Portada :: frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2018

Ciudad del Cabo, en Sudfrica, se convertir en la primera ciudad del mundo desarrollado que se quede sin agua

Genevieve Leigh
Word Socialist Web Site

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Las autoridades de la castigada por la sequa Ciudad del Cabo prevn que solo quedan 74 das para que se convierta en la primera gran ciudad del mundo desarrollado que se quede sin agua. La cuenta atrs para lo que se ha denominado el Da Cero se basa en el clculo de cundo va a descender el suministro de agua en todos los depsitos por debajo del 13.5 %, lo que provocar que sistema de suministro de agua quede inutilizable.

Aunque la ciudad lleva tres aos padeciendo una fuerte sequa, la realidad del corte inminente de suministro se hizo evidente el 18 de enero cuando la alcaldesa anunci en una rueda de prensa que hemos llegado a un punto de no retorno. El nivel de agua est actualmente a solo el 17 %.

A lo largo del ao pasado se fueron tomando cada vez ms medidas para retrasar el corte de agua. Por ejemplo, se ha vuelto habitual recoger el agua utilizada en la ducha (conocida como agua gris). La Primera Ministra de la Provincia Occidental del Cabo Helen Zille afirm en unas declaraciones la semana pasada que nadie debera ducharse ms de dos veces a la semana en estos momentos. Hay que ahorrar agua como si la vida dependiera de ello, porque depende de ello. Los coches sucios y el pelo grasiento debido a la limitacin de duchas se han convertido en smbolos de responsabilidad social. Por toda la ciudad hay anuncios que recuerdan a los residentes que Cada gota cuenta y el nuevo eslogan para el uso de los WC es si es amarillo, deja que se diluya; si es marrn, tira de la cadena (If its yellow let it mellow, if its brown flush it down).

Un cubo y una jarra son artculos esenciales para llevar a cabo cualquier tarea que requiera agua, incluidas las duchas de 90 segundos que se anima a los residentes a que no tomen. Los negocios que proporcionan fuentes alternativas de agua, como la perforacin de pozos y los suministradores de depsitos de agua de lluvia, tienen listas de espera de meses. La falta de agua afecta a casi cada aspecto de la vida.

El peso de la crisis se ha echado sobre la espalda de la clase obrera, a la que las autoridades locales reprenden cruelmente cada da. Una reciente rueda de prensa de la alcaldesa Patricia de Lille es lo que mejor expresa la actitud de la clase dirigente local: A pesar de llevar meses rogndolo, el 60 % de los vecinos de Ciudad del Cabo estn gastando sin sensibilidad alguna ms de 87 litros al da, afirm y aadi amenazadoramente: Ya no podemos pedir a la gente que deje de desperdiciar agua. Debemos obligarles.

A medida que se acerca el Da Cero los esfuerzos de los altos cargos locales se han vuelto ms frenticos y temerarios. La principal de estas medidas es el paso extraordinario para hacer pblicas las identidades de todos los clientes que pagaron multas reconociendo su culpabilidad o que comparecieron ante la justicia por haber contravenido las restricciones de agua, que est previsto que se publiquen hoy. Esto solo se puede interpretar como un intento deliberado por parte del gobierno local de enemistar a unos trabajadores con otros fomentando una mentalidad de linchamiento en unas condiciones de vida y muerte increblemente tensas.

La desesperacin genera medidas ms extremas cada da que pasa. Para el 1 de febrero el consumo de agua de los habitantes de Ciudad del Cabo se limitar a 50 litros (unos 13 galones) de agua por persona la da. Para ponerlo en perspectiva, se calcula que el estadounidense medio utiliza 88 galones de agua al da en casa. Si una persona se diera una ducha de 10 minutos gastara 100 litros de agua, el doble de lo que a partir del 1 de febrero se permitir gastar a cada persona al da.

El cumplir la nueva limitacin impuesta en la ciudad de gastar solo 50 litros al da exigir no solo sacrificar servicios bsicos de la vida moderna sino que tambin podra llevar a una grave crisis de salud pblica. El gasto medio de 50 litros por persona al da exigir que los habitantes se limiten a una ducha de no ms de dos minutos, a tirar de la cadena de WC solo una vez al da, a lavar los platos o hacer la colada en un fregadero solo una vez al da, a lavarse las manos solo dos veces al da y cocinar solo una vez.

Las experiencias de los trabajadores en Flint, Michigan, que han vivido con agua envenenada durante casi cuatro aos, han demostrado concretamente las consecuencias potencialmente devastadoras mental y fsicamente de vivir sin acceso al agua. Volvieron a aparecer enfermedades e infecciones que se crean erradicadas de la sociedad moderna ya que los vecinos teman lavarse las manos. Los profesores empezaron a notar el olor ftido proveniente de los nios que tenan demasiado miedo a ducharse, o no podan hacerlo, debido a la calidad del agua en sus casas. Estos riesgos potenciales para la salud, y ms para los trabajadores y jvenes de Ciudad del Cabo, son enormes, aunque apenas se han publicado informes oficiales al respecto, si es que hay alguno.

Miles de trabajadores que residen en las zonas ms pobres de la ciudad viven ya con un acceso al agua extremadamente limitado. En barrios histricamente pobres, como Blue Downs en Cape Flats, se utilizan fuentes comunes donde la gente hace la colada al aire libre y acarrea cubos de agua a sus chabolas. Todava no se ha determinado cmo sobrevivirn despus del Da Cero estas comunidades que ya estn al borde de la existencia.

Segn el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en ingls), si la ciudad sigue adelante con el plan de desastre y corta el agua, el servicio solo se reanudar cuando se recuperen los embalses, lo que puede costar varios meses.

Los polticos han discutido pblicamente acerca de los supuestos fallos a la hora de hacer frente al desastre que se avecinaba. La mayora de los informes afirman que la crisis fue provocada por el explosivo aumento de la poblacin en las dos ltimas dcadas unido a la sequa ms extrema en la zona en un siglo. Aunque la causa de la crisis del agua se atribuye sobre todo a causas naturales, el gobierno federal y el local son los nicos responsables de la inepta manera de abordar la situacin.

Cuando el 12 de abril la ciudad llegue al Da Cero se cortar el suministro de agua a los barrios residenciales, lo que provocar que unos 4 millones de vecinos dependan de las colas diarias ante los puntos de suministro de la ciudad. A cada vecino se le proporcionarn entonces solo 25 litros (un poco ms de 6 galones) de agua al da. Informes no confirmados sugieren que algunas zonas del centro podran quedar exentas de los recortes debido al turismo y a los negocios.

La actual crisis del agua ha agudizado enormemente las ya explosivas relaciones sociales de la ciudad. Segn se ha informado, en 2015 ms de la mitad de los sudafricanos viva por debajo del lmite superior de pobreza (UBPL, por sus siglas en ingls) ya que un 55.5 % de la poblacin viva con menos de 992 rand (unos 75 dlares) por persona al mes. La clase dirigente, que es muy consciente de la amenaza de levantamientos sociales generalizados que sin duda provocar la crisis del agua, est ocupada preparando a su polica y fuerzas militares para aplastar con la manida excusa de mantener el orden cualquier resistencia de la clase trabajadora.

Mientras que los planes para suministrar a la gente agua y otros recursos despus del Da Cero son vagos y difciles de encontrar, se han planificado cuidadosamente los planes acerca de quin cuidar y distribuir los recursos. La primera ministra Zille anunci la semana pasada que se haba celebrado una reunin estratgica entre los principales generales y el gobierno para establecer cmo se iba a mantener la seguridad de la provincia.

El portavoz de Zille inform de que el plan estratgico inclua el despliegue de soldados en los 200 puntos de distribucin de agua planificados en la ciudad, patrullas regulares y un seguimiento durante 24 horas de puntos conflictivos de criminalidad. Cuando llegue el Da Cero todas las reservas de agua viajarn escoltadas por guardas fuertemente armados.

Las inminentes condiciones de vida en Ciudad del Cabo tras el Da Cero se asemejan a una novela postapocalptica. Imaginen por un momento cmo ser la vida para un o una trabajadora: har cola durante horas con jarras o botellas para recoger agua para que su familia beba, lave la ropa, cocine y limpie mientras que hombres armados patrullan sus comunidades dispuestos a suprimir violentamente cualquier signo de descontento o desorden. La sociedad moderna se paralizar con la prdida de miles, si no millones, de puestos de trabajo, y el cierre de negocios y escuelas. No se podrn utilizar las bocas contra incendio en caso de emergencia. Al no poder limpiar el instrumental o proporcionar la atencin bsica que exige agua corriente, las instalaciones mdica retrocedern cien aos, en caso de que puedan funcionar.

El acceso a la necesidad ms bsica de la vida, el agua limpia y segura, ya no est garantizada ni siquiera en la ms avanzada sociedad capitalista. En Martin County, Kentucky, los trabajadores no tienen agua o solamente un servicio intermitente debido al colapso de su vetusto sistema de agua. Para empeorar las cosas, las autoridades exigen a los vecinos que pague un 49 % ms cara el agua, que est atestada de productos qumicos cancergenos procedentes de las minas de carbn y otras industrias.

Al cabo de casi cuatro aos los vecinos de Flint siguen padeciendo las catastrficas consecuencias de la contaminacin por plomo de su agua, entre las que se incluyen un aumento generalizado de la tasa de mortalidad fetal, erupciones cutneas, cncer e incluso mltiples muertes por legionella.

En Puerto Rico, cuatro meses despus de que el huracn Mara destruyera la isla, la mitad de la poblacin sobrevive gracias al agua embotellada y a los arroyos cercanos. Este es el estado del sistema capitalista global desde Ciudad del Cabo a Flint en el ao 2018.

Fuente: http://www.wsws.org/en/articles/2018/01/29/cape-j29.html

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter