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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2018

Un mundo rural vivo para una Espaa justa y sostenible

VV.AA.
Espacio pblico


No recordbamos una temporada de sequa como la que estamos atravesando, que es probable que el ao entrante traiga recortes tambin al consumo domstico en muchas localidades. La sequa es una realidad que nos amenaza con carcter cclico, pero en el actual contexto de cambio climtico se ve agravada por la inevitable reduccin de reservas de agua ante una mayor evaporacin (hasta el 20% en pocas estivales) y un crecimiento de pozos ilegales y regados insostenibles, sin duda evitables. Nuestro mundo rural est siendo muy afectado por el cambio climtico, que refuerza tendencias de por si negativas observadas en las ltimas dcadas, pero es vital insistir que la desestructuracin de mundo rural tiene un impacto negativo para el conjunto de la sociedad. El fracaso de nuestro modelo rural nos afecta a todos, en pueblos y ciudades.

De alguna manera la realidad actual pone tambin de manifiesto el agotamiento del modelo de produccin agropecuaria que se apoya en el paradigma del desarrollismo agroindustrial. La actividad agrcola y ganadera abandon el equilibrio que tradicionalmente le vincul al entorno natural, que hoy se acerca ms a un modelo fabril de produccin de alimentos, con un manejo de los recursos naturales como simples factores de produccin, que en un contexto de cambio ambiental est sobreexplotando nuestros campos y acuferos, y contribuye al vaciado el mundo rural.

Es urgente repensar nuestro mundo rural, el modelo econmico organizado desde las ciudades y su realidad territorial. Necesitamos esta reflexin sobre toda una serie de problemas, errores y fracasos ya evidentes, todava no solventados, muchas veces ni siquiera asumidos ni abordados. En este contexto de crisis social y de proyecto de pas, no se puede perder de vista que determinadas iniciativas de poltica retrgrada que aprovechan las tensiones del proceso independentista, para afirmar una identidad rural conservadora ligada a valores pretendidamente tradicionales, que se sienten amenazados por sectores ecologistas urbanos a los que falazmente denuncian por poner en peligro no solo sus costumbres, sino tambin sus fuentes de trabajo y supervivencia.

Segn muchos analistas, el sentimiento de abandono del mundo rural trabajado por la derecha reaccionaria, explica el aumento del voto a la ultraderecha en pases como Alemania y Estados Unidos, y fenmenos como el Brexit. Nos encontramos en la situacin paradjica que buena parte de las lites presentes hace dcadas en las decisiones adoptadas en las instituciones rurales locales y regionales, hoy no tienen empacho en denunciar la situacin como un problema de identidad, con la intencin sin duda para ocultar el problema de fondo: el modelo de agro espaol es altamente concentrador, hace muy ricos a muy pocos, en un territorio escaso como el peninsular tiene altos costes cada vez ms insostenibles para la mayora rural, al tiempo que contribuye a despoblar regiones enteras.

Ante esta situacin necesitamos reforzar los puentes entre pueblos y ciudades, abrir nexos entre los tejidos asociativos urbanos y rurales, para pensar un nuevo modelo que garantice los derechos constitucionales de todos los vecinos, sean rurales o urbanos, en todas las comarcas de todos los territorios autonmicos de Espaa. Ante la desertificacin que amenaza al 80% de nuestro territorio, solo tendremos futuro como pas si somos capaces de hacer emerger una nueva corriente de opinin sostenible, capaz de repensar nuestro modelo de desarrollo, recuperando el pulso en nuestros pueblos y sensibilizando en nuestras ciudades sobre los principios de mitigacin y adaptacin al cambio climtico, en un marco alternativo de una nueva cultura de la sostenibilidad.

El medio rural abarca el 80% del territorio espaol, pero en l solo vive el 20% de la poblacin, y esa cifra cada vez es menor. No hay nada ms insostenible para el futuro del mundo rural que la despoblacin. Una realidad que afecta casi un tercio de nuestras comarcas, y con especial incidencia en los pueblos de menos de 5000 habitantes. El libro de Sergio del Molino ha dado nombre a amplias zonas de la Espaa interior: la Espaa vaca, y tambin ha avivado el debate sobre el potencial de recuperacin de muchos de nuestros pueblos, un espacio que pierde poblacin a pasos agigantados. Nos formulamos muchas preguntas Es posible recuperar nuestros pueblos? Cul debe ser la frmula para hacerlo?

Estas mismas preguntas se las hicieron antes quienes impulsaron la ley de Desarrollo Sostenible del medio rural. Una ley que pretendi precisamente poner ideas y recursos en marcha, pero que se qued enterrada en los cajones de un Gobierno cuyo compromiso con el autntico desarrollo rural no existe. Precisamente desde Unidos Podemos en el Congreso, llevamos dos aos trabajando para desempolvarla como primer paso para avanzar hacia la recuperacin del medio rural.

El desarrollo rural no ha interesado en Espaa. Basta ver cmo las lneas de ferrocarril que unan nuestras comarcas y vertebraban el territorio se han ido desmantelando, faltas de cualquier presupuesto. La poltica de transportes ha apostado desde 1992 por las grandes lneas de alta velocidad que unen grandes ncleos urbanos, pero que los pueblos slo ven pasar, como pasan los meses y los aos sin que nadie pase por all. Es inexplicable que todava hoy la mayor parte del territorio espaol no tenga un acceso decente a Internet, herramienta imprescindible para cualquier emprendimiento empresarial. El abandono acarrea tambin una precarizacin de los servicios pblicos, y todo ello profundiza la sensacin de abandono que hoy es dominante en nuestros pueblos.

En lo referido al sistema agropecuario, el Estado lleva dcadas impulsando un sistema agroindustrial que promueve las grandes explotaciones y que no solo desincentiva las explotaciones familiares pequeas y medianas, sino que las desprecia por considerarlas ineficientes, inviables y alejadas del modelo agroexportador que promueve. Esa poltica contina amparndose en una PAC que necesita de una revisin profunda de sus postulados, en el horizonte de negociacin de la futura reforma partir de 2020. Por hacernos una idea del tipo de agricultura que impulsa la PAC (ms all de la retrica que la rodea) basta decir que el 18,71% de los perceptores cobra el 76,52% de las ayudas. Espaa se est convirtiendo en el pas con mayor nmero de cabezas de porcino por hectrea y con las mayores explotaciones de engorde de porcino, por el simple hecho de que la gran cantidad de residuos que se generan hacen indeseables esas explotaciones en otros pases. Es decir, somos receptores de las actividades ganaderas indeseadas, mientras la ganadera extensiva mucho ms sostenible sufre de un progresivo abandono por la falta de ayudas y apoyos reales a su mantenimiento. El modelo de macrogranjas se ha extendido del porcino al aviar, y del aviar al ovino de leche, vacuno de carne y al vacuno de leche. Hoy todo el sector lechero en crisis desde que se produjo el desmantelamiento de las cuotas en el 2012, se resiste y trata de sensibilizar a la opinin pblica ciudadana contra la Macrogranja de 20.000 vacas que se pretende instalar en el pequeo pueblo de Noviercas en la Soria abandonada. Mientras el Ministerio de Agricultura y la Junta de Castilla y Len, tan solo responden con la cnica pregunta mientras que cumpla la normativa que problema hay?

Parece que el modelo actual impulsa en Espaa un espacio rural vaco, en el que la industria extractiva pueda moverse a sus anchas. As, las exiguas poblaciones de algunas comarcas tratan de movilizarse contra grandes proyectos mineros. Este es el caso de la oposicin a la mina de uranio de la empresa Berkeley en el Campo Charro salmantino, o las movilizaciones en vila contra las minas de feldespato.

Son muchos los proyectos neocoloniales de este tipo, que dejarn escasa riqueza local salvo el pelotazo de algn oportunista y dejarn detrs enormes costes ambientales para sufrir y pagar entre todos. La regulacin ineficiente y falta de atencin pblica de los medios de comunicacin sobre territorios poco visibles han permitido excesos empresariales con iniciativas de explotacin altamente lesivos para nuestros recursos naturales y ecosistemas que antes o despus, tendrn que transitar hacia modelos ms sostenibles. Solo una voluntad firme de la autoridad pblica puede enfrentar la adecuada innovacin normativa para luchar contra el fraude, reforzando con recursos la capacidad de inspeccin y sancin de una Fiscala Ambiental que necesita mayor autonoma, y planificar nuevas iniciativas de desarrollo local en los territorios afectados por las diversas reconversiones de actividad para garantizar una transicin socialmente justa a la sostenibilidad.

Precisamente, en el cuidado y conservacin de la riqueza natural y de nuestro patrimonio en biodiversidad para las generaciones venideras tenemos una ventana de oportunidad para revitalizar nuestro mundo rural. Una biodiversidad puede y debe servir como uno de los motores de desarrollo sostenible del mundo rural, ya que el 27% del territorio se encuentra bajo la figura de proteccin de la red Natura 2000. Pero es necesario entender que esa riqueza natural es la consecuencia de aos de interrelacin de los habitantes con su medio, y que por tanto solo ser posible mantener si revitalizamos el factor humano. El empleo verde y la fiscalidad rural especial, tienen que orientar una poltica pblica de repoblacin con mucha mayor coordinacin entre los planes de las administraciones europea, estatal, autonmica y local.

En este contexto el debate de la gobernanza de este mundo rural se vuelve esencial. El caciquismo ha sido el mal poltico y social endmico, extendido todava en el mundo rural de nuestro pas en pleno siglo XX. Mientras 3.200 municipios de Espaa estn amenazados por su desaparicin y mientras que en 100 zonas rurales, ms del 40% de la poblacin supera los 65 aos, los gobiernos tanto autonmicos como estatales, solo se esfuerzan en apuntalar las diputaciones como respuesta administrativa, sin avanzar propuestas que pongan el nfasis en el desarrollo local endgeno y participativo de base comarcal.

Estamos convencidos que un mundo rural vivo y sostenible en Espaa es posible. Pero este proyecto nos exige pensar en dos objetivos fundamentales: cmo reducir la vulnerabilidad ante el cambio climtico del que puede considerarse el sector econmico ms afectado, el agropecuario; y entender la despoblacin no solo como problema demogrfico, sino de primer orden poltico democrtico, donde mantener el horizonte de igualdad de derechos constitucionales en todo nuestro pas, reclama revisar una institucionalidad a todas luces fallida, que debe lograr avanzar en mayores cuotas de coordinacin interadministrativa de base comarcal. La nocin de vigilancia ciudadana del territorio es un factor clave de proteccin ante excesos empresariales y la corrupcin, de fiscalizacin de la gestin de nuestros recursos naturales, bienes comunes que estamos obligados a pensar como patrimonio pblico del conjunto del pas.

Un proyecto de pas justo, socialmente equilibrado, y ecolgicamente viable exige una ciudadana crtica, activa y movilizada. Por eso, con la participacin de decenas de entidades, en el marco del Foro Social del Clima que tuvo lugar en el congreso el 14 y 15 de diciembre de 2017, se plantearon algunas propuestas polticas concretas para seguir trabajando:

Sin gente no es posible el impulso que necesita el mundo rural, por ello la lucha contra la despoblacin es clave. Para ello es imprescindible garantizar servicios sociales de calidad, como educacin y sanidad; la adopcin de medidas fiscales que favorezcan la repoblacin rural, mejora de comunicaciones y garantizar servicios como el acceso universal a Internet.

Es necesario dar un impulso poltico a la Ley de Desarrollo sostenible del mundo rural, y garantizar la adecuada financiacin de las polticas que promovemos.

La comarca da respuesta a la gobernanza ligada a un entorno cultural, ecolgico, econmico y social en el cual las vinculaciones de sus habitantes con el territorio son reales y permite construir el desarrollo sostenible rural por el que abogamos.

Adems de las acciones de mitigacin y reduccin de emisiones, es imprescindible abordar un Plan de Adaptacin del medio rural a los impactos del cambio climtico. El sector primario es el ms afectado por los cambios del clima. Las afecciones pueden ir desde los cambos en las pocas de cultivo, a la disponibilidad de agua.

Consideramos que la biodiversidad es uno de nuestros ms importantes recursos, y que puede ser motor de empleo. Para ello es imprescindible que se aborde la activacin de la Red Natura 2000, elaborando Planes de Ordenacin en todas las reservas, que permitan el impulso de actividades de conservacin y divulgacin.

Hay que cambiar el paradigma de produccin agrcola, fomentando un nuevo modelo que prime y apoye las pequeas explotaciones frente al modelo actual que se basa en fomentar a las macroexplotaciones en detrimento de lo pequeo y sostenible.

Que prime la pesca artesanal, que genera ms y mejor empleo, promoviendo el consumo de pescado de cercana. Impulso a las reservas marinas para fortalecer las pesqueras. Garantizar la sostenibiidad de os caladores.

El cambio climtico esta reduciendo la disponibilidad de agua y esto no puede corregirse con grandes infraestructuras, sino con nuevas polticas que promuevan el ahorro y la eficiencia, apoyada en el adecuado cambio tecnolgico y una nueva cultura de la sostenibilidad impulsada desde la sociedad civil, que deben velar por un bien comn tan vital como este.

Debe promoverse el papel de la mujer en el mundo rural desde una perspectiva igualitaria en este nuevo modelo, tanto facilitando la diversificacin en la actividad agropecuaria como buscando impulsar su protagonismo en la poltica participativa comunitaria en una poltica local renovada, factor clave de un nuevo modelo de desarrollo.

Ya que son los que al mismo tiempo garantizan una produccin sostenible, el mantenimiento de los ecosistemas naturales y mayor generacin de empleo. Pero son necesarias ayudas que permitan un aumento sustancial de la calidad de vida de las personas que trabajan en el sector, para hacerlo ms atractivo.

Porque impulsan el modelo agroindustrial ms destructivo del medio ambiente, del empelo y de las polticas sociales. A veces la destruccin del medio rural se decide muy lejos

Especies y variedades autctonas que son especialmente valiosas por si mismos. Pero en el momento actual de cambio ambiental suponen una riqueza enorme para hacer frente a las alteraciones que puedan producirse .

Espaa es el nico pas de la UE en el que se cultivan comercialmente OGM. Por Principio de precaucin y en tanto en cuanto no este demostrada su inocuidad, estos productos no deberan ser liberados en el medio ambiente.

Autores:

Juantxo Lpez de Uralde, activista ecologista, coportavoz de Equo y diputado en el Congreso del Grupo Confederal de Unidos Podemos.

Ariel Jerez, profesor de Ciencia Poltica (UCM) y Consejero estatal coordinador del rea Consejo del Mundo Rural, la sostenibilidad y la Soberana Alimentaria de Podemos.

Fernando Fernndez Such, miembro del Consejo Editorial de la revista Soberana Alimentaria.

Paloma Bravo, Red Universitaria por la Sostenibilidad.

Fuente: http://www.espacio-publico.com/un-mundo-rural-vivo-para-una-espana-justa-y-sostenible



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