Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2018

De buenos deseos, coyunturas y realidades: Mxico 2018, elecciones y fragmentaciones (I)

Ricardo Armando Flores y Viridiana Alarcn
Rebelin

En Mxico, patio trasero y fosa comn del capital trasnacional, las coyunturas electorales destapan y crean viejas disputas, nuevas alianzas


Las coyunturas electorales despiertan fantasas y desempolvan proyectos aejos. Aunque, quizs, y con mayor exactitud, tambin nos permiten tomar el pulso de la conciencia poltica de una sociedad. En todas partes en donde impera la democracia, las coyunturas electorales revelan el conflicto entre los diversos proyectos polticos que disputan los espacios estatales para su realizacin.

En Mxico, patio trasero y fosa comn del capital trasnacional (legal e ilegal), las coyunturas electorales destapan y crean viejas disputas, nuevas alianzas, sorpresas surreales y, adems, ejecuciones extrajudiciales o desapariciones forzadas. Basta con hacer un recuento de las ltimas tres elecciones en Mxico para percatarse cmo la izquierda, tanto institucional como aquella revolucionaria, se define a partir de dichas coyunturas. No hay grupo, colectivo, partido, liga, organizacin o grupo armado que defina sus estrategias, a corto o mediano plazo, sin considerar que aproximadamente 83 millones de mexicanos estn llamados a votar cada seis aos en las elecciones presidenciales.

Pero qu se juega en las elecciones en general? Frente a esta pregunta se definen los horizontes en los que se mueven las izquierdas en Mxico. Veamos.

El sector antielectoral

Para cierto sector, afn a las posturas anticapitalistas y autodenominado socialista, comunista o anarquista, las elecciones no son ms que un ejercicio en donde se legitiman las instituciones burguesas, se convalida al rgimen, sea cual sea el proyecto poltico que est en juego, y el pueblo nunca queda representado. Para este sector, las elecciones y los proyectos que representan los diferentes partidos polticos no tienen relevancia, pues, a su juicio, todos son lo mismo. Implcitamente sostienen que, por ejemplo, el proyecto de Felipe Caldern de militarizacin de la vida civil en todo el pas, que comenz en 2006 y que se extiende temporalmente hasta nuestros das, era lo mismo que la apuesta de AMLO por una soberana mnima en los sectores estratgicos que, dicho sea de paso, terminaron por ser privatizados en su totalidad y entregados al capital norteamericano y europeo.

Visto de esta manera, para el sector antielectoral, los ejecutados extrajudicialmente, las vctimas de desplazamiento forzoso, los presos polticos y la represin al movimiento social, los periodistas ejecutados, el aumento al precio de los combustibles y su reflejo en el aumento generalizado de los precios y, con ello, la precarizacin del salario de la clase trabajadora son el resultado inexorable de cualquiera de las propuestas en turno, incluida la de la as llamada oposicin, es decir, estaramos igual con cualquier presidente. Pues, finalmente, en la abstraccin que todo comprende, pero nada especifica, todos son personeros del capital incluida la clase obrera y los pueblos indgenas.

Esto se debe a que cualquier anlisis, incluso el ms sencillo, hecho desde la abstraccin que identifica en el capitalismo, y ms concretamente en las condiciones y relaciones sociales que produce la forma valor, el problema fundamental que genera la barbarie que impera, es acertado. Sin embargo, al mantenerse en ese plano tan general y abstracto no logran captar de qu manera se particularizan esas relaciones, redes, intereses, actores y, en ltima instancia, la personificacin geopoltica misma del capital y, por ello, el planteamiento de sus estrategias frente a cualquier coyuntura carece de mediaciones que puedan articular, ya no slo en el anlisis terico, sino en el plano prctico, procesos organizativos y acciones reales y efectivas.

Ejemplo de ese sector, que gusta de hacer anlisis y propuestas desde la abstraccin, es el Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN) el cual, paradjicamente, despus de poco ms de doce aos de intensa estrategia antielectoral y antiinstitucional, se ha dado a la tarea de intentar usar dichos espacios a travs de la postulacin de Mara de Jess Patricio, Marichuy, como candidata del Concejo Indgena de Gobierno (CIG). Dicha propuesta existe como resultado de las discusiones que el EZLN y el Congreso Nacional Indgena (CNI) sostuvieron a lo largo del ao 2016.[1]

Sin embargo, desde estas lneas pensamos que el zapatismo, al igual que lo har el capitalismo, se est autodestruyendo, pues, su radicalizacin trajo de la mano la eliminacin de la base social y de las simpatas que le sostuvieron durante la dcada de los noventa y los primeros aos del presente siglo. Ahora intentaremos esclarecer someramente por qu.

Ningn estudioso del zapatismo (y vaya que hay muchos!) podra desmentir que si en 1997 o, incluso todava, en 2001, el EZLN se hubiese propuesto reunir las 850 mil firmas que exige el INE para que Marichuy quede registrada como candidata independiente las hubiesen conseguido en dos semanas. El da de hoy es una incgnita, aunque se antoja algo improbable, si para la fecha lmite la candidatura indgena habr conseguido reunir las firmas necesarias para que su registro proceda. Echar la culpa al sistema electrnico de recoleccin de firmas habilitado por el Instituto Nacional Electoral (INE)[2] es evadir la realidad y, sobre todo, evadir la responsabilidad de las consecuencias que tiene haberse peleado con todo aqul (incluida aqu la izquierda electoral y el grueso de la izquierda antielectoral) que mostrara la ms mnima duda sobre la viabilidad del proyecto zapatista y/o de su alcance nacional.

Por ejemplo, Marcos, el Delegado Zero, en un discurso en la UNAM, en mayo 2006, como parte del recorrido de La Otra Campaa (LOC), afirm que:

En el momento que acaben las elecciones del 2 de julio, empieza para ellos all arriba la carrera presidencial para el 2012, sea por la Secretara de Gobernacin, sea por cualquier otro puesto. Este seor, conocido por ustedes como el porro perfumado, pretende ser candidato en el 2012. No sabe, no sabe que no va a haber sistema poltico en ese ao.[3]

Curiosamente, el sistema poltico no fue suprimido por LOC y ahora los promotores de dicho recorrido estn buscando un huequito en las boletas para visibilizar a aquellos que, sostienen desde hace dcadas, sern los sepultureros del sistema poltico mexicano: los pueblos indgenas.

No es que los indgenas sufran ms o sufran menos, es que todos los habitantes de este pas llevamos sufriendo una guerra que no pedimos desde hace casi 12 aos y es ahora, por una parte, que la guerra toca con mayor insistencia a las puertas de las comunidades indgenas, cuando el zapatismo pretende voltear a vernos, decirnos que tenemos la culpa y que ellos son los nicos con legitimidad para proponer algo. Por otra parte, resulta interesante observar que, en los ltimos 12 aos, el EZLN le ha apostado a la estrategia de aparecer, con bombo y platillo, ya sea al inicio o al final de las coyunturas electorales, para as buscar cobertura meditica y figurar como nica propuesta pura, radical y anticapitalista. Lo anterior parece contradictorio con sus propias formulaciones, pues, como bien decan hace tiempo, el tiempo y los calendarios del poder y sus elecciones no son los tiempos del movimiento social independiente y de izquierda cuando ste se organiza y plantea programas de accin viables, efectivos y coherentes.

El trabajo cotidiano de organizacin y formacin de conciencia crtica y revolucionaria no nace ni se agota en la espontaneidad de la coyuntura electoral. Por ello, podra pensarse que la incapacidad de conseguir las firmas para que el INE reconozca a Marichuy como candidata independiente es el resultado del poco o nulo trabajo poltico que han tenido con la gente de abajo y a la izquierda a la que dicen representar y con la que pretenden organizarse.

Segn la explicacin dada por el Subcomandante Marcos-Galeano, la dirigencia zapatista, Marcos y/o Moiss, en un ejercicio de retrica o de convencimiento genuino, le propusieron en un primer momento al CNI irse con el partido Movimiento de Regeneracin Nacional (MORENA).[4] Lo cual, de ser una propuesta no meramente retrica, no resultara raro, pues antes han propuesto, veladamente al menos, al grueso del movimiento popular sumarse a diferentes candidaturas perredistas, para muestra basta un botn: la candidatura presidencial de Cuauhtmoc Crdenas en el ao 2000.[5]

Si se analiza la propuesta del EZLN-CNI nos encontramos con una contradictoria sorpresa: eligen a una candidata que representa la voz del CIG, movilizan a sus bases y llaman a sus simpatizantes a firmar para que el Estado reconozca la candidatura independiente de Marichuy. Sin embargo, hacen todo esto no para figurar realmente como una alternativa en el espectro poltico electoral que, en caso de ser votada y ganar, podra impulsar una serie de reformas o medidas que no slo frenara el tren desbocado del neoliberalismo, sino que podra emprender medidas inmediatas de corte anticapitalista a lo largo y ancho del pas. Antes bien, como seala el EZLN-CNI, su lucha no es por ganar la presidencia de la repblica o algn espacio de poder en la estructura estatal, sino, en palabras de Marichuy, la lucha no es por el poder o los votos, sino por algo ms grande[6], pues, al igual que intent hacer LOC, lo que buscan es organizarse y articularse con la gente de abajo y a la izquierda.

Aunque, si observamos bien, por ejemplo, LOC termin por reducir las redes de apoyo y simpatizantes del EZLN, no importa que pirueta intelectual se avienten Moiss o Marcos-Galeano para justificar dicho hecho. No es extrao para casi nadie que la dirigencia zapatista no ha llevado a cabo ningn ejercicio de autocrtica respecto a sus anteriores fracasos polticos y las consecuencias de sus posicionamientos anteriores. Lo acepten o no, la situacin actual de fragmentacin y de enorme dispersin organizativa y poltica de la izquierda en Mxico, sobre todo el de aquellas jvenes generaciones hurfanas de referentes terico-polticos que fueron lanzadas al ruedo posmoderno del relativismo, el fragmento desgarrado, las genealogas inesenciales y las deconstrucciones rizomticas, tambin es su responsabilidad.

Por un lado, La Otra Campaa (LOC) y el Frente Zapatista de Liberacin Nacional (FZLN) son proyectos fracasados de los que ni el EZLN ni sus ya mencionados subcomandantes ms mediticos han aceptado responsabilidad alguna, es que acaso creen que no la tienen?, de quin es la responsabilidad de esos fracasos?, la responsabilidad es slo de la gente que pretendi apoyarlos y no aplic bien la receta zapatista?, cundo leeremos un balance no autocomplaciente de estos procesos? Para el EZLN, es muy fcil y muy cmodo decir que no dirigen y que no quieren dirigir a nadie, cuando saben bien que sus palabras, sus poemas, sus cuentos y sus posicionamientos durticos o gatoprricos, lo quieran o no, tienen incidencia en sus seguidores y simpatizantes.

Les guste ms o les guste menos, los dirigentes zapatistas son referentes polticos, como Althusser lo era para Rafael Sebastin Guilln Vicente, quien saba muy bien que la ideologa subjetiva formando sujetos (o sujetados), y que el lenguaje y la retrica nunca son ingenuos. Sus planteamientos llevados a la prctica tienen consecuencias y a veces son muy duras, como en San Salvador Atenco. Es fcil decir, por ejemplo, nosotros lo que le decimos a la gente es que se organice, como quiera, pero que se organice y no asumir ninguna responsabilidad concreta, ni siquiera moral. El anlisis abstracto de la coyuntura concreta tambin conlleva abstraccin y desespecificidad en las propuestas organizativas, aunque los buenos deseos perduran y alimentan la esperanza.

Por otro lado, es absolutamente cierto que el despojo contra los indgenas mexicanos se ha desarrollado desde hace ms de cinco siglos. Lo cual, por s misma, ya es una buena razn para luchar por su justa reivindicacin. Pero la realidad impone que es necesario reconocer que los indgenas no son las nicas comunidades violentadas y perseguidas en Mxico y en todo el continente. Algunas veces pareciera desprenderse de los legtimos reclamos indgenas, que sus comunidades nicamente luchan por ellas mismas, no importndoles la suerte de los dems explotados, oprimidos, desposedos y perseguidos. Ciertas propuestas basadas en la reivindicacin nica de los problemas de las comunidades indgenas terminan por ocultar las problemticas de otros sectores que son igualmente aplastados sin ningn miramiento por las ruedas de Zhaganat del capital.

Por ello, la barbarie que sufrimos los mexicanos no puede solucionarse slo para los indgenas, por el simple hecho de que ellos son parte de Mxico, viven, habitan y se reproducen socialmente en territorios codiciados por los mismos inversionistas que despojan al resto de la poblacin explotada.

Otro ejemplo de organizacin, que se define por su rotunda oposicin a las elecciones, es el Partido Democrtico Popular Revolucionario-Ejrcito Popular Revolucionario (PDPR-EPR). En su peridico El Insurgente no. 181, de diciembre de 2017, sostienen que:

Los procesos electorales en esencia son elitistas e ilegtimos con respecto a los intereses y voluntad del pueblo, por lo que la participacin del pueblo bajo la circunstancia, justificacin y forma que lo haga es convalidar al Estado y rgimen.

Participar personalmente o en grupo, de forma espontnea u organizada en los procesos electorales es seguir alimentando a la democracia burguesa; votar es aceptar de forma expresa el fortalecimiento del Estado policaco militar; acudir a las urnas es dar nuestro visto bueno al terrorismo de Estado; ser un protagonista, sin importar el nivel, antes, durante y despus de las elecciones, dicha actividad se revela en los hechos como un aporte desde la ciudadana para la contrainsurgencia.[7]

Esta postura, sostenida antao por el mismo EZLN y algunos otros grupos de esa pretendida izquierda radical, es enunciada desde un proyecto poltico y una prctica radicalmente diferente a la de los zapatistas y/u organizaciones legales que, a diferencia de estas, s contempla tomar el poder mediante la violencia y servirse de las estructuras estatales para realizar su proyecto poltico. Sin embargo, consideran, as como los trotskistas y antiautoritarios, que las elecciones convalidan y alimentan al Estado y a la democracia burguesa sin percatarse que no slo las elecciones, sino toda la cotidianidad (desde las actividades ms insignificantes hasta las ms excepcionales) se basan y despliegan en, y desde, la constante reproduccin de un modo de vida cuyo ncleo se encuentra estructurado por aquello que Marx denominara la valorizacin del valor.

Vivir en la sociedad burguesa es, de suyo, legitimar, afirmar y reproducir al capitalismo; y no precisamente por gusto o por falta de crtica. Producir, consumir y habitar cotidianamente este mundo es reproducir y afirmar la dinmica del capital, a pesar de no quererlo. Pues, en el mundo en donde domina la forma valor, nos explica Marx, todo funciona bajo el imperio de su lgica.

Este sector olvida, tambin, que aquellos que impugnan la dictadura del capital son producto e hijos de esas mismas relaciones sociales que pretenden subvertir y que la revolucin, si ese es el fin que se proponen realizar, no surge de algn lugar fuera del capitalismo ni es llevado a cabo por ngeles inmaculados, libres de pecado, sino que surge en su seno y bajo las condiciones y contradicciones que la sociedad burguesa ha generado. De ah que la tarea del revolucionario no sea la de salirse mgicamente de la realidad, encontrarse con otros sujetos puros y volver a la tierra sin mancharse del lodo de la cotidianidad.

En este sentido, llamar al voto nulo o a la abstencin slo beneficia, como puede observarse en los diferentes pases del mundo en donde la derecha ha conseguido mayor representacin y puestos en las estructuras estatales, a los sectores ms regresivos y retrgradas de la sociedad, generando con ello un clima ms difcil no slo para la organizacin revolucionaria, sino para la misma sobrevivencia del proletariado y las clases subalternas, sobre todo en los pases marcados por el coloniaje y la dependencia.

Notas:

[1] Es el mismo EZLN, en voz del finado y resucitado Subcomandante Marcos-Galeano, quien en su comunicado Una historia para tratar de entender, del 17 de noviembre del 2016, explica que la propuesta de participar en la contienda electoral fue una idea fraguada durante dos o tres aos por parte de la dirigencia del EZLN, o sea, por el Subcomandante Moises y l mismo. Y como en la izquierda somos afectos a los mrtires y a los chivos expiatorios, al Subcomandante Marcos-Galeano le fue encomendada la tarea de ser el pagador de los platos rotos y sucios.

[2] Con esto no liberamos de ninguna responsabilidad al INE ni al sistema poltico mexicano, simplemente sealamos que partir de este supuesto se evade el problema real: no hay quien junte firmas, no hay quien sistematice informacin, no existe una estructura organizativa que lleve a cabo dicha tarea, el EZLN con su sectarismo destruy a su base social y alej a sus potenciales simpatizantes.

[3] Vase Ciudad Universitaria, Distrito Federal. Mitin con la comunidad universitaria de la UNAM, 2 de mayo del 2006 en: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2006/05/03/con-los-estudiantes-en-el-df-2-de-mayo/

[4] Vase Una historia para tratar de entender, 17 de noviembre de 2016, en: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2016/11/17/una-historia-para-tratar-de-entender/

[5] Vase Sobre el prximo proceso electoral, 19 de junio de 2000, comunicado del CCRI-CG del EZLN, en: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2000/06/19/sobre-el-proximo-proceso-electoral/ en el cual se seala, por ejemplo, que: No ignoramos que hay un debate sobre si Crdenas y el PRD son de izquierda. Nosotros pensamos que an son parte de la izquierda, con todos los matices y crticas que se puedan proponer []. Es evidente que los seores Vicente Fox y Cuauhtmoc Crdenas representan dos proyectos diferentes de pas. [] La campaa del Ingeniero Crdenas es algo ms que una campaa por la silla presidencial. Es, para millones de mexicanos y mexicanas, el argumento de que se puede ser de izquierda y luchar por los cambios sin tener que irse a la clandestinidad, a la ilegalidad, a la lucha armada.

[6] Vase el discurso pronunciado por Marichuy en Las Islas de Ciudad Universitaria, UNAM, el da 28 de noviembre de 2017.

[7] Vase Meade, la carta neoliberal, PDPR-EPR, El Insurgente no. 181, en: http://www.cedema.org/uploads/El_Insurgente-181.pdf

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter