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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2018

En respuesta a Dnde estn los textos del Che?
La pregunta debera ser otra

Disamis Arcia Muoz
La Joven Cuba


(Este artculo es parte de una serie de textos a raz del artculo Dnde estn los textos del Che? La Joven Cuba promueve debates de este tipo, donde diversos autores puedan abordar un mismo tema desde distintas posiciones. Si usted tiene alguna opinin distinta sobre alguno de los textos aqu publicados, puede enviarla para su publicacin a [email protected])

Concuerdo con Mario cuando llama la atencin sobre la necesidad, urgente en los momentos actuales de la sociedad cubana, de asumir el pensamiento producido por el Che en torno a la transicin socialista desde las circunstancias de la Cuba de los aos sesenta. Asumirlo para polemizar con l, para definir e identificar esos viejos problemas que se mantienen, enriquecer sus propuestas y soluciones, caminar unos pasos ms hacia adelante en la bsqueda de esa sociedad diferente y superior al capitalismo que ha de mantener el hombre y la mujer como centro y sujeto activo de todo el proceso de transformacin. Pero manteniendo el mismo horizonte del socialismo.

Ms que denostar al Che-leyenda, Che-smbolo, creo que a ese mito construido desde el discurso poltico sobre el Che guerrillero heroico, que enfatiza en su faceta de la lucha armada, y en su potencial movilizador como ejemplo, debemos enriquecerlo, tremendamente, con la relevancia que tiene su legado como pensador marxista, como el dirigente que, urgido por la cotidianidad y desde el bagaje cultural e intelectual que posea se preocup y ocup por pensar y actuar sobre la realidad para transformarla. Los mitos tambin son necesarios, los smbolos tienen ms fuerza movilizadora de lo que nos podemos imaginar. La cuestin est en qu conforma al mito, cul es la esencia que lo hace ser, sin obviar que buena parte de ese smbolo proviene de lo que la gente le aporta, de acuerdo a lo que le impacta, le emociona, siente necesario en el contexto histrico en que comienza a gestarse.

Pero bueno, no es sobre el Che-mito que quiero hablar. Lo que me motiva a escribir son algunas inexactitudes que leo en el post de Mario Valds, y que me parece interesante aclarar o enriquecer acerca de la suerte que ha corrido la produccin intelectual del Che.

Luego de la muerte del Che en Bolivia, y durante los siguientes 12 aos, ms o menos, los textos que se editaron, y publicaron con frecuencia, fueron el Diario del Che en Bolivia, los Pasajes de la guerra revolucionaria, la Guerra de guerrillas, y como apunta Mario, la compilacin que hizo la Casa de las Amricas, a cargo de Roberto Fernndez Retamar, que luego enriquecera la Editora Poltica con otra seleccin en 8 tomos titulada Escritos y discursos.

Una excepcin en este panorama fue la edicin reducida, no ms de cien ejemplares, que se hizo en 7 tomos donde se recogieron la mayora de los discursos, entrevistas, artculos y ensayos de Che Guevara desde su llegada a Cuba hasta su salida en 1965. Aqu se incluan, tambin, los artculos que escribi y se publicaron en revistas cubanas como Cuba Socialista y Nuestra Industria Econmica como parte de la polmica econmica de 1963-1964; as como una seleccin de las actas tomadas durante las reuniones bimensuales que se hacan en el Consejo de Direccin del Ministerio de Industrias. El trabajo estuvo liderado por Orlando Borrego, pero fue un grupo de antiguos colaboradores del Che de los tiempos del ministerio de Industrias quienes asumieron la meticulosa labor de revisar la prensa, recopilar archivos, ordenar y tener listo para la imprenta esos siete tomos de El Che en la Revolucin Cubana. Estos son los siete tomos que se han vuelto a publicar por la editorial Jos Mart en estos dos o tres ltimos aos.

Otra excepcin fueron los dos nmeros que dedic al Che Pensamiento Crtico, luego de octubre de 1967, donde presentaron una seleccin de textos suyos sobre la lucha armada en Cuba Amrica Latina y sobre la transicin socialista.

En general, toda esa produccin editorial se concentr en el perodo que abarca la incorporacin del Che a la lucha revolucionaria en Cuba, y los primeros seis aos de Revolucin, ms, por supuesto, el diario de Bolivia.

Eso, cuando hablamos de escritos por el propio Che. Sobre l la produccin fue interminable, anecdtica, hasta redundante. Pero marcada, sobre todo en aquellos aos, por la huella candente que haba dejado Ernesto Che Guevara a lo largo de todo el pas, en fbricas, trabajos voluntarios, encuentros informales, partidas de ajedrez, discursos y programas Ante la prensa. La gente necesitaba, tambin, de alguna manera, mantener viva la memoria concreta de su existencia (la del Che).

As llegamos a la dcada de los ochenta, al proceso de rectificacin de errores, al discurso de Fidel en 1987 con aquella frase autocrtica de si le hubisemos hecho caso al Che Guevara, al referirse a los derroteros de la economa en la Cuba de los aos setenta y principios de los ochenta. Vinieron tambin, con esta autocrtica pblica, la publicacin de libros como el de Carlos Tablada sobre el pensamiento econmico (premio Casa, creo que en 1986), el de Fernando Martnez Heredia sobre el socialismo del Che, tambin premio Casa, en 1989; y otros menos conocidos como el de Mara del Carmen Ariet sobre el pensamiento poltico, publicado por la editorial Capitn San Luis en 1989.

En ese momento no se saba que exista lo que luego seran sus Notas de Viaje, su Otra Vez; tampoco se conoca de la existencia de los Pasajes de la guerra revolucionaria. Congo. No se conocan, sencillamente, porque hasta 1984 la familia de Ernesto Che Guevara los mantuvo guardados, justo como l los haba dejado en el despacho de su casa, con la orientacin de mantenerlos as, antes de su salida para el Congo en abril de 1965.

En 1984 se cre el Archivo Personal del Che, compuesto por dos personas, Aleida March y Mara del Carmen Ariet Garca, quienes se dedicaron, a partir de esa fecha a trabajar en la organizacin, clasificacin y transcripcin de todos esos archivos. Dos personas.

Para no hacer demasiada larga la historia, porque lo que me interesa es aclarar dos o tres errores bienintencionados de Mario, les comento que en su gran mayora, los textos escritos por el Che que se haban mantenido en su archivo de papeles personales estn publicados en estos momentos.

Ese trabajo se ha concretado en un proyecto editorial que es fruto del Centro de Estudios Che Guevara en colaboracin con la Editorial Ocean Sur, y ha tenido su correlato para Cuba en las editoriales del Instituto Cubano del Libro.

Cul es la diferencia entre lo que se ha publicado por Ocean Sur y lo que se ha editado en Cuba?

Primero: que mientras Ocean lo ha hecho como un proyecto orgnico, articulado por denominador comn del Che Guevara, lo que lo hace fcilmente identificable por el pblico, aqu en Cuba se decidi hacer por reas temticas, que fueron asumidas por las diferentes editoriales del ICL, en dependencia del tema que asumen. De esta forma, las Notas de Viaje y Otra Vez, los textos de juventud donde refleja las experiencias por las tierras latinoamericanas, y El Che habla a la juventud, una recopilacin de discursos dirigidos a la juventud, fueron publicados por la editorial Abril; el Gran debate. Sobre la economa en Cuba 1963-1964, donde se renen todos los artculos no solo los del Che- de la polmica econmica, los Apuntes crticos a la Economa Poltica que no son otra cosa que eso que Mario llama Los papeles de Praga-, los Apuntes filosficos, los Pasajes de la guerra revolucionaria. Congo, las reediciones del Diario del Che en Bolivia y la edicin arreglada por el propio Che de Pasajes de la guerra revolucionaria, ms una antologa titulada Che Guevara presente, y otras ediciones de folletos temticos a partir de la seleccin de discursos y artculos del Che sobre la Revolucin Cubana, la transicin socialista, la lucha internacionalista y un cuarto que ahora no recuerdo, todos ellos fueron publicados por la editorial Milenium/Ciencias Sociales; Amrica Latina. Despertar de un continente lo edit, no s todava por qu motivos, la Editorial Oriente. Y Evocacin lo publicaron primero la Casa de las Amricas y luego la editorial Unin.

Me faltan algunos por enumerar, pero tampoco quiero cansar al que lleg hasta aqu en su lectura.

Segundo: Que Ocean Sur se ha mantenido haciendo reimpresiones o actualizando las ediciones de los libros que componen el proyecto editorial, de manera que en su catlogo se mantienen todos los ttulos. En Cuba las tiradas han sido de 3000 o 5 000 ejemplares a lo sumo, y luego no se han vuelto a publicar. Ese es el caso, por ejemplo, del Gran Debate, de los dos Apuntes, y hasta de los Pasajes de la guerra revolucionaria. Congo. Otros ttulos como el de Amrica Latina. Despertar de un continente, El socialismo y el hombre en Cuba, y los folletos que comentaba ms arriba, se han publicado al menos dos o tres veces ms.

Ahora mismo, se est trabajando en la edicin de las Obras Completas, pero es un trabajo complejo, marcado en primer lugar por la propia naturaleza de la produccin intelectual del Che, que no es una obra de oficina, ni de un acadmico sentado en su bur, es la obra diversa y dispersa, a veces difcil de localizar, contrastar y corregir de un dirigente revolucionario que en medio de la actividad poltica pensaba, por supuesto, y escriba. En el Centro trabajan actualmente dos investigadoras, y dos especialistas.

Una aclaracin que creo necesaria, la polmica con Charles Bethelheim, no fue tal, en el sentido de identificarlos a ello dos como nicos protagonistas, sino que forma parte de ese gran debate del que habl antes, donde aparecen adems otros, cubanos y extranjeros, entre los que no se encuentra Carlos Rafael Rodrguez, porque mientras que en la realidad concreta ese polmica se llevaba a cabo a partir de la experiencia divergente del INRA (dirigido por Carlos Rafael Rodrguez) por un lado y por el otro del Ministerio de Industrias (dirigido por el Che), Carlos Rafael no escribi ni una lnea polemizando.

Con todo ese trabajo, se ha conseguido que la gran mayora de los papeles del Che que se conservaban en su archivo personal hayan visto la luz en estos ltimos diez aos. Creo que solo quedan algunos apuntes fragmentarios sobre historia militar, y un grupo de cartas personales (me refiero a las que enviara a su esposa) que la familia ha decidido no dar a conocer, me parece que estn en su derecho. El resto est en blanco y negro, y no se han publicado as como as, sino que cada uno de los ttulos es el resultado de la investigacin, detrs hay una concepcin que busca, sobre todo, dar a conocer el pensamiento del Che, por s mismo, sin intermediarios, y de manera tal que se comprenda que no puede haber segmentaciones, que lo del Che es un sistema de pensamiento, realizado en un contexto histrico concreto, y en funcin de un proyecto poltico especfico, el socialista.

Hace como dos aos la Academia de Ciencias de Cuba le otorg el premio Nacional precisamente a ese proyecto editorial, y pocos aos antes, la Coleccin de los archivos personales del Che fue incluida (despus de los manuscritos de Jos Mart, y el Noticiero Latinoamericano ICAIC) en el Registro Mundial de la Memoria del Mundo. Uno de los requisitos para ello es demostrar que los documentos que optan por ese reconocimiento han sido puestos a disposicin de quienes se interesen por leerlos.

El sitio web del Centro de Estudios Che Guevara estuvo online hasta hace dos aos, sali offline, simplemente, porque envejeci la plataforma en la que se haba hecho, y estn ahora intentando reponerlo de nuevo. Desde ah se podan consultar buena parte de los textos que provienen de sus archivos.

Para consultar, como investigador, los manuscritos originales, hay que hacer lo que es usual en casi todos los archivos especializados del mundo. Presentar tus credenciales como investigador, el proyecto de investigacin y las reas temticas que le interesa trabajar.

Me he extendido demasiado en este recorrido, pero me parece importante esta aclaracin, porque ms que preguntar Dnde estn los textos del Che? Creo que la pregunta ms acuciante es Qu hacer con ellos?

De nada vale lograr sacarlos a la luz si no hay, por un lado, la voluntad poltica para garantizar el acceso social (ya sea en escuelas, universidades, bibliotecas pblicas, plataformas digitales) a su legado terico; y por el otro, si tampoco existen personas que se interesen por leerlo, darse duro con sus textos, polemizar con ellos, y pensar, sobre todo pensar para cambiar la realidad.

Fuente: http://jovencuba.com/2018/01/31/la-pregunta-debiera-ser-otra/

 


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