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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2005

El imperio de Bush de los malos negocios
Haciendo el mundo inseguro para Microsoft y el ratn Miguelito

Mark Engler
Rebelin


La administracin Bush es famosa por haber creado una Casa Blanca inusualmente favorable a los negocios. Siten a la secreta Fuerza de Tarea de la Energa de Dick Cheney y a los enormes recortes de impuestos junto con los cabilderos corporativos que escriben las regulaciones para sus propias industrias y tendr un argumento que parece bastante persuasivo.

Sin embargo, hay razones para considerar una idea contraria: despus de todo, quizs George Bush y Dick Cheney no sean tan buenos capitalistas.

Es bien conocido el fracaso de George W. Bush como hombre de negocios. Dick Cheney, considerado por los conservadores como un brillante ex Director General y por los progresistas como un pelele de Halliburton, tambin tiene un pasado sospechoso. Aunque ciertamente hizo ms conocida a Halliburton durante los cuatro y medio aos en que fue su jefe, su mayor logro fue la adquisicin por $7,7 mil millones de Dresser Industries, un competidor que result estar plagado con aplastantes reclamaciones relacionadas con asbestos. Despus del reinado de Cheney mltiples divisiones de Halliburton se declararon en quiebra y el precio de las acciones de la compaa se derrumb. La revista Rolling Stone public en agosto de 2004: "A pesar del rebote que han tenido las acciones de Halliburton gracias a la guerra, un inversionista que coloc $100 000 en la compaa justo antes de que Cheney se convirtiera en vicepresidente, tendra hoy menos de $60 000."

Muchos analistas aseguran que el Vicepresidente es responsable del descenso, sealando que los problemas de Dresser con el asbesto, los cuales costaron a Halliburton miles de millones, eran predecibles. Sin embargo, crticos menos severos cuestionan su xito como lder de los negocios. Por ejemplo, Jason E. Puynam, un analista de energa en Manejo de Capitales Victory dice que como jefe de Halliburton, "en sentido general Cheney en el mejor de los casos tuvo un desempeo promedio." El editor de Newsweek para Wall Street, Allan Sloan, es menos elogioso, y sugiere que Cheney fue un "Director General que se equivoc en grande."

En relacin a Irak, omos decir muchas cosas acerca de la generosidad del gobierno hacia Halliburton, Bechtel y un puado de otras firmas favorecidas. Con menos frecuencia consideramos la posibilidad de que la "guerra al terrorismo" de la administracin ha sido una importante metedura de pata de la administracin desde el punto de vista de los negocios. Pero si se comienza con la ausencia de xitos en los antecedentes de negocios de Bush y Cheney, la poltica exterior de la administracin se ve de manera diferente. Aunque uno crea que la Casa Blanca est diseando su cruzada en el exterior para beneficiar a las corporaciones norteamericanas, no existen razones para suponer que lo haya estado haciendo de manera exitosa.

Cada vez con ms frecuencia la prensa especializada en los negocios est sugiriendo que los lderes de las corporaciones, que una vez esperaron que la actual administracin llevara la globalizacin corporativa de los aos de Clinton a nuevas alturas, ahora temen otro destino a partir del orden internacional que Bush ha creado. Las reducciones de impuestos y las desregulaciones en el frente interno han sido regalos adicionales evidentes, pero por otra parte, muchas transnacionales norteamericanas se enfrentan a un panorama preocupante. Los fracasados Directores Generales en la Casa Blanca han promovido una agenda global que, en el mejor de los casos, beneficia a un pequeo sector de la comunidad norteamericana de negocios y deja al resto expuesto al resentimiento popular y a la incertidumbre econmica.

Cuando se trata de las intervenciones de Bush, Cheney, Condi y los neoconservadores en la economa global, "en el mejor de los casos () un desempeo promedio" sera un juicio caritativo, y equivocaciones "en grande" algo ms cerca de la realidad.

Esa gente de negocios que an no se han unido a la mayora que se opone al manejo que el presidente ha hecho de su guerra en Irak -o el creciente coro de crticos conservadores que han comenzado a cuestionar la poltica exterior de la administracin- puede que pronto tengan una larga lista de razones para subirse al carro, comenzando por el balance de ganancias.


No es la guerra de KFC

En los ltimos aos Kentucky Fried Chicken (KFC) ha tenido algunos momentos malos en el mundo musulmn. A principios de septiembre una bomba estall dentro de uno de sus establecimientos en Karachi, Pakistn. No era la primera vez que la cadena haba sido blanco de un atentado. En mayo un grupo de chies, airados por el apoyo de EEUU al Presidente Pervez Musharraf y por abusos reportados en la base de Guantnamo, incendiaron otro establecimiento de KFC -uno que estaba decorado con grandes imgenes del Coronel Sanders sobre un campo de barras y estrellas. Dos otros establecimientos fueron destruidos poco despus del ataque de EEUU a Afganistn en el 2001.

Las desgracias que afectan a KFC van ms all de una cadena de comida rpida -McDonald's tambin ha sido atacado en Pakistn e Indonesia- y el incendio intencional de establecimientos de comida rpida es slo la seal ms dramtica del nuevo clima de negocios promovido por una poltica exterior norteamericana cambiante. Si los asuntos diplomticos de Clinton podan ser descritos como un esfuerzo sostenido para hacer al mundo seguro para el Ratn Miguelito, Microsoft y el pollo frito, la agenda de Bush/Cheney representa algo mucho ms peligroso para los negocios.

La administracin Clinton sirvi como firme promotor para la construccin de una economa internacional cooperativa, "basada en reglas" -un orden multilateral conocido por los crticos como "globalizacin corporativa". La administracin Bush, aunque supuestamente est interesada en temas como el "libre comercio", ha ofrecido un conjunto de polticas muy diferentes. Agresiva y unilateral, ha diseado un nuevo modelo de "globalizacin imperial" que ha puesto en peligro a instituciones multilaterales como la Organizacin Mundial del Comercio, vilipendiada por activistas anti-globalizacin. En vez de trabajar por medio de tales instituciones, la actual administracin ha mostrado regularmente intransigencia en las negociaciones internacionales acerca del comercio y el desarrollo; se ha dedicado a condicionar directamente su ayuda a otros pases con sus prerrogativas militares; y ha tratado de negar a la "Vieja Europa" cansada de la guerra su papel tradicional como socio menor en el empeo globalizador. Mientras tanto, ha comenzado a desmantelar un orden internacional que sirvi muy bien a las corporaciones transnacionales durante el crecimiento del siglo 20 y que facilit su ascenso en los ltimos 30 aos.

En resumen: si Bush es un presidente petrolero, no es un presidente Disney, ni de Coca Cola. Si Cheney est trabajando diligentemente para ayudar a Halliburton a recuperarse, la guerra que l ayud a liderar no ha funcionado tan bien para Starbucks.

Si la atrevida jugada de la administracin a favor de la dominacin global norteamericana demuestra ser positiva o no en el futuro cercano o a largo plazo, los costos comerciales de este enfoque ya se estn haciendo evidentes. Para comenzar. una nueva ola de anti-norteamericanismo que est arrasando el planeta va mucho ms all de las bombas en los establecimientos de Kentucky Fried Chicken en Asia del sur o la amplia hostilidad en el Medio Oriente. En Asia, el South China Morning Post ha publicado que una "fuerte y creciente hostilidad" hacia Estados Unidos ha complicado los planes de expansin de Disney en el rea. Adems, la poltica exterior imperial de Bush est inspirando una reaccin de los consumidores, incluso entre los aliados tradicionales.

En diciembre de 2004 Jim Lobe, de Inter Press Service, report acerca de una encuesta a 8 000 consumidores internacionales publicada por Global Market Insite Inc. (GMI), de Seattle. La encuesta demostraba que "un tercio de todos los consumidores de Canad, China, Francia, Alemania, Japn, Rusia y Reino Unido deca que la poltica exterior norteamericana, particularmente la 'guerra al terror y la ocupacin de Irak constitua su ms fuerte impresin de Estados Unidos Desgraciadamente, la actual poltica exterior norteamericana es percibida por los consumidores internacionales como significativamente negativa, cuando sola ser positiva', comenta el Dr. Mitchell Eggers, el director general y principal encuestador de GMI."

Las marcas que la encuesta identificaba como particularmente en peligro en aquel momento era los cigarrillos Marlboro, American Online (AOL), McDonald's, American Airlines, Exxon-Mobil, Chevron Texaco. United Airlines. Budweiser, Chrysler, Muecas Barbie, Starbucks y General Motors.

Evaluaciones ms recientes han verificado esas tendencias. Es ms, en los ltimos meses una sarta de artculos en la prensa financiera presentaron cuestiones enervantes para los negocios. Tpicas de ellas fueron el British Financial Times de agosto (El Mundo Vuelve la Espalda a Estados Unidos) y Forbes en septiembre (Estn en Problemas las Marcas Norteamericanas?)

Un artculo de la revista norteamericana US Banker en agosto que reproduca los resultados de una encuesta de Barmetro de Confianza Edelman entre lites globales descubri que "41 por ciento de las lites canadienses tenan menos probabilidad de comprar productos norteamericanos debido a las polticas de la Administracin Bush, comparado con 56 por ciento en el RU, 61 por ciento en Francia, 49 por ciento en Alemania y 42 por ciento en Brasil.

Tampoco son slo extranjeros presuntuosos los que son negativos. Los propios lderes norteamericanos de negocios han comenzado a relacionar sus desgracias econmicas con la poltica imperial. El artculo anteriormente mencionado de US Banker advirti que "La mayora de los Directores Generales norteamericanos, cuyas firmas emplean a ocho millones de personas en el extranjero, estn reconociendo ahora que el sentimiento anti-norteamericano es un problema". Y un artculo de 2004 en The Boston Herald cuyo titular deca "Ejecutivos de Massachussetts: El Dao de la Guerra de Irak; la Competitividad de EE.UU. se Convierte en una Baja", sealaba que "sesenta y cinco por ciento de ejecutivos encuestados por Opinion Dynamics Corp. Dijeron que la guerra est haciendo dao a la competitividad global norteamericana".

Un grupo de ejecutivos de corporaciones que se ha formado bajo el nombre de Negocios Pro Accin Diplomtica (BDA) est apareciendo con regularidad en artculos acerca de los problemas de imagen que tiene Estados Unidos. Aunque evita una posicin explcita acerca de la guerra de Irak, el BDA argumenta:

"Los costos asociados a un creciente sentimiento anti-norteamericano son exponenciales. De los costos de seguridad y econmicos a una erosin de nuestra capacidad para provocar la confianza en todo el mundo y reclutar a los mejores y ms brillantes, EE.UU. se arriesga a perder su ventaja competitiva si no se toman medidas para invertir la negatividad asociada con Estados Unidos".

Comparados con los impactos adversos de la globalizacin imperial de Bush, los esfuerzos de la administracin en una rehabilitacin de marcas al estilo de Karen Hughes son risibles -y el BDA lo sabe. Tomando las cuestiones diplomticas en sus propias manos, el vocero del BDA declar abiertamente: "En estos momentos, el gobierno de EE.UU. no es un mensajero creble".


Un pantano de corporaciones


Es slo un problema de percepcin o los costos de la guerra han afectado las ganancias de los negocios? En junio de 2004 el reportero USA Today James Cox escribi de cmo compaas con problemas financieros sealan a la guerra como la culpable:

"Cientos de compaas culpan a la guerra de Irak por los pobres resultados financieros de 2003, y muchas advierten que la continuacin de la participacin militar norteamericana podra daar el desempeo de este ao. En informes regulatorios a la Comisin Controladora de Acciones y Valores (SEC), aerolneas, constructores de casas, emisoras, proveedores de hipotecas, fondos mutualistas y otros culpan directamente a la guerra por la baja en los ingresos y las ganancias en este ao".

Entre los que se quejan, Hewlett-Packard asegur que la ocupacin de Irak ha creado incertidumbre y ha daado el precio de sus acciones; mientras que compaas de medios como Televisin Hearst-Argyle, Grupo de Emisiones Sinclair and Comunicaciones Journal se quejaban del nmero de anuncios de radio y TV que han sido desplazados por las noticias de la guerra.

Aunque culpar a la guerra podra ser una excusa conveniente para algunos ejecutivos que no han estado a su altura, llama la atencin el nivel de queja, as como los comentarios de administradores de fondos citados por Cox:

"'La guerra de Irak cre un pantano para las corporaciones', dice en su carta a los accionistas David J. Galvan, gerente de portafolio del Fondo de Ingresos Wayne Hummer.

"Fondos Mutualistas Vintage asegura que 'el precio de estos compromisos (en Irak y Afganistn) puede que sea mayor de lo que pblico norteamericano haba esperado o est dispuesto a tolerar".

En una declaracin presentada a la SEC, Domenic Colasacco, administrador del Fondo Balanceado Boston, califica a la actual ocupacin norteamericana de 'triste y de un riesgo en aumento'."

Por supuesto, sabemos que las compaas reconstructoras estn declarando ganancias. Las ventas de mscaras antigas y Humvees blindados tambin han aumentado. Pero tales compaas mantenidas por la guerra son una pequea minora. Por otra parte, las distintas compaas de la industria turstica han recibido un fuerte golpe. Delta Air Lines, JetBlue, Orbitz, Priceline.com, restaurantes de carne Morton, Fairmont Hotels & Resorts y Host Marriott, por mencionar slo a algunas, han culpado a la guerra por sus decepcionantes ingresos. Los lderes de la industria de viaje han advertido:

"EE.UU. estn perdiendo miles de millones de dlares, ya que los turistas internacionales dejan de visitar EE.UU. debido a una imagen deteriorada en el exterior y ms polticas burocrticas de visa 'Es un imperativo econmico enfrentar estos problemas', dijo Roger Dow, ejecutivo principal de la Asociacin de la Industria de Viajes de Estados Unidos, el ms importante organismo profesional del turismo El Sr. Dow subray que el turismo contribuy a una percepcin positiva de EE.UU. 'Si no enfrentamos estos temas en el turismo, el impacto a largo plazo para marcas norteamericanas como Coca-Cola, General Motors y McDonald's podra hacer mucho dao'."


Pesadillas econmicas anunciadas


Todos los aos la lite global de los negocios se rene en un centro turstico en Davos, Suiza, para celebrar el Foro Econmico Mundial. En los aos prsperos de Clinton, un sentimiento de exuberancia dominaba la reunin de los globalistas -a pesar de las protestas fuera de las reuniones. Sin embargo, para enero de 2003 el ambiente en Davos se haba deprimido perceptiblemente. El optimismo econmico iba desapareciendo. En particular causaba preocupacin la inminente guerra en Irak. Los lderes corporativos mostraron poco ms entusiasmo por la inminente invasin unilateral que los manifestantes afuera. Los analistas tenan las mayores reservas, citando que "la amenaza de guerra es la mayor interrogante que pende sobre las perspectivas de crecimiento global".

Por la misma poca los economistas progresistas Dean Baker y Mark Weisbrot detallaron lo que pareca ser la peor perspectiva en un informe de poltica titulado "El Costo Econmico de una Guerra en Irak". Adems del costo del anti-norteamericanismo en el extranjero, ellos mencionaba tres reas adicionales de preocupacin: un choque petrolero relacionado con la guerra que pudiera costar a la economa norteamericana cientos de miles de empleos en un perodo de siete aos; un mayor riesgo de ataques terroristas en EE.UU. que pudieran provocar aumentos de los costos de seguridad, disminucin del crecimiento del Productor Interno Bruto (PIB); y la posibilidad de que el incremento de los precios del petrleo llevara al mundo en va de desarrollo a una profunda recesin.

Pregunt a Baker hasta dnde haba sido visionario el informe. Aunque subraya que lo peor no lleg a suceder, l nota que hay seales inquietantes. Los precios del petrleo han subido a las nubes, debido principalmente al incremento de la demanda por parte de China y la India, pero exacerbado por la ausencia de petrleo iraqu. Es ms, como cada nuevo estimado de inteligencia pronostica que estamos menos seguros, no ms, debido a la ocupacin de Irak crece el riesgo de un ataque devastador a la economa. Baker seala las horas que esperamos en las colas de seguridad en los aeropuertos o los retrasos en los metros urbanos, lo que representa costosas prdidas econmicas.

Luego, por supuesto, est la posibilidad an no sucedida de que la guerra de guerrilla y el terrorismo se convierta en sabotaje contra los enormes y poco defendidos tramos de oleoductos en el Medio Oriente. Es esta posibilidad entre otras las que provocaron que el profesor de historia del Medio Oriente y blogger de Informed Comment Juan Cole comparara la debacle de Bush en Irak con el "lanzamiento de granadas en la cabina de la economa mundial".

Tales costos predichos antes de la invasin, sugieren que el pesimismo de anteguerra en Davos estaba bien justificado. Y una lista tan modesta apenas agota los posibles inconvenientes de las polticas de la administracin Bush en Irak y ms all. El debate acerca del gasto del Congreso, por una parte, merece que se le mencione al menos de pasada. Si los conservadores tienen razn en que Irak, los recortes de impuestos y los dficits abultados son necesariamente malos para los negocios, o si el Keynesianismo Militar en realidad ha venido ayudando a suavizar un descenso econmico peridico, la idea de la guerra sin sacrifico debiera sonar extrao a cualquier ejecutivo que tenga en cuenta el balance. Tmense los costos directos de la guerra que llegan a los cientos de miles de millones, agrguense los gastos mdicos para los veteranos impedidos, luego smense los costos de los reservistas de la Guardia Nacional que son sacados de los pequeos negocios, y pronto vern que eso significa dinero de verdad. En algn momento el dlar sobrevaluado, que nuestros acreedores en los bancos centrales de China y Japn han decidido mantener por el momento, tendr que descender y probablemente arrastre hacia abajo consigo a la economa. Cuando eso suceda, el Coronel Sanders no ser el nico en sentirlo.


Cambiarn los negocios?


Por all por agosto de 2004, durante el ciclo eleccionario, la campaa de Kerry distribuy una lista de 204 ejecutivos de negocios que apoyaban las polticas del candidato. Fue un buen intento pero, como report Noticias Blomberg, el demcrata iba bastante detrs de Bush en cuanto a apoyo corporativo. A esas alturas cincuenta y dos ejecutivos principales de importantes compaas haban donado dinero a Kerry; 280 a la campaa de reeleccin del presidente, (Como los negocios son los negocios, "al menos tres ejecutivos de la lista de Kerry tambin donaron el mximo de $2 000 a la campaa de reeleccin de Bush".)

Ha pasado un ao desde las elecciones. La tasa de aprobacin para el victorioso presidente contina hundindose a niveles nunca vistos, y "mantenerse firmes" sigue siendo la poltica oficial de Washington para Irak. En este contexto, no es sorprendente que "realistas" republicanos como Brent Scowcroft (quien antes de la guerra alert en un artculo de opinin en The Wall Street Journal que "indudablemente sera muy costosa -con serias consecuencias para la economa global y la de Estados Unidos") estn haciendo ruido otra vez. Y sera de una lgica perfecta si un nmero cada vez mayor de esos Directores Generales de Bush estuvieran lloriqueando ahora en busca de un regreso a la globalizacin multilateral al estilo de Clinton del tipo que an defiende el derrotado senador por Massachussetts y muchos otros demcratas.

Ninguno de estos campos alternativos parecer particularmente atractivo a los progresistas, pero ellos significan una genuina amenaza a los imperialistas globales que parecen incapaces de deshacerse de Irak. Es ms, la rivalidad intra-partido entre los republicanos -la cual debe incrementarse a medida que avance el ao de elecciones- podra desempear un papel vital en convertir a los halcones de la Casa Blanca en patos muertos. Mucho mejor si esta transformacin aviar es acelerada por la insatisfaccin de los lderes corporativos que estn reevaluando los costos de la poltica exterior de Bush y decidiendo que el imperio sencillamente no paga.


-- Mark Engler, escritor residente en la Ciudad de Nueva York, es analista de Foreign Policy In Focus. Se le puede contactar por medio del sitio web http://www.DemocracyUprising.com. Kate Griffiths colabor en la investigacin para este artculo, e cual apareci primero en Tomdispatch.com (http://www.tomdispatch.com/index.mhtml?pid=33201) y se reproduce aqu con permiso del autor.

Traducido por Progreso Semanal.


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