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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2018

Los Estados que salvaron a al-Qaida

Kyle Orton
Al Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.




Aunque Irn y sus apoderados en la regin intentan pasar por moderados que combaten el terrorismo, un libro recin publicado arroja ms luz sobre el papel de los actores estatales Tehern y Pakistn sobre todo- a la hora de facilitar las operaciones de al-Qaida desde el 11-S hasta nuestros das.

El nuevo libro de los periodistas de investigacin Adrian Levy y Catherine Scott-Clark, The Exile: The Flight of Osama bin Laden, traza la carrera del fundador de al-Qaida, Osama bin Laden, pasando por la fecha en que su nombre se nos hizo familiar el 11 de septiembre de 2001-, por su cada en 2011, hasta llegar a finales de 2016, cuando al-Qaida era ms poderosa que nunca. Es un relato absolutamente absorbente, que saca a la luz un caudal enorme de hechos nuevos, incluyendo muchos detalles complejos de cmo al-Qaida operaba a nivel humano en el da a da y de los Estados y para-Estados que protegan a la red terrorista, colaboraban con ella y la posibilitaban, algo que an siguen haciendo.

La concentracin de la red de Bin Laden en Sudn y despus en las zonas bajo control talibn de Afganistn en la dcada de 1990, es historia conocida, pero las escisiones y debates entre los yihadistas rabes alrededor de Bin Laden, incluida la oposicin de un nmero significativo de ellos a la masacre del 11-S, son quiz mucho menos conocidos. Los autores rastrean cmo Bin Laden manipul sus propias cuasi-instituciones para salirse con la suya. En primer lugar, Bin Laden asumi el plan de un hombre, Khalid Shaykh Muhammad (KSM), que ni siquiera era miembro de al-Qaida, y luego, antes de la votacin crucial, atest el consejo de la Shura de extremistas egipcios pergeando una fusin entre al-Qaida y la Yihad Islmica, que estaba dirigida por Ayman al-Zawahiri.

Esta intriga de alto riesgo se aade a los problemas menos elevados de dirigir una organizacin terrorista clandestina. El entonces jefe de seguridad de Bin Laden, Nasser al-Bahri (Abu Yandal), fue enviado de vuelta a su Yemen natal antes del 11-S. Al Bahri haba concertado una nueva esposa para Bin Laden, Amal, como parte de un plan para reforzar las relaciones con una influyente tribu yemen. En aquel momento, Yemen serva de importante mbito de reclutamiento y recaudacin de fondos, as como de potencial base alternativa en caso de que los lazos con los talibn siguieran deteriorndose. Amal era muy joven; su presencia enfureci a las otras esposas de Bin Laden, que se negaron a hablar con la muchacha y empezaron a atacar a la esposa de al-Bahri, Tayez. Saba ella lo que su marido iba a hacer para Bin Laden? Por qu no las advirti? Amal no tuvo ms opcin que aceptar el ostracismo a que la sometieron; Tayez no se sinti tan atrapada. Abochornado por la malevolencia de su familia, explican los autores, Bin Laden permiti que su jefe de seguridad se trasladara a Sanaa, disfrazndolo de misin [] para reforzar el apoyo entre los lderes tribales, jeques e imanes yemenes, preparando as la reubicacin all de al-Qaida.

Cuando unos Estados Unidos enfurecidos barrieron a los talibn del poder a finales de 2001, y tenan al Sheij y a sus tropas arrinconadas en Tora Bora, tropezaron con la contradiccin que echara a perder para siempre la campaa afgana: no slo eran apoderados del ala-S de los Servicios de Inteligencia pakistanes (ISI), como Jaysh-e-Muhamad y Lashkar-e-Tayyiba instrumentos terroristas organizados para emprender una guerra en la sombra con la India-, que ayudaban activamente a que los operativos de al-Qaida entraran en Pakistn, protegindoles una vez que se encontraban en el pas, sino elementos poderosos del ISI in toto y del establishment militar y de inteligencia pakistan que apoyaban a niveles ms amplios una poltica que trataba de asegurar que EE. UU. no pudiera conseguir eliminar a al-Qaida. En su forma ms cnica, esta poltica intentaba que los cheques siguieran llegando, pero para muchos representaba un compromiso profundamente sincero con la causa yihadista.

El papel de Hamid Gul, el jefe del ISI durante las ltimas etapas de la ocupacin sovitica de Afganistn como pieza clave de las cloacas pakistanes del terrorismo negable patrocinado por el Estado, fue razonablemente bien entendido. Las escenas esbozadas por Levy y Scott-Clark sobre el comportamiento de los oficiales militares y de inteligencia de servicio en Pakistn constituyen algunos de los pasajes ms impactantes del libro.

El teniente general Mahmud Ahmed, uno de los conspiradores que derroc al gobierno civil en Pakistn en 1999, llevando a Pervez Musharraf al poder, fue jefe del ISI durante ese perodo crucial. En EE. UU. se produca el 11-S y Ahmed, atrapado all durante varios das, fue atacado por el jefe de la CIA en cuanto regres a Pakistn. Tan pronto como estuvo libre, Ahmed visit al lder talibn Muhammad Omar. "Nunca entregues al Sheij Osama", le dijo Ahmed al mullah Omar, y protgele a cualquier precio. Ahmed empez entonces a compartir inteligencia con Omar, que le facilit entrenamiento en la guerra de guerrillas, en la resistencia al poder areo estadounidense y envi un equipo de especialistas del ISI para ayudar a los talibn a poner bombas-trampa en las ciudades; tambin hizo llegar a los talibn tal cantidad de tanques-cisterna de combustible y suministro de camiones, que atascaron el cruce fronterizo con Afganistn, en Chaman. En diciembre de 2001, despus de que Islamabad llegara a un acuerdo con EE. UU. para aplastar a al-Qaida en un movimiento de pinza en las montaas a lo largo de la Lnea Durand, uno de los operativos del ISI intent volar el parlamento indio, el Lok Sabha, desencadenando casi una guerra termonuclear en el subcontinente, llevndose a rastras a las tropas que estaban a punto de acabar con al-Qaida.

Bin Laden y una clula pequea, protegidos por Ibrahim Said Ahmed, el mensajero que hizo clebre la pelcula Zero Dark Thirty como Abu Ahmad al-Kuwaiti, se adentr en unas zonas tribales paquistanes que incluso al ISI le resultaba muy difcil controlar. Despus de varios aos de vivir en hogares cada vez ms abarrotados, Bin Laden se instal en el complejo de Abbottabad a finales de agosto de 2005. Poco despus, el ISI, a travs de Fazlur Rahman Khalil, el padrino de los talibanes, se acerc directamente a Bin Laden, ofrecindole facilitar su estancia en Pakistn: debera mantenerse callado y fingir que estaba muerto; se aseguraran de que sus redes en la polica y el ejrcito mantuvieran a los estadounidenses y a cualquier otra persona lejos de l y de sus principales lugartenientes. Incluso a finales de agosto de 2010, el ISI estaba utilizando lneas de comunicacin con Bin Laden, buscando un pacto de no agresin. Bin Laden sospechaba que era una trampa para atraerle; es posible que nunca lo sepamos.

Ese mismo mes del verano de 2010, Bin Laden abandon el recinto de Abbottabad. No era la primera vez que lo haca. Entre otros viajes, Bin Laden haba asistido a la reunin de planificacin en Mansehra, a unos 24 kilmetros al norte de Abbottabad, con ocasin de la enorme atrocidad acaecida en Mumbai en noviembre de 2008, un crimen facilitado por Lashkar, supervisado por el ala-S del ISI y patrocinado por al-Qaida. Esta vez Bin Laden estaba arreglando las comunicaciones con su esposa Khairiah, que estaba en Pakistn, aunque a cierta distancia, por razones de seguridad. Acababa de salir de Irn con Hamza, el hijo de Bin Laden, y otros familiares.

Cuando escap de la Montaa Blanca a finales de 2001, Osama haba recurrido a un viejo amigo: Gulbuddin Hekmatyar, un seor de la guerra muyahaidin, tristemente clebre por reducir Kabul a cenizas en la guerra civil con otros comandantes muyahaidin que sigui a la expulsin de los soviticos de Afganistn, as como por su participacin en la gran batalla con el Ejrcito Rojo. En 2001, Hekmatyar tena su base en Irn y estaba bajo la direccin del general Qassem Soleimani, el comandante de la Fuerza expedicionaria Al-Quds dentro del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islmica (CGRI). Dirigida desde Tehern, la red de Hekmatyar en Afganistn sigui activa y respondi a la peticin de ayuda de Osama, sealan los autores. Mientras Bin Laden y su partido se adentraban en Pakistn, gran parte del liderazgo militar y religioso de al-Qaida se dirigi hacia Irn. No se trat de un acontecimiento accidental.

En enero de 2002, Soleimani aprob directamente que se proporcionara un puerto seguro a al-Qaida. En marzo de 2002, el goteo de operativos de al-Qaida hacia Irn se convirti en torrente cuando a los hombres de Soleimani se les orden que establecieran campamentos en la frontera para albergar a los terroristas de al-Qaida y a sus familias. Algunos grupos de yihadistas fueron trasladados a Tehern, alojados en el hotel Amir, con sus mujeres e hijos al otro lado de la calle en el hotel de cuatro estrellas Howeyzeh, ambos en la misma calle que los cuarteles de Soleimani en la antigua embajada estadounidense. A esos hombres se les facilitaron documentos falsos para que pudiera trasladarse al sureste asitico y ms all. Un grupo de los dirigentes ms destacados de al-Qaida: los militares Sayf al-Adel y Abu Muhammad al-Masri; el estratega Mustafa Setmariam Nasar (Abu Musab al-Suri); el fundador del Estado Islmico, Ahmad al-Khalayleh (Abu Musab al-Zarqawi); ms la familia de Bin Laden, fueron instalndose formando una red entre las poblaciones rabes en Irn. A travs de Mafuz Ould al-Walid (Abu Hafs al-Mauritani), el principal clrigo de Bin Laden en Afganistn, salieron de entre las sombras y llegaron a una serie de condiciones con la Fuerza Al-Quds.

En ocasiones, esas condiciones semejaban un arresto domiciliario, aunque incluso en esa supuesta cautividad, a al-Qaida se le permita que dirigiera sus operaciones. Sayf al-Adel dirigi el bombardeo de Riad desde Irn en mayo de 2003, y al-Adel, que estaba muy prximo a Soleimani, era completamente consciente de que donde su terrorismo se solapara con los intereses iranes, la Fuerza Al-Quds le ayudara. El jefe de los asuntos exteriores de al-Qaida, Abu al-Khayr, era libre de trabajar en una bomba sucia, a pesar de hallarse bajo custodia (a Abu al-Khayr se le permiti abandonar Irn en 2015, desde donde se dirigi directamente a Siria, donde se supona que Irn se mantena firme contra los terroristas de al-Qaida. Abu al-Khayr era el segundo de al-Qaida cuando la coalicin liderada por los estadounidenses acab con l en Idlib en febrero de 2017).

En otros momentos, especialmente despus de 2007, al-Qaida era mucho ms libre. Sin duda que hubo una lucha constante para conseguir apalancarse en 2010 pareci propiciarse un intercambio de rehenes entre Khairiah y los otros-, pero cuando eso se vino abajo, Irn, a pesar de las repetidas peticiones, no entreg a al-Qaida a EE. UU., y hasta el momento presente permite que al-Qaida dirija su principal oleoducto desde Pakistn, a travs de Irn, hacia el mundo rabe. Cuando se produjeron deportaciones, como en el caso de al-Zarqawi, que pas breves momentos en una prisin iran, Irn ayud a los operativos de al-Qaida a hacer los viajes que de todas formas iban a hacer, y la Fuerza Al-Quds permiti que al-Zarqawi siguiera su camino con telfono de satlite, pasaportes, armamentos y dinero, ayudndole a orquestar su caos en Iraq.

El trabajo preliminar y la provisin de fuentes en el libro son impresionantes. Cuando uno llega al momento, en mayo de 2011, en que las fuerzas de operaciones especiales de la Marina estadounidense llegan a por Bin Laden, y l comprueba que su recinto es una trampa de la que no hay escapatoria, los autores narran los acontecimientos de forma absolutamente nica. Cuando los helicpteros se le vinieron encima, Osama se despert con una expresin temerosa, escriben. Se nos cuenta lo que su esposa, Amal, pens acerca de lo que estaba sucediendo. Por un momento, uno se pregunta cmo puede saberse esto y entonces uno lee las notas al pie. Levy y Scott-Clark preguntaron a las nicas personas que podan saberlo.

Cualquier crtica es una cuestin de nfasis e interpretacin.

En mi opinin, el libro descarta demasiado fcilmente la cuestin de las conexiones de Sadam Husein a favor de la opinin general de que no existan tales conexiones. Un ejemplo: cuando se refieren al movimiento de una docena de yihadistas vinculados con al-Qaida en Bagdad en mayo de 2002, incluido al-Zarqawi, los autores escriben que la administracin Bush ante la insistencia del secretario de estado Colin Powell- haba bloqueado un plan para matar a al-Zarqawi en su base del norte de Iraq a fin de utilizarle para justificar la inminente invasin permitiendo que Zarqawi se deslizara hasta Bagdad. En s misma, esta narrativa esconde la capacidad de accin de los implicados: hombres buscados de perfil alto no slo se deslizaron hacia la capital de Sadam. Pero la narrativa no se sostiene una vez que se tiene en cuenta que Powell y su adjunto, Richard Armitage, eran ms intransigentes que incluso el director de la CIA, George Tenet, en su oposicin a la invasin de Iraq.

Mahfuz al-Walid ocupa un lugar preponderante como fuente en el libro, y slo ocasionalmente se tiene la sensacin de que algunas de sus autojustificaciones y tendencias partidistas son florituras. Aqu en Afganistn [] no pudimos contener nuestra alegra cuando vimos a EE. UU. saborear, por un da, lo que el pueblo islmicos lleva tragando cada da desde hace dcadas, dijo al-Walid a un entrevistador de Al-Jazeera en noviembre de 2001. Uno de los actos de gracia de esta generacin es matar estadounidenses. Al-Walid fue el segundo lder de al-Qaida en aparecer en pblico tras el 11-S. Ahora dice que fue una declaracin ad hoc que hizo encolerizado despus de ver las sangrientas secuelas de un ataque areo estadounidense. Resulta un poco demasiado oportuno.

Finalmente, el marco de la lucha dentro de Irn entre reformistas y conservadores respecto al hecho de albergar al liderazgo de al-Qaida se desmonta ms bien en s mismo. Ya sea que uno acepte o no los hallazgos de la CIA en el sentido de que estos cismas entre las elites son aspectos secundarios en un Estado dirigido con mano firme por el lder supremo Ali Jamenei y su Fuerza Al-Quds, Irn alberg a dirigentes clave de al-Qaida. Las personas con peso en Irn acogieron a al-Qaida en un momento de peligro existencial, les dejaron que orquestaran libremente el terrorismo ms all de las fronteras de Irn y continan manteniendo a lderes operativos de al-Qaida, como Sayf al-Adel y Abu Muhammad al-Masri, a salvo de los drones estadounidenses. Esta es una conclusin a tener en cuenta para poder avanzar.


Kyle Orton es analista de cuestiones relativas a Oriente Medio, con un inters especial en Siria y el yihadismo. Twitter @KyleWOrton

Fuente: https://www.aljumhuriya.net/en/content/states-saved-al-qaeda

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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