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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2018

Los contratos y el mal de las gavetas

Yudy Castro Morales
Granma

Ms all de existir una voluntad poltica y estatal de fortalecer el contrato econmico y un marco normativo actualizado, persisten importantes irregularidades que no permiten que cumpla su funcin


Mucho se ha hablado de la contratacin econmica, de su importancia en el contexto de actualizacin que vive el pas y, sobre todo, de cmo queda relegada en la mayora de los casos a un documento fro e inoperante, alejado, totalmente, de su naturaleza.

Pero la vida econmica del pas y su dinmica cambiante nos precisa a volver sobre el tema, porque al decir de la doctora Marta Moreno Cruz, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, no se puede obviar el rol del contrato como instrumento fundamental para la debida gestin de la actividad econmica.

No pasa por alto entonces que la Conceptualizacin del Modelo Econmico y Social Cubano, as como los Lineamientos reiteran que el contrato debe utilizarse como un instrumento efectivo de la gestin econmica, regulacin y control del mercado, tanto en el proceso de elaboracin del plan como para la concrecin de los compromisos concertados entre los diferentes actores econmicos, quienes se han diversificado en el escenario nacional.

Desde el 2012, rememora, fueron aprobados el Decreto Ley No. 304, De la Contratacin Econmica, y el Decreto No. 310, De los Tipos de Contratos, con el propsito de eliminar la dispersin legislativa en esta materia, lograr su reordenamiento, fortalecer la autonoma de los sujetos contratantes y, por consiguiente, lograr una mayor exigencia de responsabilidad ante los incumplimientos.

Se trat, en su opinin, de garantizar un marco de mayor transparencia y flexibilidad en todo el proceso de contratacin, y de forma esencial, mayores niveles de colaboracin entre todos los agentes econmicos, dgase empresas estatales, unidades presupuestadas, cooperativas, pequeos agricultores y personas naturales. Tal es as, que fueron positivizados en la norma principios bsicos como la autonoma de la voluntad, la buena fe, la igualdad entre las partes y el inters general.

Sin embargo, reconoce la tambin profesora titular de Derecho econmico, que ms all de existir una voluntad poltica y estatal de fortalecer esta institucin y un marco normativo actualizado, persisten importantes irregularidades que no permiten que el contrato econmico cumpla su funcin de regular, ordenar y respaldar legalmente las relaciones econmicas entre los diferentes actores que operan en el pas, a fin de lograr el cumplimiento del encargo estatal y el plan econmico de las entidades.

No podemos soslayar, a su juicio, la incidencia de los problemas objetivos de la economa cubana en la contratacin.

Pero existen otras limitaciones, conocidas, bien identificadas, mas no zanjadas, para las cuales se precisan soluciones definitivas.

Marta Moreno subraya entonces que todava no participan de forma conjunta todos los especialistas en este proceso (economistas, comerciales, contadores, tcnicos y juristas); la negociacin del contrato no es efectiva; no se adoptan las modalidades de concertacin requeridas en cada caso; y los asesores jurdicos no siempre asumen posturas activas en las diferentes etapas, incluyendo la negociacin.

An se ve al contrato como un documento formal y no como un acuerdo vivo, dinmico y cambiante. En muchas ocasiones, una vez concertado, se engaveta y no se evala de forma continua y permanente, sin tener en cuenta que est sometido a los cambios y fluctuaciones de la economa y que requiere modificaciones sucesivas en funcin de los intereses de las organizaciones econmicas.

Otra debilidad reiterada y que guarda relacin con las competencias de quienes suscriben el contrato, estriba en su contenido. No siempre, asegura la doctora, se incluyen todas las clusulas necesarias para garantizar el cumplimiento efectivo y con calidad de las obligaciones pactadas ni se prevn los riesgos que puedan surgir durante la ejecucin del mismo, en pos de adoptar alternativas para consumar lo estipulado.

Y para colmo, no siempre ni de forma oportuna, se reclaman los incumplimientos ni se exigen las penalizaciones y las medidas de responsabilidad pactadas ante los rganos correspondientes.

La norma, en palabras de Moreno Cruz, permite una mayor libertad contractual, o sea, ofrece a las partes la posibilidad de disear el contenido del contrato, sin violar las disposiciones imperativas y los intereses del Estado. Predomina, no obstante, la copia de modelos o proformas contractuales que no son negociadas, lo que da lugar, en muchas ocasiones, a clusulas abusivas y contrarias a derecho, sin que exista un accionar ante tales asuntos.

La Decana de la Facultad de Derecho hace hincapi entonces en la necesidad de comprender e interiorizar, por directivos y asesores legales, que el contrato, como instrumento para la elaboracin y concrecin de los planes, una vez concertado, se erige en la primera norma para las partes, generadora de obligaciones que deben ser ejecutadas y controladas.

Sobre estos temas, precisamente, versa la XVII Jornada Internacional de Contratos, que inici este mircoles en La Habana y se extender hasta el 26 de enero.

Alrededor de 500 juristas, economistas y profesionales de otras ramas del saber, junto a representantes de Espaa, Italia, Nicaragua, Estados Unidos, Hait, Repblica Dominicana, Colombia y Uruguay, intercambiarn sobre cmo lograr el real cumplimiento de la funcin reguladora y correctora de la contratacin econmica en el escenario actual y futuro del pas.

Fuente: http://www.granma.cu/cuestion-de-leyes/2018-01-24/los-contratos-y-el-mal-de-las-gavetas-24-01-2018-22-01-37



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