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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2018

1968: Ms ac del mal y ms all del bien en el pas de las sombras espectrales

Nino Gallegos
Rebelin


Si a los once aos es 1968, en el pas de las doradas manzanas al sol, desde luego que la infancia estaba pasando a la pubertad con msica y canciones de Credence Clearwater Revival, Jethro Tull y The Beatles, los tres hermanos mayores; Adela, Heracleo y Minerva; el padre, Heraclio; la madre, Theodora: la familia ramos y somos de algn lugar de la sierra Madre Occidental, Ms all del agua, Durango. Los hermanos, el padre y la madre escuchamos en la radio y vimos en la televisin que, en la ciudad de Mxico, en la plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco, haban asesinado a unos estudiantes que, para entonces, la informacin noticiosa nacional, no poda ser y hacerse lo contrario a lo que se lea en los peridicos, se escuchaba en la radio y se vea en la televisin. Todava as, la realidad, haba sido otra, la que hemos de-venido conociendo a travs de los cincuenta aos: 1968-Tlatelolco-2018.

Generacional, directa e indirectamente, nuestro padre y nuestra madre eran hijos de nuestros abuelos paternos y maternos que haban hecho la Revolucin.

Al ser el hijo y el hermano menor, escuche, vi, le y viv el 68 con una sentencia que escrib en un billete de cien pesos:

Mueran Luis Echeverra y Daz Ordaz

Hasta nuestros das y nuestras noches, de los seis que ramos en la casa, solamente, quedamos la tercera hermana mayor y yo, porque si a m no me mataron a mis padres y a mis hermanos o no me los murieron, desaparecieron y desplazaron, soy de los que sienten un panten en el corazn y un camposanto en la memoria, ms all del agua y ms ac del mar.

Nada, nadie y alguien hemos estado al margen de los aos sesenta y de lo que 1968 fue en los movimientos estudiantiles ante el Estado autoritario y cerrado de aquellos das de furia con los muchachos y las muchachas contra la guerra y a favor de la paz, de lo que uno-an se siente libre, y no liberalizado, de lo que ayer era claro y transparente y que hoy es sombro y espectral en un pas de sombras espectrales, preguntndonos si es que alguien de nadie y de nada nos preguntamos y nos respondemos si la respuesta de la pregunta est en el viento o en la corrupcin en que nos encontramos y nos desencontramos como si nada de nadie fuera de alguien.

A los sesenta aos es como tener 11 aos en 1968, y ms que una jubilacin y ms que una pensin, tener libros de poemas publicados con la necesidad y con la necedad de quien vive para escribir desde el pas de las doradas manzanas al sol-al pas (de y en) las sombras espectrales, por siempre, como un loco y perro con la cabezas a pjaros, abrazando a los rboles, orinando a los postes, y, cagndose en el Presidencialismo de Estado.

Si hemos llegado a lo que nada, nadie y alguien hemos podido parar la violencia y el crimen, la corrupcin y la impunidad, es porque estamos implicados en un estado nacional de situaciones en que la negacin y la afirmacin son parte de un todo donde todos somos parte del asunto pblico y del problema social, desde hace 50 aos, en lo que respecta, se relaciona y se correlaciona a 1968-2018.

Ningn presidente, de Daz Ordaz a Pea Nieto, estn exentos de los pensamientos y las palabras, de los actos y los hechos que han generado malos gobernantes y maleados gobernados como parte de una mecnica nacional hechiza de violencia y crimen, corrupcin e impunidad, de menos a ms, sin parar.

En el pas de las sombras espectrales, a los mexicanos que somos nosotros y los otros, la gente y los dems, nos hemos cargado la chingada madre como complicidad por omisin y accin, indolencia e indiferencia en un costal de muertos, desaparecidos y desplazados, y hasta ahora no hay recua de burros y de mulas, de machos y de hembras, de caballos y de yeguas que aguanten en sus y en nuestros lomos nuestras miserias con un refiln de monedas retroqueladas con fuego, en sangre y sobre una silla presidencial embarrada de mierda.

Nada, nadie y alguien estamos salvados y menos a salvo de lo que en nosotros y en los otros, en la gente y en los dems es dejar pasar y dejar hacer lo que nos pasa y lo que nos hacemos porque somos tan cabrones los hombres como cabronas son las mujeres, los polticos y las polticas, los empresarios y las empresarias, los penes y las vaginas.

A este pas (de y en) las sombras espectrales, le sobran y le faltan, tanto en la jeta como en el copete con toda la alusin al pasado y al presente.

Mal hemos hecho lo que nunca ha estado bien hecho, mal-y-bien-hechores que, de un pie de casa, se puede hacer una casa blanca con una jardn de amapolas y un traspatio de mariguana, sembrndolas los sicarios, regndolas los militares, cortndola-cosechndola los narcos en lo que, nuestra adorada y dorada juventud, le toca consumirla antes de repartirla en los antros, los hospitales, los panteones y las crceles, esperando en las narcotienditas de las escuelas que nuestra avivada infancia de la niez no se logre en ser el futuro de un pas que hace 50 aos dej de ser Mxico para transformarse en un nacin de adultos infantiles.

A Mxico, no le ofrecemos ms que una alternativa: la punitiva, con la aprobada y la reprobada Ley de Seguridad Interior con el Ejrcito desde 1968, por primera y por ltima imposicin y ejecucin, represin y criminalizacin: todos somos sospechosos de ser cmplices con las sombras del Estado, el Estado de Derecho y los Derechos Humanos.

Hay una justicia potica en todo lo anterior: la Suave Patria, no existi, porque la matamos, la desaparecimos y la desplazamos con Nuestra Alta Traicin, por siempre.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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