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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2018

El despertar feminista en Francia

Alberto Amo Garcia
Rebelin


La ola de denuncias y revelaciones de acoso y violencias sexuales iniciadas por el caso Weinstein en EE.UU. ha provocado una importante sacudida en Europa. Por citar slo algunos ejemplos, pocos das despus de que el caso se hiciera pblico, varias docenas de asistentes parlamentarios denunciaban al peridico britnico The Sunday Times el hervidero de acoso sexual en que se haba convertido el Parlamento Europeo, y a finales de noviembre, 2000 artistas suecas describan en una carta abierta el ambiente de machismo y acoso en el mundo de la msica y la escena de su pas. Pero quizs el pas europeo en el que el caso Weinstein ha tenido una mayor repercusin es Francia.

El 14 de octubre, pocos das despus de las revelaciones sobre Weinstein, la periodista francesa Sandra Muller creaba en twitter el hashtag #balancetonporc (larga tu cerdo en francs) animando a las vctimas de abusos sexuales a denunciar pblicamente a sus acosadores y la situacin que haban vivido. El hashtag se hizo rpidamente viral, con 200.000 menciones en los dos das que siguieron. A ste le sigui #moiaussi, la versin francesa de #metoo. Los numerosos testimonios y denuncias de mujeres francesas han desvelado una realidad social de ese pas en el que el acoso est normalizado tanto en el mbito laboral como en el poltico, asociativo, familiar y en la calle. De entre las denuncias que han visto la luz estas ltimas semanas podemos mencionar las que afectan al antiguo presidente de las Juventudes Socialistas, los casos de agresiones sexuales en las juventudes del Partido Comunista y en el principal sindicato francs de estudiantes (UNEF), las denuncias de machismo y abusos sufridas por las estudiantes de la prestigiosa universidad pblica cole Polytechnique, o el acoso a periodistas de la radiotelevisin pblica.

El movimiento ha sorprendido a la sociedad francesa por varias razones. Pese a las apariencias, el pas de Simone de Beauvoir y de mayo del 68 ha llegado con bastante retraso a las luchas por los derechos de las mujeres: derecho de voto en 1944, despenalizacin del aborto en 1974, ltimas universidades pblicas segregadas por sexos en los aos 80, tan slo desde 2005 es posible llevar el apellido de la madre al nacimiento. Precisamente, el movimiento feminista francs se haba centrado hasta ahora en la lucha por los derechos civiles, siendo su ltimo gran objetivo la autorizacin de la reproduccin asistida para parejas lesbianas o mujeres solas (prohibido en la actualidad). El movimiento #moiaussi no plantea reivindicaciones en ese mbito, sino que seala comportamientos machistas que hasta ahora han sido invisibilizados o ampliamente aceptados por la sociedad francesa. El mantra cultural de la galantera ha cubierto de normalidad cuestiones como el acoso callejero y en el trabajo, o los abusos en el entorno familiar. La actriz Isabelle Adjani escriba en noviembre en una entrevista: En Francia hay las tres Gs: galanterie (galantera), grivoiserie (bromas picantes), goujaterie (groseras). Pasar de una a otra hasta la violencia () es una de las armas del arsenal de defensa de los depredadores.

Las cifras son contundentes: 84 000 violaciones y entre 100 y 140 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas cada ao; el 44% de las francesas dice haber sido vctimas de violencias fsicas o sexuales segn una encuesta de la agencia europea de derechos fundamentales. A pesar de ello, hasta la emergencia del movimiento el octubre pasado, el acoso y la violencia contra las mujeres eran poco tratados en los medios de comunicacin y ampliamente ignorados por las instituciones y los partidos polticos. En los ltimos aos, los casos ms mediticos sobre estas cuestiones han sido dirigidos desde la derecha para denunciar el carcter de sumisin de las mujeres musulmanas, con episodios tan lamentables como el del burkini en el verano de 2016.

El movimiento #moiaussi ha puesto frente al espejo a una sociedad que se vea a s misma como portadora de valores de igualdad. De pronto, comportamientos de acoso y abusos que antes estaban normalizados aparecen bajo una luz diferente tanto para las vctimas como para una parte de los ejecutores de esa violencia. Por esa razn nos encontramos probablemente ante el movimiento social ms importante de la ltima dcada en Francia. #moiaussi ha transformado en un grave problema social una cuestin que antes era percibida como individual, y que era vivida en soledad en el seno de una sociedad que emite por defecto una sombra de duda sobre la responsabilidad de la vctima.

Una prueba de la capacidad del movimiento para articular una nueva forma de entender las relaciones sociales se encuentra en las reacciones de oposicin que ha suscitado. A principios de enero, un grupo de 100 mujeres entre las que se encuentra Catherine Deneuve publicaba una tribuna reivindicando el derecho de los hombres a importunar a las mujeres, y el mismo mes, la revista Marianne, con tirada de 150 000 ejemplares, haca en su portada una llamada a liberar la palabra de los hombres.

La reaccin del gobierno francs al movimiento ha oscilado entre la negacin del problema y la recuperacin poltica. En noviembre, Jean-Michel Blanquer, ministro de educacin, explicaba en una entrevista que Francia ha estado siempre a la vanguardia del feminismo. Dos das antes, Emmanuel Macron anunciaba una serie de medidas para combatir la violencia contra las mujeres en materia de educacin, asistencia a las vctimas y endurecimiento de las penas. Sin embargo, esas medidas no eran acompaadas por un presupuesto especfico. Con sus declaraciones Macron simplemente anulaba el recorte del 25% que el verano pasado su gobierno haba impuesto al ya exiguo presupuesto dedicado a las polticas de igualdad (que no slo incluye la lucha contra la violencia de gnero), unos 30 millones de euros al ao. Por comparacin el presupuesto del Estado espaol exclusivamente dedicado a la prevencin de la violencia machista es ligeramente superior, para una poblacin un 50% menor que la de Francia.

Por el momento, el movimiento se manifiesta principalmente mediante la voz de mujeres pertenecientes a entornos sociales con estudios superiores y profesiones liberales. Est por ver cul ser su efecto en las clases populares, un colectivo particularmente vulnerable. En cualquier caso, el xito de #moiaussi es incuestionable: sin pasar por los espacios feministas tradicionales, y a partir de testimonios en los medios de comunicacin y en las redes sociales, #moiaussi ha conseguido visibilizar la violencia contra las mujeres y cuestionar en amplios espectros sociales comportamientos de dominacin de gnero hasta ahora percibidos como normales. En los dos meses siguientes a la irrupcin de #moiaussi, el nmero de denuncias por violencia machista y acoso ha aumentado en un 30%. Aunque el camino por recorrer es largo, el miedo y la vergenza podran estar empezando a cambiar de bando en Francia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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