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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2018

En Porto Alegre: no es ser petista, es ser justo y defender la democracia

Leonardo Boff
leonardoboff.wordpress.com


El juicio de Lula por el juez de primera instancia, Sergio Moro, y su argumentacin final estn llenos de vaco de pruebas concretas. Abundan las deducciones y convicciones subjetivas, inapropiadas al ethos de un juez imparcial. No se acusa a Lula de tener cuentas en el exterior, que nunca tuvo, ni de haber desviado fortunas del erario en beneficio propio. Nada de eso. Se trata de un apartamento de tres pisos en Guaruj sin mayores calificaciones y de una finca en Atibaia, modesta, como modesta era la vida de su esposa Marisa Leticia que, hija de agricultores, le gustaba cultivar la tierra.

Las alegadas intervenciones de Lula junto a Petrobrs en favor de la constructora OAS, que a cambio le habra dado un triplex en Guaruj-SP, no se confirmaron. La solucin fue entonces la invencin de una justificacin esdrjula y hasta vergonzosa para un juez mnimamente serio. Escribi: si no hubo intervencin de Lula, hubo s un acto de oficio indeterminado. Esto vale decir: un acto no conocido y por eso inexistente. Cmo puede un juez decidir sobre algo que l mismo no conoce? La situacin coloc al juez Moro en dificultades cuando se hizo pblico que la OAS en negocios hechos en Brasilia empe el apartamento de Guaruj, signo de posesin y dominio del inmueble. Por lo tanto, no poda ser de Lula.
El hecho es que no se ha identificado ningn crimen de Lula, mucho menos cuentas en offshores.

Lo que qued claro como la luz del sol es la voluntad condenatoria del juez Sergio Moro y de aquellos en cuyo nombre est actuando: las clases adineradas, el PSDB y parte significativa del PMDB con Temer al frente.

No se puede usar metforas y ocultar el discurso con malabarismos. Tenemos que decir abiertamente que hubo un golpe parlamentario-jurdico-meditico, hegemonizado por los grupos altamente adinerados (0,05% de la poblacin) que controlan gran parte del rea econmica y mantiene al Estado rehn de los altos intereses que le cobra para que pueda cerrar sus cuentas.

La verdad cristalina es que la elite dominante (segn L.G.Belluzzo, no es lite, slo hay ricos) comenz a darse cuenta de que el poder proveniente del piso de abajo, con Lula, el PT y aliados, podra consolidarse y cambiar el rumbo del pas con polticas sociales de inclusin de millones de pobres, amenazando as sus privilegios. Organizaron un golpe como siempre han hecho en la historia.

No hay que olvidar la afirmacin muchas veces repetida de Darcy Ribeiro que nuestras clases opulentas y dominantes son las ms reaccionarias y antisociales del mundo. Nunca pensaron un Brasil para todos; ni siquiera tienen un proyecto de nacin. Estn contentos con lo que el Pentgono (que tambin est implicado en el golpe, segn fuentes fidedignas) y las grandes corporaciones mundiales estn imponiendo: la recolonizacin de toda Amrica Latina, particularmente de Brasil.

A estos, en la divisin mundial del trabajo, les cabe ser slo exportadores de commodities. Este proyecto asumido por los que dieron el golpe no est slo privatizando los bienes pblicos. Estn desnacionalizando nuestro parque industrial, el petrleo y otros commons brasileros. Estn desmontando el pas. El objetivo es abrir espacio a las grandes corporaciones a costa de la disminucin del Estado, para que ocupen nuestro mercado de 200 millones de consumidores y puedan acumular excesivamente a costa nuestra.

Alguien con ms autoridad que yo, el economista Luiz Gonzaga Belluzzo, en una entrevista, fue al ncleo de la cuestin: el crimen de Lula en realidad fue dirigir un gobierno vuelto hacia los ms pobres, un gobierno ms popular y soberano, y eso, amigos y amigas, jams ser aceptado por la Casa Grande. Defender a Lula es defender la historia, es defender la justicia. No es ser petista, es ser justo.

Lo que se juega el 24 de enero en Porto Alegre con los tres jueces de segunda instancia que van a juzgar a Lula es la definicin del futuro de nuestro pas: si aceptamos ser nuevamente colonia o si rechazamos ese proyecto indigno y llevamos adelante el sueo de tantos aos y ahora reforzado de refundar en el Atlntico Sur un pas robusto, autnomo, social y justo que se propone sanar la herida que sangra hasta el da de hoy: millones y millones de personas, vctimas de la Casa Grande de ayer y de hoy, los abandonados por ser considerados ceros econmicos, en su mayora hijos e hijas de la senzala, ante los cuales tenemos una deuda humanitaria hasta hoy nunca saldada.

El pueblo est callado, pero est atento. Conoce los derechos que le han sido secuestrados y la carga que se le quiere poner en la espalda. Dependiendo de la decisin de los jueces de segunda instancia en Porto Alegre puede haber una especie de desbordamiento imparable.

A los jueces les recuerdo slo las palabras de la Revelacin: La ira de Dios vendr sobre aquellos que en la injusticia aprisionan la verdad (Romanos 1,18). El instrumento de la ira de Dios ser, esta vez, la accin indignada del pueblo.

Por lo tanto, seores jueces, traten de juzgar segn la justicia para escapar de la ira de Dios y del furor del pueblo indignado.

Leonardo Boff ha escrito: Brasil: concluir la refundacin o prolongar la dependencia, que saldr publicado por la editorial Vozes a finales de febrero.

Traduccin: Maria Jos Gavito, para https://leonardoboff.wordpress.com/.

Fuente: https://leonardoboff.wordpress.com/2018/01/23/en-porto-alegreno-es-ser-petistaes-ser-justo-y-defender-la-democracia/


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