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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2018

Alejandro Dolina
Rer sin dejar de pensar

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Aunque los territorios de sus frecuentaciones filosficas, literarias y musicales, son siempre recorridos con respeto meticuloso, Dolina se las ingenia para ser un irreverente de la inteligencia que imbrica su sentido del humor con una lista larga de cualidades creadoras en las que rer no es enemigo pensar. Rara avis.

Algunos creen que es muy fcil hacer humor en Argentina (patria de Dolina). Que las fuentes del clich en la melancola, lo trgico y la pesadumbre tanguera o gaucha, son caldo propicio para la comedia o que todo invita a la risa sbita por escuchar relatos de la vida tratados (a veces) como relatos futboleros pero no. En la historia del sentido del humor argentino hubo y hay todo tipo de versiones y perversiones que, en bsqueda de risas y sonrisas, transitan los ms escalofriantes y diversos devaneos ideolgicos. Y no faltan quienes creen que siendo chistosos todo se perdona. Ah estn, en esa Historia, los ms machistas y los ms racistas; ah estn los ms pesimistas y los ms surrealistas. Con dictaduras o sin ellas, hay humoristas del teatro, televisin y cine de la grfica periodstica, la caricatura y de no pocas revistas emblemticas. No se consignarn aqu los nombres. Hay trabajadores del humor empeados en cultivarlo como fuerza humana dignificante y hay parsitos de la banalidad empecinados en hacer de la burla, el escarnio y el linchamiento cultural un negocio chistoso. Tampoco se los nombrar aqu. Se puede decir lo mismo de cualquier pas?

Entre todas esas categoras de distingue, porque se distancia, la excepcin que marca Dolina que no es un humorista ni es un cuenta chistes. Se distingue porque sus mviles estn lejos de agotarse en la risita o en la risotada (aunque las provoque). Se distancia porque se ha empeado en invitar a pensar de modos diversos los ms diversos temas. Su base de operaciones es lo que l llama La Venganza ser Terrible, programa de radio que remonta varios centenares de transmisiones y varios lustros. Ms de una emisin completa puede ser escuchada y vista en YouTube o en alguna de las redes sociales que tambin publican transcripciones de las emisiones radiales.

Esa versin del humor cultivada por Dolina, da cita a coartadas narrativas mltiples sometidas al rigor de la improvisacin y la libertad creativa. Tal cual. Todo eso cimentado en una cultura general amplsima y un culto riguroso al respeto por la inteligencia del destinatario. No hay chabacanera involuntaria, todo est calculado, ni hay anarqua del desmadre. Temas, tiempos y profundidades conceptuales se cien al requisito sistemtico de la inteligibilidad que no supone inferioridad del interlocutor ni supone superioridad del que acta lo que sabe a sabiendas de que realmente sabe. Lo dicho rara avis.

Y todo eso ocurre en un tono delicioso que cuida su vocabulario mientras lo barniza con acentos de compadrito o con retrucanos gauchescos. Todo eso ocurre entre erudiciones (algunas de ellas tangueras) y franca ignorancia sincera que no se disfraza ni se maquilla porque funge como un actor ms en el escenario del juego placentero que hace de la Cultura, en su sentido ms amplio, un entretenimiento no ofensivo. Sin didactismos petulantes. Todo con sello argentino o quiz rioplatense. Brilla con poder propio el dominio de la Dialctica que hara las delicias de Hegel.

Pero especialmente es un lujo de matices. A cada aparente generalidad le acompaa toda suerte de advertencias, directas o indirectas, todo gnero de precisiones y salvedades que esculpen la parte conceptual (que es todo) para eludir la bravata epistemolgica de las generalizaciones bobas. As el juego de palabras es una casa de espejos en los que nunca falta la nota aclaratoria, el pie de pgina que distingue una afirmacin general de sus sentidos relativos. Y siempre con humor inteligente y siempre inteligible. En esas condiciones se adentra en exploraciones filosficas o histricas, en chismes de barrio o en manuales del usuario que le sirven de plataforma para suscitar una comunidad de sentido basada en el humor. He ah el carcter esplndido en las reglas de su juego. Ausente, desde luego, en este intento de descripcin.

Cuenta Dolina con un grupo de trabajo -colaborador y cmplice- que lo acompaa en escena, y fuera de ella. Grupo que se multiplica por cientos cuando la emisin radiofnica suma al pblico en la sala con radioescuchas fieles a la ubicuidad del programa y a la velocidad de sus contenidos. Es, lo dicho, una comunidad de sentido que juega con el saber y con la ignorancia una apuesta exquisita que nos incluye a todos. Dolina y su equipo actan, cantan, leen mensajes del pblico, disertan, desertan, desarman y rearman captulos enteros de la Cultura para espejar un modo de ser y vivir la realidad que les toc vivir como argentinos y como coautores de la experiencia comn que construye ese peculiar derecho social que es el derecho al humor inteligente. Derecho mayormente mancillado o cancelado.

No es un espacio fcil de crear ni de mantener. A lo largo de su historia La Venganza ser Terrible, con sus antecedentes y sus consecuencias, cuenta altibajos que son, todos, similares al propia obra de Alejandro Dolina [1] . Lo saben muy bien sus seguidores que conforman una feligresa que vive y entiende lo popular de una manera especial e irrefutable. La vida misma. De ah se alimenta esa experiencia de Cultura y Comunicacin que es la obra de Dolina, rigurosamente capaz de sintetizar las constelaciones y aventuras de los Dioses Griegos con las ancdotas de los barrios; algunos captulos enciclopdicos y los anecdotarios futbolsticos ms diversos.

Es falso que hablar del humor seriamente sea lo mas aburrido, o lo ms petulante. Es falso que el cultivo del humor dependa slo de la gracia que se tenga o de un misterio extraterrestre asimilado por alguna virtud extravagante. El humor es tambin una tctica y una estrategia narrativa que en manos de Dolina se rehsa a las bagatelas lxicas o conceptuales recurrentes en el argot meditico, cientfico o acadmico. Por eso se agradece el trabajo que se esmera en respetar la inteligencia no como una ddiva de clase o distintivo de status, sino como una necesidad y un derecho, cada da ms acosados, y del que los pueblos tienen hambre. A eso nos da otra lectura a La Venganza ser Terrible. Porque ser.


Nota

[1] https://www.planetadelibros.com.ar/libro-la-venganza-sera-terrible/250356

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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