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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2005

La ilusin de un banco central independiente

Joseph E. Stiglitz
Project Syndicate


ALAN GREENSPAN ALCANZ un estatus casi icnico como gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos. As, a medida que su gestin llega a su fin y que el manto de infalibilidad pasa a su sucesor, vale la pena examinar si su legado ser satisfactorio y qu podemos esperar del nuevo jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke.

A pocos gobernadores de bancos centrales se les ha prodigado la hagiografa que se le ha dedicado a Greenspan, sobre todo en vida. Pero, qu es lo que hace que un gobernador de banco central sea extraordinario en nuestras sociedades modernas, las instituciones extraordinarias o los individuos extraordinarios?

En economa, rara vez hay algo definido que nos permita saber cmo habran sido las cosas de otra forma. Habra tenido la economa un desempeo mejor o distinto si alguien ms hubiera estado a la cabeza? No lo podemos saber, pero hay pocas dudas de que quienes "administran" la economa reciben ms crdito del que merecen y en ocasiones menos culpa.

Muchas de las fuerzas que estuvieron detrs del auge de los noventa, incluyendo los avances en la tecnologa, se pusieron en marcha antes de que Bill Clinton llegara a la presidencia (de la misma forma que el legado de los dficits del Presidente George Bush se seguir sintiendo mucho despus de que salga). As, a Greenspan no se le puede dar el crdito por el auge. Pero, si bien ningn gobernador de banco central puede garantizar la prosperidad econmica, una mala administracin puede provocar enormes daos. Muchas de las recesiones en los aos posteriores a la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos se debieron a que la Reserva Federal aument demasiado y muy rpido las tasas de inters.

No hay duda de que Greenspan tuvo grandes momentos, en los que uno se podra imaginar al menos que un gobernador menos diestro habra hecho lo "incorrecto" con consecuencias desastrosas. Uno de esos momentos fue el colapso del mercado de valores de 1987. Tal vez otro se dio en 1998, cuando la Reserva Federal disminuy las tasas de inters ante lo que pareca ser un crisis financiera global inminente.

Estos xitos, combinados con el auge de los noventa y la aparente durabilidad de la estabilidad de precios, reforzaron el estatus distinguido de Greenspan. Pero tambin hicieron que muchos se olvidaran de los momentos menos exitosos. La Reserva Federal no logr evitar la recesin econmica de 1990, y una lectura del testimonio que dio Greenspan al Congreso en esa poca demuestra que la naturaleza fundamental de los problemas de la economa no se entendi bien.

Pero el verdadero problema para el legado de Greenspan tiene que ver con lo que le sucedi a la economa estadounidense en los ltimos cinco aos y de lo cual l es responsable en gran parte. Greenspan apoy los recortes fiscales de 2001 con los argumentos ms engaosos --que a menos de que se hiciera algo con respecto a los elevados supervit fiscales de Estados Unidos, la deuda nacional estara totalmente pagada en unos diez o quince aos. Segn Greenspan, haba que tomar medidas inmediatas para evitar ese desastre inminente, que le restara a la Reserva Federal capacidad para dirigir la poltica econmica.

Que los mercados financieros hayan tomado en serio ese argumento dice mucho de su credulidad. En trminos ms exactos, los recortes fiscales eran lo que quera Wall Street, y los financieros profesionales estaban dispuestos a aceptar cualquier argumento que los justificara. Por supuesto que si para 2008, digamos, el que la deuda nacional estuviera desapareciendo pareciera plantear en efecto un peligro inminente, el congreso habra estado ms que dispuesto a recortar los impuestos o aumentar el gasto. El apoyo irresponsable de Greenspan a los recortes fiscales fue decisivo para su aprobacin. El error no estuvo slo en la magnitud del recorte, sino tambin en su diseo; al dirigir los recortes a los estadounidenses de ingresos altos, gener pocos estmulos econmicos.

Pero los elevados dficits no hicieron que la economa recobrara el pleno empleo, de manera que la Reserva Federal hizo lo que tena que hacer: recortar las tasas de inters. Las tasas de inters ms bajas funcionaron, pero no tanto porque hayan impulsado la inversin, sino porque hicieron que los hogares refinanciaran sus hipotecas y alimentaron una burbuja en los precios de las viviendas.

En resumen, a su salida Greenspan deja una economa estadounidense cargada con altas deudas en los hogares y el gobierno y con un frgil balance general, un legado que ya est contribuyendo a la inestabilidad financiera global.

Todava no est claro qu fue lo que llevo a Greenspan a apoyar los recortes fiscales. Fue acaso un enorme error de juicio o estaba buscando el favor de la administracin Bush? La explicacin ms probable es que fue una combinacin de las dos, ya que l y Bush estaban siguiendo la misma poltica de "hambrear a la bestia" que exiga utilizar recortes fiscales para reducir los ingresos y forzar as una reduccin del sector pblico.

El argumento tradicional en favor de un banco central independiente es que no se puede confiar a los polticos la conduccin de la poltica monetaria y macroeconmica. Evidentemente, tampoco a los gobernadores de bancos centrales, al menos cuando opinan sobre reas de las que no son directamente responsables. Greenspan se mostr tan entusiasta por una poltica que condujo a dficits elevados como cualquier poltico; pero la hoja de parra de estar "por encima de la poltica" le dio credibilidad a esas medidas y gener el apoyo de algunos que de otra forma habran cuestionado su conveniencia econmica.

Este es entonces el segundo legado de Greenspan: las dudas crecientes sobre la independencia del banco central. La poltica macroeconmica nunca puede estar divorciada de la poltica: involucra concesiones y afecta a grupos diversos de formas distintas. El desempleo daa a los trabajadores, mientras que las tasas de inters bajas que se necesitan para generar ms empleos pueden llevar a una mayor inflacin, que daa especialmente a quienes tienen activos nominales cuyo valor se erosiona. Esos asuntos fundamentales no se pueden relegar a los tecncratas, sobre todo cuando esos tecncratas ponen el inters de un segmento de la sociedad por encima de los dems.

En efecto, las posturas polticas de Greenspan estaban tan tenuemente disfrazadas de conocimientos profesionales que su gestin puso de manifiesto el carcter dudoso de la nocin misma de un banco central independiente y un banquero central apartidista. Desgraciadamente, muchos pases se han comprometido justamente con esa ilusin y es probable que pase mucho tiempo antes de que presten atencin a la leccin ms importante de Greenspan. Resaltar el "profesionalismo" del nuevo jefe de la Reserva Federal tal vez slo retrase el momento en que esta leccin se aprenda de nuevo.

Joseph E. Stiglitz, Premio Nbel de Economa, es profesor de economa en la Universidad de Columbia y fue presidente del Consejo de Asesores Econmicos del presidente Clinton y economista en jefe y vicepresidente del Banco Mundial. Su libro ms reciente es The Roaring Nineties: A New History of the Worlds Most Prosperous Decade.

Traduccin: Kena Nequiz



Project Syndicate, noviembre 2005


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