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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2018

El retroceso

Gregorio Morn
Crnica global


La reciente aparicin en castellano de una de las escasas antologas de Egon Erwin Kisch (Minscula) nos plantea tal cantidad de cuestiones sobre el periodismo y nuestra situacin que alcanzan hasta el preacuerdo de los trabajadores de Figueruelas (Zaragoza) con el emporio de la construccin automovilstica francs PSA.

Quin era Kisch? Aqu, hojeando peridicos, un da descubrimos al gitano Chaves Nogales y el mundo pareca recin iluminado. Llovan los elogios y las mediocridades andantes se hacan mieles ante tamao pedazo de periodista hasta ayer desconocido por nosotros. El franquismo -expresin que de tanto mal usarla acabar en escombro- liquid muchas cosas y dio la ptina de notabilidad a lo ms afn: el chorizo mediocre. No somos conscientes de cunta marrullera pas por brillante cultura durante los srdidos aos. Baste decir que un engolado plumilla de Badalona se refiere an a Jaime Balmes como el ms importante periodista espaol del siglo XIX. Preparmonos para cuando se enteren de que existi Mariano Jos de Larra! Qu descubrimiento!

Llegar un da que reaparecern como por ensalmo los Luis Bello y tantos a quienes la dictadura y sus cmplices retiraron de la historia. Eran reporteros y eso no tiene cabida en la vigente concepcin del periodismo al minuto. Qu sera de Zola sin el reporterismo? Y la literatura italiana de la segunda mitad del XX? Como no haba dnde escribir reportajes decentes ni las autoridades hubieran permitido pasarte de los sucesos y las retransmisiones futboleras, los escritores espaoles del XX reinventaron los viajes: Goytisolo, Ferres , Cela ...

Les recomiendo a Kisch, vecino de Kafka , colega de Roth, guionista con Piscator, contertulio de Rilke, viajero voluntario y obligado; de todo hay en su trayectoria. Desde su Praga natal, a Berln, Viena, Pars, Rusia, Madrid y para el penltimo reposo Mxico, antes del definitivo en aquella Checoslovaquia que anunciaba la guerra fra (1948). Reportero por voluntad (Las pginas dedicadas a ellos en este libro recin editado -Nada es ms asombroso que la verdad- son un prodigio y un curso sobre una especialidad en trance de exclusin). Tuvo una vida ajetreada , viaj, am, le odiaron, le encarcelaron, pas miedo, fue feliz. "A la pregunta de cmo haba logrado salir airoso de tantas peripecias, Kisch responda: 'Nac en Praga, soy checo, soy alemn, soy judo, soy comunista, vengo de buena familia; algo de esto me ha ayudado siempre'".

La coincidencia de las lecturas de Kisch con lo sucedido en Figueruelas (Zaragoza) y su planta de fabricacin de automviles facilitaba un paralelismo. Tras dcadas de congelacin salarial, los ms de 5.000 trabajadores se enfrentaban a una vuelta ms de tuerca y me acord del soberbio reportaje que hizo Kisch de la gran fbrica modelo de Ford en Detroit. A su descripcin del trabajo en cadena, a su retrato del patrn negrero del siglo XX, Henry Ford, un patn desvergonzado, ignorante de todo lo que no fuera explotar a sus trabajadores semiesclavos al que los grandes reporteros norteamericanos de su poca supieron desenmascarar hasta su categora de falsario, autor de libros que no haba escrito ni corregido y que apenas saba leer.

Era aquello que los historiadores denominan el capitalismo en su estado ms avanzado, representado por un espcimen a quien el tiempo fue transformando en mecenas de las ciencias y las artes, exento de impuestos. Aunque no sirviera para detener la marea, aquel mundo era conocido de todos y el que no quera tomar partido era porque o no deseaba meterse en los o comparta la ansiedad de convertirse en beneficiario sin escrpulos.

Todo eso qued atrs. Ahora chantajean a miles de trabajadores, ponen cerco a una ciudad que vive de una empresa ms arrogante que un seor medieval, y qu ocurre. No decimos nada. No slo no hay un reportero que lo cuente, ni que no sea dependiente de los gerentes y sus jefes de comunicacin -de los que no conocemos ni sus nombres-, los sindicatos pan con la boca pequea mientras rezan a San Rita "por lo suyo". Y todo porque nos negamos a admitir que estamos al pairo, que invirtiendo los versitos de Bertolt Brecht , primero esclavizaron a los peones, luego chulearon a los trabajadores, al tiempo corrompieron de saldo a los sindicatos, posteriormente compraron a los diarios y enmudecieron a los currantes. La lucha de clases, la conciencia de ser un trabajador se convirti en la uniformidad de la argolla. Mi vida por un trabajo. Baste decir que en el diario espaol referente de esa libertad perdida, si es que se existi alguna vez, ocuparon los trabajadores de la industria de Senderuelas menos espacio meditico que la aparicin del Partido Animalista, donde una seorita exhibe en sus brazos un cerdito que parece lavado con perln.

Fuente: https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/sabatinas-intempestivas-gregorio-moran/retroceso_118607_102.html

 



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