegir y sin espacios en blanco para agregar nuevos nombres). En la teora estndar, se entiende que las funciones de un sistema semicompetitivo son la legitimacin de las relaciones de poder existentes; la distensin poltica hacia adentro; el mejoramiento de la imagen hacia afuera; la manifestacin (e integracin parcial) de fuerzas opositoras; y el reajuste estructural del poder a fin de afianzar el sistema. El diseo no competitivo se encarga de movilizar a las fuerzas sociales, explicar a la poblacin los criterios de la poltica estatal y de consolidar la unidad poltico-moral del pueblo. Estas ltimas funciones se verifican a cabalidad en el comportamiento del sistema electoral cubano.

En los procesos electorales celebrados desde 1976 hasta 2013 particip ms del 95% de los votantes. En 2015 lo hizo el 90,0 %. En 2017 ha acudido a las urnas el 89,02%, rcord de ms baja participacin. Al mismo tiempo, ha existido histricamente una alta respuesta positiva de los electores a solicitudes oficiales de voto unido  por todos los candidatos  , junto a la escasa presencia del voto nulo y en blanco, rubros con una media histrica por debajo del 7%, hasta las dos ltimas elecciones.

En la lectura oficial, las elecciones se presentan como plebiscitos sobre la continuidad revolucionaria. El hecho se ampara en la legitimidad histrica del poder revolucionario, el liderazgo de su direccin y la aceptacin por parte de la ciudadana de la institucionalidad existente como marco poltico para la defensa de la Revolucin. Adems, tiene causa en la existencia de diversos grados de presin poltica y social sobre el acto de votar.

De las recientes elecciones destacan algunas cuestiones. Los colegios electorales abrieron con 8 451 643 electores registrados, pero finalmente aparecieron registrados 8 855 213, debido a 410 158 inclusiones hechas el da de la votacin. Tras la eleccin, se depuraron 6 588 electores, excluidos por defuncin. El conjunto de cifras afecta alrededor del 3% del padrn electoral. La pregunta lgica es por qu tales intervenciones sobre el Registro no se hicieron antes (en un proceso que adems haba sido pospuesto por los efectos del Huracn Irma), porque interesa a la confiabilidad en el proceso.

Por otra parte, 182 disidentes habran intentado sin xito ingresar en las boletas. (En 2015 tres de ellos aparecieron en boletas y ninguno fue electo). La causa de ello, segn declaraciones de dichas personas, fueron violaciones de la ley electoral, con intervencin de la Seguridad del Estado para evitar su paso a travs del proceso electoral. Sus explicaciones no consideraron el hecho de no recibir apoyo de los electores, debido, entre otras causas, a los vnculos de una parte de tal sector con polticas oficiales estadunidenses de cambio de rgimen.

El hecho cuestiona, no obstante, la posibilidad ofrecida por el sistema electoral de nominar y elegir  para el nivel de municipio  cualquier candidato, incluso opositor. Si bien esto ltimo nunca ha ocurrido, su potencialidad ha sido referida en el discurso estatal como prueba de su democraticidad. As lo hizo Ricardo Alarcn, cuando fue presidente de la Asamblea Nacional. En contraste, el vicepresidente actual, Miguel Daz-Canel, reconoci (en un video interno, luego filtrado al pblico) que para contrarrestar el proyecto de postular gente contrarrevolucionaria como candidatos ahora estamos dando todos los pasos para desacreditar eso, para que la gente tenga la percepcin de riesgo, para que la gente los conozca. Dicha actividad no est reconocida por la Ley Electoral, que prohbe propaganda electoral de cualquier signo.

El sistema electoral confronta otros problemas. Los programas de gobierno local, provincial y nacional no se disputan en el proceso electoral, pues ningn candidato puede presentarse con un programa. No valoriza preferencias ciudadanas de voto (no ofrece salidas a expresiones diversas de voluntad que no sean anular el voto o dejarlo en blanco). No reconoce el voto en el exterior ni el voto para los ciudadanos emigrados que se encuentran en territorio nacional al momento de la votacin. De esos problemas, solo abundar aqu en el primero: la dificultad de dirimir poder a travs de las elecciones.

La depotenciacin de las elecciones para fijar programas de gobierno, y en general para disputar poder, es un hecho universal. Durante la reciente crisis griega, Yanis Varoufakis, entonces ministro de Economa, en reunin con la Troika, espet que si un gobierno electo no poda tomar decisiones polticas sobre la economa, y deba sujetarse a las necesidades de esta, sera ms transparente suspender las elecciones, reconocer la disociacin entre poder fctico real y soberana nacional/popular y, de paso, certificar la incompatibilidad entre capitalismo y democracia.

En el caso cubano, por razones propias, el sistema electoral no potencia procesos de participacin que diriman poder y puedan traducir preferencias sociales en decisiones estatales. Es un hecho que colisiona con la valoracin sobre el sufragio como prctica activa, y como base de la legitimidad, por parte de la tradicin revolucionaria cubana. Adems, no ata las elecciones con la capacidad de intervencin, desde la ciudadana, sobre la economa ni sobre los usos de la propiedad.

Proceso electoral, participacin cvica y legitimidad constitucional

El proceso electoral cubano dura, para la ciudadana, los momentos de las asambleas de nominacin y el acto de votar. No existe en el pas investigacin sobre el perfil del votante ni encuestas sobre sus preferencias.

Las menciones oficiales sobre los sistemas electorales del mundo se concentran en su corrupcin y sus niveles de abstencionismo. En cambio, las elecciones cubanas se celebran as: Los Comit de Defensa de la Revolucin, que se encuentran enfrascados en los preparativos de su 9no. Congreso, han concebido el proceso electoral [reciente] como otra etapa en la preparacin de este evento, segn ha dicho su Coordinador Nacional. El presidente de la Federacin Estudiantil Universitaria expres que la participacin masiva en los comicios es una muestra de que se puede seguir contando con la juventud para las tareas de primer nivel del pas. La Secretaria General de la Federacin de Mujeres Cubanas sostuvo que iremos [las mujeres] el domingo [a votar] para patentizar nuestro respaldo a la continuidad de la Revolucin.

Son declaraciones que insisten en el carcter de plebiscito de las elecciones, pero dejan de mencionar casi todo el campo de necesidades especficas existentes al respecto. En contraste, la preocupacin por conquistar el sufragio, por moralizarlo y por potenciarlo, ha despertado mayor densidad en los anlisis en un sinfn de movimientos progresistas en la historia contempornea hasta hoy, y en la propia historia cubana.

El establecimiento del sufragio ampliado produjo una revolucin all donde fue conquistado. Marx diferenci la va al socialismo en el continente europeo respecto a la que podra tener en Inglaterra por razn de las posibilidades del voto en este ltimo escenario. Engels, a fines del XIX, hizo una apologa del sufragio universal  sin dejar de ser crtico con el Estado burgus  cuando en contextos especficos poda devenir de medio de engao en instrumento de emancipacin de la clase obrera. Es difcil comprehender a Gramsci sin darle un lugar central al sufragio ampliado en la conformacin del Estado y la sociedad civil capitalista que analiz. Para Mart, como para el Marx que reflexionaba sobre Inglaterra: En un pueblo donde el sufragio es el origen de la ley, la revolucin est en el sufragio.

Cuba fue uno de los primeros pases del continente en establecer el sufragio universal masculino (1901). Las constituciones de la repblica en armas defendieron el sufragio universal y regularon la ciudadana como una prctica de participacin activa. Mart enfatiz siempre ese carcter. Era una concepcin activa de la ciudadana, capaz de formar ethos cvico, de constituir identidades por fuera del encuadre individualista liberal  tan receloso de las libertades positivas  , para modelar la individualidad en interaccin con los otros.

En 1912, el ao de la masacre del Partido Independiente de Color, sectores oligrquicos cubanos decan: el sufragio universal en pueblos ineducados resulta una calamidad. En contraste, hacia los aos cuarenta el Partido Comunista cubano hizo una activa campaa de masas en bsqueda del voto popular para la Constituyente de 19391940 y propuso rebajar la edad del voto a 18 aos, para ampliar el electorado. Cuando las cubanas fueron por primera vez a las urnas (1936), se escuch: Hay que procurar que nuestra juventud femenina se ponga al frente de esta lucha que es decisiva en la vida electoral del negro.

Los procesos internacionales que entonces marcaron a aquellas generaciones tuvieron tambin relacin con la legitimidad constitucional. El cardenismo gan el poder en las urnas. La lucha por la repblica espaola se desencaden tras la sublevacin militar contra su gobierno electo. El Bogotazo (1948) sobrevino tras el asesinato de J. E. Gaitn, quien haba propuesto, entre otros derechos de carcter social, el carcter obligatorio del voto. Desde ese lugar, se luch contra las dictaduras latinoamericanas: Mella apoy a Sandino, Fidel Castro fue a Cayo Confites para luchar contra Trujillo y Jos A. Echeverra fue a Costa Rica en apoyo a Jos Figueres.

La invisibilizacin de esta historia y la precaria reflexin sobre el expediente electoral como momento y proceso de participacin han estado condicionadas por diferentes factores: el curso insurreccional del triunfo de 1959; la justa deslegitimacin del campo institucional previo a esa fecha, con sus partidos y sus elecciones; la relacin que estableci el proceso revolucionario con la URSS y su marxismo-leninismo, y las necesidades del modelo centralizado de acumulacin de poder construido en Cuba.

Sin embargo, la crtica no debera estar de ms. El sistema institucional cubano permanece sin modificaciones sustanciales desde la reforma de 1992. (Documentos partidistas se han pronunciado luego sobre el tema, pero sin consecuencias concretas sobre el diseo establecido). El hecho parece deberse ms a la rutinizacin que a contar con un fuerte consenso social sobre las virtudes procedimentales del Poder Popular.

Propiedad y libertad: su relacin para la democracia

Antes he dicho que los programas de gobierno no se dirimen a travs de las elecciones. Con ello, digo ahora que as dejan fuera un tema crucial: vincular poltica y economa, y especificar con ello la relacin necesaria entre libertad y propiedad.

La Revolucin cubana hizo la reforma agraria ms extendida de Amrica latina. Al mismo tiempo, la propiedad de los recursos del pas, en una proporcin acaso nica en el mundo, pertenece al Estado. Sin embargo, las frases repetidas por todos como un karma a lo largo de muchas dcadas segn las cuales la propiedad estatal no equivale a propiedad social, o los trabajadores cubanos no tienen conciencia de propietarios expresa que se puede ser titular formal de la propiedad de la tierra, o de la empresa en que se trabaja, pero ello no equivale a reivindicar derechos de propiedad  como participar de las decisiones sobre produccin, distribucin y consumo  ni a ganar poder poltico propio a travs de ello.

La tensin se revela en las vidas paralelas que hasta el momento llevan los Lineamientos y la Conceptualizacin del Modelo y la Constitucin vigente en el pas. Los dos primeros textos han sido adoptados a travs de procesos de consultas pblicas, pero la estructura del Poder Popular no ha formado parte del proceso de conformacin de esas polticas, ni de su control, salvo la sancin que han recibido de la ANPP.

Como resultado, el sistema estatal realmente existente de representacin y participacin poltica, el nico disponible para la ciudadana a travs de las elecciones, no define el perfil de las polticas que puedan extender a la economa necesidades democrticas, como pugnar por: mejoras de salarios y de condiciones de trabajo, capacidad de decisin sobre la distribucin, la produccin y el consumo, combatir contra la pobreza y la desigualdad, hacer ganar poder a los colectivos laborales y a los sindicatos, representar a los actores sociales presentes en el escenario poltico actual, y disputar redistribuciones de poder. El hecho de desvincular el anlisis de las elecciones, y del modo general de ejercicio de lo poltico en Cuba, con la consideracin de las relaciones sociales, las prcticas culturales, el anlisis del poder y el de los usos de la propiedad tiene consecuencias concretas hacia la relacin entre economa y poltica: la depotenciacin del sufragio como uno de los lugares posibles para reconstruir crticamente la relacin entre libertad e igualdad.

Tanto en Marx, como en Mart, la libertad poda encontrar lugar en el campo de la poltica electoral y de los derechos, solo si se conectaba fuertemente con varias dimensiones. Entre ellas, sealadamente, deba conjugarse con la igualdad. Para Marx se trataba de poder vivir sin permiso de otros. Para Mart era esclavo todo aquel que trabaja para otro que tiene dominio sobre l. La crtica de Marx al derecho liberal de propiedad no se diriga a abolir la propiedad, sino a garantizar igual derecho de todos a la propiedad y a proteger a la sociedad con derechos ante la propiedad frente a sus efectos de concentracin econmica y fractura social. Mart celebr la funcin cvica de la propiedad, oponindose al programa colonialista de desalojar al cubano en Cuba de su mesa de artesano y de la propiedad de su suelo.

En Cuba esa es la lectura de Ral Roa Garca: El gran problema de la democracia consiste precisamente, en trascender las condiciones econmicas que han impedido su real vigencia. William C. Roberts ha escrito un libro reciente (2017) sobre la conexin entre la libertad poltica y las condiciones materiales necesarias para ejercerla, con esta misma tesis: Vivir libre es vivir sin ese temor o esa necesidad de estar alerta ante los poderosos. Y eso implica estar igualmente empoderado. Una cuestin de esta importancia no debera ser ajena a ningn proceso poltico, incluido el electoral.

A un espritu crtico no debera bastar con referir la podredumbre global del voto y referir en positivo solo las elecciones ganadas por el chavismo en Venezuela. La tradicin revolucionaria antes descrita, o ahora mismo los muertos y los resistentes en Honduras en defensa de su sufragio, merecen ms que ello. Esto es, no merecen apologas del voto cubano ni repudios en bloque del voto burgus como tampoco hacer meros sinnimos a la democracia y a las elecciones. Es imprescindible saber lo que el voto funcionaliza, esconde y miente en muchos contextos, pero tambin reconocer la necesidad de la moralizacin del voto (contra el fraude y la mercantilizacin), de su politizacin (su conexin con diversas demandas sociales), de su potenciamiento (su capacidad de intervenir sobre la poltica estatal y disputar poder social) y de su efectiva universalizacin (contra la captura privada de la poltica).

Son temas cuya importancia para el contexto cubano no se puede desechar sin ms con frases sobre la excepcionalidad de nuestro sistema poltico. La separacin entre la poltica y la gente es tambin un problema cubano. Debera interesar explorar cmo la redistribucin de poder es una manera de acortarla y si poner a las elecciones en funcin de ello sera uno de sus recursos.
Julio Csar Guanche es un jurista y filósofo político cubano, miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso, muy representativo de una nueva y brillante generación de intelectuales cubanos partidarios de una visión republicano-democrática del socialismo.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/elecciones-en-cuba-necesidades-ms-all-de-los-nmeros-b50a81192ba9

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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