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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2018

14 desafos ante el asalto a la salud y a la soberana alimentaria ligados al tema de las plantas medicinales

Juan Almedares Bonilla
Movimiento M4


Introduccin

La historia de las plantas medicinales y alimentarias es inseparable de la vida de las comunidades indgenas, negras y campesinas, y ha estado ligada a una visin integral, csmica y espiritual. Forma parte de las ceremonias y rituales de los condenados de la tierra desde el nacimiento, el desarrollo pleno, el sufrimiento y hasta la muerte.

Esa historia de dignidad ha sido violentada por quienes nos han dominado, han expropiado la cultura y han deformado la verdad. El saber popular ha sido saqueado y secuestrado por los que tradicionalmente han robado nuestros recursos en el pasado y que ahora, en el presente, vulneran al ser social con las polticas neo-colonizadoras del capitalismo globalizante y excluyente ms atroz; son asaltantes de la soberana alimentaria y medicinal y su conducta se manifiesta en un mundo de patentes, multinacionales farmacuticas, tratados desiguales, plaguicidas y el negocio de los organismos modificados genticamente, conocidos como transgnicos. Sus polticas empobrecen cada vez ms a los campesinos, a los indgenas y a los trabajadores cuyos productos, sin embargo, alimentan a la humanidad.

Las consideraciones que se presentan en esta ponencia sobre las plantas medicinales estn inmersas en el contexto de la soberana alimentaria y medicinal; en consecuencia son holsticas e integrales y toman en cuenta esa relacin dinmica y contradictoria que se desarrolla entre el conocimiento de una ciencia y tcnica sin conciencia y una sabidura popular e histrica con conciencia de liberacin.

El primer desafo es el cuidado y defensa de la Madre Tierra

Esta concepcin de amor se refleja al respetar la vida, la biodiversidad, la sanidad de las aguas, los aires, los suelos y los bosques en el marco de la interaccin, la comunicacin y el balance comunitario. Este principio es inherente a todas las formas de vida animal, vegetal y humana y al mismo tiempo, si se rompe ese balance, algunas especies mueren o desaparecen o se desarrolla un cmulo de enfermedades. Por eso, los lugares ms armnicos son aquellos que han mantenido el principio del balance sustentado por las sabias lecciones de los abuelos y las abuelas y por los movimientos de liberacin de nuestros pueblos.

En tierra sana crecen plantas, animales y seres humanos sanos; por ello las tierras ms cuidadas en el siglo XXI siguen siendo aquellas preservadas por los pueblos nativos o autctonos. Sin embargo, esas tierras son las ms ambicionadas por los intereses multinacionales articulados a los sectores poderosos y a los gobiernos opresores. Esto se refleja en la gran destruccin de los bosques por parte de las empresas madereras y mineras, la refineras con desechos del petrleo y la agroindustria con las grandes plantaciones de monocultivos que destruyen la biodiversidad y producen monotona; desaparece la diversidad y al final la tierra muere. De all que los megaproyectos, incluyendo las represas hidroelctricas, explotaciones mineras y petrolferas; las polticas de la Organizacin Mundial del Comercio, el Plan Puebla Panam, los Tratados de Libre Comercio y la proliferacin de parques industriales o de maquilas; las plantaciones de monocultivos como el banano, caa de azcar, palma africana, las plantaciones para biocombustibles y la industria camaronera destructora de los manglares figuren, junto con sus estrategias de enriquecimiento multinacional, entre las principales causas de la desaparicin de todo tipo de plantas medicinales, de la riqueza gentica y del patrimonio cultural.

En Honduras estos hechos se manifiestan con los desalojos violentos y despojos de la tierra en contra de indgenas, garifunas y campesinos, condenando con ello a los pueblos a la ms terrible miseria. En innumerables ocasiones hemos dado nuestro testimonio mdico acerca de la brutalidad policial y militar contra las manifestaciones de protesta del Consejo de Organizaciones Populares Indgenas (COPIN), y de las organizaciones chortes, garfunas y campesinas. De manera heroica estos pueblos han resistido luchando contra el despojo de sus tierras, el divorcio de la vida comunitaria con las plantas, los animales y los seres humanos.

Hemos sido testigos de cmo en comunidades campesinas han sido demolidas sus casas con tractores y bulldozers; sus maizales y frijolares arrasados por los cuerpos policiales y militares y quemadas sus viviendas, tal como ha ocurrido en los campos banaeros (Tacamiche), La Paz, Las Limas y en Nuevo Despertar, en La Sabana en las proximidades del Lago de Yojoa. Tambin hemos sido testigos y actuantes en la resistencia a la explotacin minera en el Valle de Siria, en San Andrs; La Labor de Ocotepeque, Comayagua, Aramecina, Ginope, El Paraso y otras. En igual forma, hemos sido parte de las denuncias del asesinato de campesinos y ecologistas defensores del bosque.

Se ha relatado esta historia de violencia contra nuestros pueblos porque tambin es una agresin a las plantas medicinales y el primer desafo es la defensa de la biodiversidad como parte de la salud integral. Sin tierra no hay vida, no hay dignidad, no hay cultura.

El segundo desafo es la salvacin de las semillas

La preservacin de las semillas de maz, papa y frjol o frijol ha servido para alimentar a gran parte de la humanidad. En igual forma, se hace necesario conservar las semillas de las plantas medicinales; existe un sinnmero de plantas que tienen ambas funciones: ser nutrientes y ser sanadoras. Por otra parte, la ciencia moderna desconoce aun las propiedades de la mayora de las semillas, hojas, y tallos de las hierbas llamadas salvajes o silvestres, quizs porque han resistido a travs de los siglos las agresiones qumicas.

Es necesario desarrollar la costumbre de compartir semillas entre las comunidades locales y tambin entre las comunidades hermanas de Meso Amrica, Amrica Latina, frica y Asia; sera una forma de compartir la soberana alimentaria entre las comunidades y de aprender a cmo preservarlas. Hay que organizar los bancos de semillas para conservar el tesoro gentico que tenemos pero que ignoramos. Proceder por lo tanto a hacer un inventario de las semillas y plantas y educar a las poblaciones para que no participen en la extincin de las especies de animales (pjaros, murcilagos, monos, insectos) y la diversidad del bosque que mantiene la vida de las semillas. Sin embargo, los bancos de semillas debe ser componente de la seguridad por parte de las comunidades organizadas, porque los biopiratas multinacionales estn, como depredadores, continuamente al acecho.

Contrastando con este espritu, se encuentra la lgica del capital que se est apoderando de patentes no slo de plantas medicinales sino de animales e incluso de caracterizaciones genticas de los seres humanos. Resulta, por lo tanto, injusto que tengamos que importar semillas hbridas de plantas medicinales o bien de aquellas que crecen en climas y ambientes diferentes. Esto crea dependencia externa y empobrece a nuestros agricultores.

En el marco de la biotecnologa y de la violacin a la soberana alimentaria se han desarrollado los transgnicos u organismos modificados genticamente, que adems de causar viejas y nuevas alergias y otras enfermedades, estn alterando el futuro de las especies animales y de plantas de uso alimentario y sobre todo estn ocasionando hambre y miseria entre los campesinos y grupos tnicos, ya que el costo de esta tecnologa no est al alcance de los trabajadores de la tierra.

Como consecuencia directa de tratados comerciales sin equidad econmica y social, se han presentado novedosos fenmenos de cuasi extincin cultural; tal es el caso de la tortilla de maz, que siendo la base ancestral y milenaria de alimentacin de nuestro continente mestizo, ahora no se encuentra a disposicin de la gente ms vulnerable por el acecho del hambre, por la simple razn de que no pueden comprar el caro maz transgnico norteamericano; ello con el agravante de que el fenmeno ya se ha extendi a los otros pases mesoamericanos, hacia el sur del continente.

El tercer desafo es el agua

El rea mesoamericana es abundante en agua, dulce y salada; somos una zona de huracanes y tormentas tropicales, y sin embargo el agua ha dejado de ser libre en su intercambio con los seres vivientes. Los que menos tienen acceso al agua son los pobres, los desplazados. Las empresas no se apoderan de cualquier suelo, sino de las mejores tierras, o sea las que tienen agua disponible en abundancia para sus cultivos. Los pases ricos dominantes cada vez disponen menos de agua dulce y siendo previsores y colonizadores, para tener un mejor control del vital lquido, han privatizado el agua en las naciones dominadas.

La falta de agua altera la biodiversidad, menoscaba la produccin agrcola de las comunidades y vulnera el crecimiento y la reproduccin de las plantas medicinales y alimentarias. Existen megaproyectos que encarcelan el agua en las llamadas represas, desplazando a pueblos enteros, despojndolos de su tierra y de su cultura. Desde luego, existe resistencia contra la construccin de represas tales como la de El Tigre, entre Honduras y El Salvador; y la de El Patuca II, en la zona nororiental de Honduras.

Cuando se mantiene la biodiversidad y el bosque y se preservan el suelo, las cuencas de los ros y las micro cuencas, el agua respeta a la vida, porque ella es la vida misma. Los rboles amarran la tierra y aunque llueva torrencialmente o existan huracanes, los daos son menores; pero cuando se deforesta el bosque y se destruyen los manglares, se pierde la biodiversidad y por lo tanto se extinguen especies animales y vegetales.

Cuando el agua est encarcelada ya no est viva, est enferma y es lugar donde crecen los mosquitos que transmiten la malaria y el dengue. Otro caso corresponde al agua contaminada por plaguicidas; por residuos txicos y metales pesados de la industria minera. En esta agua no hay vida y en trminos cientficos estrictos ha dejado de ser agua, porque est muerta. El agua de un manantial con todas sus especies vivientes si no est contaminada podemos beberla y no nos hace dao.

En el caso de las plantas medicinales necesitamos agua sana porque si hidratamos las hierbas con agua encarcelada tenemos ms bien plantas prisioneras por bacterias y hongos y por lo tanto enfermas, que tambin al consumirlas hacen dao a la salud. Por eso, en las represas las aguas estn encarceladas y, tal como su nombre lo indica, han vuelto a ser presas. El agua libre y sana es fundamental en el crecimiento y preservacin de las plantas medicinales.

El cuarto desafo es la conservacin y proteccin de los suelos

El suelo est en contacto directo con el agua superficial y el aire atmosfrico. Los humanos, al igual que las plantas, dependemos de esta ntima relacin. Inmediatamente debajo del suelo, entre ste y el agua subterrnea se encuentra un rea que no est saturada de agua y que recibe el nombre de zona vadosa. El suelo es una mezcla compleja de fragmentos de rocas, residuos orgnicos que provienen de plantas y animales, agua y miles de millones de organismos vivientes, entre ellos bacterias, hongos, lombrices que remueven la tierra y otras especies. El suelo es responsable por el crecimiento de las plantas y el ciclo de los nutrientes transformados por los microbios.

Son cinco elementos los que forman el suelo: los minerales, los cambios climticos, los organismos (plantas y microbios), la topografa y el curso del tiempo en el espacio.

La polucin del suelo y la erosin son ocasionadas por la minera, los residuos txicos de otras industrias, los plaguicidas, los fertilizantes y la deforestacin. A la erosin del suelo contribuyen las corrientes de agua y del viento.

Sin agua y sin microorganismos no es posible un suelo sano. Los plaguicidas, fertilizantes, residuos txicos y metales pesados de las industrias mineras asesinan a nuestros pequeos hermanos y hermanas las bacterias y lombrices, y por lo tanto las plantas no nacen, se mueren o se extinguen y esta misma situacin es aplicable a las hierbas medicinales que deben crecer en suelos sanos o de lo contrario, pueden causar enfermedades.

Algunas plantas tienen la propiedad de acumular metales pesados, tales como el mercurio; una de ellas es el culantro o cilantro (Coriandrum sativum); por lo tanto hay que consumir culantro, pero a condicin de que crezca en suelos sanos.

El quinto desafo es la proteccin de las especies animales y el bosque

Cuando ocurre la deforestacin o la quema del bosque y la biomasa, uso de plaguicidas o se alteran los ciclos de vida de los animales o plantas, se producen serios trastornos en los ecosistemas y la biodiversidad ocasionando cambios climticos en el micro o macro-clima con las consecuentes enfermedades infecciosas o parasitarias llamadas emergentes; o bien se ocasionan mutaciones y resistencias a los antibiticos, antiparasitarios y plaguicidas.

Ejemplo de esta situacin es el caso de la enfermedad de Chagas, que afecta el corazn y el intestino grueso con el agrandamiento del colon (megacolon). La chinche picuda, chinche besucona o triatoma es un vector o sea que transporta el parsito Tripanosoma cruzi, agente de la enfermedad de Chagas. Esa chinche, al no encontrar alimento en la sangre de los pjaros, marsupiales y otros animales porque se ha deforestado el bosque, migra entonces a las casas de los campesinos o indgenas para succionar la sangre humana. Y cuando los humanos migran a su vez del campo a la ciudad, las chinches no encuentran sangre y la buscan en la sangre humana de las ciudades.

Cuando se produce el asesinato de aves o el secuestro de pjaros, stos son debilitados, resultan menos resistentes a las enfermedades virales y transmiten enfermedades como la encefalitis que daa el cerebro. En igual forma, cuando son matadas las culebras, proliferan los ratones y estos son capaces de ser vectores de enfermedades como la leptospirosis y el Hanta Virus.

Esto nos ensea que el uso masivo de plaguicidas como el DDT y los rgano fosforados para controlar los vectores de la malaria y el dengue ha sido un fracaso a largo plazo. Adems de ocasionar enormes gastos, han contaminado el ambiente y creado resistencia en los vectores. Por tanto, favorecer la biodiversidad y mantener un bosque sano y el agua libre, ayuda al control de estos agentes de enfermedades y a preservar las plantas medicinales.

El sexto desafo es el desarrollo de los cultivos orgnicos

Los cultivos orgnicos resultan fundamentales puesto que no se concibe que las plantas medicinales sean manejadas mediante plaguicidas y fertilizantes de origen industrial. Existen los cultivos orgnicos, mediante los cuales las propias plantas se comportan como plaguicidas naturales: ejemplos de ello son el ajo, el madreado y la cebolla.

Los plaguicidas de la industria qumica alteran profundamente la biodiversidad y son causa importante de resistencia, alterando los ecosistemas y causando dolencias e intoxicaciones agudas y crnicas. Estos productos qumicos, al no ser producidos en nuestros pases, contribuyen al aumento de la pobreza, la enfermedad y la dependencia econmica y cultural

Lo importante es recordar que los plaguicidas no slo matan las plagas, sino que afectan progresivamente al agricultor, a la familia y a la comunidad. En cambio, los cultivos orgnicos ayudan al proceso de reciclaje de la materia orgnica y en consecuencia al ahorro de la energa.

La creacin de cooperativas populares de productos orgnicos es por ello un excelente paso para mejorar la alimentacion y la salud.

El sptimo desafo es la relacin de las plantas medicinales y la energa

Todo cultivo de plantas medicinales debe estar en funcin del clima y la energa. Hay plantas que crecen en la sombra y otras que requieren mayor energa solar. Cualquier cultivo de plantas medicinales en forma intensiva o de monocultivo altera la biodiversidad y cuando esa especie no es nativa de la zona o es extraa puede afectar la existencia de otras plantas importantes para la salud.

Un ejemplo claro es la introduccin de rboles de eucalipto, que tienen un crecimiento rpido y por lo tanto requieren mayores nutrientes y energa para su desarrollo afectando el desarrollo mismo de otras plantas. En Honduras hace una dcada se quiso derribar un milln de pinos y sembrar eucaliptos por parte de la empresa Stone Container Corporation, pero afortunadamente con el pueblo organizado nos opusimos a este diablico proyecto.

El balance energtico est relacionado con la economa poltica. Las emisiones de anhidrido carbnico, metano y xido nitroso dependen mucho de la estrategia poltica de los gobiernos y del grado de sometimiento de los pueblos.

En Honduras, por las presiones de la industria automovilstica internacional, no ha sido posible resucitar el sistema de ferrocarriles ni tampoco desarrollar el ciclismo como el ms sano medio de locomocin y transporte.

El octavo desafo es el divorcio o articulacin entre la sabidura ancestral y el desarrollo cientfico y tecnolgico de la medicina

El conocimiento ancestral ha sido negado y hasta rechazado por una visin colonialista y neocolonizadora de la medicina occidental. No obstante que las bases de farmacia y la farmacologa descansan en las medicinas indgenas, ayurvdica, chinas y africanas. El conocimiento fundamental de la industria farmacutica, tanto ortodoxa como homeoptica, parti precisamente de las medicinas nativas de Amrica Latina. Ejemplo de ello son los anti-malricos como la quina con los incas de El Per y las propiedades relajantes del curare con los indgenas de Amrica del Sur que marcaron un hito en el desarrollo de la anestesia y por tanto de la ciruga. La quina misma fue inspiracin para el surgimiento de la Homeopata.

Todava existen cazadores del conocimiento de las plantas nativas al servicio de multinacionales a travs del control de patentes, del mercado y la propiedad intelectual. Es en extremo una rareza que sea reconocido el conocimiento de un sanador o sanadora de nuestros pueblos oprimidos; nunca es citada esta informacin en la literatura cientfica.

El reconocimiento de un medicamento por parte de la industria farmacutica slo es posible en aquellos pases con una infraestructura multimillonaria. Esta produccin no es posible en los pases de escasa industrializacin. El problema esencial es que la medicina se ha convertido en una mercanca en la que interesa ms la ganancia en la venta de productos farmacuticos de mezclas qumicas que en el reestablecimiento de la salud.

Las inversiones econmicas para producir un producto farmacutico son elevadas y casi incompatibles para un mercado local. Cuando no puede o no conviene sintetizarse qumicamente el producto con el principio activo, se requiere enormes cantidades de plantas y el desarrollo de monocultivos.

En el enfoque de la sabidura ancestral la planta es algo sagrado; hay que pedirle permiso a la Madre Tierra para cortar parte de ella o su totalidad: la preparacin es sencilla y de aprendizaje rpido y puede ser realizada sin una gran infraestructura. Existe una experiencia acumulada y milenaria acerca del uso de las plantas medicinales, las cuales efectivamente contribuyen en la curacin de las enfermedades.

Nuestra posicin no es negar o rechazar la sabidura cultural y popular; por el contrario, sin idealizarla, hay que rescatarla para que nuestros pueblos se apropien de ella. Hay que crear las escuelas o universidades donde sean rescatados ntegramente estos conocimientos y sean parte del patrimonio cultural. Estos centros de educacin destinados a la prevencin y promocin de la salud bajo una visin ecolgica y social, deben ser protegidos y estar bajo el control de las propias comunidades, tomando en cuenta los aspectos ticos de la vida para evitar que se apoderen aquellos grandes intereses que comercian con las medicinas.

No se puede negar el avance cientfico y tecnolgico y es importante que los pueblos tambin aprendan este conocimiento y se articule la visin cientfica y tcnica de la medicina con la sabidura cultural. Lo fundamental es que las comunidades desarrollen conocimiento para resolver sus propios problemas de salud y que tambin puedan saber cundo acudir a la medicina ortodoxa, porque ambos conocimientos, cuando estn basados en la vida y en la tica, son necesarios.

El noveno desafo es cmo resistir o superar las relaciones de poder dominante sobre nuestros pueblos

En este sentido, la educacin es fundamental y debe comenzar con los arriates o jardines de plantas medicinales y nutricionales sembrados en los patios de cada casa o en reas colectivas comunitarias. Este acercamiento nos educa para proteger el ambiente y a vincularnos a nuestra cultura.

La resistencia es contra el despojo de las tierras, por la proteccin de la biodiversidad, las semillas, los bancos genticos, el bosque y las fuentes de agua; y por respirar un aire sano. Pero tambin se trata de resistir ante las prebendas y sobornos de las multinacionales.

El saber es una forma de poder porque en este caso est ligado a la cultura y a la forma de resistir no slo a la enfermedad, sino tambin en cmo las plantas medicinales y nutricionales nos dan fortaleza para vivir y ser libres y aprender que debemos vivir en una comunidad nacional e internacional unida contra la injusticia ambiental y el irrespeto a los derechos humanos.

El dcimo desafo es entender que existe una estrecha relacin entre las plantas medicinales y los alimentos

Por lo general toda planta alimenticia es medicinal. El consumo de estas hierbas tambin nos ayuda a mantener los ecosistemas de los intestinos y de las vas respiratorias. En este caso, el alimento tambin son los aromas de las flores, el bosque y el ambiente que respiramos; porque el olor es la introduccin de sustancias en forma de molculas gaseosas que entran en contacto no slo con la piel, la nariz, el olfato sino tambin con el cerebro.

Si me alimento en forma sana conservo salud. El metabolismo es intercambio de energa y materia entre el ser vivo y la naturaleza; pero este intercambio es de formacin y destruccin. Nosotros producimos desechos o ms bien materia orgnica; as, en la orina tenemos la urea que es un fertilizante natural y en las heces materia que nutre el suelo. Un alto porcentaje del peso de las heces corresponde a su contenido en bacterias. Bien manejados, estos residuos contribuyen al reciclaje de materia y energa en el metabolismo de todos los seres vivos. No es para nada casual que en pueblos considerados incultos por parte del occidente civilizado el abono ms efectivo para las tierras sea el de los desechos vacunos y caballares, para no mencionar el riqusimo abono producido por los desechos de los murcilagos.

Al comer, por lo tanto, se mantiene la biodiversidad del intestino. Por eso las lombrices huyen cuando se ingieren ciertos alimentos como ajo, organo, semillas de ayote, papaya u hojitas de apazote. Mi experiencia como cientfico me ha enseado que consumir estas plantas nos mantiene a salvo de las amebas y lombrices.

El undcimo desafo

Reconocer y respetar el conocimiento, la sabidura y la contribucin de la mujer sobre las plantas medicinales y las diferentes terapias desde una perspectiva de gnero, vinculada a la movilizacin poltica de la conciencia por una sociedad justa en el marco de una transformacin sustantiva del sistema opresor de nuestros pueblos.

El dcimo segundo desafo

Es necesario implantar una poltica del Estado que proteja y contribuya al desarrollo del conocimiento popular y cultural, y permita la libertad de las comunidades, para que conforme a sus tradiciones y cultura puedan ejercer prcticas teraputicas de bien comn en correspondencia con los valores ticos comunitarios. En consecuencia, es imperativo que no se ejerza la persecucin o estigmatizacin sobre sanadores(as), parteras, yerberos, sobadores; botnicos del pueblo y otros terapeutas; por el contrario, que este conocimiento sea considerado de manera permanente parte del patrimonio cultural. El acercamiento entre el tratamiento por plantas medicinales y la llamada medicina acadmica constituye uno de los mayores desafos, tanto para las comunidades como para la visin ortodoxa occidental. Sin embargo, se vislumbran cambios de actitud y prctica de ciertos profesionales de la medicina que son cada vez ms abiertos a la medicina alternativa; sin embargo, me refiero a aquellos que tienen bien claro un compromiso tico serio con la liberacin de nuestros pueblos.

El dcimo tercer desafo es la reflexin terica y crtica, histrica y filosfica, cultural y cientfica sobre la salud

Y laenfermedad con un enfoque de totalidad social dinmica donde los individuos, familias y comunidades estn enfermos o sanos no slo bajo una concepcin abstracta y universal de le enfermedad, sino que su estado y proceso mrbido es resultante del contexto social, poltico y econmico donde se vive, la clase social, la injusticia ambiental, la negacin de los derechos humanos al considerar la salud y la atencin mdica como una mercanca. Este desafo nos demanda la necesidad de plantearnos las discusiones colectivas, la participacin y movilizacin social para lograr la transformacin de la realidad que estrangula las esperanzas y secuestra los sueos de libertad en el planeta tierra.

El dcimo cuarto desafo es el tico y espiritual, negado por la globalizacin neoliberal

La espiritualidad se manifiesta en el ideal de vivir en comunidad y hermandad entre los sujetos humanos y todos los dems seres vivientes. Es el sentido de amor y respeto a la vida planetaria. En consecuencia, el uso de las plantas medicinales no debe estar basado en un fin utilitario, sino en una tica de liberacin articulada con la vida, el respeto al gnero, a los derechos humanos y a la dignidad de nuestros pueblos.

Juan Almendares Bonilla, mdico dedicado a las causas populares en Honduras. Ex rector de la Universidad Nacional Autnoma de Honduras. Director ejecutivo del Centro de Prevencin, Tratamiento y Rehabilitacin de las Vctimas de la Tortura y sus Familiares (CPTRT) , Director del Movimiento Madre Tierra Honduras, miembro de Amigos de la Tierra Internacional (ATI) y exdecano de la Facultad de Ciencias Mdicas UNAH Honduras. Integrante del Movimiento M4.

Fuente: http://movimientom4.org/2018/01/14-desafios-ante-el-asalto-a-la-saludy-a-la-soberania-alimentaria-ligados-al-tema-de-las-plantas-medicinales/



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