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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2018

Diplomacia y religin, sumemos fuerzas para la paz

lvaro Albacete
EFE

Ninguna religin ampara la violencia. Es la sinrazn de hacer el mal en nombre del bien. Pero cuando se produce violencia y se justifica en nombre de la religin, no basta con negar su nexo.


Las reglas de la lgica nos ensean que si la religin ha sido manipulada para movilizar voluntades a favor de la guerra, slo la movilizacin activa de voluntades por las propias religiones puede contribuir con efectividad a la paz. Tampoco basta con que una religin, que ha sido manipulada para justificar la violencia -sean ataques puntuales, amenazas o incluso guerras- exprese pblicamente su compromiso con la paz, ni que denuncie la tergiversacin de sus textos o subraye la falta de legitimidad de aquellos que invocan la violencia desde posiciones extremistas.

Porque la percepcin equvoca que trasmiten los violentos sobre una determinada religin, al justificar sus ataques con referencias religiosas, trasciende el mbito de esa religin. Se instala en primer lugar en los agredidos, y en segundo lugar en aquellos que se solidarizan con las vctimas o que han conocido el ataque. Eso crea recelos o animosidades no ya slo entre individuos sino entre comunidades, constituyendo una autntica amenaza para la paz. El impulso de dilogo interreligioso, que abunde en las similitudes fundamentales, destacando en particular la tolerancia y el respeto, emerge en este contexto como una herramienta indispensable para conseguir el objetivo de preservar la paz y la estabilidad internacional.

En este punto confluyen la diplomacia y la religin. La religin puede ser complementaria para alcanzar los objetivos de paz y estabilidad. En primer lugar porque la religin suministra informacin de enorme vala para entender las diferentes dinmicas sociales, contextualizando los anlisis con los que trabaja la diplomacia, y dando un valor aadido sin el cual seran incompletos. Y en segundo lugar, y sobre todo, por su capacidad de influencia, considerando que adems de la influencia propia del agente comunicador cuenta con los recursos para que esa influencia sea efectiva. Esto es, los lugares de reunin en los que se congregan los fieles a escuchar a sus representantes, las redes de comunicacin social, las competencias comunicativas de sus lderes, los recursos econmicos y el acceso a los medios de comunicacin, entre otros.

As explicado, el papel de la religin podra interpretarse por algunos como un mero instrumento, incluyendo matices de subordinacin o servilismo que daran un carcter peyorativo a esta relacin entre diplomacia y religin. Sobre este aspecto, conviene sealar que el enfoque que opone lo religioso a lo til, ms an cuando esa utilidad es poltica, es slo parcial, y ofrece un argumento tan extremo como el de quienes defienden, en aras de la laicidad absoluta, el aislamiento de lo poltico ante cualquier tipo de contacto con lo religioso.

Diplomacia y religin coinciden en un mismo objetivo, conseguir la paz. Los diplomticos siempre hemos considerado la religin como una realidad ajena a nuestra esfera de trabajo. Pero hoy debemos advertir que nuestro trabajo en la construccin de la paz requiere sumar fuerzas con los distintos actores -entre ellos, las religiones-, eso s, preservando las competencias y mbitos de accin recprocos. Nadie habla de acabar con el carcter secular del Estado.

Por ello, es esencial establecer los lmites de esa relacin, identificados como la posible manipulacin de una realidad por la otra. Manipulacin entendida como la instrumentalizacin llevada al extremo, ms all de la complementariedad. La manipulacin de la religin por la poltica, para obtener rditos partisanos -electorales o no- a travs de los mensajes religiosos; o la manipulacin de la diplomacia por la religin, para exportar la ideologa de un determinado Estado. Eso no es sumar fuerzas.

lvaro Albacete, diplomtico espaol y secretario general adjunto del Centro Internacional de Dilogo KAICIID, con sede en Viena

Fuente: http://www.efedocanalisis.com/noticia/diplomacia-religion-sumemos-fuerzas-la-paz/


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