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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2018

Jos Mart contra guilas y serpientes

Luis Toledo Sande
Rebelin


En ocasiones, con las imgenes del guila y de la serpiente se refiri Jos Mart a hechos extraordinarios. Sobre la voluntad independentista de la mayora del pueblo cubano, por ejemplo, exclam en el cierre de su disertacin del 24 de enero de 1880 en el Steck Hall neoyorquino: Antes que cejar en el empeo de hacer libre y prspera a la patria, se unir el mar del Sur al mar del Norte, y nacer una serpiente de un huevo de guila!.

Vista como smbolo de altura virtuosa, hallar en el guila una representacin de la fuerza moral que l mismo personific. El poeta de Versos sencillos en los cuales escribi: Yo he visto al guila herida/ Volar al azul sereno,/ Y morir en su guarida/ La vbora del veneno conoca la heterogeneidad de las connotaciones posibles. En la bandera y el escudo de Mxico, pas que tanto quiso y conoci, el guila denota grandeza en lucha contra la serpiente, que en general resonancias bblicas incluidas simboliza lo bajo, lo taimado, lo traicionero y, en la tradicin cristiana, el pecado. Pero en el acervo cultural prehispnico del propio Mxico, la serpiente emplumada, por lo que pudiera hacer pensar tambin en un ave poderosa remite a ideales prestigiosos.

En la crnica estadounidense conocida como Un drama terrible, de 1887, las asociaciones reservadas a la serpiente le sirven a Mart para definir no la astucia prfida, sino la activa prudencia que los obreros de aquella nacin necesitaban tener ante el sistema imperante en una repblica que devena cesrea e invasora, como l la calific en crnica fechada 9 de enero de 1889. All se lee en aquella de 1887 los medios dominantes se confabulaban contra las tremendas capas nacientes, que reclamaban justicia. Un texto, citado por Mart, les dio voz en estos trminos ante la inmoral represin que inclua el amaado juicio impuesto entonces en Chicago contra activistas obreros, varios de los cuales fueron ejecutados: Hemos perdido una batalla, amigos infelices, pero veremos al fin al mundo ordenado conforme a la justicia: seamos sagaces como las serpientes, e inofensivos como las palomas!

Dejando a un lado el uso de paloma, que no se trata aqu, en lo que respecta al guila y a la serpiente, aun sin el calce de un escrutinio exhaustivo sobre el tema parece vlido adelantar que a las dos imgenes les dio Mart, sobre todo, el uso que apunta a lo negativo. Y no es necesario forzar la mano para vincular los trminos de la cita con la fuerza de nimo, la vigilancia y la cautela que saba indispensables tambin para Cuba y toda nuestra Amrica frente al guila y las serpientes del imperio.

Pinsese adems, de pasada al menos, en la significacin que aquel reclamo poda tener a manera de una denuncia implcita frente a la dolosa insistencia con que los poderes llamaban anarquistas y violentos a quienes exigan justicia. Las calificaciones manipuladas por fuerzas que en funcin de sus intereses calumniaban a personas y pueblos enteros como justificacin para agredirlos, anticipaban el uso que luego les daran a otras, como comunista. Y esta va para dcadas que, ante la debacle del socialismo en Europa, la propaganda imperialista ha venido sustituyndola por terrorista y por unas cuantas ms, en el afn de borrar tambin del lenguaje hasta el olor a comunismo.

Entre las calificaciones difundidas por tal propaganda para se halla radical, en sentido opuesto como veremos al que ese vocablo tena para Mart. Con ella se intenta devaluar, para condenarlo como si fuera un asesinato, el afn de llegar a las races de los males para enfrentar eficazmente a las guilas y las serpientes que los generan y medran con ellos. Y acaso lo peor sea que a menudo la prensa revolucionaria, sin excluir la de Cuba, muerde el anzuelo atado a la pita de tal manipulacin y reproduce acrticamente su empleo.

Volviendo al uso de serpiente y guila por Mart, y a su visin de los Estados Unidos, veamos cmo disecciona en Revista de los ltimos sucesos, crnica fechada 10 de abril de 1887, la campaa presidencial que agitaba entonces a esa nacin: no se ha peleado a lo pgil, sino a lo serpiente. Cada proceso eleccionario llevado a cabo all, ha ratificado con creces la vigencia del juicio martiano. An resuena la ms reciente de tales campaas, y hasta la sobresaliente presencia en ella de una mujer hace pensar en lo afirmado por Mart en aquella crnica.

l aprobaba la participacin de la mujer en la vida poltica de las naciones, incluido el ejercicio del voto, pero reaccion contra el oportunismo con que en los Estados Unidos los republicanos propiciaban que se les reconociera a las mujeres ese derecho: no como un acto de justicia humana, sino para congraciarse con ellas y movilizarlas contra los demcratas, predominantes en Kansas, escenario de los hechos que daban tema inmediato a la crnica. Ms de un siglo despus, en 2016, ya una mujer contenda con un hombre en la aspiracin a la presidencia, y ello dio pie a que hubiese quienes pensaran que en el bipartidismo all reinante ese hecho bastaba para apoyar a una imperialista contra un imperialista, y para suponer que el partido demcrata encarna una opcin moralmente superior a la representada por el republicano.

Ya en su tiempo, cuando para muchos ese hecho resultara menos claro que hoy, Mart apreciaba que, ms all de pronunciamientos y matices, ambos partidos eran similares en su esencia. Afincada en intereses bsicos, la similitud remite incluso a los nombres de las dos agrupaciones, por las coincidencias entre los ideales de repblica y democracia, bases, en teora, de las denominaciones respectivas con que se hacen identificar.

En crnica del 8 de diciembre de 1886 seala Mart: El partido republicano, desacreditado con justicia por su abuso del gobierno, su intolerancia arrogante, su sistema de contribuciones excesivas, su mal reparto del sobrante del tesoro y de las tierras pblicas, su falsificacin sistemtica del voto, su complicidad con las empresas poderosas, su desdn de los intereses de la mayora, hubiera quedado sin duda por mucho tiempo fuera de capacidad para restablecerse en el poder, si el partido demcrata que le sucede no hubiera demostrado su confusin en los asuntos de resolucin urgente, su imprevisin e indiferencia en las cuestiones esenciales que inquietan a la nacin, y su afn predominante de apoderarse, a semejanza de los republicanos, de los empleos pblicos.

Ya en otra de sus Cartas estadounidenses, la del 15 de marzo de 1885, Mart haba apuntado: El canev de toda aquella urdimbre electoral, el huevo de toda aquella vileza, era la reparticin de los empleos pblicos. A propsito de sucesos ocurridos en Dakota, har en crnica del 30 de octubre de 1889 una generalizacin vlida para todo el pas: los votos, como que estos Estados nacen en hombros de corporaciones poderosas, estaban de compra y venta, segn los intereses de las corporaciones rivales.

En la crnica fechada 8 de abril de 1888 haba escrito lo que pudiera tomarse como una respuesta ms ya se ver la de 1882 a los temores con que Bartolom Mitre Vedia, propietario de La Nacin, haba recibido en 1882 su primera correspondencia para ese rotativo bonaerense: Se ve ahora de cerca lo que La Nacin ha visto, desde hace aos, que la repblica popular se va trocando en una repblica de clases. Lneas despus traza este balance definitivo: no bastan las instituciones pomposas, los sistemas refinados, las estadsticas deslumbrantes, las leyes benvolas, las escuelas vastas, la parafernalia exterior, para contrastar el empuje de una nacin que pasa con desdn por junto a ellas, arrebatada por un concepto premioso y egosta de la vida.

Lejos de limitarse a la atmsfera, el revolucionario cubano calaba en el subsuelo. Para decirlo con una palabra que le era cara y ya se apunt que la propaganda imperialista ha procurado satanizar, era un radical. En el artculo A la raz, publicado en Patria el 26 de agosto de 1893, escribi: A la raz va el hombre verdadero. Radical no es ms que eso: el que va a las races. No se llame radical quien no vea las cosas en su fondo. Ni hombre, quien no ayude a la seguridad y dicha de los dems hombres.

Su visin le permiti penetrar a fondo en la realidad y actuar consecuentemente. El poder de abarcamiento sistmico fue una de las virtudes de quien confes: Es mal mo no poder concebir nada en retazos, y querer cargar de esencia los pequeos moldes, y hacer los artculos de diario como si fueran libros, se lee en la carta que el 19 de diciembre de 1882 le curs al temeroso Mitre Vedia. Agradezcamos a la suerte al talento y a la honradez de Mart el haber tenido un autor que padeciese el mal que l se atribua, al que debemos, entre otras cosas, su clara visin sobre aquella sociedad.

As como aplaudi la participacin de la mujer en la poltica sin que ello lo privara de percibir rejuegos turbios que podan rodearla, pensemos si frente a las elecciones de 2016 en los Estados Unidos habra estimado fundamental la diferencia de gnero de quienes representaban el mismo imperio e iguales defectos y crmenes. Raigal antirracista como era, habra supuesto, antes, que la llegada a la Casa Blanca de un inquilino mestizo asegurara el fin de la discriminacin racial en aquel pas, y de la voracidad de este contra el resto del mundo? Tales prcticas se mantuvieron, si no ms que antes, con el presidente mestizo, al igual que hoy con otro varn, y como habra ocurrido con la dama, rubia como este ltimo, y, como el anterior, adornada por la elegancia.

Pero en el mundo no faltaron quienes durante la campaa presidencial de Donald Trump se ilusionaran con falsas declaraciones contra el guerrerismo de su pas hechas por quien, instalado en la Casa Blanca, una de las primeras rdenes que firm fue la de lanzar, en Afganistn, la llamada bomba madre de todas las bombas. Y an resuenan las palabras con que en la campaa electoral dijo que el mundo estara mejor sin la presencia de los Estados Unidos en el Medio Oriente, pero ya presidente no tard en proclamar a Jerusaln capital del agresor estado de Israel.

Hubo incluso quien, hasta con crdito de pensador de izquierda, se aventurase a calificar a Trump de revolucionario, porque supuestamente no representaba al stablishment. Esa fue, en todo caso, una de las falacias manejadas para que se presentara como presunto vocero de algo as como una fuerza nueva, cuando es un millonario que, por serlo, pertenece al sector que gobierna en ese pas con el apoyo del complejo blico militar, mandn supremo.

Voluntarias o involuntarias, las confusiones o invidencias de algunos con respecto a Trump estn muy lejos de la claridad con que Mart apreci tan tempranamente como en una crnica del 12 de noviembre de 1881 para La Opinin Nacional, de Caracas el papel que ya desempeaba en los Estados Unidos la relacin medular, ms all de los discretos encantos de saln, entre los ricos con solera y los advenedizos. Poda haber matices, facciones, pero todo se resolva como hoy para mantener el guila.

En aquel texto dio Mart uno de sus testimonios sobre dicha realidad : Una aristocracia poltica ha nacido de esta aristocracia pecuniaria, y domina peridicos, vence en elecciones, y suele imperar en asambleas sobre esa casta soberbia, que disimula mal la impaciencia con que aguarda la hora en que el nmero de sus sectarios le permita poner mano fuerte sobre el libro sagrado de la patria, y reformar para el favor y privilegio de una clase, la magna carta de generosas libertades, al amparo de las cuales crearon estos vulgares poderosos la fortuna que anhelan emplear hoy en herirlas gravemente.

El linaje de la fortuna tendra algn significado, pero lo determinante eran la riqueza acumulada y la complicidad entre los poderosos y quienes les hacan el juego. Ms de una vez el revolucionario que echaba su suerte con los pobres de la tierra seal los frecuentes nexos entre el dinero y la inmoralidad. Gracias a lo cardinal de su mirada, en los Estados Unidos sostuvo juicios como el que se lee tras lo que escribi sobre la inutilidad, en aquel contexto, de las instituciones pomposas y los sistemas refinados, o que se tenan por tales: Se ve que ese defecto pblico que en Mxico empieza a llamarse dinerismo, el afn desmedido por las riquezas materiales, el desprecio de quien no las posee, el culto indigno a los que la logran, sea a costa de la honra, sea con el crimen, brutaliza y corrompe a las repblicas!.

Aquella repblica cesrea, metalificada, invasora, brutalizada y corrupta como desde temprano y a lo largo del tiempo la calific Mart, y dominada, as lo advirti l, por los ultraaguilistas, es la base del imperio que en nuestros das sigue acudiendo al saln o a las armas, a la diplomacia de supuesto buen vecino o a la de amenazas y caones, en la que est brillando por estos das, cuando el patn Donald ha conseguido algo que pareca imposible. As lo dijo en conversacin con el autor de los presentes apuntes el independentista puertorriqueo Salvador Ti: Trump ha convertido en estadista a George W. Bush. Adase para usar calificativos piadosos que si Bush ha pasado a la historia como un tipo estlido, Trump est pasando ya como un tipo inmundo; pero ambos han sido o son encarnaciones del mismo imperio, y han sido o son agentes del belicismo criminal, genocida, que lo caracteriza.

Al margen de rasgos tnicos y de gnero, y de otros atributos circunstanciales, esos han sido algunos de los csares que han representado al imperio y defendido sus intereses. Pero con solo anunciar que estaba contra el bloqueo aplicado a Cuba, y sin siquiera dar todos los pasos prcticos con que pudo haber propiciado que se le pusiera fin, Barack Obama se apunt un logro que nadie ha de negarle: cre euforia y gener confusiones.

No hay por qu poner en duda que la sola esperanza de que el bloqueo del imperio contra Cuba pudiera tener un fin previsible puede justificar entusiasmo, aunque las esperanzas no rebasen la imaginacin. Pero de ah a suponer que la declaracin de Obama era suficiente para estimar que el respeto a los derechos de Cuba entraba en una marcha victoriosa irreversible, va un largo trecho. Y la imaginacin no se habla aqu de las malas intenciones lleg a dictaminar, no por boca de ignorantes, sino tambin de personas de luz reconocida que ya la guerra cultural de pensamiento, para usar un trmino martiano contra Cuba dejaba de existir porque el poderoso pas imperialista dejaba de ser enemigo o adversario del caribeo, para ser un vecino sin apellidos.

A raz de aquel 17 de diciembre de 2014 da en que el suceso ms importante fue el retorno a Cuba de los tres luchadores antiterroristas que hasta esa fecha haban permanecido en crceles del imperio el autor de estas notas escribi en el artculo Cuba y los Estados Unidos, otra etapa, publicado en Cubadebate y reproducido en numerosos sitios ms, algo que no se permitir citar, pero se le tolerar que parafrasee. De ninguno de los dos pases vale ignorar los apellidos que les corresponden. Cuba se ha propuesto salvar su proyecto socialista y conservar su soberana nacional, y a los Estados Unidos sera injusto y descorts escatimarle el reconocimiento que se ha ganado como potencia imperialista, con todo lo que ello implica histricamente.

El pueblo cubano que en su mayora ha dado reiteradas pruebas de patriotismo revolucionario y quienes lo dirijan o aspiren a representarlo no deben ignorar el significado del guila y las serpientes que lo han agredido, o apoyado a quienes han perpetrado las agresiones, ni confundirse ante maniobras de sus agresores para conseguir por otros caminos lo que no han podido alcanzar con la hostilidad desembozada: neutralizar a Cuba y, mientras la doblegan para someterla, ir mermando su influencia revolucionaria, antimperialista, en otras tierras, sealadamente en los dems pueblos de nuestra Amrica.

Las confusiones apreciables ante los rejuegos de Obama resultaron ms alarmantes an porque l, con su mezcla de elegancia personal y desfachatez imperialista, claramente dijo que haba llegado el momento de que el imperio cambiara de tctica para cosechar los frutos que haba buscado alcanzar por mtodos visiblemente fallidos. Tena que precisar cules eran esos resultados? No han estado claros desde que los Estados Unidos se constituyeron como nacin independiente y sus voces cumbres sealadamente Thomas Jefferson, tan admirado por Obama expresaron su afn de apoderarse de Cuba?

Y semejante afn no lo corrobor la intervencin militar con que en 1898 aquella potencia le arrebat la independencia al pas intervenido y le impuso una mezcla de protectorado y neocolonia? No lo ratific la hostilidad agresiones armadas, terrorismo y frreo bloqueo permanente y de implicaciones extraterritoriales con que el Norte revuelto y brutal, como lo llam Mart, ha intentado derrocar a la Revolucin que liber a Cuba del yugo imperialista e hizo de ella una nacin independiente y soberana? No fue todo eso lo que concentr Obama al enarbolar la conveniencia de conseguir, con otros mtodos, los mismos propsitos?

A nadie en su sano juicio y con voluntad de defender a Cuba, o simplemente respetarla, se le ocurrir considerar mal que a esta se le libre del bloqueo y de otros actos agresivos pronto revalidados por Trump y sus secuaces, y por quienes lo gobiernan a l. Pero el pueblo cubano est llamado a borrar todo lo que parezca hacerlo depender fatalmente de las decisiones y veleidades de los Estados Unidos. Para ello, dure lo que dure el blqueo, debe estar preparado para seguir avanzando y defender la independencia y la soberana de su patria de todo lo que, por las claras o taimadamente, procure arrebatrselas. Y en esa defensa los conceptos, las trincheras de ideas, no son menos importantes que las armas materiales, a las que deben en todo caso preceder, acompaar y sobrevivir.

El imperio tiene aliados y sirvientes, que no dejan de serlo porque ante las groseras de Trump les resulte menos aconsejable acompaarlo en pblico. Si en el contexto de ese juego de espejos a Cuba la puede beneficiar el apoyo tctico brindado a ella por otras fuerzas frente a los designios estadounidenses, bienvenido sea ese apoyo. Pero no se debe perder de vista nada esencial. Cuando una alta voz de la Unin Europea sostiene, contrariando lo ratificado por la administracin Trump, que el bloqueo no es la solucin, aprovchese hasta donde sea posible el rechazo, verbal al menos, contra el bloqueo.

Pero no se desatienda qu pude significar en el pronunciamiento europeo la solucin aludida. Ser la necesaria para que Cuba logre la prosperidad y asegure su soberana? Ninguna prudencia sale sobrando cuando se est ante un discurso muy parecido al del mandatario estadounidense el 17 de diciembre de 2014, ratificado por l incluso en La Habana, con pronunciamientos que recibieron una clara respuesta del lder Fidel Castro en su reflexin El hermano Obama.

Con respecto a la Unin Europea, caben preguntas como las que este comentarista hizo en Facebook y ahora glosa. Ser que al fin ha decidido permitirse un poco de soberana, independencia y personalidad propia no se diga dignidad, para que no parezca un juicio irrespetuoso, ante, o contra, la desbocada poltica exterior de los Estados Unidos, potencia que durante dcadas se ha permitido hacer ver que maneja a Europa como su patio lateral y subordinado, para no decir trasero, y que ahora tiene un csar que, de tan ruidosamente neroniano que es, resulta poco elegante mostrarle obediencia?

Las preguntas no terminan ah. Caben tambin otras. Ser que aquella Unin, que no hace muchos aos se embarc en una vergonzosa posicin comn contra Cuba, ha optado por hacer suya y poner en prctica hacia este pas la poltica, ms realista, o pragmtica, que intent aplicar Obama, aunque de modo insuficiente, o falaz? En cualquier caso, bienvenidos los cambios que puedan beneficiar a Cuba, a su pueblo!, sin que este incurra en confusiones como las que en algunos consigui sembrar la generosa vertiente obamista.

Lo que se decide en Cuba no es solo, por muy importante que ese propsito sea, alcanzar una eficiencia econmica imprescindible. Si en esta puede irle la vida, no le ir menos en la salvaguarda de la independencia y la soberana, y en la defensa, que ha de ser lcida sin dejar de ser apasionada, de la justicia social tambin alcanzada con el triunfo de la Revolucin en 1959 y que, si peligra con el igualitarismo, morira si renunciara a la equidad.

Se trata de logros vitales que requieren igualmente alcanzar otros para los que resulta bsico encarar y vencer no solo al guila imperial, cuya representacin escultrica ocup la cima del monumento dedicado en La Habana a las vctimas del hundimiento del Maine, y fue derribada, primero, por un huracn y, luego, por la accin revolucionaria. Esta, quizs deba insistirse en esa verdad, no tiene menos derecho a perdurar que la colocacin all del smbolo del imperio que manipul el hundimiento del Maine haya sido intencional o fruto de un accidente para intervenir en la guerra del pueblo cubano por su independencia y arrebatarle la victoria que mereca.

La historia es tan importante como nocivas pueden ser las restauraciones acrticas del pasado. Mantngase o levntese el bloqueo imperialista, el guila imperial no es la del escudo y la bandera de Mxico. Esta nacin, aunque ya no tenga un gua como el digno presidente Lzaro Crdenas, histricamente ha mantenido con respecto a Cuba una historia que la diferencia sustancialmente de la voraz potencia estadounidense.

Otras serpientes tambin necesita Cuba aplastar para impedir el dao que ellas hacen por s mismas y como aliadas factuales o voluntarias del guila imperial. Entre ellas sobresalen la ineficiencia administrativa, los excesos burocrticos, los asomos o resurgimientos del racismo, la indisciplina social, la indolencia, las secuelas de la colonizacin cultural y dems males que le impiden a Cuba ser plenamente el pas vivible que merece y puede ser. Contra esos males, y contra otros, se yergue de hecho el ejemplo de Mart, y quizs ninguno sea ms grave que la corrupcin, en la que Fidel Castro advirti que radica el mayor enemigo para la Revolucin Cubana, el que, desde dentro, podra conseguir lo que no ha logrado ni lograra el imperialismo: destruirla.

A la corrupcin, rastrera o elevada, vulgar o de cuello blanco, asociada a lo marginal o al encanto del saln, se puede llegar por distintos caminos, pero tal vez, junto al desorden, ninguno le sea ms expedito que las ambiciones personales. Contra ellas tambin perdura el ejemplo de Mart, el revolucionario que en la memorable carta del 20 de octubre de 1884 a Mximo Gmez sentenci: La patria no es de nadie: y si es de alguien, ser, y esto solo en espritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia.

l, que sirvi a la suya con desprendimiento e inteligencia ejemplares, insuperables, diariamente prob, con hechos, que no se senta con prerrogativa alguna sobre ella, salvo la capacidad de sacrificio, hasta darle la vida. En eso radica su mayor aporte al afn de lograr un pas caracterizado por la justicia social. Lo plasm al personificar cmo se es consecuente con la resolucin de echar la suerte con los pobres de la tierra: viviendo como ellos, siendo uno de ellos.

A ese punto ascendi quien, trabajador incansable algo en lo que no suele insistirse cuando se valora su ejemplo, tuvo adems un talento extraordinario, con el que pudo haberse hecho rico. Saba, como en julio de 1893 escribi en una circular de la delegacin del Partido Revolucionario Cubano a sus clubes, que la pobreza pasa: lo que no pasa es la deshonra que con pretexto de la pobreza suelen echar los hombres sobre s, e hizo suya la permanente conjuncin de humildad y honra. Pngase en prctica diaria la leccin de su conducta, hasta el orgullo de estar cada da en peligro de dar la vida por la patria.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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