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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2018

De buenos deseos, coyunturas y realidades
Mxico 2018, elecciones y fragmentaciones (II)

Ricardo Armando Flores y Viridiana Alarcn
Rebelin


En la primera entrega de esta serie de artculos, nos propusimos analizar los horizontes en los que se mueven las izquierdas en Mxico frente a la pregunta: qu se juega en las elecciones en general? En esta segunda entrega, nos enfocaremos al anlisis del sector que hemos definido como electoral y su posicionamiento frente a la pregunta antes referida. Comencemos.

El sector electoral

Es un secreto a voces que para ciertos grupos, organizaciones o partidos de la as llamada oposicin o de izquierda, las elecciones significan la posibilidad de negociar algunas prebendas a cambio de estabilidad social y poltica. Los lderes de estas organizaciones negocian cotos de poder, presupuestos, licitaciones, puestos municipales o estatales, incluso a veces, federales, a cambio del voto de sus agremiados.

Algunas organizaciones del movimiento popular han sobrevivido gracias al ejercicio de dichas prcticas al resolver, por una parte, las necesidades inmediatas de sus integrantes a cambio de la permanencia irrestricta y acrtica a dichas organizaciones y, por otra parte, porque estas mismas prcticas han generado una amplia red clientelar que permite el control sobre sus integrantes para ser usados a discrecin de los lderes cuando de negociar con el Estado se trata.

Estas prcticas, que fueron creadas por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) a lo largo de su historia, para el dominio y control de los diferentes sectores sociales, as como para su afianzamiento en la estructura estatal, fueron copiadas por la mayora de las organizaciones de la izquierda institucional que hoy da ofertan los votos de sus agremiados a cambio de obtener algn tipo de prebenda.

Dichas organizaciones llevan dcadas negociando sus movilizaciones, enriqueciendo a sus lderes y lucrando con las necesidades ms sentidas del pueblo. As, pues, colaboran en la profundizacin y en el afianzamiento de una cultura poltica que dificulta y obstaculiza al mximo la formacin de una conciencia poltica revolucionaria, adems de que inhibe la posibilidad de reconfigurar las estructuras estatales a favor de las clases subalternas e imposibilita la organizacin revolucionaria.

Por un lado, partidos con registro electoral como el Partido de la Revolucin Democrtica (PRD), el Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC), as como las organizaciones que orbitan alrededor del malogrado Movimiento de Liberacin Nacional (MLN), las mltiples escisiones filoperredistas del otrora Frente Popular Francisco Villa (FPFV)[1], la Unin Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ), la Organizacin Poltica del Pueblo y de los Trabajadores (OPT) [2] y los ahora reconvertidos lderes cooperativistas de lo que queda del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME); los restos de la Corriente En Lucha (CEL) [3] y el filozapatista Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educacin Superior (MAES)[4]; y, por otro lado, el Frente Popular Revolucionario (FPR) y sus organizaciones satlites, as como la Coordinadora Nacional Plan de Ayala-Movimiento Nacional (CNPA-MN) quienes por medio del uso de consignas gastadas y aparentemente radicales no hacen ms que servir de grupo de contencin mientras reciben dinero del Estado por medio de diversas vas; todas estas organizaciones, de entre muchas otras de corte oportunista y reformista, son ejemplo de esta parte del sector del movimiento popular que, una vez negociadas sus prebendas, no tienen empacho en traicionar a quien sea (incluso a sus bases mismas, a sus presos y a sus ejecutados) con tal de mantener el status quo.

Sin embargo, dentro del sector electoral tambin encontramos a una gran mayora de personas progresistas que, o no pertenece ni ha militado en ningn partido, pero que sabe diferenciar los proyectos polticos que representan cada uno de ellos, o que han ido de partido en partido y de fracaso en fracaso porque sus esfuerzos han sido utilizados por sus dirigentes nicamente para conseguir su voto y despus, cada tres o seis aos, han sido arrojadas a la basura.

Este conjunto de la poblacin que ha vivido la farsa de la transicin a la democracia en el ao 2000 con la eleccin de Vicente Fox y los fraudes de las ltimas dos elecciones (2006 y 2012) y, adems, en algunos casos, el fraude electoral de 1988 en contra del Frente Democrtico Nacional (FDN) de Cuauhtmoc Crdenas, es el que nutre, o simpatiza, mayoritariamente con el partido Movimiento de Regeneracin Nacional (MORENA). Algunos de ellos son ex militantes de base del PRD, otros son ciudadanos que participaron en algunas coyunturas polticas que han acontecido durante los ltimos cuarenta aos, pero que nunca asumieron una militancia de tiempo completo ni ingresaron a ninguna organizacin poltica permanente o que, cuando lo hicieron, terminaron profundamente decepcionados, renunciando a ellas, pero han seguido reivindicndose a s mismos como gente de izquierda.

Es mayoritariamente este conjunto de la poblacin el que, coyunturalmente, ha salido a las calles en contra de la aplicacin de las reformas neoliberales durante los ltimos tres sexenios; el que pese a la falta de direccin y el exceso de espontaneidad se ha manifestado en contra del alza al precio de los combustibles en enero de 2017 o el que se ha movilizado solidariamente en apoyo a las diferentes reivindicaciones de los movimientos sociales (desde las movilizaciones contra la guerra en Chiapas, en 1994, cuando los zapatistas eran bombardeados por el Ejrcito mexicano, hasta las masivas movilizaciones del 2014 en solidaridad con los 43 estudiantes detenidos-desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa, pese al silencio cmplice y las torpes declaraciones de la cpula morenista en aqul entonces). Es tambin este mismo sector de la poblacin el que se moviliz masivamente y, en muchas ocasiones con mayor coraje que los agremiados del SME, en contra del decreto presidencial que extingui a la compaa de Luz y Fuerza del Centro (LFyC); el que sali a frenar el desafuero de Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO), en 2005, y el que en 2006 exiga que se reconociera el triunfo electoral del mismo bajo la consigna del Voto por voto, casilla por casilla!, consigna que, por cierto, naci de la gente movilizada y no de los timoratos asesores de AMLO.

Para esta parte del sector electoral de izquierda, cuya lgica se basa en movilizarse coyunturalmente cuando hay ataques en contra de sus derechos o para solidarizarse con alguna reivindicacin del movimiento popular, el sistema poltico mexicano y su estatalidad aparecen como un espacio que puede ser aprovechado para poner en marcha algunas tmidas y muy limitadas transformaciones que impidan la agudizacin del proceso incesante de precarizacin de sus condiciones de vida. Es por esta ltima razn que, si bien, no se plantean la construccin de un sistema econmico o poltico radicalmente diferente, no hay dentro de ese sector quien plantee escenarios de ruptura y revoluciones socialistas, pero s comprenden que lo que est en juego en los diferentes proyectos polticos de los partidos es la posibilidad, o no, de ponerle un freno al tren desbocado del neoliberalismo que se alimenta de la muerte, el robo, la explotacin y el despojo de amplias franjas de la poblacin trabajadora del campo y la ciudad. En resumen, para este sector, la consigna de todos los partidos y todos los candidatos son lo mismo no se corresponde con la realidad. Por ello, el proyecto de nacin de MORENA, con todo y las transformaciones que ha experimentado desde 2006 [5] a la fecha, representa para ellos esa posibilidad de frenar, aunque sea momentneamente, la barbarie que se actualiza da con da.

MORENA, ms de lo mismo?

El proyecto de MORENA no es un proyecto socialista, tampoco es un proyecto que pueda ser equiparado al de los diferentes partidos y coaliciones de izquierda que llegaron al poder por la va electoral en diferentes pases Amrica Latina en las ltimas dcadas. El proyecto de nacin de MORENA hace nfasis, especialmente, en dos puntos que son de suma relevancia en el contexto mexicano de las ltimas cuatro dcadas. Por una parte, hace nfasis en el combate a la corrupcin, se propone buscar la recuperacin del presupuesto pblico para ser ejercido en educacin y en infraestructura; por otra parte, enfatiza en la defensa y recuperacin del sector energtico y del sector agrcola, para promover con ello una va de trnsito hacia la soberana energtica y alimentaria.

A diferencia, por ejemplo, de los gobiernos de izquierdas de Amrica Latina, el proyecto de MORENA carece de toda radicalidad, ya que no se propone nacionalizar ningn sector estratgico, ni llevar a cabo reformas polticas que descentralicen el poder estatal hacia rganos de poder popular (que nadie en el espectro de la izquierda mexicana ha intentado crear). De hecho, como puede leerse en el Proyecto de Nacin 2018-2024 de AMLO y MORENA, se llama a hacer valer y respetar las leyes, incluidas las reformas estructurales, y, a lo sumo, a someterlas a evaluacin para ver si cumplen o no con los propsitos establecidos en su argumentacin[6]. MORENA representa el anhelo pequeoburgus de sus lderes del desarrollo econmico armonioso para que no haya pobres y no exista la injusticia. Dicho anhelo obvia, tergiversa o esconde el anlisis de las contradicciones sociales engendradas por el capitalismo porque, evidentemente, no es anticapitalista, sino antineoliberal, eso s, muy tmidamente.

De igual manera, en el plano geopoltico, tampoco se propone establecer alianzas o acuerdos estratgicos con los bloques econmicos que conformaron y afianzaron los pases con gobiernos progresistas de Amrica Latina como el Mercado Comn del Sur (MERCOSUR) o la Alternativa Bolivariana de las Amricas (ALBA). De hecho, lo que propone es una mayor integracin con los dos grandes vecinos del norte y, adems, no ofrece ninguna alternativa clara frente al Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN).

Es un proyecto que, como puede observarse, no le disputa el control econmico y poltico a la burguesa en su conjunto, sino, ms bien, atenta, y de manera tibia, solamente contra algunos de los intereses de esa burguesa y, claro, contra sus correspondientes partidos, gobernadores, diputados y senadores, quienes, de manera cnica, ilegal y facciosa, han fragmentado y vendido al pas para hacerse de riqueza y poder. Todo ello, amparados en la grandsima red de corrupcin mexicana, complicidades, impunidad y violacin sistemtica de la Constitucin mexicana y de los derechos humanos.

En este sentido, el proyecto que representa MORENA es el intento de sanear las estructuras poltico-estatales para destinar los recursos que hoy se desvan por el vertedero de la corrupcin al desarrollo de programas sociales que mejoren algunas condiciones de vida de la poblacin como la alimentacin, la vivienda, la educacin y la salud. Aunado a ello, y esto podra abrir un horizonte favorable en trminos econmicos y polticos, existe en el proyecto de MORENA la tmida intencin de conquistar la soberana energtica y alimentaria del pas, dos sectores estratgicos sobre los cuales podran desplegarse procesos de soberana ms profundos.

Ahora bien, el sector antielectoral tiene razn al decir que MORENA no representa ningn tipo de proyecto radical frente a los otros partidos polticos. No obstante, no observa que en poltica las pequeas diferencias significan la posibilidad o no de condenar a cientos de miles de personas a la extrema pobreza, la marginacin o la muerte. El sector antielectoral, por su parte, tampoco representa una opcin viable si consideramos su poca o nula incidencia en el grueso de la poblacin, sus posturas polticas se asemejan ms a la queja impotente de la utopa que no encuentra lugar en el mundo cotidiano en el que habitan los trabajadores y explotados, que la expresin adecuada del momento histrico y sus posibilidades concretas.

No se trata de decir simple y llanamente, faltos de todo anlisis concreto de la situacin concreta, que todos son iguales, ni de sostener acrticamente que estaramos mejor con, sino de llevar a cabo un anlisis exhaustivo de los lmites y posibilidades de cada proyecto poltico para poder generar procesos organizativos efectivos que impongan respuestas y condiciones reales en beneficio de las clases subalternas. No seremos nosotros quienes llamemos aqu a ningn tipo de voto til que nos instale en una cmoda posicin poltica, pero consideramos que quienes llaman al abstencionismo consciente se hallan instalados cmodamente en esa posicin desde hace mucho tiempo.

Si, en un acto de autocrtica verdadera los diferentes grupos, organizaciones y colectivos que llaman al abstencionismo o al voto nulo, sacaran las lecciones correspondientes que como izquierda (ya sea socialista, comunista o anarquista) tendran que llevar a cabo, encontraran que la pauperizacin y la barbarie no conducen, en ninguna circunstancia, a la revolucin, ni a la germinacin de procesos organizativos, ni tampoco a la toma de consciencia de clase. Basta con voltear a ver la dinmica que se ha instalado en todo el territorio nacional en donde la pauperizacin arroja a enteros sectores y franjas de la poblacin y del territorio a dinmicas de lumpenizacin y violencia exacerbada en contra de sus hermanos de clase, todos contra todos y slvese quien pueda es la consigna de la barbarie. La realidad impone captar y entender las contradicciones tal y como se presentan y no, de manera mecnica y tosca, tomar partido de manera antidialctica por uno de los opuestos.

Notas:

[1] No confundir con las otras mltiples escisiones del Frente Popular Francisco Villa Independiente (FPFV-I)

[2] As como sus apndices y cerebros organizativos que se reivindican un da como una cosa y otro da como otra, entre ellos, el troskista y siempre oportunista Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

[3] Antiguamente Corriente En Lucha por el Socialismo (CELS), organizacin universitaria protagonista marginal de la huelga de 1987 y corriente casi hegemnica de la huelga estudiantil de 1999-2000 que despus de sta se agenci para s misma el ttulo de Consejo General de Huelga (CGH-UNAM).

[4] As como su organizacin madre el Comit Estudiantil Metropolitano (CEM), ambas organizaciones se hacen pasar por autonomistas y antielectorales, incluso se suman a todas las convocatorias zapatistas, pero en el fondo su prctica poltica es idntica a las otras organizaciones electoreras y oportunistas.

[5] En el ao 2006 no exista como partido, ni siquiera como organizacin, pero el Proyecto Alternativo de Nacin de AMLO ya exista como propuesta poltica, aunque en aquella ocasin era enarbolado por la Alianza por el bien de todos, coalicin electoral del PRD, PT y MC.

[6] El texto completo del Proyecto de Nacin 2018-2024 puede consultarse en: http://proyecto18.mx/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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