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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2018

Tiempos nuevos en Arabia Saud

Fernando Solana Romero
Rebelin


La familia real saud no solo est en una guerra de poder contra Irn o Siria, sino que adems, parece que tambin se encuentra en guerra consigo misma. Cualquier observador atento a los ltimos cambios de Arabia Saud se habr percatado que se estn produciendo una serie de giros integrales en el pas, acompaados por una serie de derrotas protagonizadas por el prncipe heredero Mohammad bin Salmn que merecen especial atencin.

Este prncipe heredero, apodado prncipe de la guerra cuyo liderazgo desorientado es responsable de la desastrosa guerra de Yemen, el fracasado golpe en Jordania o el errado plan de injerir en el Lbano a travs de la destitucin de Hariri, son resultado de sus decisiones marcadas por el alto riesgo. Todo ello tras un golpe palaciego con el objetivo de la centralizacin del poder en la casa Saud. El camino tomado por el prncipe, el plan de reforma econmica de Visin 2030 y la emergencia de dos potencias, como es el caso de China y Rusia, marcar la hoja de ruta de la monarqua del golfo en los prximos tiempos.

Tras los secuestros de miembros de la casa real por parte del prncipe heredero, as como los pasos en falso concernientes a su poltica exterior, han mostrado una Arabia Saud dbil y en crisis, tanto externamente como internamente. Los ltimos comportamientos solo muestran los fracasos y el empantanamiento de una guerra contra Yemen que se est convirtiendo en su particular Vietnam o contra Hizbullah y las luchas internas, dibujando un panorama crtico para el reino.

Por si fuera poco, la rivalidad histrica entre Tehern y Riad, las recientes protestas auspiciadas por los saudes que han mostrado la fortaleza de los ayatols y la pasada ruptura de relaciones con Doha han dibujado un tablero geopoltico muy complejo en la regin.

Quin es Mohammad bin Salmn?

El impulsivo prncipe Saud, exhibido por occidente y sus medios como un joven modernizador con voluntad de reformar la monarqua y adoptar un islam moderado, es el principal responsable de los fracasos militares y diplomticos que ha sufrido Arabia Saudita.

Bin Salman es el cuarto hijo del rey Salmn bin Abdulaziz , quien se hizo con el trono en 2015 por la muerte de su medio hermano de 90 aos. Unos meses despus, el prncipe sufri un ascenso meterico, tras un decreto de su padre que lo situaba como prncipe heredero en sustitucin de Mohammed bin Nayef, su primo, en la lnea de sucesin y quin se convertira en uno de sus rivales. A partir de entonces, el desconocido prncipe se convertira en una figura central en el pas.

Bin Salmn se encontr en poco tiempo al frente del ministerio de defensa, adems de a cargo de las decisiones del coloso petrolero estatal Aramco, de la compaa de inversiones estatales y de lder de la agencia anticorrupcin. Un enorme poder de toma de decisiones econmicas y militares otorgado a una persona impulsiva y con una poltica agresiva. A partir de ah comenz el encumbramiento que le llevara a eliminar cualquier figura que le hiciese sombra y tomar una serie de decisiones de alto calado como la de devastar Yemen con magros resultados.

A nivel interno se promovi un plan de reforma econmica y social denominado Visin 2030 para cambiar el patrn econmico del pas y que el prncipe se ganase el apoyo de los sectores ms jvenes. Este plan se combina con la encarcelacin y la retencin de los familiares y prncipes saudes que se consideraban una amenaza para su liderazgo, as como un aumento de la represin en pro del ascenso del Bin Salmn. A nivel exterior, el ascenso de las relaciones con Rusia y China, junto con la rivalidad de Irn y el fracaso militar frente a los Houthis, el aislamiento de Qatar o en Jordania.

Visin 2030 y la oposicin al prncipe heredero.

Los tmidos cambios llevados a cabo por el joven prncipe como el decreto de Riyahd de permitir a las mujeres conducir o de reabrir los cines, no son reformas puntuales sino que atienden a un plan de reforma sociocultural para que el pas pudiese llevar a cabo el Plan 2030. Se trata de una reestructuracin socioeconmica gradual que transformase el reino de la exportacin y la adiccin del petrleo a una economa normal sin dependencia del crudo. El 'Proyecto de la Visin de Arabia Saudita-2030 incluye una serie de reformas como la venta de acciones de la gigante estatal Aramco o un fondo estatal de inversiones con 2 millones de dlares. Esto tambin afectar al sector militar, reforzando la industria militar nacional y cambios sociales como el incrementar la participacin de mujeres en la fuerza laboral.

Estos cambios tambin buscan los apoyos de la juventud, mayoritaria en el pas. Bin Salman sabe que la mitad de la poblacin de Arabia Saudita es menor de 25 aos y que junto con la progresiva incorporacin de las mujeres, puede suponer un apoyo ante un hipottico golpe por parte de la vieja guardia.

Esto se debe a que la estructura poltica de Arabia Saudita se asemeja a un tndem de poder autoritario entre la realeza y los clrigos. Estos ltimos no aceptaron las reformas, considerando que se trata de golpe blando contra los seguidores de Muhammad ibn Abd al-Wahhab. La gran parte de estos clrigos consideraron una ofensa, haram, la actitud del prncipe heredero por estar prohibido por la ley islmica. Es por ello que el clero Wahhabi-Takfiri ha reaccionado frente al mandato de Mohammad con relativa disconformidad. El plan del prncipe es aumentar la verticalidad del poder y reprimir a aquellos sectores que se muestren disconformes.

Se ha iniciado una campaa de represin al cuerpo religioso arrestando a activistas y religiosos, como los dos clrigos Salman Al-Oudah y Awad al-Qarni, ambos independientes del establecimiento religioso oficial. Bajo el pretexto de trabajar por potencias extranjeras, el prncipe busca que el clero, de carcter wahabita, y otros sectores y candidatos no se interponga en su liderazgo.

Por otro lado, lo que se est viviendo es una lucha de poder y de intriga palaciega. La purga ha alcanzado a los miembros de la familia real, siendo arrestados ms de una docena de prncipes, parte de ellos frente al palacio real Al Yamama en Riad. El golpe palaciego se hizo visiblemente pblico el 4 de noviembre de 2017, que conllev el arresto de 1300 personalidades, en su mayora del clan Abdallah, en los que se incluyen polticos o familiares, bajo pretexto de la lucha contra la corrupcin. Quizs el nombre ms sonado es el millonario prncipe inversor Alwaleed bin Tala, uno de los hombres ms rico del mundo, quien fue arrestado bajo sospechas de supuesta corrupcin. Adems de los arrestos, se confiscaron 800000 mil millones de dlares a adversarios y rivales polticos. Se trata de un movimiento de piezas al ms puro estilo game of thrones para eliminar cualquier tipo de oposicin a su persona, como el caso de Mohamed bin Nayef, de 57 aos, depuesto como prncipe heredero meses antes. Incluso, paradjicamente, los rebeldes houthis llegaron a ofrecer asilo a los familiares perseguidos por las purgas palaciegas.

Este proceso puede suponer la base para una prxima crisis. Esta purga ofrece una capitulacin de estos prncipes frente al poder de Mohammad bin Salmn y por otro lado, se autopublicita como principal impulsor de la campaa anticorrupcin (aunque estos arrestos estn relacionados con el poder poltico). El hecho de que busque apoyos en los sectores ms jvenes alejndose de la vieja guardia (clero y sectores tribales) puede amenazar su liderazgo. Confiar en el apoyo popular le obligar a ceder en ms reformas lo que puede hacer peligrar su figura.

De Mosc a Sana, indicios de multipolaridad.

La carrera entre Arabia Saudita (suni) con Irn (de mayora chi) no deja ms que una coleccin de fracasos. Bin Salman puede enorgullecerse de sufrir las derrotas de Siria, Yemen o el fallido secuestro de Hariri. No solo no ha conseguido la victoria, sino que los ha empujado hacia el enemigo o a la unidad frente al agresor extranjero.

Desde la investidura por parte de su padre en 2015, ha iniciado una poltica exterior de agresividad, acusando a los houties de ser financiados por Irn y por ende, ser el enemigo a batir.

Dos aos de guerra en Yemen han demostrado que ha sido una guerra desastrosa para Arabia Saudi quien no ha podido con los houties arraigados en su territorio y enfrentndose contra la coalicin de diez pases liderada por los sauditas. Lo que pareca una guerra sencilla que enfrentaba a una Arabia Saud con uno de los mayores presupuestos del mundo frente a unos guerrilleros con armas anticuadas y en sandalias se ha convertido en una pesadilla para los saudes. Yemen se ha convertido en un pas devastado, en el que la cifra de civiles muertos no deja de aumentar. La desnutricin, un bloqueo por parte de Riad que ha resultado catastrfico para la poblacin civil (vase en que Yemen importa el 90% de los alimentos), el clera que afecta a 900.000 personas, la falta de atencin sanitaria y los continuos bombardeos y el silencio respecto a las agresiones saudes, ha convertido a Yemen en un pas que se desangra.

El caso de Yemen no es el nico revs que ha sufrido el Joven heredero, el intento de destituir a Saad Hariri, primer ministro del Lbano, con el fin de neutralizar a Hizbullah ha resultado un fracaso. Su secuestro por parte de los saudes provoc que el pas, que es pieza clave en el enfrentamiento entre saudes e iranes, comprendiese que la destitucin formaba parte de una estrategia de choque contra Irn (y el enfrentamiento contra Hizbullah previo a Irn). Por lo tanto, las diferentes fuerzas se unieron para rechazar la destitucin, incluso los segmentos sunies, adems de la pasividad de Israel. Por otro lado, el plan para destituir al jefe de Estado jordano fue abortado en el ltimo momento. Este plan que involucraba a miembros de la casa real jordana fue instigado por los saudes con la ayuda de los prncipes jordanos Ali y Faisal pero fue finalmente descubierto, lo que acarre que el rey Abdal II retirase a ambos de sus puestos militares.

Pero el camino de errores no termina ah, las recientes protestas en Irn han mostrado que los ayatols se mantienen fuertes. Estas protestas, que los iranis denunciaron como provocadas por los enemigos de Irn fuero observadas y comentadas con mucha atencin por los saudes, quienes saben que pueden darse dentro de su territorio. Parecido resultado tuvo la ruptura de relaciones con Qatar, que conllev a la unidad interna de este pas y a que se mostrase favorable a Irn.

Por ltimo, las victorias de Bashad Al Ashad en Siria frente al Estado Islamico es la guinda al derrotero saud. Se ha demostrado que Arabia Saudi financia a grupos de carcter salafista y los sustenta. Estos grupos, presentes en la batallas como las de Alepo, tienen como funcin desbancar al partido baaz sirio. La importancia estratgica que tiene Siria para Irn es importante. La Repblica islmica sabe que su influencia y seguridad regional depende de esta alianza estratgica.

La conclusin que se extrae de estos traspies es una Arabia dbil, incapaz de influir en otros pases, a diferencia de Tehern. Los saudes tiene en cuenta que los persas tienen una gran influencia en San, Bagdad, Damasco y Beirut. La derrota siria y los diferentes relineamientos regionales no sientan bien a los Saud que ven en el creciente chi una amenaza directa y ordenan su poltica exterior de acuerdo a Irn.

Uno de los cambios que puede hacer transformar la poltica saudita es el renacimiento de las relaciones con China y Rusia. El aumento de estas relaciones puede suponer una progresiva desconexin respecto a Washington y una posible integracin en un orden multipolar.

Recordemos que en el ao pasado la diplomacia militar y nuclear ha estado muy presente. Se han firmado acuerdos como la venta de sistemas antiareos s-400 (siendo la visita al Kremlin la primera de un monarca Saudi en un siglo) como los acuerdos para producir los famosos kalashnikov rusos. No solo eso, la propuesta rosatom para construir la primer central nuclear en Arabia que iniciara una cooperacin ms profunda. Adems, tambin se dio diplomacia tradicional como el intento de crear en Siria una oposicin unificada o el acuerdo de salida de la OPEP que devolvi la vida a la OPEP como dijo el ministro de energa de Arabia Saud hasta mnimo finales de 2018.

A ello tenemos que sumar la cooperacin con Beijing, con acuerdos en los ltimos meses de 130 millones de dlares como la posibilidad de intercambiar petrleo en yuanes o la produccin tecnolgica. La posicin de Arabia Saudi en los planes chinos de un cinturn, un camino es clave y en los prximos meses se producir un resurgir de la cooperacin entre estos dos pases.

La colaboraci entre estos pases podra dar lugar a un cambio en la poltica saud incluso la posibilidad de cambio por parte de EEUU de los planes para la monarqua. EEUU necesita de agentes regionales que contengan a los iranes, los saudes son la fuerza principal, pero si estos no cumplen su funcin, Washington tendr que buscar alternativas.

Conclusin.

El papel regional que cumple Arabia Saud es de un enorme peso. No solo, desde el punto de vista econmico, por ser el pas que contiene la quinta parte de reservas de petrleo. Adems, por ser el aliado incondicional de occidente, sobre todo frente a ideologas como el panarabismo o el comunismo. Los dos objetivos geopolticos principales son, por un lado, contribuir a los proyectos de EEUU y por otro, contener y hacer frente a Irn, ya sea bajando el precio del petrleo o exportando un islam takfiri que considera a los chiitas apstatas.

Arabia Saud se enfrenta tanto a problemas estructurales como contingentes. Las derrotas en Yemen y en Siria y las acusaciones de financiar el terrorismo as como la exportancin de un islam conservador (wahabismo), contando con la complicidad de sus crmenes en Occidente, la convierten en un peligro que puede llevar a una hipottica (pero no imposible) guerra chi-sunii, guerra que se le hara imposible a Arabia Saud sin ayuda.

El nico pas del mundo que es propiedad personal de un solo hombre, afronta muchas dificultades y es fcil que en los prximos meses se produzcan protestas contra un gobierno que va de derrota en derrota pese a un Occidente que la sustenta. Es un hecho que Arabia Saud es un pas en declive y est claro que el reino no puede afrontar los desafos externos, como es la carrera con Irn al mismo tiempo que busca cambiar su naturaleza. En todo caso, tiene que ser estable y reforzarse en casa para poder hacer frente a los retos exteriores. Todo ello mientras el reloj corre y los iranes van ganando terreno. Si bien el prncipe tiene la sartn por el mango al ser familia cercana de Salman, la incapacidad de afrontar las amenazas externas podra agravar las luchas internas. Si bien este pas ha sido centro inmutable y rgido de la regin, comienza a ponerse duda este papel.


Fernando Solana Romero, Estudiante de Derecho y Ciencias Polticas en la UAM.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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